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Migraciones internacionales

In document Geografía de Iberoamérica (UNED) (página 54-59)

LA POBLACIÓN IBEROAMERICANA

P. total Grupos étnicos

4. LA MOVILIDAD ESPACIAL DE LA POBLACIÓN

4.2. Migraciones internacionales

La geografía de los destinos de los migrantes procedentes de Iberoamérica se ha ido ensanchando y diversificando de manera progresiva. Los factores de expulsión en el origen, aunados a la demanda de trabajadores con diverso grado de especialización, la consolidación de redes sociales (a veces asociadas a vínculos históricos) ha dado lugar a una de las subregiones con mayores índices de emigración en el mundo y la División de Población de las Naciones Unidas estima que en los últimos cincuenta años ha experimentado una pérdida de más de cinco millones de personas por la emigración.

La Argentina y la República Bolivariana de Venezuela, en tanto, fueron los países de América Latina que recibieron mayores contingentes de ultramar entre fines del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX. De allí la presencia de españoles y portugueses sobrevivientes de aquellos movimientos. Si bien en el Brasil reside solo el 9% de los iberoamericanos, este país se destaca por haber sido el destino privilegiado de la mayor parte de los portugueses que migraron a América Latina. Se trata de corrientes muy antiguas cuyo stock, al igual que el de los españoles, fue decreciendo desde mediados del siglo XX. En este país sudamericano residen los potenciales beneficiarios del CMISS con mayor presencia de población adulta mayor: el porcentaje de personas de 60 años y más asciende al 44% dentro del total, al 59% entre los portugueses y al 64% entre los españoles.

El transporte y comunicaciones, contribuyeron a una fuerte expansión de los flujos de latinoamericanos y caribeños a España, Japón y Canadá durante la década 1990 y el primer quinquenio del siglo XXI. Los migrantes originados en la región también tienen una presencia importante en otros países de Europa (principalmente caribeños en Holanda y el Reino Unido, y sudamericanos en Italia, Francia y Portugal), en Australia (chilenos) e Israel (argentinos). De este modo, se estima que 3 millones de personas nacidas en América Latina y el Caribe residen fuera de la región.

La migración internacional tiene dos aristas encontradas: hay estímulos a la movilidad entre países pero hay fuertes barreras al ingreso y permanencia en los lugares de destino. Las fuerzas del mercado atraen inmigrantes, pero estos no reciben derechos como los nativos. Así, la migración internacional se legitima como estrategia y opción para las personas, pero también entraña riesgos de vulnerabilidad para los migrantes, en particular los indocumentados, los jóvenes y, dentro de ellos, particularmente las mujeres.

Los inmigrantes que cruzaban el Atlántico para “hacerse la América” mermaron, de 76,1% del total de inmigrantes en 1970, a 41,3% en 2000, y aumentaron los latinoamericanos y caribeños dispuestos a buscar horizontes en otros lugares dentro de la región, así como los decididos a desplazarse a países más lejanos. Que 20 millones de latinoamericanos y caribeños vivan fuera de su país de nacimiento, cifra inédita en la historia, es prueba de ello. El abanico de destinos en el mundo se amplió, pero el mayor aumento de desplazamientos se concentró hacia los Estados Unidos. Entre 1990 y 2000, el número de migrantes de la región hacia EEUU se duplicó, alcanzando los 15 millones.

Figura12. Población latinoamericana en Estados Unidos

También durante esa década se insinuó la configuración de un nuevo patrón: numerosos emigrantes, buena parte de ellos mujeres, procedentes de distintos países de la región se dirigieron a Europa y Japón, además de Canadá. Según las cifras disponibles, en torno al año 2000 unos 2,8 millones de latinoamericanos (en especial argentinos, brasileños, colombianos, ecuatorianos y peruanos) y caribeños residían en España, Canadá, el Reino Unido y Japón.

CUADRO Estimación del porcentaje de emigración indígenas sobre el total de la población del país País Emigración de la población indígena % del total de la población del país Año Argentina 800.000 2% 2002

Belice 37.000 15% 2003 Bolivia 5.800.000 55-70% 2001 Brasil 734.000 0,43% 2000 Chile 1.700.000 7-13% 2000 Colombia 701.860 2% 1997 Costa Rica 63.876 1,7% 2000 Ecuador 4.200.000 35% 2000 El Salvador 732.000 12% 1999 Guatemala 4.945.000 48% 1994 Guyana 49.293 6,8% 1991 Honduras 500.000 12,8% 1999 México 12.700.000 13% 2000 Nicaragua 414.757 9,5% 1999 Panamá 285.231 10% 2000 Paraguay 85.674 2% 2001 Perú 9.300.000 47% 2000 Surinam 25.000 6% 1999 Venezuela 534.000 2% 2001 TOTAL 43.220.691 10%

FUENTE: Banco Interamericano de Desarrollo y World Development Indicators 2000

Países de destino

Los Estados Unidos es el país de destino de la mayoría de los emigrantes de América Latina y el Caribe. Se estima que en 2004 residían en los Estados Unidos unas 18 millones nacidos en Latinoamérica y Caribe, las que representaban poco más de la mitad del stock total de inmigrantes de ese país. Esta población originaria de la región, con sus descendientes, conforma un grupo, denominado latino, que constituye la primera minoría étnica en los EEUU. No obstante, se trata de un grupo bastante heterogéneo, con diferencias sociales y económicas y rasgos que varían según el origen, distribución territorial, modos de indocumentación, formas de integración social e inserción laboral y niveles de organización.

En los EEUU se estima que hay 15 millones de inmigrantes de la región en 2000, cifra que equivale a poco más de la mitad del stock total de inmigrantes en ese país y que es producto de un crecimiento del orden de un 73% entre 1990 y 2000. Los mexicanos representaban el 54% de los inmigrantes, seguidos de cubanos, dominicanos y salvadoreños. Más tarde aparecen destinos diferentes, además de una participación de mujeres en esas nuevas orientaciones, sugieren que los destinos se están diversificando, además de transformaciones cualitativas en los flujos migratorios; lo que supone un nuevo patrón migratorio reciente, donde España sería el principal destino, también Canadá en América (con más de medio millón)

Los inmigrantes de origen latino en EEUU según el censo 2010, alcanzan los 50,5 millones, 15 millones más en 2000. Es el 16,3% de la población. Este aumento se debe más al crecimiento demográfico natural que a la inmigración. Una cuarta parte de los menores de 18 años en EEUU son hispanos. Entre ellos están 32 millones de mexicanos, 4.6 millones de puertorriqueños, 1.7 millón de cubanos, 4 millones de centroamericanos (entre ellos 1.6 millones de salvadoreños. El Salvador tiene una población de... ¡5.7 millones de habitantes!: más de 1 de cada 5 salvadoreños reside en Estados Unidos) y 2.7 millones de suramericanos. Más de las tres cuartas partes de esta población vive en estados del oeste o del sur de Estados Unidos. La mitad de los latinos vive en tres estados de predilección: California, Texas y Florida, es decir, dos estados históricamente mexicanos y el refugio del exilio cubano. 82 de los 3.143 condados los latinos son más numerosos.

Así, a la comunidad hispana se la ve como mercado potencial de gran interés, con unos ingresos que no paran de subir. El mercado de la publicidad en español va desarrollándose, al tiempo que van cobrando peso los latinos en los medios de comunicación, como consumidores pero también como actores (en 2001, había en EEUU 34 diarios en español, 265 semanarios y 352 revistas. Recientemente, el Huffington Post creó una sección hispana, aunque en inglés).

Por otra parte, los latinos van afirmándose como creadores de empresas (especialmente entre los mexicanos). En 1997, con 1.2 millones de negocios, eran dueños del 6% de las firmas no agrícolas estadounidenses, después de un aumento del 30% entre 1992 y 1997. En estas empresas trabajaban 1.3 millones de personas.

Los hispanos son la comunidad minoritaria que más negocios posee: el 39% de los negocios de las minorías; sin embargo son menos rentables que los de la comunidad asiática, con mejor formación profesional. Por eso el gobierno norteamericano desea fomentar la asociación de empresas hispanas y españolas.

España es el segundo destino de la emigración regional. Después del arribo de cerca de 3,5 millones de españoles a varios países de la región, que se registró entre 1850 y 1950, la tendencia migratoria se invirtió, comenzando con un flujo pequeño de migrantes y solicitantes de asilo, para experimentar un impulso considerable durante los años noventa. Así, a partir de los 90, la inmigración en España tuvo importancia ya que favoreció el crecimiento de la población y abasteció un mercado de trabajo segmentado, que le asignaba a la población extranjera un rol complementario a la movilidad de las jóvenes generaciones españolas con un mayor nivel de educación. Las mujeres son mayoría entre los iberoamericanos residentes, y el exceso femenino entre los inmigrantes latinoamericanos (55% de mujeres) se explica por la alta demanda para tareas vinculadas con el cuidado doméstico de niños y personas de edad, asociada a la creciente incorporación de las españolas al mercado de trabajo.

Las personas nacidas en los países de América Latina censadas en España aumentaron de 210 mil en 1991 a 840 mil en 2001; el Padrón de enero de 2004, arrojó 1,2 millones de personas originarias y nacionales de algún país latinoamericano. Estas cifras ponen de manifiesto que representa casi la mitad de las entradas de extranjeros desde el año 2000. Porcentualmente, a principios del siglo XXI, los jóvenes inmigrantes procedentes de la región totalizaban el 13% de los inmigrantes latinoamericanos en España y eran mayoritariamente mujeres.

Una parte de la migración latinoamericana a España corresponde a una modalidad de retorno entre generaciones, así algunas personas recuperan la ciudadanía de origen de sus antepasados que migraron a América Latina. Se han beneficiado en mayor medida que los inmigrantes de otros orígenes de los programas de regularización y normalización, hasta el punto de que casi un tercio ha obtenido la ciudadanía española.

La Península Ibérica se han constituido en áreas de destino para migrantes internacionales y el nexo con la emigración latinoamericana es cada vez más fuerte. Si bien son mayoritarios en España, en Portugal hay un stock de 75 mil inmigrantes latinoamericanos y caribeños, más de dos tercios de los cuales son nacidos en Brasil y otro 29% en Venezuela. Se asocian con los antiguos emigrantes a ultramar, pero el fenómeno alcanza una menor escala que en España; por ejemplo, el número de brasileños en Portugal es sólo ligeramente mayor que el de los que residen en España.

La mayor predisposición a migrar de los jóvenes reconoce ciertas causales que le imprimen un carácter particular:

a) la migración laboral, predomina entre los adultos y jóvenes de edades mayores, cuyo objetivo es la obtención de trabajo o de mejores condiciones laborales (ingresos, prestaciones, perspectivas de carrera, y otros);

b) la migración educativa, requerimientos escolares y tiene dos cimas relacionadas con el ingreso a la educación secundaria y superior; la migración nupcial, derivada de la pareja;

c) la migración emancipatoria, que se relaciona con la salida del hogar paterno y la constitución de uno propio; y

d) la migración familiar, que puede subdividirse entre aquella de “arrastre”, que acontece cuando la familia se traslada, más frecuente entre adolescentes, y aquella de reencuentro familiar. En términos generales, las dos primeras predominan ampliamente en la región, mientras que la segunda y la última se manifiestan con alguna fuerza en algunos períodos de la juventud. La cuarta es una práctica poco usual debido al tipo de relaciones familiares predominantes y a las restricciones económicas que tienen la mayoría de los jóvenes.

Una particularidad tienden a concentrarse en pocos países de destino: entre la Argentina, España y Venezuela absorben más de las dos terceras partes. Lejos están los demás, pero si se agregan el Brasil, Costa Rica, el Paraguay, Chile y México prácticamente se cubre la totalidad.

Existe una gran variedad, tanto en relación a la antigüedad de los flujos como a su composición por origen, a causa de los destinos preferidos por cada nacionalidad. Así, pueden distinguirse países receptores como la Argentina, Chile, España y México, donde están representadas distintas nacionalidades, de aquellos cuyos inmigrantes provienen de uno o dos países predominantes, como Venezuela, Costa Rica, el Paraguay y el Brasil.

La preferencia diferencial de cada grupo migratorio es la siguiente:

• Los latinoamericanos mantienen a la Argentina, España y Venezuela como los primeros países de destino, y en cuarto lugar a Costa Rica.

• Los españoles se concentran en la Argentina, la República Bolivariana de Venezuela y el Brasil, que en conjunto han recibido al 82% de ellos, y en el cuarto lugar aparece México, absorbiendo el 7% de ese origen.

• Los portugueses tuvieron como destino predominante al Brasil, y en una proporción muy inferior Venezuela y España, que comparten porcentajes similares.

• Los originarios de los dos países europeos son los que registran la mayor concentración: el 44% de los españoles están en la Argentina y el 64% de los portugueses en el Brasil.

• En general, la distribución por destinos se mantiene para ambos tipos de beneficiarios, agudizándose la concentración en pocos países entre los económicamente activos.

Un rasgo común es que la mayoría tiene como lugar de destino a los países limítrofes o cercanos, por las facilidades de comunicación que implica, las afinidades socioculturales y el menor costo que suponen los traslados. Los casos que más expresan esta tendencia son los paraguayos, los bolivianos y los chilenos, cuyo destino casi exclusivo en Iberoamérica es la Argentina; los colombianos, con 69% de sus emigrados en Venezuela; los guatemaltecos, con el 71% en México, y los nicaragüenses, que tienen un 91% de presencia en Costa Rica.

Sin embargo, varios migrantes no comparten este patrón. Así, el 82% de los ecuatorianos que emigraron a otros países de Iberoamérica y alrededor del 60% de los cubanos, dominicanos y venezolanos se encuentran en España.

Se pueden identificar algunos elementos comunes: las grandes expectativas por mejorar su economía familiar y por movilidad social; las condiciones adversas de carácter económico en su origen (falta de empleo y ingreso familiares limitados…); así como las algunas similitudes culturales y antropológicos (historia migratoria en los grupos étnicos de origen, la apropiación de referentes identitarios durante los procesos de movilidad). En su tránsito entre las zonas de origen y destino enfrentan: altos costos financieros y riesgos en los traslados, la violación a los derechos humanos, sociales y políticos; la precariedad de las condiciones de vida de los migrantes en zonas huéspedes como en las zonas de origen; la desintegración de las unidades domésticas y la recomposición de vínculos familiares; la insuficiencia de legislaciones y la poca aplicación de las leyes para la protección de los migrantes; la desregulación en la contratación y participación en el mercado de trabajo; y en general, la invisibilidad por parte de las políticas públicas; entre otras muchas expresiones de abandono de los Estados involucrados, regímenes políticos, y por la propia sociedad civil.

Cada país, cada región, cada cultivo agrícola, cada zona migratoria, cada lugar de asentamiento o comunidad de origen o incluso en una misma región, en un mismo tipo de cultivo y en la misma zona agrícola, pero en campamentos agrícolas distintos, se presenta una realidad social única al mismo tiempo que son realidades variables. Identificar varios rasgos distintivos, que hacen de la migración tanto externa como interna un campo de conocimiento único y, con múltiples y variadas posibilidades de análisis.

Una de las características distintivas es la creciente participación de mujeres, que ya es mayoritaria en numerosos flujos. Esta feminización cuantitativa trae consigo alteraciones cualitativas en los significados y consecuencias de la migración internacional. La composición de los flujos según el género guarda relación con la complementariedad entre los mercados de trabajo, la demanda laboral en actividades de servicios, los efectos de las redes y las modalidades de la reunificación familiar. En esta dirección apunta la fuerte representación del servicio doméstico como modalidad de inserción laboral preferente entre las emigrantes sudamericanas en Europa y, en menor grado, en los EEUU y Canadá. A su vez, la reunificación familiar ha perdido peso en relación con la incorporación asociada a razones laborales.

Las personas que se marchan de sus países van en busca de empleo y mejor calidad de vida, pero también de libertad, justicia e igualdad de oportunidades. Migran porque las restricciones para el ejercicio de sus derechos económicos y sociales terminan minando su derecho. Partir se transforma en una oportunidad para quienes disponen de un mínimo de capital humano.

América Latina es la región en desarrollo que registra una mayor proporción de mujeres emigrantes. La situación de los indocumentados es compleja, que tienen menor y se dedican a actividades de baja calificación-, y de las mujeres, que se ven amenazadas por la discriminación de género, socioeconómica, étnica y de nacionalidad; abusos sexuales, y deterioro de su integridad física.

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