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Construcción de la identidad en una sociedad global.

22 GERGEN, K 1992 GIDDENS, A 1997.

1.2. Migraciones y resignificaciones en un sistema global.

A la ruptura de las formas tradicionales de mediación,33 se suman los efectos de un sistema

comunicativo y económico a escala planetaria. La globalización comercial, acompañada por

31 <<Comunicación pública>>: forma social de comunicación donde los contenidos se producen, distribuyen y utilizan por el recurso a instituciones especializadas en el manejo de la información de interés público, aquella que atañe al conjunto de la comunidad. En este contexto, los Medios de Comunicación de Masas - “modalidades masivas de producción, distribución y uso de la información”-, constituyen un tipo de Sistema de Comunicación. En: MARTÍN SERRANO, M. Óp. Cit. 2004. Págs. 89 y 92.

32 “El capital simbólico es la capacidad de un actor para alcanzar reconocimiento social de sus bienes o de su persona. De modo que el capital simbólico es capital económico y/o cultural, reconocido por los demás (Bourdieu, 1988, p. 138)”. SAMPEDRO BLANCO, Víctor. Opinión pública y democracia deliberativa. Ediciones Istmo, S. A. Madrid, 2000. Pág. 53.

33SIERRA CABALLERO, Francisco. “Comunicación y migración. Matrices y lógicas para pensar el cambio social”. En: ACHIRI, Noureddine [et. al.]; CONTRERAS, Fernando R.; GONZALEZ GALIANA, Rafael; y SIERRA

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movimientos poblacionales -en función de los nichos de mercado y oportunidades-, confluye con una globalización informacional que propicia y refuerza el encuentro y reconocimiento entre culturas, rearticulando las relaciones entre países.34

Esta configuración globalizada de las interacciones sociales, acrecienta la polifonía desde la que se construye la identidad individual y colectiva en la época contemporánea, aportando aún más elementos, prácticas y discursos: “decir identidad hoy implica también (…) hablar de migraciones y movilidades, de redes y de flujos, de instantaneidad y desanclaje”.35

En síntesis, las migraciones, la comunicación y el mercado se erigen en formas modernas de mediación en la identificación, legitimación y experiencia de individuos y comunidades, subvirtiendo el orden social tradicional:

La movilidad geográfica, característica de la globalización, expone a los individuos a contextos socioculturales distintos al de origen, abriendo las alternativas de identificación y pertenencia, retando la integración social y la convivencia intercultural. La inmigración aquí altera la configuración de los países de origen y acogida, introduciendo “desorden social” respecto a las formas tradicionales de organización, mediación, autoridad y jerarquía de la estructura social.

En este sentido, y con relación al colectivo y contexto social de nuestro análisis, Jesús Martín Barbero nos propone un ejemplo del ‘desorden’ introducido por la inmigración en la cotidianidad de la sociedad receptora: “El mayor problema de los inmigrantes sudacas, como llaman en España a los latinoamericanos, es que aunque creen hablar español es su habla la que les des-cubre, pues con su hablar y gesticular desordenan la normalidad”.36

Los MCM, elemento fundamental de la reorganización mundial, yuxtaponen realidades diferentes a un mismo tiempo, haciéndonos sentir como propias experiencias que suceden muy lejos de nosotros.37 Los medios y las TIC hacen que estemos interconectados todo el

CABALLERO, Francisco (coord.). Comunicación, cultura y migración. Junta de Andalucía, Dirección General de Coordinación de Políticas Migratorias. Granada, 2003. Pág. 183.

34 MARTÍN BARBERO, J. Óp. Cit. 2002. Pág. 16. 35 Ibíd. Pág. 15.

36 MARTÍN BARBERO, J. Óp. Cit. 2010. Pág. XIX.

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tiempo y en todos los lugares, proporcionándonos un espacio comunicacional compartido,

desde donde empezamos a construir nuevos vínculos socioculturales.38

Los mass media, insertados en un sistema económico global, se constituyen en industrias culturales donde las construcciones simbólicas e identitarias se hayan suspendidas en redes mundiales. La comunicación, el mercado y las migraciones como los hilos de esas redes, acercan imaginarios colectivos diversos y prácticas culturales lejanas, propiciando al mismo tiempo su convergencia y contraposición:

De un lado, se produce una cierta homogeneización reflejada en una suerte de “cultura internacional-popular”.39 La sociedad globalizada comparte un conjunto de símbolos e

imágenes que dan forma a un imaginario colectivo común: la publicidad, el cine, la televisión y el ‘star-system’, entre otros, nutren esta cultura popular trasnacionalizada.40

Y de otro, se exalta el debate y cuestionamiento al orden establecido, gracias a la galvanización de discursos subalternos, contra-hegemónicos e hibridados, al interior y exterior de las sociedades. Se pone de manifiesto la pluralidad de los usos culturales de los medios de comunicación y de los modos de apropiación de las tecnologías y esferas públicas.

En suma, la interconexión de culturas, lugares y lógicas sociales que supone la globalización, ha acelerado la dinámica del cambio social. Los modos tradicionales de producción e intercambio de comunicación, se han visto alterados por la irrupción de “nuevos universos simbólicos, de actores históricamente marginados, de formas y contenidos mestizos de cultura”.41

Muestra de ello son los productos comunicativos dirigidos a inmigrantes, como expresión de discursos minoritarios en la esfera pública de una sociedad mayoritaria. En este tipo de medios convergen las reivindicaciones de integración social y de reconocimiento de la especificidad cultural a un mismo tiempo: en la medida en que la particularidad de los sujetos sea reconocida, será legitimada e incluida en la estructura social e institucional compartida.

38 MARTÍN BARBERO, J. Óp. Cit. 2010. Pág. XVI.

39 ORTIZ, Renato. Otro Territorio. TM Editores. Santafé de Bogotá, 1998. Pág. 18.

40 GARCÍA CANCLINI, Néstor. Consumidores y ciudadanos. Editorial Grijalbo. S.A. México, 1995. Pág. 13. 41 SIERRA CABALLERO, F. Óp. Cit. Pág. 183.

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En conclusión, en la sociedad globalizada la identidad individual y colectiva se fragua en el reconocimiento de la alteridad. Ante la diversidad de orígenes y culturas, imágenes y discursos, elementos identitarios y simbólicos, la identificación de personas y pueblos - ‘nacionales’ y ‘extranjeros’, ‘residentes’ e ‘ilegales’, ‘iguales’ y ‘diferentes’-, se construye y legitima en el diálogo con ‘el otro’:

“Las identidades/ciudadanías modernas -al contrario de aquellas que eran algo atribuido a

partir de una estructura preexistente como la nobleza o la plebe- se construyen en la negociación del reconocimiento por los otros (…) hoy el <<reconocimiento recíproco>> (H. Arendt) se juega en el derecho a ser visto y oído, que equivale al de existir/contar socialmente, (…) esa visibilidad recoge el desplazamiento de la lucha por la representación a la demanda de reconocimiento (…) -lo que- las minorías demandan no es tanto ser representados sino reconocidos: hacerse visibles socialmente en su diferencia”.42

En la negociación por el reconocimiento, los sujetos se juegan las condiciones para su participación social, lo que a su vez determina las oportunidades de inclusión o exclusión social. La legitimidad concedida por ‘los/as otros/as’ -la sociedad mayoritaria-, determina el grado de integración e intervención en el país de acogida. Los/as inmigrantes están llamados/as a reinventar su naturaleza local, de cara a la sociedad multicultural y en medio de la aldea global.

Y, en este contexto, tal y como expone Martín Barbero, “la comunicación se nos tornó cuestión de mediaciones más que de medios, cuestión de cultura y, por tanto, no sólo de conocimientos sino de re-conocimiento”.43

42 MARTÍN BARBERO, J. Óp. Cit. 2002. Págs. 17 - 18. 43 MARTÍN BARBERO, J. Óp. Cit. 2010. Pág. XXXVI.

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Capítulo 2.

Comunicación, participación y ciudadanía en la