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Comunicación pública y participación ciudadana de las Minorías étnicas: Definiciones y casos de estudio.

3.2. Las minorías inmigrantes como productoras y consumidoras de información.

3.3.1. Representaciones de los/as hispanos/as en los medios de referencia locales.

Como ya vimos, los medios minoritarios emergen -entre otros- en la relación dialéctica con los medios y discursos hegemónicos. Y, el caso estadounidense no es una excepción: a la representación negativa y estereotipada del colectivo latinoamericano en los medios de referencia locales, los medios hispanos responden con sus propios contenidos y estrategias discursivas.

Según Federico Subervi-Vélez, en su estudio “Mass Communication and Hispanics”, desde 1840 se viene retratando a los hispanos dentro y fuera de Estados Unidos, a través de representaciones limitadas, estereotipadas y nada favorecedoras en publicaciones, películas, televisión y publicidad. Muy probablemente, fue en los periódicos de referencia donde primero se advirtieron las informaciones e imágenes distorsionadas en torno a la comunidad latina. Desde principios del siglo XIX, el discurso informativo se hizo eco de la representación negativa del “mexicano como bandido”, utilizada por los colonizadores anglo- europeos y buscadores de oro, como argumento para justificar la colonización y expropiación

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de sus tierras en el suroeste americano.130 Tras la invasión, la prensa estadounidense continuó

emitiendo este tipo de imágenes de los/as hispanos/as, además de excluirlos de la crónica informativa.

En los años 40 del siglo XX, tuvo lugar otra ‘oleada’ de prensa negativa en torno al colectivo latinoamericano. A raíz de las tensiones políticas y económicas entre hispanos y locales en la ciudad de Los Ángeles, los periódicos dedicaron amplio espacio a sujetos mexicano- americanos involucrados en crímenes. A partir de ahí se sucedieron las informaciones alarmistas, donde los hispanos eran los culpables de los males sociales de la ciudad.

En las décadas siguientes, a raíz de una mayor profesionalización del periodismo estadounidense, disminuyó ligeramente la visión racista anti-mexicana de los medios. Aún así, estudios realizados durante la segunda mitad del siglo XX demuestran, que la representación estereotipada y prejuiciosa de la comunidad hispana en los periódicos de referencia ha sido sistemática.131 Incluso en la primera década del siglo XXI, los/as

latinoamericanos/as continúan siendo identificados como “criminales (violadores, asesinos), terroristas o inmigrantes "ilegales"”.132

A continuación sintetizamos las principales características del discurso mediático hegemónico estadounidense, en torno al colectivo inmigrante latinoamericano.

3.3.1.1. Trasfondo del discurso: identidad nacional y ‘backlash’ norteamericano.

Una de las particularidades de la construcción mediática del inmigrante en Estados Unidos, tiene que ver con la concepción de identidad nacional del país, todavía fundamentada en la pertenencia étnica (caucásica) y religiosa (cristianismo). Y, los aparatos institucionales, los medios de comunicación y los discursos hegemónicos en la esfera pública, se dirigen a estos segmentos sociales y a la salvaguardia de sus privilegios. Tal y como lo desvelan Benavides y

130 SUBERVI-VÉLEZ, Federico. “Mass Communication and Hispanics”. En: WEABER, Thomas (gral. Ed). Handbook of Hispanic Cultures in the United States: Sociology. Arte Público Press. University of Houston. 1994. Houston. Pág. 306.

131 Subervi-Vélez ofrece un recuento de los estudios más significativos al respecto durante este período. Ibíd. Págs. 305 - 308.

132 Méndez-Méndez y Alverio (2003). Citado en: BENAVIDES, José Luis; y RETIS, Jessica. “Miradas hacia Latinoamérica: la representación discursiva de los inmigrantes latinoamericanos en la prensa española y estadounidense”. En: Revista Palabra Clave. No. 13. Diciembre, 2005. Pág. 12.

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Retis, incluso en la actualidad, “El elemento racial o étnico -está- introducido, explícita e implícitamente, en el discurso de la prensa estadounidense”.133

Ante el desarrollo de los derechos sociales de los años 50 y 60 del siglo XX, acompañado de políticas inclusivas hacia las minorías étnicas del país (población no-caucásica), surgió el “backlash”: reacción ideológica neoconservadora que desde los años 70 y 80 domina la cultura y política estadounidense.

Desde entonces, el discurso de los periódicos de referencia ha estado fuertemente influenciado por esta corriente, en particular, por el argumento de victimización de la población caucásica (blanca). Desde esta perspectiva, las medidas de discriminación positiva y la ley de inmigración de 1964, constituyeron acciones del gobierno federal en detrimento de los derechos y privilegios del grupo: “acabó con las leyes que establecían cuotas de inmigración que favorecían a los blancos europeos, predominantemente a los de Europa del norte”.134

Así, el discurso mediático hegemónico estadounidense ha tendido a reforzar la fractura entre las ‘víctimas caucásicas’ y los ‘victimarios extranjeros’, defendiendo los intereses y prerrogativas de los primeros. La estrategia utilizada por los medios de referencia, en particular por los periódicos, ha consistido en evitar la racialización abierta del discurso. A cambio, han alimentado la oposición ‘nosotros’ versus ‘ellos’, caracterizando a los primeros como patriotas/contribuyentes/legítimos y a los segundos como criminales/parásitos/ilegales:

“una de las estrategias discursivas de la campaña en contra de los inmigrantes en EE.UU. es

precisamente alejarse de términos que racialicen abiertamente el discurso, y hablar –en lugar de blancos– acerca de “contribuyentes de impuestos” o “ciudadanos que obedecen las leyes”, en contraposición a los “ilegales”, “narcotraficantes” y, más recientemente, “terroristas” – en vez de mexicanos o latinoamericanos– (…) El nosotros (implícitamente blanco) es caracterizado como un grupo de ciudadanos que están cumpliendo con su deber”.135

133 Ibíd. Pág. 17. 134 Ibíd. Pág. 14. 135 Ibíd. Págs. 13 - 14.

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3.3.1.2. Definición de la comunidad hispana como “problem people”.136

Los/as latinos/as en Estados Unidos, han sido definidos por los medios de referencia -en la gran mayoría de los casos- como gente problema. Además de representar una amenaza para los privilegios y preponderancia de la población caucásica, la inmigración hispana supone un peligro para el orden social. Protagoniza las informaciones sobre juicios, crímenes, disturbios, accidentes y desastres; suele caracterizarse por comportamientos aberrantes, condiciones de pobreza e ilegalidad. Ni siquiera el aporte de la Inmigración a la economía estadounidense ha sido un argumento suficiente para contrarrestar la imagen negativa en los medios de referencia. Así lo constatan Benavides y Retis, en su análisis de la representación de comunidades hispanas en el discurso mediático hegemónico:

“Los ellos (mexicanos y latinoamericanos), en cambio, son caracterizados como esa gente

fuera de la ley, “invasores”, “traficantes”, “enemigos” de nosotros, de nuestra nación, nuestra cultura, y nuestra lengua inglesa (…) Tal y como lo dice uno de estos patriotas: “No podemos dejar que los mexicanos exporten sus fracasos”.137

Los medios de referencia estadounidenses, proyectan y refuerzan esta imagen del colectivo inmigrante latinoamericano, a través de estrategias discursivas como:

La identificación constante de grupos criminales por su adscripción étnica o lugar de

procedencia: ““pandillas latinas”, “pandillas de herencia latina o negra””.138

La utilización de metáforas relacionadas con el mundo animal. Se observa una comparación recurrente del/a inmigrante latinoamericano/a con determinados animales, asociándolos/as a palabras como “presa, perro, rata, conejo, coyote y chivo (…) ganado, langostas”.139 En

líneas generales, se asimila su entrada en territorio estadounidense con la “invasión de una plaga”.

La no-representación del/a latino/a como figura de autoridad. Salvo algunas excepciones (por ejemplo, informaciones en torno a líderes políticos o comunitarios hispanos), el/a

136 SUBERVI-VÉLEZ, F. Óp. Cit. Pág. 306. 137 BENAVIDES, J. y RETIS, J. Óp. Cit. Pág. 14. 138 Ibíd. Pág. 16.

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latinoamericano/a no suele aparecer ocupando el rol de autoridad; ni en asuntos generales ni en aquellos casos en los que el/a hispano/a tendría la pericia evidente.140

El/a inmigrante latinoamericano/a como “víctima de su situación”. Cuando no se le identifica como delincuente o ilegal, el/a hispano/a es víctima de condiciones de pobreza, desprotección institucional del país de origen y disfuncionalidad familiar, entre otros. De este modo el discurso mediático de referencia pretende explicar, el por qué de la ‘malicia’ y ‘criminalidad’ que según ellos caracteriza al/a ‘latino/a’: por la precariedad de su situación.141

La identificación de personas blancas “extremadamente positiva”, por contraste con el colectivo minoritario. Se exaltan las cualidades de la población caucásica en EE.UU. como

actores sociales legítimos per se y por oposición a la “decadencia criminal de los latinos”.142

El enaltecimiento de la persecución de inmigrantes ilegales, incluso a través de la violencia. La posición de inferioridad en la que el discurso mediático hegemónico pone al migrante, acarrea el peligro de justificar o ignorar el acoso y/o exterminio del/a inmigrante que cruza la frontera. Así lo confirman Benavides y Retis, en su análisis del discurso informativo de referencia sobre el fenómeno de las patrullas parapoliciales en la frontera estadounidense con México:

“(…) a pesar de que estos grupos parapoliciales son sospechosos de asesinar y torturar a

inmigrantes que intentan cruzar la frontera, son caracterizados en casi todos estos encabezados como “patriotas” armados con “poderosas convicciones” que son parte de un movimiento popular. Los inmigrantes, en cambio, son presentados como “ilegales””.143

3.3.1.3. Exclusión mediática: baja representación y escasa contratación de hispanos/as.

El/a inmigrante latinoamericano/a no suele participar en los procesos de producción de comunicación pública de referencia en EE.UU.: ni como protagonista, ni como fuente ni como profesional del periodismo.

140 SUBERVI-VÉLEZ, F. Óp. Cit. Pág. 306 - 307. 141 BENAVIDES, J y RETIS, J. Óp. Cit. Pág. 16. 142 Ibíd. Pág. 17.

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Por lo general, la comunidad hispana no aparece en los medios de referencia. La cobertura de su actividad y experiencia dentro del país de acogida suele ser bastante escasa. Del mismo modo, los intereses y necesidades del colectivo no suelen incluirse en la oferta informativa hegemónica. En síntesis, se observa una baja representación de la densidad y diversidad cultural de la inmigración latinoamericana, dispersa y presente en todos los sectores de la sociedad estadounidense. Se observa la continuidad de esta tendencia, incluso en los primeros años del siglo XXI: en el año 2002, si bien la población latinoamericana en Estados Unidos

rondaba el 13%, su aparición en el discurso televisivo no sobrepasó el 1%.144

En un intento por comprender los motivos de esta situación, diversos autores han dirigido la mirada a la participación de los/as latinoamericanos/as en la industria mediática estadounidense: “la ausencia de hispanos en las redacciones y puestos de mando es uno de los factores más determinantes a tener en cuenta”.145 Estudios al respecto han señalado que:

Los medios de referencia no suelen contratar periodistas del colectivo ‘latino’ o a profesionales con un conocimiento de la cultura hispana (reporteros, editores, etc.). Entre 1970 y 1995, las minorías étnicas que trabajaban en la industria mediática estadounidense

oscilaron entre el 2% y el 6% aproximadamente.146

Cuando se les contrata, se pone en duda su profesionalidad y credibilidad. Muchos de los/as profesionales de la comunicación de origen latinoamericano en EE.UU. son víctimas de acoso laboral. La pertenencia a la etnia hispana en ocasiones constituye un motivo para cuestionar su credibilidad como periodistas profesionales; relegarlos a la producción informativa sobre problemas étnicos, casi exclusivamente; o a hacer de traductores en cuestiones no relacionadas con sus departamentos.

También se observa la exclusión mediática de la comunidad hispana, en la práctica publicitaria. Según Subervi-Vélez, el colectivo inmigrante latinoamericano fue invisible como imagen y como fuerza productiva, durante muchos años; y, en las pocas ocasiones en que fueron representados, lo estuvieron de manera bastante ofensiva para el colectivo. Durante la

144 Ibíd. Pág. 12.

145 SUBERVI-VÉLEZ, F. Óp. Cit. Pág. 307. 146 Ibíd. 307 - 308.

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década de los 70, empresas de publicidad y marketing reconocieron la rentabilidad de la comunidad hispana como sector en crecimiento, y comenzaron a incluirla en sus estrategias y mensajes.

En suma, el tratamiento de la inmigración latinoamericana en los medios de referencia estadounidenses, se caracteriza por: el escaso espacio mediático que se le dedica; la asociación a ilegalidad/ criminalidad cuando se la representa; la baja participación del colectivo y de los/as profesionales de la comunicación dentro del mismo, en los proceso de producción de comunicación pública. Como resultado se observa la tendencia a simplificar o invisibilizar, la complejidad del fenómeno migratorio.