Un equipo internacional de científicos, con participación del Instituto Ca- talán de Paleocología Humana y Evolución Social, ha recuperado datos genéticos de un Stephanorhinus de hace 1,7 millones de años, los más an- tiguos registrados hasta el momento. El hallazgo abre un nuevo capítulo para saber la relación entre especies extinguidas y el proceso hasta los hu- manos modernos, entre otros aspectos.
Molar hallado en Dmaniside de 'Stepha- norhinus' datado en 1,7 millones de años. / Museo de Historia Natural de Di-
namarca.
[…] En los últimos 20 años el ADN antiguo se ha utilizado para abordar diferentes cuestiones sobre la evo- lución de especies extinguidas, la adaptación y la migración humana, pero tiene limitaciones.
La nueva información genética per- mitirá reconstruir la evolución mo- lecular más allá del límite de tiem- po habitual de la preservación del ADN, con lo cual, el análisis de proteínas antiguas del esmalte den- tal comienza un emocionante nuevo capítulo en el análisis de la evolu- ción molecular, según han expresa- do científicos participantes en el es- tudio.
Los datos de ADN que rastrean ge- néticamente la evolución humana solo cubren los últimos 400.000 años. Pero los linajes que conduje- ron a los humanos modernos y a los
chimpancés –la especie viva gené- ticamente más cercana a los huma- nos– se separaron hace unos seis o siete millones de años, lo que signi- fica que la comunidad científica ac- tualmente no tiene información ge- nética de más del 90 por ciento del camino evolutivo que ha conducido hasta la humanidad moderna. Tampoco se sabe cuáles son los en- laces genéticos entre nosotros y es- pecies extinguidas como Homo erectus –la especie más antigua co- nocida del género Homo con pro- porciones corporales humanas si- milares a los Homo sapiens- y de la cual todo lo que se conoce actual- mente se basa casi exclusivamente en información anatómica, no ge- nética. […]*
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Un equipo de paleontólogos australianos ha descubierto los restos fósiles del loro más grande del mundo hallado hasta ahora. Se calcula que tenía una altura de un metro de altura y pesaba 7 kilos. La nueva especie ha sido encontrada en el centro de Otago, Nueva Zelanda, una zona muy conocida por albergar diferentes tipos de aves de gran tamaño.
"Aunque es una de las aves más
espectaculares que hemos encontrado, sin duda hay muchas más especies inesperadas por descubrir en este interesante
yacimiento”, dice Trevor Worthy, investigador de la Universidad Flinders y uno de los autores.
Los expertos lo han llamado Heracles inexpectatus, nombre que surge de su gran tamaño y fuerza hercúlea y del carácter
inesperado del hallazgo. Los restos tienen una antiguedad de unos 19 millones de años.
Sus dimensiones son el doble de grandes que las del Kakapo neozelandés (Strigops habroptilus), que es el loro más grande que se conocía hasta ahora y que está en peligro crítico de extinción. Según los expertos, Heracles vivía en un bosque subtropical donde había muchas especies de laureles y palmeras. "Sin duda, estos árboles proporcionaron una rica cosecha de frutos que sirvió a la dieta de Heracles y de otros loros y palomas con los que vivía", explica Suzanne Hand, otra de las autoras.
Esta nueva especie se considera ahora el loro más grande del mundo, con un pico enorme con el que podría haber comido no solo alimentos convencionales de su especie, sino tal vez incluso a otros loros.
Licencia : Creative Commons
a t u r a l e z a
P l u r a l
Un loro prehistórico de un metro de
altura y 7 kilos de peso
BRIAN CHOO
https://www.agenciasinc.es
Identifican datos genéticos
de un diente de rinoceronte
de 1,7 millones de años
Un equipo internacional de científicos, con participación del Instituto Ca- talán de Paleocología Humana y Evolución Social, ha recuperado datos genéticos de un Stephanorhinus de hace 1,7 millones de años, los más an- tiguos registrados hasta el momento. El hallazgo abre un nuevo capítulo para saber la relación entre especies extinguidas y el proceso hasta los hu- manos modernos, entre otros aspectos.
Molar hallado en Dmaniside de 'Stepha- norhinus' datado en 1,7 millones de años. / Museo de Historia Natural de Di-
namarca.
[…] En los últimos 20 años el ADN antiguo se ha utilizado para abordar diferentes cuestiones sobre la evo- lución de especies extinguidas, la adaptación y la migración humana, pero tiene limitaciones.
La nueva información genética per- mitirá reconstruir la evolución mo- lecular más allá del límite de tiem- po habitual de la preservación del ADN, con lo cual, el análisis de proteínas antiguas del esmalte den- tal comienza un emocionante nuevo capítulo en el análisis de la evolu- ción molecular, según han expresa- do científicos participantes en el es- tudio.
Los datos de ADN que rastrean ge- néticamente la evolución humana solo cubren los últimos 400.000 años. Pero los linajes que conduje- ron a los humanos modernos y a los
chimpancés –la especie viva gené- ticamente más cercana a los huma- nos– se separaron hace unos seis o siete millones de años, lo que signi- fica que la comunidad científica ac- tualmente no tiene información ge- nética de más del 90 por ciento del camino evolutivo que ha conducido hasta la humanidad moderna. Tampoco se sabe cuáles son los en- laces genéticos entre nosotros y es- pecies extinguidas como Homo erectus –la especie más antigua co- nocida del género Homo con pro- porciones corporales humanas si- milares a los Homo sapiens- y de la cual todo lo que se conoce actual- mente se basa casi exclusivamente en información anatómica, no ge- nética. […]*
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