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Misión, visión, objetivos, metas y plazos

In document La empresa ganadera: costos y gestión (página 61-64)

CAPÍTULO 2: LA GESTIÓN EN LA EMPRESA GANADERA

2.5. Misión, visión, objetivos, metas y plazos

Cuando se habla de misión de la empresa, se apunta a indicar el porqué de su existencia, la razón que justifica que se haya creado y que desarrolle una actividad. Generalmente son bases generales antes que particulares, que atañen a una razón de tipo social y de cooperación comunitaria. Una empresa ganadera suele tener la noble misión de producir el alimento que satisface una de las necesidades vitales del ser humano, la alimentación, además de otros bienes complementarios, como el cuero y la lana. El aporte que se pueda hacer a la comunidad con un desarrollo sustentable y socialmente responsable, es justificación suficiente para su existir, aunque se puede complementar con razones particulares, que a pesar de ser más mezquinas, no por eso dejan de estar, como la continuación de una tradición familiar o la concreción de un proyecto personal.

La visión es el sueño de la empresa, aquello lejano pero posible de realizar después de muchos años y arduo trabajo, una expectativa de logro futuro que actuará como motor para el diario trajín. Para una empresa ganadera, llegar a ser reconocida en el medio como productora responsable, expandirse a otros mercados internos y alcanzar estándares elevados con fines de exportación, podrían ser más que interesantes como visión.

En la empresa agropecuaria, los objetivos marcan el final de un camino, hacia donde se dirigen todas las acciones a emprender. Ellos están relacionados con la actividad elegida, agrícola o ganadera, que depende no sólo de la selección de 27 Ércole, Raúl, Alberto, Catalina y Carignano, Claudia, “Métodos Cuantitativos para la Gestión”, segunda edición, 2007.

alternativas convenientes, sino de la capacidad de la tierra, y el producto que suele obtenerse en la región debido a lo anterior y a los factores climáticos.

Dentro de la actividad económica agropecuaria elegida, los objetivos a largo plazo incluyen generalmente la máxima rentabilidad, aunque pueden existir otros, como la máxima calidad posible del producto, por ejemplo en una cabaña de reproductores vacunos, o la intención del arrendatario de comprar la fracción de campo que trabaja. Una vez definidos éstos, la estrategia continuará con el plan dirigido a su consecución, en términos amplios y por un plazo largo.

Anteriormente se hizo referencia a las metas, considerándolas una idea diferente a los objetivos. Esta diferencia entre ellos está dada por:

a) Tiempo: mientras que los objetivos son propósitos lejanos, fijados al inicio de una actividad a sabiendas de la demora en su consecución, las metas están relacionadas con períodos de tiempo cortos.

b) Propósito abarcativo: los objetivos son generales, están relacionados con el accionar de la empresa como un conjunto de funciones independientes, por eso se puede establecer, por ejemplo, un objetivo de máxima rentabilidad sobre el capital invertido. Las metas son concretas, propuestas para cada proceso en particular, como definición exacta de lo que se quiere lograr en un sector, por ejemplo bajar el índice de mortalidad de una categoría de vacunos, o acortar los plazos de cobranza y alargar los de pago.

c) Posibilidad de concreción: se señala aquí que los objetivos son propósitos de dificultosa concreción, es justamente por eso que se requiere un período de tiempo prolongado para lograrlos. Las metas son de más sencilla realización, que involucran a menor cantidad de personas para alcanzarlas, y generalmente, si existe una voluntad firme para hacerlo, se logran en el período anual.

d) Tipo de planeamiento: según se ha descripto, los objetivos son típicos del planeamiento estratégico, las metas se relacionan con el planeamiento táctico.

e) Percepción por parte del personal: es interesante remarcar este punto, tan importante para la conducción, aunque ignorado en la mayoría de los casos. Los objetivos suelen ser desconocidos por la mayor parte del personal, excepto algunos decisores o gerentes de alto rango, o aunque se hubieran conocido, se pierden en el tiempo, con la inevitable consecuencia del alejamiento de su concreción, pues se dejan de hacer pequeños esfuerzos particulares, que en el conjunto logran lo esperado. En cambio, las metas son bien definidas para el personal del sector involucrado, y se las toma como un desafío y una especie de competencia entre responsables de diferentes sectores, y si además se espera algún tipo de contraprestación especial por su logro, no hay dudas de que ello ocurrirá. Por ejemplo, en la meta de aumento de producción de cría, el pago de un porcentaje al capataz o mayordomo, sobre la mayor cantidad de terneros logrados, más allá de una base establecida, o en la meta de disminución de la mortandad de terneros, el pago de un premio a los peones que informen inmediatamente los casos de parto dificultoso que requieran servicios veterinarios.

Por lo tanto, dos son los pasos a seguir para llegar a buen fin con este tema. Uno de ellos, es mejorar los procesos de conducción, a través de una buena comunicación, de los niveles superiores de la estructura organizacional a los inferiores, mostrándoles la importancia de los objetivos definidos y la forma positiva en que su logro puede repercutir en la empresa y en todo el factor humano. El otro, es ensamblar eficientemente, las metas con los objetivos, de manera tal que, cada una de ellas vaya sumando puntos en el total que sería la obtención del objetivo. Es muy común en las empresas, fijarse un objetivo importante, pero lo diario suele presentarse como más urgente, y de esa forma ir alejándose de lo previsto, incluso ser reemplazado por otros nuevos proyectos que hacen olvidar al anterior, y al mirar hacia atrás se toma conciencia de que nunca se llegó a concretar algo. Uno de los principales enemigos de la consecución de los objetivos en las empresas familiares, tan comunes en el sector agropecuario en general, y ganadero en particular, es la anticipación de los deseos y necesidades de los socios a la realización de los proyectos empresariales.

En varios párrafos se hizo mención a los plazos, ya sea corto o largo, aunque podría agregarse la alternativa del inmediato y del mediano plazo, si se quisiera ser más detallista. Es muy comprensible que nos hagamos entonces la inevitable pregunta acerca de los años a los que hace referencia cada uno. El corto plazo se relaciona con el período anual, tiempo para el cual se esquematizan los procesos del ciclo ganadero, se fijan las metas y se arman los presupuestos. Este período puede trabajarse con apertura cuatrimestral, trimestral o mensual, siendo este último el período inmediato. Pasando al mediano plazo, se considera un tiempo de dos o tres años, para llegar al largo plazo de alrededor de cinco años.

Cabe aclarar, que en la actualidad, los plazos se han acortado con respecto a décadas anteriores. Cambios ocurridos en el contexto general que rodea a la empresa, como también cambios internos relacionados con tecnología y modernización de procesos, hacen que la lentitud propia del pasado en todo sentido, haya sido reemplazada por una necesidad de inmediatez para planes, toma de decisiones y operatoria. Es por eso, que los períodos largos de diez años, hoy se han reducido, impactando en la duración de los menores.

Estos períodos también se adaptan de acuerdo al tipo de empresa ganadera, ya que dependiendo de la actividad que desarrolle, los ciclos de producción son distintos, con casos en que el producto final está listo para la venta en meses (feed lot28), y otros casos en que el producto está listo después de varios años (novillos pesados engordados a campo natural). Por lo tanto, la duración indicada es estimada en términos generales, pero sufrirá modificaciones según lo último indicado.

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