El Annwn el inframundo celta:
10. Mitología hindú Yama:
En el marco del hinduismo, Yama (en letra devanāgarī: यम) es el señor de la muerte. Aparece por primera vez en los Vedas. Yama pertenece a una etapa muy temprana de la mitología védica. Se considera el primer ser mortal. Había nacido de Vivasvat (el dios del Sol) y de su esposa Saranyū. Su hermano, el séptimo Manú, otra forma del primer hombre, es hijo de Vivasvat con su esposa Samjñā, quien era el reflejo o la sombra (chaya) de Saranyū. Al morir, debido a que fue el primero en llegar al Cielo, se le nombró líder de los muertos (todavía no los juzgaba).
El término sánscrito yama significa ‘mellizo’. En las creencias védicas, Yama tiene una hermana gemela, Yamī (‘melliza’), que fue la primera mujer. Yamau mithunau quiere decir ‘dos gemelos de distinto género’. El décimo mandala del Rig Veda contiene un himno (10.10.14) en el que ambos se cantan uno al otro. Yama resistió los avances sexuales de su hermana (el primer incesto). Después de que él murió, ella lo lloró tanto que los devas —para hacerle olvidar su dolor— crearon la noche.
En los Vedas Yama es llamado “rey” (samgamano janānām: ‘el que reúne a la gente’) y dirige bondadosamente sobre los antepasados muertos (pitri), cuyo camino está custodiado —para evitar que entren los vivos— por dos perros manchados (de cuatro ojos y amplio hocico), v|stagos de Śaramā y parecidos al can Cerbero griego, de tres cabezas.
En la mitología posvédica, Yamī es conocida también como Yamunā (el larguísimo río Yamuna, paralelo al Ganges).
En s|nscrito, la palabra yama no sólo significa ‘mellizo’, sino también ‘prohibición’ y ‘restricción’ (como en el yama y el niyama del yoga). Así que gradualmente en la mitología puránica, Yama empieza a aparecer como Yama-rāja (el rey de la prohibición) y como Dharma-rāja (rey del deber) o Dharma (la personificación del dharma, ‘deber o religión’). Es el castigador de los muertos, y es quien mide la balanza del karma (las actividades buenas y malas cometidas en cada encarnación). Su papel se corresponde al de Plutón y Minos, en la mitología griega. Vive en una región del inframundo llamada Yamapura (‘ciudad prohibida’).
Cuando un alma abandona su cuerpo, se encuentra con Yamarāja. El contador Chitragupta lee un informe acerca de todas las actividades de esa alma en particular, que están registradas en un libro llamado Agra Samdhānā (agra: ‘principio’, sam- dhānā: ‘reunión, poner todo junto’). Luego Yamarāja da su justa sentencia inapelable. En el Mahā Bhārata se describe a Yama con ropajes color rojo sangre, cuerpo brillante, corona sobre la cabeza, ojos relampagueantes. Como Varuna (el anterior rey de la muerte védico) lleva en su mano un lazo (con el que ata al alma luego de arrancarla del cuerpo) del tamaño de un pulgar humano. También se lo representa con gesto severo, de piel verde, vestido de rojo, montado sobre un búfalo. Sostiene una maza de oro en una mano y el lazo de la muerte en el otro.
En las mitologías m|s modernas (el Bhāgavat Purāna, por ejemplo) se lo presenta siempre como una deidad terrible, que inflige torturas inimaginables (llamadas yātanā) a las almas en el infierno.
Yama es el dios de la muerte y el Rey de la Ley, preside el tribunal por encima de los muertos. Dos genios, que son las dos partes del alma del muerto, presentan, en forma de guijarros blancos o negros, las acciones del muerto. Y para reconocer el verdadero carácter del muerto, el dios consulta un espejo.
Las más grandes formas del Rey de la Ley, Señor de la Muerte, son extensas como el espacio; las medianas semejantes al Monte Meru, y las más pequeñas llenan el mundo. Aparecen con los ojos vidriados, mordiéndose con los dientes el labio inferior, con el pelo recogido en moño sobre la cabeza, el vientre enorme, el cuello delgado, y blandiendo en la mano la plancha en la que se anotan todos nuestros actos, gritando «golpea-mata». Aspiran el seso, arrancan las cabezas de los cuerpos y extirpan las entrañas. Llegan y llenan todo el universo.
Yama es uno de los dioses más antiguos del mundo, por lo que se han encontrado formas paralelas de uno u otro tipo por toda Eurasia:
Yima en el zoroastrismo persa.
Yan-luo (traducción al chino del término s|nscrito Yama Rāja (rey Yama).
Enma (Yama), Emma-O (rey Yama) o Enma Dai-Ō (閻魔大王, ‘gran rey Yama’), en la mitología japonesa.
Algunos incluso creen que también comparte las mismas raíces mitológicas de Abel (el segundo hijo de Adán, asesinado por su hermano mayor Caín).
Yama es venerado en Tíbet como guardián del ejercicio espiritual, y fue probablemente venerado aun antes del siglo VII, cuando Tíbet se convirtió desde el bön al budismo.
Yamī es la diosa de la muerte y reina sobre las almas de las mujeres en el submundo (Naraka). Es la consorte de Yama, el señor del inframundo.
Ymir (de la mitología escandinava) que se considera cognado de Yama.
Varuna:
Varuna fue un dios muy importante, que regía los bajos fondos y el reino de los muertos, así como era el dios de la lluvia, creador de rayos, tormentas y truenos. Siempre va acompañado de su hermano gemelo Mitra, que es el Dios Sol del Alba, de la amistad, los contratos, los juramentos y promesas. Juntos representaban al día:
Varuna era la noche y lo oscuro, mientras que Mitra era el día, la mañana y la luz solar. Es por ello que ambos representaban la ley, con sus dos caras.
Varuna y Mitra son los dioses del juramento. El Atarvaveda lo describe como omnisapiente, capaz de detectar cualquier mentira. Las estrellas son sus espías de mil ojos, vigilando cada movimiento de los hombres.
Mientras Mitra vigilaba que se cumplieran las promesas, los juramentos, los contratos, y la honestidad en la amistad y en todas las relaciones, Varuna hacía lo propio en su ámbito, pero de forma belicosa, tanto en el cielo como en la inmensidad de las profundidades.
Varuna es el dios de las Extensiones Celestiales. Varuna era omnipresente y omnisciente; uno de los himnos que se le entonaban a él se lee casi como un salmo bíblico:
“Él es el que hace brillar al sol en los cielos, y los vientos que soplan son su aliento. Él ha ahuecado las cuencas de los ríos; éstos fluyen por su mandato. Él ha hecho las profundidades de los mares.”
Es también un dios del cielo: de acuerdo con otra versión, un dios del agua. El nombre deriva de Var, cubrir o abovedar, y Varuna significa la bóveda del cielo. Aquí, entonces, parece que encontramos una pista del significado del griego Ouranos, de quien ya sabemos que era un dios del cielo: Ouranos significa el cubridor, pero, como hemos observado arriba, el nombre habría quedado ininteligible de no haber sido por su referencia al nombre sánscrito. El mito de Varuna es un ejemplo maravilloso de la disposición y terminación con la que el genio hindú espiritualizó sus impresiones de los sentidos. Del concepto de aire (o aliento), el Varuna de mil ojos (o estrellado) que vigilaba todas las cosas y todos los hombres, los arios indios pasaron a la concepción más pesada de Varuna como un dios que todo lo ve, cuyos espías, o ángeles, veían todo lo que sucedía.
«No me dejes todavía, oh Varuna, entrar en la casa de arcilla: ¡Ten piedad, Todopoderoso, ten piedad!
»Si voy solo temblando como una nube conducida por el viento: ¡Ten piedad, Todopoderoso, ten piedad!
»Por la falta de fuerza, tú, dios fuerte y brillante, he ido yo a la orilla equivocada: ¡Ten piedad, Todopoderoso, ten piedad!
»La sed llegó al orador, aunque estaba en medio de las aguas: ¡Ten piedad, Todopoderoso, ten piedad!
«Cuando nosotros, oh Varuna, cometamos una ofensa ante la hueste celestial, cuando rompamos tu ley sin pensar: ¡Ten piedad, Todopoderoso, ten piedad!»
Un rakshasa es un demonio o espíritu malévolo del Hinduismo. Vocablo sánscrito que significa violento y es el antónimo de “raksha” (seguro).
Eran caníbales devoradores de hombres ("nri-chakshas" o "kravyads”). Los arios supuestamente sostenían una continua guerra contra los rakshasas, sin embargo el líder rakshasa Ravana se describe a si mismo en el Ramayana como “ministro de los arios”.
El Ramayana los describe como creados de los pies de Brahma, sin embargo son indistintamente conocidos como descendientes de Pulastya, de Khasa, o de Nirriti and Nirrita. El señor Brahma les entregó dones especiales a rakshasas como Vibhishan, Hiranyakashipu e Hiranyaksha que eran sus devotos. Muchos rakshasas habrían sido hombres perversos en previas reencarnaciones. Los rakshasas son conocidos por perturbar los sacrificios, profanar tumbas, hostigar sacerdotes, por posesión humana, y actos similares. Sus uñas son venenosas y se alimentan de carne humana y comida podrida. Cambian de forma y realizan hechizos, y frecuentemente aparecen en forma de humanos y grandes aves. Hanuman, al llegar a la isla de Lanka donde Ravana reinaba, pudo observar que los rakshasas podían tomar cualquier forma imaginable. Aparte de Ravana, también es conocido el rakshasa Nairitya que es relacionado con el Sur.