L ENGUAJES DE PRIMAVERA Y PARAÍSO DIFÍCIL : UNA APROXIMACIÓN A LAS RELACIONES E SPAÑA A LEMANIA A TRAVÉS DE SUS RETÓRICAS DE LA
1. Fecundas interferencias: camino a la anti-lengua del fascismo español 1 El fascismo y las palabras Algunas reflexiones previas.
2.3 La articulación de un Volkskörper hispánico El cuerpo nacional y los parásitos foráneos.
2.4.2 Mitos de sangre y barro: Blutstolz y Asphaltmenschen.
Las fantasías identitarias del fascismo se construyeron mediante una diferenciación dicotómica que contraponía sangres legitimadas y materialidades infrahumanas. Conceptos como Blutstolz (orgullo de la sangre), Anruf des Blutes (llamada de la sangre: sumisión a los fines del Partido), Blutbedingt (condicionamiento de la sangre), Bluteinsatz (sacrificio de la sangre, entendido como sacrificio por la patria) Blutgebunden (unido por la sangre) Blutkitt (aglutinante de la sangre. Destino sacrificial común a todos los alemanes), o Blutopfer (víctima de la sangre, mártir), condensaban el in-group nacionalsocialista y definían con precisión el destino reservado a la Blutgemeinschaft hitleriana. Sus opuestos, aquellos Artfremndes Blut (sangre foránea, gitana o judía), Blutschande (vergüenza de la sangre. Mezcla racial), Blutsvergiftung (contaminación sanguínea), Blutfremnd (ajeno a la sangre) o Blutschranke (límites de sangre) expresaban en sí mismos todo aquello que formaba el out-group que debía ser destruido.
El valor central la sangre en el discurso nacionalsocialista figura en una amplia variedad de textos. Alfred Rosemberg, ideólogo fundamental del pensamiento Völkisch y ministro del Reich en los territorios ocupados del Este declaraba en su muy extendido y editado Der Mythus des 20. Jahrhunderts: “Heute erwacht aber ein neuer Glaube: der Mythus des Blutes”232 (Hoy
despierta un nuevo credo: el mito de la sangre). Aquellos mitos de sangre se mantuvieron como eje central del pensamiento nazi hasta la derrota alemana, y fueron repetidos hasta la extenuación en textos como los del escritor y funcionario de las SS Walter Darré: “Was wir sind und was wir als Volk noch werden können, bestimmt unser Blut”.233 (Lo que somos y lo que podremos ser
como Pueblo está determinado por nuestra sangre).
Las “dimensiones históricas” descritas por Ledesma suenan a trinidad de sangre, fe y nación (Dreienigkeit des Blutes, des Glaubens und des Staates) y justifican por sí mismas, como las arriba citadas pertenecientes a la retórica nazi, cualquier acción ofensiva contra otros pueblos:
232 Rosemberg, A. Der Mythus des 20. Jahrhunderts. München: Hohenheichen Verlag, 1937. p. 114.
La dimensión histórica es, por fortuna, inesquivable. Saberse nacido en el seno de un gran pueblo, en el que gentes de la misma sangre que uno (…) Se tiene así la certeza de moverse en el círculo de las ambiciones legítimas, y de que sólo es cuestión de ingenio, de heroísmo y de voluntad el atrapar de nuevo las riendas del triunfo.234
La pérdida del Blutstolz u orgullo de la sangre hispánica se resolvía en el pensamiento de Ledesma Ramos a través de la recuperación de una suerte de Blutbedingt: la consciencia del condicionamiento racial e histórico que impone la sangre hispánica al individuo. La sangre lo es todo: justifica las “ambiciones legítimas de imperio” y empodera a unos pueblos -aquellos dotados de sangre de conquistadores- para imponer su voluntad sobre otros.
NUESTRA razón de ser es una cadena de generaciones españolas, una verdad perenne, inmutable y sagrada; y las circunstancias perentorias del mundo. El primer Evangelio de la vida de Cristo comienza por la serie de sus generaciones. La eternidad de nuestra vida ha de regenerarse eternamente, según normas teológicas y voluntad de sangre. Sobre cada generación pasada de nosotros, la derecha de Dios es un índice y una caridad: una caricia. Dentro de la forzosidad de nuestro genio histórico es necesario saber a dónde vamos y querer el de dónde venimos. Hay gente eximia con apetencias de un origen simiesco. Hay pueblos parricidas y naciones sin patria. Sin padres o sin madres.235
Aquella materialidad diferenciada entre bestias arias y “engendros” de “musgo y viento asiático” era en el discurso nazi algo más que un recurso poético: al “pueblo de la tierra y de la sangre”, se enfrentaba una multitud imaginaria, los “pueblos de asfalto”, sus metrópolis frías236 y sus artefactos de composición telúrica: Asphaltmenschen (hombres de asfalto), Alsphaltmenschentum (humanidad de asfalto), Asphaltspruckern (sinónimo de vago, ocioso y maleante), Asphaltpresse (prensa judía). Aquellos arsenales léxicos que contraponían humanidades de suburbio y pueblos de sangre
234 Ledesma Ramos, R. Antología. Madrid: Ediciones F.E., 1942, p. 50 y ss. 235 Aparicio, J. “Negro y Rojo”, Jons, mayo de 1933.
236 José María Pemán posee, de hecho, un texto titulado “el snobismo del asfalto” en el que contrapone la “luminosidad” de una pequeña población andaluza (que en su narración toma el nombre de Villaquieta) con el carácter “bufo, urbanita, amenazador, imperativo, peligroso, orgulloso” de la población moderna. En Pemán, J. M. Obras completas, III, Madrid: Escelicer, 1949, p. 46.
elegida contribuyeron a la creación de dicotomías insuperables en la imaginación de aquellos defensores del “helenismo étnico”, los Redondo, Hitler y antes que ellos, sus predecesores en el XIX, artífices de aquel helenismo racial que fue desarrollándose en términos antisemitas. 237
La ciencia alternativa del fascismo bloqueaba, a través de sus mitos de sangre, cualquier posibilidad de entendimiento con otros pueblos, y pretendía legitimar sus acciones de ataque y defensa contra otras “comunidades de raza”. Sangre y barro jamás coexistirían en armonía, suponiendo el segundo un lastre sistemático para la primera: Había que armarse -escribió Redondo, haciendo aquellas metáforas suyas- para desembarazarse del barro marxista. 238 Desembarazarse de aquella humanidad convertida en materia desagradable y “limpiar los cauces de la Patria” implicaría caminar senderos de eufemismo y genocidio que hoy son de sobra conocidos.
Aquellos mismos argumentos y arsenales léxicos construyeron el pensamiento y los textos de Giménez Caballero. La Guerra Civil se concibe en el discurso del madrileño como legítima autodefensa contra la acción parasitaria, corruptora, infecciosa, de traidores y microbios foráneos: “nos habían corroído (…) nos habían destrozado la médula misma de nuestro ser. Nuestra alma propia de españoles y hombres”.239
El trabajo de Danielle Berg llamó la atención sobre el “discurso que apelaba al odio racial240 desarrollado por Onésimo Redondo y Ramiro de
Ledesma Ramos. En el caso del primero resulta quizás más evidente. Ledesma parecía justificar la “tibieza” del racismo y del antisemitismo en
237 Ver, en este sentido, Leoussi, A. S. “Making nations in the Image of Greece: Classical Greek Conceptions of the Body in the Construction of National Identity in Nineteenth Century England, France and Germany”. En Fögen, T. y Warren, R. Graeco-Roman Antiquity and the Idea of Nationalism in the 19th Century. Case Studies. Berlin: De Gruyter, 2016, p. 45 y ss.
238 Redondo, O. Obras Completas. Textos de doctrina política. Madrid: Publicaciones españolas, 1954, p. 304.
239 Giménez Caballero, E. España y Franco. Fe y Acción, Fascículo doctrinal nº1. Ediciones los Combatientes, 1938, p. 8. Ideas similares, en particular al intervencionismo francés en la Península pueden encontrarse en el capítulo dedicado al país galo en Genio de España: “¡Admirable Francia, enemigo admirable!” o en Redondo, O. El Estado Nacional. Valladolid: Editorial Libertad, 1938, p. 53, que reproduce textos del diario vallisoletano publicados en 1932. Reflexiones de intrusismo francés que recoge, a su vez, Antonio Tovar en el prólogo de España ante Francia de Hans Juretschke (1940), ejemplo representativo del intervencionismo alemán a través de las publicaciones científicas.
240 Rozemberg, D. La España contemporánea y la cuestión judía. Madrid: Marcial Pons, 2010, p. 104.
España indicando que la situación política en la Península era de mayor complejidad que la alemana, donde los enemigos eran “bien visibles y señalables con la mano: de una parte, el judío y su capital financiero; de otra, el enemigo exterior de Alemania, Versalles, y sus negociadores”.
La menor presencia de exabruptos antisemitas en los textos de Ledesma estuvo en gran parte justificada por su sentido pragmático. El propagandista debía poseer -según la lógica de sus maestros, Hitler y Goebbels- una capacidad de adaptación total, construir su discurso conforme a lo que requiera su audiencia. La ausencia de “judíos señalables”, si seguimos el criterio de Ledesma, justificaba en el caso de España una propaganda de corte fascista que hiciera menos hincapié en la figura del judío, manifiestamente menos presente que la más aprovechable del “Rojo”. Esto no evitó, no obstante, que muchos fascistas -entre los que también figura Ledesma, junto a Giménez Caballero, José Antonio o evidentemente Redondo- hicieran uso frecuente de aquella bien conocida trinidad masonería-judaísmo- comunismo en numerosas ocasiones, cuya repetición y empleo depende del periodo analizado.
La literatura de preguerra y de inmediata posguerra se llenó de imágenes que sugerían conspiraciones judeo-marxistas, destinadas a la demonización del resistente y a la justificación de las políticas represivas del franquismo. No siempre es sencillo adivinar dónde comienza el fanatismo y donde empieza la estrategia política. En el caso del fascista vallisoletano, su obsesión por la masonería y el judaísmo alcanzará, como recordará Ridruejo, cotas psicóticas241 que trascienden, como en el caso de Hitler, oportunismos políticos o estratagemas de movilización de masas.
El discurso antisemita de Libertad se construye mediante la exaltación épica de la cruzada, concepto que como es bien sabido se convertiría en crucial dentro del aparato retórico franquista: las “tenebrosas salidas de los ciudadanos de Babilonia” deben ser detenidas -escribe Redondo- en las mismas puertas de Jerusalén.242 Artículos como “Un crimen masónico” son
241 El escritor habla directamente de “manías masónicas de origen jesuítico”. En Ridruejo, D.
Casi unas Memorias. Barcelona: Planeta, 1976, p. 72.
bien merecedores de formar parte de aquel “lenguaje de genocidio” y Finale Lösung estudiado en profundidad por Pegelow Kaplan: sus advertencias y sus llamadas a la lucha contra los “engendros infrahumanos”,243 responsables de verter sobre la masa indefensa toneladas de prensa “difamatoria, infectada, venenosa” eran dignas de figurar en las páginas del peor Der Stürmer. Frente al denominado “veneno de la difamación” de los “cobardes calumniadores” sólo existe una defensa a través de la exaltación del espíritu de raza.
En eterna lucha contra el imperialismo de las “razas no elegidas”, imagina Redondo un “imperialismo bueno” -el de las razas escogidas- que satisface las “apetencias nacionales” y estimula, por tanto, el cumplimiento de aquellas responsabilidades de raza:
La importancia y hasta la utilidad del Imperio es positiva y múltiple: Significa, desde luego, una grata hegemonía, una gloriosa sensación de poder que beneficia y encumbra ante los demás a la raza que lo ejerce. Es también -y aquí está, sin duda, su mayor y verdadera utilidad política- un vivero de generosas apetencias nacionales, y el supremo motor de las grandes energías latentes en cada raza.244
Una aproximación detallada al léxico antisemita de Redondo y su diario Libertad otorga validez a los argumentos de Winckler también en el caso específico del primer fascismo español. El lenguaje del vallisoletano bebe de las mismas fuentes finiseculares que inspiraron las peroratas del nazismo, tan cercanas a la retórica de Dühring, uno de los pocos autores alemanes que desarrolló un lenguaje antisemita equiparable al de Hitler.245 Aquellos Zigeuner von Palästina (zíngaros de Palestina), Judenanmassung (audacia judía) judenchorus (coro judío), judengeistsuggestion (sugestiones judaicas del espíritu) , judenmanieren (maneras judaicas), judenmonomopol, judenpresse, judentrachten (monopolio judío, prensa judía, comportamiento judío) Volk der Judasse, Hebräeralp (goblins judíos) Hebräerunwesen (trucos judíos). Así como otra terminología asociada sistemáticamente a los judíos: Ratten (ratas), diferentes derivados de serpiente (Schlangehaftigkeit, Schlangennatur,
243 Idem. 244 Idem.!
245 Rash, F. German Images of the Self and the Other. New York: Palgrave Macmillan, 2012, p. 96.
Otterngezücht) o malos olores, infecciones, tumores y pústulas (Geschwüre, Pusteln), parásitos y animales parasitarios (Parasiten, Parasitenthiere, Parasitenmenschen), carnívoros (Raubthiere y derivados), de comportamiento similar al del zorro (Fuchsnatur), chupasangres o corruptores (heraussaugen, Fäulnis). En ejercicio de coherencia macabra, los causantes de aquellas infecciones y pústulas, los enemigos de la causa hitleriana serían, años después de la redacción de Mein Kampf, destilados y desinfectados: las voces “Destillation” y “Desinfizierung” designaban, mediante aquel lenguaje a medio camino entre lo burocrático y lo eufemístico, los procedimientos a los que se sometía a los que caían en manos de la Gestapo.
El discurso de las JONS judaizaba todo lo que no sonaba a “disciplina hispánica”: judía era, según los textos de Redondo y de Libertad en general, la lucha de clases. Judíos eran también los “ultracapitalistas”. Judía era la prensa no alineada con los fines políticos del fascismo. Judío era el sistema parlamentario y los partidos democráticos. Las reflexiones que hizo Margherita von Brentano sobre el nacionalsocialismo y su psicosis antisemita bien pueden aplicarse a la visión radical de Redondo y a su discurso político:
El catálogo de cosas cuya culpa recae sobre los judíos es ilimitado (…) judío es el capitalismo y el socialismo, judíos son los que inventaron el liberalismo (…) los judíos están tras los gobiernos establecidos pero también son judíos los que maquinan las revoluciones. Judía es la guerra y el pacifismo (…) judío es, en una palabra, todo lo que existe en realidad.246
No sorprende, en este sentido, que la referencia y el ejemplo a seguir no fuera para los hombres de Libertad otro que la Alemania nacionalsocialista, verdadero ejemplo de la “reacción de las naciones” frente a la “internacional judía”:
Contra el judaísmo y contra el comunismo, emparentados como padre e hijo en esos designios criminales, nace la reacción de las naciones, más profundamente acusada que en ninguna otra, en la filosófica Alemania. Esperamos que todas llevarán el mismo camino si tienen voluntad de
246 Von Brentano, M. “Die endlosung. Ihre funktion und Theorie in Praxis des Faschismus”. En Hess, H. y Schröder, A. Antisemitismus. Zur Pathologie der bürgelichen Gesellschaft. Frankfurt am Main: Europäische Verlagsanstalt ,1965, p. 49.
salvarse.247
“El regreso de la barbarie” publicado en mayo de 1933 es un ejemplo particularmente claro del racismo armado de las JONS: las dicotomías civilizado/africano y ario/semita articulan un discurso en el que España se convierte en guardiana eterna frente al “continente oscuro”,248 precediendo a la posterior institucionalización del “racismo de Estado” que se desprende de los textos de académicos con puestos de responsabilidad como Antonio Tovar - autor de El Imperio de España- o del ya mencionado Santa Olalla. El arqueólogo trataría de legitimar el discurso civilización/barbarie desde la arqueología, reconstruyendo una prehistoria politizada que reforzaba los argumentos de aquellos que veían en África un continente atrasado sólo susceptible de civilizarse bajo el yugo hispano:
Somos históricamente una «zona de frotamiento» entre lo civilizado v lo africano, entre lo ario y lo semita. Por eso las generaciones que hicieron la Patria, las que nos libraron de ser una prolongación eterna del continente oscuro, armaron su hierro, y nunca lo envainaron, contra los asaltos del Sur. Por eso se expulsó -¡por necesidad, por el imperio primero de las voces de independencia y vida!- a la morisma, organizada en reinos, y luego a los semitas de Judá, y por fin, a los africanos que quedaban: a los moriscos que vivían en España, mientras la odiaban y maquinaban una venganza temible. Por eso la grande Isabel ordenó a los españoles mirar permanentemente al África, para vencerla siempre, y nunca dejarnos invadir de ella nuevamente.249
Onésimo Redondo, que permaneció atento a las publicaciones de la prensa nacionalsocialista, reivindicaba para España una “cruzada” que siguiera los pasos del “nuevo Carlomagno”, aquel que ha sido en primer lugar capaz de “despertar a su raza” con la palabra:
¿Y España? ¿Nada tiene que hacer España en esta cruzada? Sepan nuestros jóvenes cuánto significa que quien ha sabido despertar una raza con la palabra,
247 “El escarmiento ruso”, Libertad, 24, 23 de noviembre de 1931.
248 “Apostasía de la raza blanca”, recogida en las Volaterías (1932) de Pemán, ofrece al lector imágenes similares en referencia al “peligro racial” que se cierne sobre Europa desde África. La “negrización” de la raza blanca se describe en términos violentamente eróticos que sugieren, mediante la descripción detallada del ennegrecimiento de “brazos, almas y escotes”, procesos de “decadencia de Occidente” a medio camino entre la pérdida de los valores culturales y la corrupción del cuerpo sano. La “ola negrófila” provocará, en palabras de Pemán, la destrucción de los “claros varones” hijos de la vieja Europa. En Pemán, J. M. op. cit. p. 85 y ss.!
la organización y el combate, llegue a la cumbre invocando a Dios. “Venimos - dijo- a devolver al pueblo la fe en Dios que había perdido”. Y en su prensa, en el periódico que desde el principio habla por Hitler, veía yo hace pocos días un dibujo con esta leyenda:
“Enséñale tú a amar a Dios. Yo le he enseñado a amar a su Patria”.250
Aquellos denominados “despertares raciales” se perpetuaron en la producción propagandística y literaria franquista. Tómense como ejemplo las palabras introductoras de Luna roja de Concha Espina, dedicadas “A los soldados españoles”:
Todas las ingentes virtudes de la raza, dormidas acaso, trasnochadas por el esfuerzo de otras enormes aventuras, se pusieron en vilo despiertas y ágiles en tan brava ocasión. Y en este “Fin de la Tierra” se iniciaba el principio de una vida joven a los destellos de un memorable Octubre, y al oreo maravilloso de la fe.251
Redondo y Hitler generaron una realidad polarizada mediante dos opuestos irreconciliables como los que se presentan en los Grundlagen de Stuart Chamberlain, estudiados en profundidad por Rash252: La palabra “Freund” asociada al pueblo ario se repite tanto como la palabra “Feind” a lo foráneo. De las 44 veces que aparece el término “gesund” (sano, saludable) la mayoría de ellas van asociadas al concepto “ario”.253 La idea de “enfermedad”
se asocia sistemáticamente a su opuesto, esto es, lo racialmente diferente o los elementos “nacionales” corruptos, pervertidos o infectados.
Un estudio de los artículos de Redondo en los diarios Libertad, Jons e Igualdad demuestra un uso similar de estos términos asociados a la raza, así como de otras características positivas/negativas relacionadas a las dicotomías luz/ oscuridad o puro/impuro. Así, encontramos llamadas reiteradas a lo “sano y juvenil”,254 al “españolismo sano”,255 a los “elementos sanos de nuestro
250 “El despertar de Alemania. Exaltación contra la barbarie”. En Redondo, O. Onésimo
Redondo. Caudillo de Castilla. Valladolid: Libertad, 1937, p. 68.
251 Espina, C. (María de la Concepción Rodríguez-Espina) Luna roja: novelas de la Guerra
(1939). Valladolid: Santarén, 1939.
252 Rash, F. German Images. op. cit. p. 111. 253 Idem.!
254 “La Revolución Social”, Libertad, 2 de junio de 1931. 255 Redondo, O. op. cit. p. 274.
pueblo”,256 frente a la “corrupción traidora” del anti-español y de los elementos
foráneos.
2.5 “Si… entonces”, “tanto así…como: asediando el positivismo científico.
La ciencia positivista realiza una separación entre experimento y uso; la lengua en la que formula sus leyes es la hipótesis. El lenguaje fascista pone fin a tal separación (…) la condición asumida se convierte en premisa irrenunciable y el modo irreal se transmuta en modo de conjuro de la realidad.257
El estudio de fuentes nacionalsocialistas que realizaron los miembros de La Conquista del Estado trascendió la adaptación de arsenales léxicos LTI al discurso nacionalista español y absorbió junto a estos determinados modos de enunciación y construcción sintáctica. Las traducciones de Cañete respetan y repiten rigurosamente determinadas estructuras que, como indicó Rash, pretendían otorgar al discurso huérfano de significado un carácter científico:
Cuando una organización trabaje de arriba abajo, puede pasar un peligro muy grande, y es que si está encargado de un puesto superior una persona desconocida, y acaso poco inteligente, ésta seguramente tiene que impedir, por envidia, el que medren en el movimiento miembros más inteligentes a él, en cuyo caso, el daño que sufre el citado movimiento por un caso de esto puede ser de una importancia catastrófica, especialmente cuando se trata de una corriente nueva y joven.258
En su ¿Fascismo en España? realizaba Ledesma una lectura del fenómeno fascista italiano que reproduce los razonamientos circulares del agitador nacionalsocialista. El imperialismo léxico hitleriano desafía el
256 “Es útil la variedad”, Libertad, 7 de diciembre de 1931. 257 Winckler, L. op. cit. p. 51.
258 “Propaganda y organización política”, La Conquista del Estado, 18 de abril de 1931. El texto original puede encontrarse en Hitler, A. op. cit. p. 649: “Sowie eine Organisation von oben