CAPÍTULO 4. COMPETENCIAS, INTELIGENCIA EMOCIONAL Y TOMA DE DECISIONES
4.2. Mediciones y evaluaciones de la Inteligencia Emocional
4.2.3. El modelo de Bar-On
El trabajo de López-Zafra, Pulido & Berrios (2014) se basa en uno de los modelos mixtos o de personalidad que más repercusión ha tenido: el
modelo de bienestar de Bar-On (2000), para proponer una adaptación de
una medida corta que permita evaluar de forma rápida y sencilla la IE.
Bar-On (2000) realiza una conceptualización multifactorial de la IE para explicar cómo el individuo se relaciona con otras personas y con su medio ambiente. Para Bar-On la IE es entendida como un conjunto de competencias y destrezas personales, emocionales y sociales que influyen en las estrategias de afrontamiento y determinan nuestra eficacia para comprender y relacionarnos con otras personas, así como para resolver los problemas cotidianos (Bar-On, 1997, 2000).
Según este modelo, la IE estaría conformada por cinco factores que incluyen un total de 15 competencias que se reflejan en la siguiente tabla.
Tabla 2. Modelo de Bar-On (2000, 2006)
Factores de 1er orden
Competencias de la IE
Intrapersonal
Autoconciencia emocional: habilidad para reconocer y
comprender nuestras propias emociones
Asertividad: habilidad para expresar nuestros propios
sentimientos, creencias y/o pensamientos de manera no agresiva, defendiendo al mismo tiempo nuestros derechos y respetando los de los demás
Independencia: medida en la que nuestros pensamientos
Factores de 1er orden
Competencias de la IE emocional
Autoconcepto: habilidad para percibirse, comprenderse,
aceptarse y respetarse a sí mismo
Auto-actualización o habilidad para desarrollar nuestro
potencial y lograr las metas que nos proponemos
Interpersonal
Empatía: capacidad para ponerse en el lugar del otro
Responsabilidad social: habilidad para identificarse con
el propio grupo social y cooperar para contribuir en la construcción del mismo
Manejo de las relaciones interpersonales: capacidad para
hacer y mantener amistades
Manejo del estrés
Tolerancia al estrés: capacidad para manejar el estrés y
las emociones fuertes
Control de impulsos: capacidad para resistir el impulso
de actuar y controlar nuestras propias emociones
Estado de ánimo
Búsqueda y mantenimiento de la felicidad: divertirse,
expresar sentimientos positivos y estar satisfecho con la vida
Optimismo: capacidad para mirar el lado bueno de las
cosas incluso en situaciones adversas
Adaptación / ajuste
Estrategias de solución de problemas: habilidad para
identificar problemas, definirlos, generar alternativas y poner en práctica soluciones efectivas
Prueba de realidad: habilidad para evaluar la
correspondencia entre la experiencia subjetiva (pensamientos y sentimientos) y el ambiente objetivo
Flexibilidad: habilidad para modificar nuestros
pensamientos, sentimientos y conducta en función de la situación
Fuente: López-Zafra, Pulido & Berrios (2014, p.23)
A partir de este modelo de IE, Bar-On (1997, 2000) diseña un instrumento de medida de la misma, el Emotional Quotient Inventory (EQ-i) en sus versiones de autoevaluación y heteroevaluación. Por sus características, se define como una medida de auto-informe de 133 ítems que se valoran con una escala de Likert de 5 puntos (1 = De acuerdo, 5 =
En desacuerdo) que proporciona una puntuación total que refleja la IE general, una puntuación específica para cada una de las 5 dimensiones, y una puntuación específica para cada una de las 15 subescalas secundarias que la constituyen.
Las puntuaciones más altas reflejan un mejor funcionamiento para resolver las demandas y desafíos cotidianos, mientras que las puntuaciones bajas indican una mayor probabilidad de tener problemas emocionales, sociales y/o conductuales.
Sin embargo, el instrumento de Bar-On también ha sido criticado por algunos autores que no lo consideran como una verdadera medida de IE porque se relaciona con otras características, como por ejemplo, la inteligencia en general, la deseabilidad social y diferentes factores de la personalidad (López-Zafra, Pulido & Berrios, 2014).
4.2.4. ¿Cuál es el mejor método para evaluar la IE?
Tras exponer algunos de los tipos de medidas y evaluaciones más conocidos y utilizados para medir la IE, surge la inevitable pregunta sobre cuál es el mejor método que se puede emplear para este propósito. En nuestra opinión, todos los métodos analizados ofrecen interesantes aportes, y pueden ser complementarios. Por ejemplo, las medidas de auto-informe ofrecen información relevante sobre los procesos emocionales conscientes, pero el test MSCEIT nos permite explorar otros procesos afectivos no intencionales o automáticos que ayudan al individuo a procesar y regular sus emociones. Por otra parte, el modelo de Bar-On nos permite indagar sobre el impacto del medio ambiente en las relaciones interpersonales pero también ofrece información sobre el manejo del estrés y la capacidad de adaptación de los individuos.
Fernández Berrocal & Extremera Pacheco (2005) recomiendan tener en cuenta algunos condicionantes que pueden influir en la elección de uno de los instrumentos mencionados:
1. Facilidad de administración: esta es una de los principales aspectos a tener en cuenta, especialmente si el evaluador no está familiarizado con los tests de evaluación de la IE, o no posee la experiencia suficiente. En este sentido, las medidas de auto-informes se destacan por su facilidad de uso y administración. “Un instrumento validado como el TMMS es fácil de administrar y la baremación de los resultados requiere escaso tiempo” (Fernández Berrocal &Extremera Pacheco, 2005, p.83). En cambio, los tests como el MSCEIT o el EQ-i son instrumentos estandarizados laboriosos y una vez cumplimentados, y requieren mayor tiempo y experiencia para su validación e interpretación.
2. Limitación del tiempo disponible: si el tiempo disponible para realizar la evaluación es limitado, o la evaluación de la IE es sólo una parte dentro de un conjunto más amplio de pruebas, nuevamente una medida de auto-informe como el TMMS es la mejor opción. Este instrumento puede ser cumplimentado en menos de 10 minutos, mientras que el MSCEIT o el EQ-i requieren entre 45 minutos y 1 hora para su cumplimentación.
3. Áreas específicas de evaluación: la elección de uno u otro instrumento puede depender del tipo de habilidades emocionales que se desea evaluar. Por ejemplo, si se busca evaluar habilidades intrapersonales, las medidas de auto-informes o el EQ-i son opciones acertadas porque al confiar en la introspección permiten valorar procesos emocionales subyacentes difícilmente mensurables con tareas de habilidad. Si se desean evaluar aspectos interpersonales, habilidades de comprensión y regulación de las emociones, las medidas de ejecución como el MSCEIT o el enfoque mixto del EQ-i son opciones más factibles.