ara entender el modelo de desarrollo que caracteriza a Colombia, es prudente observar algunos de los fenómenos que han configurado la historia socioeconómica del país, para lo cual haremos una breve reseña que nos permita su contextualización desde la época colonial.
Desde esta perspectiva podemos decir, siguiendo a Herrera (2001), que tras la independencia de las colonias, el poder en el país paso de manos de los españoles a manos de los criollos, quienes aunque implantaron una democracia formal, no fomentaron ningún cambio en cuanto a las estructuras económicas, conservando las características del régimen colonial caracterizado por “esclavitud, trabajo y aparcerías similares a la servidumbre, limitaciones a la producción, (…) y las tres cuartas partes de las tierras eran propiedad del clero”.103 Sin
embargo, con las reformas liberales de mitad del siglo XIX, las tierras fueron expropiadas a la iglesia, se abolió la esclavitud, se eliminó el pago de diezmos a la iglesia y se modificó el régimen de impuestos (Herrera, 2001). Es decir, el país se debate interinamente en la búsqueda en un modelo económico propio, que será una copia del colonialismo español, pero en manos de los nuevos jefes criollos que heredan el poder y un gran territorio fragmentado.
Los hechos anteriores condujeron al despliegue de diversas fuerzas económicas, dando pie al mismo tiempo a la exportación de bienes primarios, que se convirtió en la característica principal de la actividad económica colombiana, que la hacia vulnerable al depender de las condiciones de las economías externas, lo cual se demostró con la caída de la bolsa norteamericana, conocida como la gran depresión, o la crisis del 29, puesto que nuestras exportaciones e ingresos se vieron reducidos en una significativa quinta parte, llevando a que los créditos externos entraran en mora y a sustituir las importaciones por producción nacional, incentivando así la industria colombiana. Aunque algunos investigadores aseguran que en Colombia ni ha existido industria ni mucho menos el proteccionismo, pues con esta última medida no sería posible el comercio, y por ende, la economía interna sería aún más deplorable. En este proceso de industrialización, se observa que el Estado cumplió un papel interventor aplicando políticas proteccionistas y convirtiéndose en una entidad reguladora. De esta manera, el Estado hizo las veces de empresario facilitando condiciones para que las industrias lograran salir adelante. No obstante, como afirma Herrera (2001), este nuevo modelo también sucumbió al depender de las exportaciones
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primarias centradas casi en un mismo producto, y a partir 1967 la solución radicó en llevar a cabo estrategias de promoción y diversificación de exportaciones, pero sin liberación de importaciones
y manteniendo medidas proteccionistas, sobre algunos productos y bienes de consumo que son monopolio de empresas nacionales.
En esta sintonía se empieza a configurar un modelo endógeno de desarrollo, es decir un modelo de desarrollo hacia adentro, que tiene amplios detractores, especialmente los defensores de libre comercio y de las aperturas económicas, quienes afirmaban que “el mercado es un asignador eficiente de recursos y la intervención estatal causa distorsión en las economías, y es necesario abrir las economías a la competencia exterior y flexibilizar los regimenes laborales.”104 De esta forma, se
plantearon teorías sobre la privatización, desregularización y libre competencia. Los observadores comentan que aunque este proceso fue impulsado desde la presidencia de López Michelsen (1974 – 1978), no fue sino hasta los años 90 cuando el proceso despegó, en gran parte debido al desgaste del modelo de desarrollo anterior y a las presiones de entidades multilaterales como el Banco Mundial: el dilema moral consistía entonces en adoptar la apertura económica o perder la posibilidad de nuevos créditos.
Ante esta situación, Colombia no tuvo otra opción sino abrirse a la globalización. Implementó una serie
de reformas políticas con alto costo social que desprotegieron al individuo, como la Reforma Laboral a favor de flexibilizar las relaciones laborales, introduciendo mayores facilidades de contratación y despido, salario integral que eliminaba el derecho a acumular pasivos prestacionales, y, entre otras, “la posibilidad de extender o reducir la jornada de trabajo y de trasladar al trabajador para cumplir diferentes funciones dentro de la empresa.”105 Esta serie de
nuevas políticas eliminan gradualmente la estabilidad laboral, creando un ambiente de incertidumbre al trabajador desprotegido y generando unas relaciones sociales de producción de inseguridad social y económica.
Con estas medidas del aparato político se van a generar procesos de reestructuración en el sistema, tales como la privatización de las empresas públicas, dejando a un lado el papel paternalista del Estado; además, la apertura genera la reducción de la inflación al mismo tiempo que el desempleo aumenta drásticamente, y se van a marcar los cambios que el mundo global determina para que el país condicione su modelo de desarrollo a dichas exigencias, haciendo cada vez más ajustes de la estructura social y económica que ponen en juego las responsabilidades del estado respecto a las demandas del ciudadano.
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2.2.2 Primeros trazos hacia la RSE en
Colombia.
olombia adquiere un compromiso social con los trabajadores y la comunidad a partir de las reformas de 1936 enfocadas a generar políticas para el restablecimiento de la economía y la estabilidad luego de la crisis del 29, y de que nuestro país había abonado a la imagen mundial la masacre de las bananeras. Con ello se presenta un abandono del modelo liberal clásico y aparecen políticas para restablecer lo social, como las prestaciones sociales y las jornadas laborales que pretendían mejorar las condiciones del trabajador.
En este recorrido encontramos que hacia los años 60’s se crean las primeras fundaciones en el país, entre ellas la Fundación Carvajal (1962) y la Fundación Corona (1963), ambas en Medellín. Adicionalmente, en esta década la academia y los empresarios debaten por primera vez el concepto de RSE. En 1977 por primera vez dos empresas antioqueñas, miden su gestión social a través de un Balance Social. Las empresas comienzan a asumir como compromiso la labor paraestatal en términos de reemplazar al Estado prestando servicios. En esa medida, los beneficios sociales para los trabajadores generaron una dependencia de la comunidad con las empresas. Por otra parte, a
finales de esta década (1979) se realiza un estudio que hizo evidente la necesidad definir el papel de la clase dirigente frente al desarrollo del país. Al estudio, se le sumaron una serie de seminarios acerca del tema.
En la década de los 80, la ANDI elabora el primer modelo de Balance Social, basado en el modelo francés. Por su parte, “el Centro Colombiano de Relaciones Públicas (Cecorp) realiza congreso en Medellín donde se llama la atención sobre necesidad de: Incorporar concepto de RSE en el proceso de toma de decisiones; Alcanzar objetivos económicos en términos éticos y sociales; Efectuar inversiones sociales y proceder por el interés público.”106
En 1986 se crea un programa, por parte de la Cámara Junior, de reconocimiento hacia la empresa con mejor proyección social. No obstante, las prácticas de RSE se empiezan a desvirtuar al ser usada en favor de la imagen empresarial, en otras palabras, como estrategia de maquillaje. Pero es en la década pasada que el auge de la RSE aumenta, lo cual se hizo evidente en la Constitución de 1991 donde se plantea el principio de la función social de la propiedad privada. En este sentido, el ciudadano tiene el derecho a la propiedad privada, pero también un compromiso en la
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medida en que la propiedad privada debe estar al servicio de la sociedad. Debido al auge, el concepto como tal de RSE evoluciona lo cual se evidencia en la definición de la ANDI: “Es el compromiso que tiene la empresa de contribuir con el desarrollo, el bienestar y el mejoramiento de la calidad de vida de los empleados, sus familias y la comunidad en general”107
En este mismo contexto, dos factores importantes influyeron a que las empresas adoptaran modelos de Responsabilidad Social como modelo de solución para salir avante ante la comunidad global y de la crisis con sus trabajadores. Primero el hecho que las empresas
privadas, inmersas en el marco de la globalización, se vieron enfrentadas a una competencia mundial que desnuda sus ineficiencias y atraso tecnológico; y segundo, la confrontación con sus empleados por las nuevas condiciones de trabajo a las que habían sido sometidos.
En consideración con estas observaciones sociohistóricas procederemos a centrarnos en la
mirada de algunos expertos con los cuales aplicamos una serie de entrevistas estructuradas que presentaremos a continuación, con el fin de establecer los principales nodos y las divergencias frente a la práctica de la Responsabilidad Social en Colombia.
Antes de las entrevistas presentamos, a modo de conclusión, la siguiente gráfica que muestra la evolución de la Responsabilidad Social en Colombia:
Gráfico No. 9. Evolución de la RSE en Colombia, elaborado por las autoras.
60’s Se crean las primeras fundaciones en el país La academia y los empresarios debaten por primera vez el concepto de RSE. 70’s 1977 Æ Por primera vez dos empresas miden su gestión social a través del Balance Social 1979 Æ estudio y seminarios acerca del papel de la clase dirigente frente al desarrollo del país 80’s La ANDI elabora el primer modelo de Balance Social 1986 Æ La Cámara Junior crea un programa de reconocimiento hacia la empresa con mejor proyección social. La RSE se empieza a ser usada para mejorar la imagen empresarial 90’s Auge de RSE Las empresas adoptan la RS como modelo de solución para salir bien libradas ante la comunidad global y de la crisis con sus trabajadores. 1936 Reformas enfocadas a restablecer la economía y las condiciones sociales a los trabajadores y la comunidad, luego de la crisis del 29
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