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CAPITULO II: MARCO TEÓRICO

4. Modelos explicativos de la violencia de pareja

4.9 Modelo Ecológico en la violencia de pareja

Su estructura teórica engloba a todos los modelos mencionados anteriormente, ya que es un modelo eco-psico-socio-cultural.

Este modelo, planteado por Urie Brofenbrenner (1977a, 177b, 1978,1979), explica el desarrollo humano en general. Los estudiosos de la Violencia Familiar lo utilizan para explicar la multicausalidad de la misma. El modelo se plantea como un conjunto de sistemas donde el ser humano se desarrolla a lo largo de su vida, cada uno de los cuales se incluyen uno dentro de otro.

La visión del problema desde esta perspectiva, permite tener una visión y conocimiento global de la totalidad del contexto del individuo. Para este modelo, cada persona se halla en una realidad que consiste en un número de sistemas de diferentes niveles (Sepúlveda, 2004).

Bronfrenbrenner (1977a), expresa los factores más relevantes que inciden en el desarrollo humano y los divide en cuatro áreas: macrosistema, exosistema, mesosistema y microsistema.

El modelo se representa gráficamente por cuatro elipses concéntricos, simulando la manera en la que el individuo influye y se ve influenciado por diferentes contextos (véase figura 4).

Figura 4: Representación del modelo ecológico, sus características principales de cada

nivel y los factores de riesgo. Adaptado de Olivares e Incháustegui (2009).

Nivel individual

El centro del círculo corresponde a la historia personal que el individuo aporta a su relación de pareja. Se trata de las características del desarrollo personal que afectan a la respuesta del microsistema y exosistema y aumentan la probabilidad de ser víctima o autor de violencia (De Alencar-Rogrigues et al. 2012). Factores en la historia del desarrollo del individuo como, la rigidez de los roles de género en la familia, la influencia del género en la historia de la persona, el uso de la violencia para resolver los problemas, la presencia de violencia en la familia, el maltrato infantil y el desarrollo del apego, constituyen un factor de riesgo que no eximen ni desculpabilizan al agresor, pero que no son su causa única (Turinetto & Vicente, 2008).

Microsistema

Representa el contexto inmediato en el que tiene lugar la violencia y generalmente es el entorno familiar. De acuerdo a Heisse, Ellsberg y Gottemoeler (1999), la toma de decisión masculina es un indicador de maltrato en las sociedades que revelan índices de mayor violencia, pues los hombres maltratadores tienden a ejercer el control sobre el dinero y los movimientos de la mujer, los conflictos giran en torno a la división del trabajo, los problemas de drogas y la mayor formación académica de la mujer.

Exosistema

Comprende las estructuras formales e informales como la “vecinidad”, el mundo del trabajo, las redes sociales, iglesia, escuela, que hacen perdurar el problema del maltrato a través de pautas culturales sexista y autoritarias (Belski, 1980 en De Alencar-Rodrigues, 2012).

En un estudio realizado con 98 mujeres, que sufrieron abuso en la infancia, se demostró que la cohesión comunitaria es un factor de protección a

revictimización en la vida adulta, mientras el desorden de la vecindad es un factor de riesgo a la violencia de género en la pareja (Abasaju, Palim Jacobs, Anderson & Kaslow 2009 en De Alencar-Rodrigues & Cantera, 2012).

De Maris et al. (2003), destacan que la actividad laboral es un factor de riesgo para sufrir violencia, sostienen que la violencia suele aumentar cuando sólo una persona está empleada y puede disminuir cuando ambos trabajan.

La inestabilidad masculina laboral puede aumentar el riesgo de violencia de género en la pareja por el hecho de que el hombre perciba su sentido de masculinidad amenazado. La naturaleza del trabajo desgastante, pueden provocar irritabilidad y agotamiento, lo que puede contribuir al maltrato (Benson, Fox, DeMaris & Van Wyk, 2003; Fox, Benson, De Mris & Van Wyk, 2002).

La ocupación femenina, puede constituir una condición que aumenta el riesgo de vulnerabilidad a la violencia, pues sus ingresos no son interpretados como extras, sino como imprescindibles (Fox et al. 2002).

Macrosistema

Representa los valores culturales y la ideología que permean la sociedad (Bronfrenbrenner, 1977b). Esas creencias culturales que fomentan la violencia influyen en el microsistema y exosistema, algunas de ellas son las normas que legitiman el uso de la agresión en una sociedad y se transmiten por medio de los procesos de socialización, como la masculinidad y feminidad tradicionales, o mitos sobre la violencia que culpan a la víctima por el maltrato sufrido.

Heisse et al. (1999), desarrollan un modelo para explica la violencia del hombre hacia la mujer, Heisse destaca que es importante analizar que aún en un contexto patriarcal y de que el hombre están expuestos al mismo mensaje cultural que privilegia la superioridad masculina, no todos pegan a sus compañeras (véase figura 5).

Figura 5. Modelo ecológico de factores asociados con la violencia infligida por la pareja

masculina. Reproducido de Heisse et al. (1999). Ending violence against women.

Population Reports Series L, 11. Baltimore, Mariland: Johns Hopkins University School of Public Health, Center for Communication Programs.

Dutton (1985) ha sido un exponente de este modelo y crítico de los estudios de género, lo ha considerado reduccionistas, aunque ha reconocido que las contribuciones feministas han aumentado la sensibilidad de atender el contexto relacional de los episodios violentos, explica las causas del maltrato, en base a los cuatro niveles: 1) el macrosistema, que contiene a los demás (sub)sistemas, y que abarca la constelación de valores, actitudes y creencias compartida por la cultura dentro de la cual el acto violento tiene lugar, desde este marco se ponderan las prácticas que involucran las relaciones de fuerza y poder, así como los roles y las funciones que cada quien desempeña, 2) el exosistema: nivel comunitario, en este nivel el ejercicio de la violencia puede verse legitimado a través de múltiples formas de impunidad y revictimización, 3) el microsistema, en este marco más íntimo acontecen los aprendizajes transaccionales que influirán en los futuros

estilos de vinculación, 4) el ontosistema, que contiene la historia personal del individuo dentro de un plano biosocial y psicológicos.

Dutton, Hamel y Aaronson (2010), señalaron que muchos de los vínculos contradictorios que se forman en los contextos de maltrato, y que dificultan el abandono de relaciones maltratantes, no puede ser comprendidos desde nociones meramente sociologizantes.

Diferentes organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud [OMS] (2003), y la Asociación de Psicología Americana [APA] (2002), recomiendan el uso del modelo ecológico para explicar la violencia (sobre todo la de género) en la pareja e identificar los factores de protección contra dicho problema.

El planteamiento del modelo ecológico también ha sido retomado recientemente por Cienfuegos & Díaz-Loving (2010); De Alencar-Rodríguez, (2012); Moral y López (2012); Moral, López, Díaz-Loving y Cienfuegos (2011); Shafer, (2000), quien propone un modelo ecológico del desarrollo, infancia y adolescencia (véase figura 6).

Sus planteamientos sobre la violencia de pareja, han sido destacados por incluir aspectos como el ajuste diádico, la violencia en la familia de origen, el afrontamiento, posturas y creencias socioculturales sobre la violencia, Fox et al. (2002) retoma aspectos como la economía en el ejercicio de la violencia de pareja, aunque sus trabajos versan más sobre la violencia hacia la mujer.

Figura 6. Modelo Ecológico del desarrollo humano. Reproducido de Shafer, D. (2000). Psicología del desarrollo, infancia y adolescencia. México: International Thomson.

4.9.1 Perspectiva Bio-Psico-Socio-Cultural

Derivada de los estudios de Diaz-Guerrero y Díaz-Loving, la perspectiva teórica bio-psico-socio-cultural se establece ante la necesidad de contar con un método sistemático, riguroso, estructural y funcional, que permita definir, categorizar, diagnosticar y, por tanto indicar la relación y temporalidad de una serie de variables vinculadas a las relaciones de pareja (Díaz-Loving, 2010).

Este enfoque propone una estructura teórica y explicativa basada en una perspectiva que concibe aspectos históricos y por lo tanto de la evolución y desarrollo de cada concepto a través de la cultura; biológicos, vinculados a las necesidades básicas del ser humano de vivir en compañía y en forma interindependiente y social, psicosociales, que apuntalan las normas, papeles y estatus intrínsecos a las relaciones del ser humano, y por último culturales, esta perspectiva es llamada histórico-bio-psico-socio-cultural.

El planteamiento es ecológico, quedando claro que el ecosistema humano incluye no solamente los aspectos de tipo geográfico, sino también aquellos aspectos que tienen que ver con las elaboraciones humanas, tanto en su cultura subjetiva (lo que piensa, actúa y siente), como en su cultura objetiva (lo que construye). La perspectiva bio-psico-socio-cultural reconoce, obviamente, que la realidad humana es dinámica y cambiante, haciendo necesario contemplar aspectos históricos y longitudinales de evolución y desarrollo en las cultural, en los individuos y en las parejas (Díaz-Loving, 2010).

En el modelo ecológico aplicado a la violencia se proponen cuatro niveles o áreas que deben ser considerados para el entendimiento de la conducta: el área social, el área comunitaria, el área relacional o de interacción y el nivel individual (Cienfuegos, 2010).

Otra parte medular de la Teoría Bio-Psico-Socio-Cultural de la relación de pareja son los componentes y constructos del ciclo de acercamiento-alejamiento y sus correlaciones (véase figura 7).

a) El ciclo del acercamiento-alejamiento

La propuesta teórica de un ciclo de acercamiento-alejamiento de la pareja permite establecer y categorizar el tipo de relación e información que los miembros de una pareja están atendiendo y procesando, así como la manera de codificar e interpretar al otro como un estímulo. Dependiendo del grado de acercamiento- alejamiento en que se encuentra la relación, cada miembro va a evaluar, tanto cognoscitiva como afectivamente, las conductas del otro de manera distinta. Así, cuando una persona se siente ilusionada de las perspectivas de la relación, interpreta positivamente las acciones y características de la pareja; mientras que en las etapas de disolución, las mismas conductas son vistas como aversivas.

Figura 7. Ciclo de acercamiento-alejamiento. Reproducido de : Díaz-Loving, R. (2010).

Una teoría Bio-Psico-Socio-Cultural. En Díaz-Loving y Rivera (Ed), Antología psicosocial

de la pareja. Clásicos y contemporáneos (pp. 16). México: Miguel Ángel Porrúa

Etapas del ciclo acercamiento-alejamiento

1.- Etapa extraño/conocido

Es el primer paso de una relación, con la presencia de un desconocido. Cuando una de los sujetos percibe al otro como un extraño, se percibe y reconoce al otro, pero no se realizan conductas o cogniciones dirigidas al fomento de algún tipo de relación o acercamiento. En este nivel de cercanía, la información sobre el otro, contiene primordialmente aspectos físicos, externos y descriptivos.

2.- Etapa de conocido

Se caracteriza por un cierto grado de familiaridad y conductas de reconocimiento (sonrisas, saludos) a nivel superficial, aunado a una historia prospectiva, aunque manteniendo un bajo grado de cercanía o intimidad. Al evaluar los encuentros casuales con el conocido, así como sus rasgos externos más sobresalientes, el sujeto pesa las ventajas y desventajas de intimar y decide si quiere continuar y hacer una relación más cercana, o simplemente mantenerla en el nivel de conocidos.

3.-Etapa de la amistad

Implica una motivación afectiva de amistad, con lo que se da una constante reevaluación que da al mantenimiento o incremento de la amistad, así como una definición de las normas y alcances de la relación, esta etapa puede incluir sentimientos de intimidad y cercanía profundos, pero excluye aspectos románticos, pasionales o sexuales.

4.- Etapa de atracción

Se da el interés romántico, aparece la unión como motivo, y con él, la locomoción de acercamiento afectivo hacia el otro sujeto. Se acentúa un interés por conocer, de interactuar con el otro, aunado a la búsqueda de formas y momentos de hacerse más interdependientes.

5.- Etapas de pasión y romance

En la etapa pasional, existe una respuesta fisiológica y una interpretación cognoscitiva de intensidad que define a la relación como una relación más cercana. La etapa de romance ha sido descrita por expresiones de comprensión, amor, agradable, detalles, etc.

6.- Etapa de compromiso

Se refiere a aquellas situaciones en las cuales los sujetos están de acuerdo en continuar dentro de su relación a largo plazo.

7.- Etapa de mantenimiento

Cuando el compromiso se consolida requiere de fundamentos y procesos dirigidos al mantenimiento. Es la base de la estabilidad y evaluación de la familia. Involucra franquear y resolver las incógnitas y problemáticas presentadas por el advenimiento económico y emocional de la familia.

8.- Etapa de conflicto

Se presenta ante situaciones de tensión, al no resolverse en corto plazo la problemática, pueden crear una relación en la cual el mantenimiento está teñido de conflicto, cuando es recurrente y el mantenimiento ya no resulta placentero o funcional para uno o los dos miembros de la pareja, se desarrolla de lleno la etapa de conflicto.

9.- Etapas de alejamiento y desamor

Conforme la gente se lastima en la relación desaparece el gusto por interactuar y conocer a la pareja y se va optando por una estrategia de evitación del cotidiano contacto de la pareja, aparecen mayores sentimientos de frustración y temor al interactuar. La evaluación de la interacción se presenta sin aspectos positivos y atractivos, y a su vez, fortalece los aspectos negativos, incluyendo en algunos casos hasta el hostigamiento físico y/o psicológico.

10.- Etapas de separación y olvido

En esta etapa, el compromiso ya no es con la relación, ahora el compromiso individual es lograr la separación. Una relación en la cual se ha decidido no continuar más, produce un rompimiento que legalmente puede llevar al divorcio, algunas veces después de la separación, es común que se presenten intentos por reintegrar a la pareja, sobre todo al comparar la situación de soledad, o de la nueva relación con una reevaluación positiva de la antigua vida de pareja.

El círculo de acercamiento-alejamiento considera aspectos primordialmente psicológicos, los demás elementos y conformación del modelo estructural completo se presentan en la siguiente figura: (véase figura 8)

b)Componentes del modelo estructural Bio-Psico-Sociocultural de la relación de pareja

Componente biocultural

Incluye las necesidades de seguridad, compañía, afecto, amor y poder, incluyen también el potencial de desarrollar cultural y transmitirla a través del uso del lenguaje, es determinante para el desarrollo de un macro-ecosistema socio.cultural, el cual rige los parámetros conductuales aceptables en nuestra especie, en el modelo se presenta como un derivado de nuestra herencia genética.

Figura 8. Componentes del modelo estructural Bio-Psico-Socio-cultural de la Relación de

Pareja. Reproducido de : Díaz-Loving, R. (2010). Una teoría Bio-Psico-Socio-Cultural. En Díaz-Loving y Rivera (Ed), Antología psicosocial de la pareja. Clásicos y contemporáneos (pp. 24). México: Miguel Ángel Porrúa

Componente socio-cultural

Este sistema se refiere al conjunto de normas y reglas que establecen y regulan los sentimientos, las ideas, la jerarquización y el tono de las relaciones interpersonales, así como los tipos de papeles sociales a realizar, es decir, los dónde, cuándo y con quién interactuar, en una cultura particular. Las normas de interacción humana son transmitidas e inculcadas a través de los procesos de socialización (reforzamiento y castigo de las conductas esperadas), endoculturación (la presencia de modelos que realizan las conductas “adecuadas”, o aculturación (presiones de culturas opcionales hacia nuevas conductas esperadas).

Componente individual

Se refiere a los componentes individuales y la interacción de las premisas socio- culturales con la personalidad y su efecto sobre las relaciones interpersonales-, que a su vez influyen el estilo de afrontar las relaciones. También los hábitos están inmersos en una filosofía de cómo se llevan las relaciones, de esta manera, las características de personalidad, los estilos y la filosofía, conllevan a hábitos y estrategias muy particulares de cómo confrontar diferentes estímulos (operantes), contextos, situaciones y personas.

Componente evaluativo

El sistema de evaluación cognoscitiva, es el mecanismo utilizado para analizar las características observables y antecedentes de la pareja estímulo en referencia al sistema de significados denotativos del sujeto. La evaluación requiere de percibir, codificar, interpretar e integrar la información relevante, conviertiendo el estímulo externo en información personal.

Por su parte el sistema de evaluación afectivo, es el criterio principal para describir fenómenos como atracción, apego, amor, celos, etc. En él se considera la tendencia de los humanos a juzgar los eventos de vida con base en las emociones.

Componente conductual

Una vez establecidos los componentes que el sujeto extrajo de su biología, de su contexto socio-cultural, de su persona, y de su entendimiento, construcción, atribución y evaluación cognoscitiva y afectiva de la persona estímulo, la persona recorre y escudriña su mente, para encontrar la mejor estrategia para responder al estímulo. La conducta tiene un impacto y una interpretación social de alejamiento o acercamiento del sujeto hacia la pareja.

5.- Medición de la violencia

Los estudios que se han desarrolla para medir violencia en la pareja generalmente se han enfocado en la violencia que ejercen los hombres en contra de su pareja mujer, lo podemos observar en muchas de las escalas empleadas para su evaluación realizadas no solo por grupos de investigadores sino también observamos este patrón en las diseñadas por los organismo nacionales en internaciones como la ENDIRE (INEGI, 2006; 2012), OMS (2003); OPS (2013).

Sin embargo sí hay algunas escalas que contemplan reactivos que permiten evaluar la violencia que la mujer pudiera ejercer contra su pareja masculina, por ejemplo la de Trujano y Mata (2002, citados en Trujano & Mendoza, 2003), mas tarde, Trujano, Martínez y Camacho (2010); realizaron un estudio exploratorio en varones víctimas de violencia doméstica, con la adaptación del VIDOFyP, encontraron bajos niveles de percepción de violencia, lo que interpretaron como la posible minimización de la violencia en simples conflictos personales de la compañera, los hombres casados tuvieron niveles más altos tanto de frecuenica como de percepción de violencia, estos estudios han coadyuvado a la comprensión de la violencia bidireccional, otros estudios también destacables son el estudio de Cienfuegos, (2010); Moral y López (2012; 2014).

Cuando el objetivo es medir la violencia de pareja se debe contar con instrumentos de medición objetivos, con adecuadas propiedades psicométricas, a continuación podemos observar un panorama sobre los instrumentos más comúnmente empleados en el estudio de la violencia de pareja.

En la tabla 5 se presentan y describen algunos instrumentos para la evaluación de la violencia en la pareja, considerando el constructo de violencia evaluado y su propiedades psicométricas (Véase tabla 5).

Tabla 5

Instrumentos para medir violencia en la pareja

Instrumento, Autores Descripción Autores/ Adaptadores /Citado en Cuestionario Maltrato en el

Noviazgo, en una muestra de mujeres estudiantes mexicanas de nivel medio

superior y superior.

El Cuestionario Maltrato en el Noviazgo (CMN), versión México, se deriva del Cuestionario Maltrato en el Noviazgo, instrumento binacional Italia-México

(Osorio,Tani, Bazán, Bonechi & Menna,.

2012). El cuestionario responde a las áreas teóricas de maltratro psicológico,

físico, económico, sexual e influencia sociocultural, muestra que las escalas psicológica, física y económica las que

mayor peso tienen en la definición del modelo estructural de violencia.

(Osorio, 2014).

Cuestionario de Abuso en Contra de la Mujer, Versión en Español.

Woman Abuse Screen.

Champion, 1998

Traducido y adaptación para mujeres mexicanas, evaluado en mujeres mexicanas de Monterrey su área metropolitana, explora violencia sexual, física y entrega información sobre el tipo

de violencia que está siendo víctima la mujer en el presente o el pasado. CACM

puede ser utilizado en investigación y/o práctica clínica. Esta investigación contó

con la participación del autor.

(Linares, Dimmitt Champion & Salazar, 2013)

Escala de Predicción del riesgo de violencia grave contra la pareja-Revisada

(EPV-R) Echeburúa, Amor, Loinaz y Corral,

2010

Es una escala breve de 20 ítems, de fácil manejo y que puede ser de utilidad para

identificar el riesgo de violencia grave contra la pareja, ponderar el grado de riesgo y adoptar decisiones de protección

individualizadas para la víctima. Los ítems están agrupados en cinco apartados (datos personales, situación de

la relación de pareja, tipo de violencia, perfil del agresor y vulnerabilidad de la

víctima.

La escala que cuenta con buenas propiedades psicométricas y una validez discriminante para diferencias agresores

graves de los menos graves. Aplicado a: Mujeres víctimas y hombres