3. MODELOS DE ESTUDIO DE REALIDADES CULTURALES
3.2. Modelos de Interpretación de Culturas
3.2.1. El Modelo de Hall: Los conceptos de contexto, espacio y
Hall (1978, 1986, 1989) señala unos sistemas ocultos de comportamiento que dotan de significado a ciertas acciones y llenan de contexto ciertos comportamientos. Estos son: el contexto, el espacio, el tiempo, el caudal de información y las cadenas
de acción (Oliveras Vilaseca, 2000: 42). En este trabajo, nos centraremos en los tres conceptos más determinantes según el autor, el del contexto, del espacio y del tiempo.
Contexto
Durante una interacción oral, los interlocutores dan parte del mensaje por sobreentendido. La cantidad de información que se da por sobreentendida, varía dependiendo de la cultura. El contexto es, pues, la información que rodea el acontecimiento y está relacionado con su significado. De hecho, hay dos tipos de contextualización que proporcionan información: la que tiene lugar en el cerebro del sujeto en función de la experiencia pasada, y la que tiene lugar fuera del sujeto que comprende la situación o el escenario en que ocurre el acontecimiento. Hay dos tipos de culturas basadas en el contexto, unas se caracterizan por un contexto de comunicación alto y otras por un contexto de comunicación bajo. Las primeras comparten mucha información, por lo que necesitan poca información en los mensajes para ser interpretados. De
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ahí que, la comunicación sea rápida, eficaz y satisfactoria y esté marcada por una serie de factores como la cercanía de las relaciones (familia, amigos, compañeros de estudio, de trabajo, etc.) y el bajo grado de individualismo. El segundo tipo de culturas, las de bajo contexto de información, no comparten tanta cantidad de información, por consiguiente, necesitan más cantidad de información explícita. Cuando personas de diferentes culturas, con distintos contextos de comunicación, se relacionan, es muy posible que se den malentendidos, por el hecho de que la persona de contexto alto da información por sobreentendida, mientras que la de bajo contexto necesita más información explícita para interpretar correctamente el significado del mensaje transmitido.
Espacio
Según Hall, cada ser vivo tiene una visible frontera –su piel– que le separa de su ambiente exterior. Esta frontera visible se extiende a través de una serie de fronteras invisibles, más difíciles de discernir pero igualmente reales. Dichas fronteras empiezan con el espacio personal de cada individuo y terminan con su “territorio”.
La sensación de territorialidad hace que las personas reclamen y consideren un territorio como “suyo”, pensemos en un cocinero en una cocina o de un niño en una habitación. Sin embargo, esta sensación en algunos pueblos, como los alemanes y los estadounidenses, puede extenderse a todas sus posesiones. En el caso de que el coche de un alemán fuera tocado, sería igual a que ése mismo individuo hubiera sido tocado.
Asimismo, el espacio comunica poder. Un despacho privado en cualquier ubicación, tiene mucho más estatus que un escritorio en un espacio abierto sin paredes.
El espacio personal es otra forma de territorio. La percepción que cada individuo tiene del espacio personal y social que le rodea se desarrolla en gran manera y se ve influenciado profundamente por la cultura. Dicha burbuja invisible del espacio alrededor de las personas incluye no sólo el
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territorio visual, sino también el espacio auditivo, el táctil y el olfativo. Como es de esperar, las diferentes percepciones sobre el espacio influyen en la comunicación. Por otra parte, el espacio personal se expande o se contrae dependiendo de una serie de factores: la relación con las personas que están cerca, el estado emocional del sujeto, el bagaje cultural y la actividad que se está realizando. La percepción del espacio incluye tanto lo que puede percibirse como lo que puede eliminarse. Las personas que se han criado en diferentes culturas, aprenden a excluir cierto tipo de información, mientras atienden a información de otra clase. Algunas culturas, por ejemplo, no necesitan paredes gruesas o puertas robustas para eliminar los ruidos y lograr concentrarse sin dificultades.
Las “normas” espaciales pueden tener límites distintos y un significado muy profundo que forma parte esencial de la cultura. Hay cuatro tipos de distancias espaciales: intima, personal, social y pública, que varían de significado dependiendo de la cultura. Así, lo que para una cultura es personal, para otra puede ser público. La distancia empleada es un factor decisivo del modo del sentir de las personas al relacionarse una con la otra. Todo eso resulta más significativo, si consideramos el hecho de que la mayoría de los procesos de percepción de distancias son inconscientes.
Tiempo
Las dos formas más importantes en cuanto a la percepción del tiempo en el mundo son la monocrónica y la policrónica. La primera forma implica prestar atención a una sola cosa a la vez, mientras la segunda supone la capacidad de poder hacer muchas cosas simultáneamente. Las culturas monocrónicas perciben el tiempo de forma lineal como una secuencia de segmentos, organizado. De ahí que la persona se concentre en una sola cosa y el calendario establecido sea una prioridad inalterable. Al contrario, las culturas policrónicas se caracterizan por la simultaneidad de las acciones y por la alta implicación de las personas, relacionada con la importancia que se concede a la acción misma frente a la obligación de cumplir con el calendario establecido. Así, la persona policrónica optará
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por llegar tarde a su siguiente cita, en lugar de concluir de forma abrupta su conversación con otra persona que encuentra por la calle. Hall resume las características que comparten las personas de ambos tipos de concepción del tiempo de la forma siguiente: el primer tipo de percepción monocrónica, pone énfasis en la realización temporal de una cosa, la concentración en el trabajo, el bajo contexto, seguir la temporalización establecida, procurar no molestar a los demás, el respeto a la propiedad; al contrario los que pertenecen al segundo tipo de percepción policrónica, son más proclives a la realización de varias cosas al mismo tiempo, se distraen con mayor facilidad, son de alto contexto, tienen como prioridad las relaciones humanas, no son tan individualistas y su grado de espontaneidad es mayor.