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CAPÍTULO II: MARCO TEÓRICO

2.6. Modelo Teórico elegido para la Investigación

Después de realizar la revisión de la literatura correspondiente se pudo observar, que actualmente las empresas se enfrentan a un escenario competitivo, turbulento y con condiciones económicas y sociales cambiantes, por esta razón, deben buscar ventajas competitivas sostenibles mediante un proceso de innovación continuo de todas sus actividades (Gálvez y García, 2012).

Entre innovación y competitividad, existe una relación muy estrecha a nivel macro y micro. Puesto que la innovación es un elemento imprescindible en una era de intensa competencia global, puesto que los ciclos de vida de los productos en la actualidad son cada vez son más cortos y los gustos de los consumidores cambian más rápido. Por esta razón las empresas generalmente innovan con el propósito de sobrevivir, crecer y volverse más competitivos (Kotey y Sorensen, 2014).

La innovación es considerada un factor primordial para el fomento del desarrollo y crecimiento económico, es por esta razón, que varias economías en desarrollo han creado políticas para fomentarla (Ruiz y Zagaceta, 2016).

Hasta hace algunos años, la innovación era un concepto manejado solo por las grandes empresas, las cuales hacían su mayor esfuerzo para asignar los recursos

necesarios a las áreas de innovación o investigación y desarrollo; mientras las pequeñas empresas se limitaban a copiar los procesos realizados por las grandes empresas, beneficiándose de estos descubrimientos, pero sin realizar ninguna inversión a cambio (Guerrero y Molina, 2012).

A pesar de que la implementación de la innovación genera una inversión inicial, incertidumbres y riesgos, los beneficios como: la lealtad del cliente, precios

competitivos de productos innovadores y la diferenciación competitiva superan a los costos iniciales (Da Silva, Vieira, Vieira y De Santiago, 2016).

Se ha encontrado muchas evidencias en la literatura económica a cerca de la

existencia de una relación positiva entre la productividad e innovación (Gonzalez, Vila

y Guisado, 2016).

Según los fundamentos de la curva de experiencia, la tasa de crecimiento de producción de las empresas, al igual que la innovación tecnológica influye en las mejoras de productividad de la empresa. Por esta razón, se sabe que las empresas pueden incrementar su productividad de dos maneras distintas: la primera, es la incorporación de innovaciones más eficientes; y la segunda, el incremento de sus niveles de producción y ventas (Gonzalez et al., 2016).

Según estudios encontrados, se ha llegado a la conclusión de que las empresas que logran conseguir mejores resultados económicos son aquellas que más crecen e innovan (Gonzalez et al., 2016).

Uno de los problemas más marcados en las Pymes es el miedo que tienen los dueños a invertir en cosas nuevas, pues consideran que probablemente no tendrán el dinero suficiente para cubrirlas, sobre todo cuando se trata de un financiamiento (el cual implica pago de capital e intereses). Esto se genera a consecuencia de que las Pymes no cuentan con un mercado cautivo el cual les asegure el ingreso de ganancias, pero este escenario no cambiara sino se arriesgan, cambian su manera de pensar, invierten e innovan (Pomar et al., 2014).

En los años 50, el austriaco Joseph Alois Schumpeter, pionero en el estudio de la innovación, señaló que el crecimiento de una organización y la productividad dependen de los cambios técnicos. Esto significaría que aquellas empresas que generarían los factores determinantes para el crecimiento, son aquellas que inviertan en innovación tecnológica (Da Silva et al., 2016).

Además, la innovación tiene una relación positiva e importante con el desempeño del personal de la empresa (Saatçıoğlu y Özmen, 2010).

“Las empresas que poseen una alta proporción de fuerza de trabajo con un elevado grado de formación consiguen mejores resultados a nivel de innovación (Albaladejo y Romijn 2000)”. (Gonzalez et al., 2016, p. 79).

Puesto que, Mehta y otros autores, en el año 2014, describen que el pensamiento no tiene límites, es por esta razón que aquellas empresas que explotan el potencial de sus empleados tienen una gran ventaja competitiva en el mercado, a pesar de las presiones externas e internas (Da Silva et al., 2016).

Es por esto que se concluye que tanto la capacitación a nivel de empresa como las políticas de formación influyen, directa e indirectamente en la innovación y a su vez en la productividad de las empresas (Gonzalez et al., 2016). Además, la mejora de la educación técnica y la reducción de la burocracia también benefician a la innovación (Kotey y Sorensen, 2014).

La persona o personas con un alto nivel de conocimiento del proceso de producción, tanto solas o en equipo, desarrollaran diferentes habilidades creativas con la ayuda de una metodología sistémica y las herramientas adecuadas, las cuales van a contribuir a la generación de nuevas ideas y la mejora continua de la empresa. Para las corporaciones el trabajo en equipo de innovación, es muy importante por lo cual deben crear

incentivos para ello (estos incentivos se vuelven parte de la cultura organizacional de la empresa, con el objetivo de motivar el desarrollo de cualidades que generen más

pensamientos creativos e innovadores en toda la organización); a menudo la innovación se desarrolla a partir del trabajo en conjunto de un equipo en distintas investigaciones aplicadas y es por esta razón que se debe crear nuevas oportunidades con el fin de que este trabajo creativo pueda prosperar (Da Silva et al., 2016).

Por esta razón, la búsqueda de profesionales innovadores, creativos y eficientes se ha convertido en una necesidad para las empresas, a su vez estos profesionales hacen que el nivel de integración entre los departamentos se incremente. Las empresas buscan, que a través del trabajo en equipo estas personas puedan observar tanto el ambiente externo e interno de la organización y a partir de esto obtener los conocimientos necesarios para innovar (Da Silva et al., 2016).

La calidad del capital humano disponible en la empresa, se determina a partir de la calidad del entrenamiento formal y el desarrollo que proporcionan los empleadores (Kotey y Sorensen, 2014).

En el caso de las Pymes, el problema principal se encuentra en aquellos que dirigen la organización, puesto que, de ellos depende la innovación y fomentar la generación del conocimiento, así mismo son ellos los encargados del reclutamiento y la selección de personas con la experiencia adecuada, capacidad y habilidades necesarias para los diferentes puestos. Además son ellos los encargados de mantener un ambiente laboral que motive al personal y crear una cultura orientada a la innovación (Pomar et al., 2014).

En estos días la necesidad de innovar es mucho más alta de lo nunca había sido, esto se da como resultado del rápidamente cambiante entorno empresarial de hoy. Aquellas empresas que no están dispuestas a cambiar continuamente sus productos, servicios y procesos, están bajo serias amenazas, puesto que, sus posibilidades de supervivencia en el mercado son muy bajas (Saatçıoğlu y Özmen, 2010).

Una de las principales barreras externas es el estado, por esta razón una de las mejores formas de incentivar el desarrollo de nuevos negocios por parte del estado es a través de la reducción de los impuestos (Laukkanen y Patala, 2014).

En el caso de las Pymes uno de los principales obstáculos es que normalmente los dirigentes no tienen mucha información confiable sobre los acontecimientos actuales del ambiente externo, lo que indica que no tienen conocimiento de lo que se sucederá a corto o largo plazo, es por esta razón que no saben de qué manera les afectara los cambios que se vienen produciendo en el entorno externo. A partir de esto se puede

concluir que las Pymes no están preparadas para enfrentar los cambios, por lo tanto la incertidumbre y el riesgo se incrementan (Pomar et al., 2014).

Figura 12: Modelo de la investigación

Figura 12. Grafico del modelo elegido para la presente investigación, por: Pomar, Rangel y Franco, 2014.

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