ESqUEMáTICAS BREVE HISTORIA DE LOS MODELOS DE COLOR HASTA
3. MODELOS DE COLOR TRI-DIMENSIONALES: SÓLIDOS CROMÁTICOS
La disposición de los colores en un modelo espacial o tri-dimensional33
surgirá principalmente en el siglo XIX a partir del cambio de enfoque en el estudio del color: el punto de interés pasará a estar no el fenómeno óptico en sí mismo sino más bien en la experiencia de color, la percepción humana y, a partir de esto, en la definición y reconocimiento de sus tres propiedades discernibles para el sentido de la visión. La necesidad de incluir estas tres
33. Cabe señalar que estos modelos presentan la ilusión o simulación de tridimensionalidad puesto que en realidad son ilustraciones bidimensionales.
Izquierda Fig. 45: Pirámide de Johann Heinrich Lambert, 1772 Derecha Fig. 46: Modelo de color de Tobias Mayer, 1775.
nuevas variables en un mismo modelo o imagen esquemática llevará a los estudiosos a pensar el color más como un cuerpo geométrico que como una figura geométrica bi-dimensional. Treinta años antes del siglo XIX, y en un período en que –como hemos visto– el círculo era la forma geométrica que primaba para representar esquemáticamente las relaciones entre los colores, es posible encontrar dos casos que anticiparon la representación tri-dimensional pero distanciándose de la figura circular y señalando una preferencia por las formas rectas triangulares o piramidales. En 1772, el astrónomo Johann Heinrich Lambert publicará su modelo de Pirámide cromática (Farbenpyramide) (fig. 45), construido a partir de los primarios amarillo, rojo y azul, en el cual esboza la inclusión de la variable de la luminosidad –escala del blanco al negro– en el eje vertical, y representada visualmente a partir de niveles o pisos ordenados verticalmente.
El modelo piramidal de Lambert fue influenciado fuertemente por su conocimiento de otro modelo, desarrollado unos quince años antes pero publicado posteriormente, en 1775, y que será obra del físico y matemático alemán Johann Tobias Mayer, como parte de su escrito Sobre la afinidad de los colores (De affinitate colorum commentatio). En esta publicación se difundió su sistema cromático triangular (fig. 46), el cual también se encuentra estructurado a partir de niveles triangulares pero invertidos con respecto a los de Lambert. Su forma corresponde más bien a la de un
Fig. 47: Traducción al inglés del modelo de Aron Sigfrid Forsius, 1611
prisma que a la de una pirámide y está conformado a partir de los mismos tres primarios: amarillo, rojo y azul. Si los recorremos verticalmente, en ambos modelos, la máxima luminosidad del color se sitúa en el piso superior, donde los colores se presentan como tonos pasteles, muy claros. La mínima luminosidad del color en el caso de Lambert corresponde al estado puro o saturado y la posiciona en el primer nivel o base de su pirámide; en el caso de Mayer, los colores en estado puro o saturado aparecen situados en el nivel intermedio y hacia la base o primer nivel estos aparecerán muy oscuros, o con luminosidad mínima.
Ambos modelos fundamentan su tridimensionalidad usando los tres matices primarios como variables, y explicitan las diferentes mezclas de los tres matices en los ejes X y Z, además de usar el eje vertical o Y para graficar las variaciones de luminosidad. En estos modelos no se incorpora aún la tercera propiedad del color, la saturación, como variable.
Otro antecedente de tridimensionalidad, más relacionada con las características morfológicas circulares, lo encontramos en el temprano modelo cromático de Aron Sigfrid Forsius, de 1611 (fig. 47). Este modelo presenta –aunque sólo a nivel de boceto– la intención de que el color podría ser representado en un globo o esfera, pero las ideas de Forsius no prosperaron debido al carácter lineal que predominaba en la concepción cromática de su época. Sin embargo, su modelo espacial cobrará especial relevancia para nuestro análisis debido a su semejanza con el sistema cromático del pintor alemán y receptor de la Teoría de Goethe, Philipp Otto Runge. La representación esquemática esférica que desarrolla Runge inaugurará la consideración de las tres propiedades cromáticas en la visualización del fenómeno del color, y publicada bajo el título de La esfera del color (Die Farbenkugel) en 1810, el mismo año de su muerte, a la edad de 33 años. Su modelo esférico será la evolución a la tridimensionalidad de su círculo cromático enviado por carta a Goethe en 1806, ambas imágenes esquemáticas que por su directa relación con el poeta alemán, forman parte del corpus de esta investigación y fueron analizadas en capítulos anteriores. La publicación de su modelo cromático esférico es considerada el hito que pone término al desarrollo de representaciones esquemáticas bi-dimensionales sobre el color, e incluso sepultará a sus antecesoras representaciones espaciales piramidales o
triangulares. A partir de Runge, la representación esquemática en torno al color nunca volverá a la bidimensionalidad.
Los modelos cromáticos espaciales posteriores al de Runge ordenarán al color a partir de ejes y divisiones, y se estructurarán a partir de cuerpos geométricos regulares tales como esferas, conos, dobles conos, cilindros, etc. Hacia el siglo XX, las figuras que darán soporte visual al color se volverán cada vez más complejas e irregulares debido a la necesidad de dar cuenta de la percepción de los colores con mayor fidelidad, dadas las características de la visión humana, que no percibe la misma cantidad de tonalidades por cada color –percibimos más verdes que amarillos, por ejemplo–, pero también debido a que algunos colores se encuentran intrínsecamente más cercanos a la luz o a la oscuridad –amarillo y violeta respectivamente– por lo que no se puede estructurar una cantidad estándar de pasos entre ellos y el blanco o el negro en una escala de luminosidades. Hacia la segunda mitad del siglo XX, además, los diferentes sistemas de producción que utilizan color (pinturas, tintas de impresión, tintes textiles, entre otros) estructurarán sus propias formas de orden cromático en función de las capacidades tonales de cada sistema, y por ende, las posibilidades morfológicas se volverán inacabables.
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