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Capítulo 2: Educación Sexual

2.2. Modelos de Educación Sexual

A lo largo del siglo XX ha habido diferentes formas de entender la Educación Sexual (modelos) en función de su contexto sociocultural, político y/o demanda social de su época. En cada uno de ellos hay una ideología, una actitud, una visión de entender la sexualidad y de intervenir educativamente.

Estos modelos aparecen como consecuencia de la influencia de múltiples factores económicos, sociales e ideológicos y gracias a las ideas aportadas por diferentes autores, de forma que no pueden ser tampoco totalmente entendidos si no se tiene en cuenta la historia de la sexología (López, 1984, 1990; López y Fuertes, 1989).

Estos modelos no han sido propuestos como tales de forma explícita ni en la legislación educativa, ni en los proyectos educativos de centro… más bien son maneras de llevar a cabo el abordaje a la hora de intervenir en programas de Educación Sexual. De entre todas las propuestas de modelos realizadas por diferentes autores, vamos a analizar las dos que mayor impacto han tenido y más se han utilizado en la literatura científica.

Formación presencial y virtual: influencia en una propuesta de educación sexual para alumnado universitario

2.2.1. Modelos de Educación Sexual propuestos por López (1990, 2005)

López propone en su obra Educación Sexual (1990, pp. 12-16) los siguientes cuatro modelos:

2.2.1.1. Educación Sexual para evitar riesgos: a mediados del siglo XX bajo

las democracias se produjo en Estados Unidos y parte de Europa occidental una liberación de costumbres sexuales que se fueron ampliando en las décadas posteriores. Esta liberación provocó consecuencias positivas en el ámbito de la sexualidad pero otras negativas, ya que tuvo lugar sin una Educación Sexual ni asistencia de planificación familiar. Bajo este panorama aparece la necesidad de una Educación Sexual con la finalidad de evitar riesgos inherentes a la actividad sexual. Los contenidos preferentes de este modelo eran dos:

 Insistencia en la necesidad de abstinencia fuera del matrimonio o uso de métodos anticonceptivos (dependiendo de la ideología dominante de quién hacía esta educación).

 Tendencia a asociar la actividad sexual con la idea de peligro.

El formato educativo era a través de charlas aisladas impartidas por médicos, psicólogos, moralistas… En la actualidad se recurre con frecuencia a campañas publicitarias.

En este modelo no se habla del placer, pero tampoco se oculta, sin embargo, al insistir en los peligros de la actividad sexual no se ofrece una visión positiva de la sexualidad.

2.2.1.2. Educación Sexual como educación moral: surge alrededor de los años

sesenta influenciado por el modelo sueco de introducir la Educación Sexual en las escuelas de forma sistemática. Su objetivo no es solamente evitar peligros, sino también preparar para el matrimonio y enseñar los principios morales. En sus contenidos para trabajar la sexualidad nos encontramos con:

 Anatomía, concepción, embarazo y parto.  La familia.

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 Relaciones padres-hijos, chicos-chicas.  Contenidos morales y cívicos.

Este modelo está concebido para la escuela, para impartirlo el profesorado de Ética o Religión, por lo que existe una dependencia de determinadas creencias religiosas, siendo por tanto la formación que se ofrece sesgada y moralizante, suprimiendo todo aquello que tenga que ver con el placer y la anticoncepción.

2.2.1.3. Educación Sexual para la revolución sexual y social: este modelo está

influido por el movimiento psicoanalítico y marxista que defiende que la revolución sexual es una condición necesaria e indispensable para la revolución social. Apareció asociado, por primera vez, por el movimiento juvenil SEX-POL en torno a los años treinta, de inspiración comunista. Este modelo estuvo relativamente extendido en España en los años previos a la transición democrática. Su objetivo era la Educación Sexual para conseguir la revolución sexual y social, siendo los contenidos:

 Anatomía y fisiología del placer sexual.  Anticoncepción.

 Análisis crítico de la regulación social de la sexualidad.  Análisis crítico de la familia.

 Defensa de las minorías.  Crítica de la moral dominante.

Este modelo reivindica el derecho al placer sexual, liberado de fines procreativos, defiende la actividad sexual, acepta como natural la masturbación y defiende a las minorías. Sin embargo, ha perdido vigencia porque es un modelo combativo que ha confundido la Educación Sexual con la militancia política.

2.2.1.4. Educación Sexual profesionalizada, democrática o abierta: este

modelo parte del relativismo y de la pluralidad ante la Educación Sexual, basándose en conocimientos científicos y en actitudes democráticas, tolerantes y

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abiertas. Su objetivo es ofrecer información profesional, fomentar actitudes positivas hacia la sexualidad y sentido ético de las relaciones. Es por ello que los contenidos a trabajar están libres de prejuicios, tópicos y mitos, ofreciendo información lo más científica posible.

Más tarde, el mismo autor plantea el modelo biográfico y profesional (López, 2005) como una elaboración más completa de los rasgos de este último modelo. Tiene un enfoque más relativista y plural, recogiendo los aspectos más positivos de los tres modelos anteriores. El concepto clave es el derecho a vivir la sexualidad desde la diversidad de las distintas biografías personales y su objetivo es el bienestar sexual de la persona, que debe explicitar de forma libre y responsable.

La mayoría de los profesionales de la educación abogan por este modelo, sabiendo que en su puesta en práctica tiene variantes.

Si analizamos los cuatros modelos propuestos por López, vemos que los cuatro pueden coexistir, y de hecho lo hacen, dependiendo de la propuesta de intervención educativa y sobre todo de dos variables esenciales: el tiempo de duración del programa y los contenidos a trabajar.

2.2.2. Modelos de Educación Sexual propuestos por Barragán (1993)

Barragán y Bredy en su obra Niñas, niños, maestros, maestras: una

propuesta de Educación Sexual (1993, pp. 19-20) y Barragán en una obra

posterior, La educación afectiva y sexual en Andalucía: la evaluación cualitativa de

programas (1996, pp. 20-21), nos ofrecen otras perspectivas de modelos,

teniendo algunos elementos similares a los establecidos por López (1990) y otros diferenciales.

2.2.2.1. Modelo tradicional o represivo-religioso: se caracteriza por la defensa

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comportamiento sexual que exceda de este marco. Parte de las siguientes premisas:

 La función de la sexualidad es la procreación como expresión del amor.  Debe ser heterosexual, genital.

 Condena explícita del placer, la homosexualidad, masturbación y el uso de los métodos anticonceptivos.

 Condena, en suma, todas las manifestaciones sexuales extramatrimoniales.

 El deseo sexual no debe ser expresado por la mujer quien debe conservar su virginidad hasta el matrimonio.

 La prostitución es tolerada como desahogo del varón, más impetuoso que la mujer.

 La Educación Sexual debe de favorecer que las personas se contengan y se abstengan sexualmente del matrimonio. Por lo que esta educación debe retardarse lo máximo posible.

2.2.2.2. Modelo burgués o preventivo: se centra en los riesgos asociados al

sexo: la homosexualidad, los embarazos no deseados y las enfermedades de transmisión sexual (SIDA preferentemente).

 Originariamente formulado por los roussonianos, implica en esencia el control de la sexualidad infantil como manifestación inevitable.

 Reconoce el placer aunque de forma no explícita.

 El amor y el sexo deben darse unidos aunque el sexo representa los instintos.

 La penetración y la genitalidad siguen siendo las formas preferentes de relación sexual.

 Tolera la homosexualidad como algo vergonzoso y poco normal.  La autoestimulación puede producir problemas posteriores.

 La conversación de tono hipócrita es el exponente más claro de esta teoría en la vida cotidiana.

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2.2.2.3. Modelo liberal capitalista o liberal: es un modelo integrador que hace

una defensa de la sexualidad desde una perspectiva globalizadora y amplia de la misma. Entendiendo ésta como parte del desarrollo del individuo (desde el nacimiento hasta la muerte) y aceptando cualquier orientación sexual y el uso de anticonceptivos.

 La función primordial de la sexualidad es la comunicación, el afecto y el placer.

 Defiende la necesidad de satisfacción sexual tanto en el hombre como en la mujer.

 Se respetan todas las orientaciones sexuales.  Permite el uso de todos los métodos anticonceptivos.  Propone formas de relación sexual no genitales.

 La autoestimulación constituye una conducta sexual normal.

 La consecución del orgasmo no es, necesariamente, el fin último de las relaciones sexuales.

 Se afirma la existencia de la sexualidad infantil como expresión natural y completa.

 Todos los temas podrían abordarse en un programa de Educación Sexual sin hacer valoraciones morales de los mismos. Para ello es necesario que el profesorado viva satisfactoriamente la sexualidad.

Como podemos observar los modelos propuestos por Barragán se correlacionan con perspectivas de entender la sexualidad, así como pasaba con los propuestos por López, todos ellos coexisten en la actualidad en las instituciones socioeducativas, Lameiras y Carrera (2009) sintetizan bien esta idea a través de la siguiente ilustración 3:

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Ilustración 3. Modelos de Educación Sexual (Lameiras y Carrera, 2009).