PARTE II: MARCO TEÓRICO
4. LA PERSONALIDAD
4.9. MODELOS FACTORIALES
MODELO DE CATTELL
Cattell (1972) distingue tres métodos que han ido paralelos en el estudio de la psicología de la personalidad:
1. Clínico: estudia elementos relevantes para el ser humano, aunque su principal desventaja es que no hay acuerdo en la obtención de datos, manera de análisis, modelo explicativo, etc.
2. Univariado: en el que el control de una variable y su incremento sistemático se relaciona con los cambios de otra variable. La ventaja de este método consiste en la claridad y el control físico de las relaciones que aparecen. 3. Multivariado: en él, se registran un gran número de variables, observando su
variabilidad en ambientes naturales y no solamente en el laboratorio. Esta metodología, al ser denominada multivariada y experimental, requiere de la idea de experimento.
Para este autor, el problema principal que tenía la psicología de la personalidad en sus comienzos, era la parcialidad de sus hipótesis y resultados. Se comienzan los estudios con la intuición y a partir de ahí se elaboran instrumentos y se obtienen resultados a base de teorías que cubren una parcela del funcionamiento personal. Para evitar este sesgo, Cattell (1972) elabora entre otros, una serie de supuestos:
§ Los sucesos psicológicos se encuentran determinados por variables y por ello el estudio del funcionamiento psicológico del ser humano debe tener en cuenta esta determinación causal.
§ Todo lo que existe en la naturaleza existe en cierto grado y por ello es susceptible de un análisis científico cuantitativo.
§ El procedimiento mas adecuado para la ordenación de los elementos será el análisis factorial.
§ Creación de una nomenclatura específica para expresar los resultados científicos tras la aplicación de procedimientos estadísticos.
Cattell (1972) piensa que si se llevan a cabo estudios científicos de forma adecuada, los resultados deben ser los mismos al margen del tipo de datos, ya que todos ellos pertenecen a un mismo sistema de funcionamiento. Según este autor la personalidad es aquello que nos dice lo que una persona hará cuando se encuentre en una situación determinada; basa sus estudios sobre este tema en el análisis factorial, es decir, estudia un grupo de elementos o factores para determinar qué tipo de relaciones existen entre ellos y con qué intensidad se dan.
De esta manera, Cattell y Kline (1982) utilizan las siguientes técnicas de investigación (Pérez-García, 1999):
§ Técnica R: es la forma habitual del análisis factorial. Por medio de esta técnica las variables se descomponen en factores que permiten analizar las conductas, estableciendo de esta forma los elementos de la personalidad.
§ Técnica P: somete a un mismo individuo a una serie de pruebas repetidamente durante un tiempo para comprobar su evolución.
§ Técnica Q: permite analizar las relaciones existentes entre los individuos en presencia de determinadas pruebas. En este caso el factor viene definido por individuos que comparten un mismo patrón de conducta.
§ Técnica S: se correlacionan y descomponen en factores las respuestas de las personas en una serie de ocasiones.
Para Cattell el fundamento del estudio de la personalidad se encuentra en unas unidades básicas llamadas rasgos, que es la tendencia de las personas a reaccionar de una determinada manera.
Hay diferentes rasgos: aptitudinales o referentes a los recursos que tiene un individuo para solucionar sus problemas; temperamentales, lo hace el individuo y cómo lo hace y los dinámicos que hacen referencia a la base motivacional de la conducta (Pérez-García, 1999).
La fuente principal para el estudio de los rasgos son los siguientes tipos de datos (Pelechano, 1996):
§ Datos L (life) que se refieren a acciones e informaciones contrastables de la vida cotidiana.
§ Datos Q que son los datos procedentes de cuestionarios.
§ Datos T que proceden de tests objetivos y son aquellos en los que el sujeto realiza una tarea y cuya finalidad es desconocida por el sujeto (Cattell y Kline, 1982).
Todos estos datos son empleados para descubrir y analizar los rasgos fundamentales que definen la estructura de la personalidad.
Por lo tanto, en esta teoría, las unidades básicas de la estructura personal son los rasgos. Estos son un conjunto de respuestas de distinto tipo que se presentan juntas, es decir, presentan un patrón de covariación de respuestas. Éste, se obtiene empíricamente a través del análisis factorial por lo que un rasgo en Cattell equivale a un factor o dimensión.
Este autor introduce una serie de matizaciones que se refieren al hecho de que el análisis factorial es un conjunto de procedimientos estadísticos y el valor sustantivo que tenga un factor depende de la utilización que se haga de estos procedimientos. Así, los factores son elementos descriptivos, sugieren hipótesis y ciertos factores, si cumplen ciertas condiciones, serían elementos causales de la conducta observable (Cattell y Kline, 1982).
Los rasgos por su parte, pueden ser clasificados de formas distintas: de acuerdo con su contenido, con su valor sustantivo y en función de su rango de aplicación.
Hay que destacar que el punto de arranque de su obra se asienta en la “hipótesis lingüística”, que supone que la única fuente efectiva de la totalidad de los rasgos de la personalidad se encuentra en el lenguaje. Se parte por lo tanto de la idea de que todos los aspectos relevantes de las personas se encuentran recogidos en el lenguaje, llegando a dos conclusiones: primera, si no existe nombre para una cosa esa cosa no existe; y segunda, los fenómenos psicológicos que poseen mayor importancia se encuentran recogidos con mayor abundancia en expresiones del lenguaje.
Cabe destacar que investigar la personalidad pasa por estudiar factores como la actitud, que es definida como la fuerza del interés por seguir un determinado curso de acción. Dentro de estas actitudes encontramos los ergios, que representan una tendencia innata a reaccionar de un modo específico ante determinados objetivos, y los sentimientos, que reflejan patrones aprendidos determinados esencialmente por el ambiente.
La actitud, unida a diferentes factores como el estado de ánimo, el rol que tiene esa persona en la sociedad, etc., influirán en la conducta final del individuo. Esta actitud o motivación es una parte importante de la psicología de la personalidad y se refiere a las causas y razones de las acciones realizadas. Su modelo se encuentra asentado en parte en el psicoanálisis, y en parte en McDougall (1932). La investigación se lleva a cabo en dos vertientes: una la de aislar los componentes de la motivación y la segunda, la de dimensionar la motivación humana.
-Componentes motivacionales. Con este modelo es posible llevar a cabo una propuesta de componentes que se encuentran en nuestro lenguaje como la dirección de la atención, el mantenimiento del interés y la búsqueda de aquello que interesa. Así, son cinco factores los que componen la motivación: factor alfa que indica la determinación para satisfacer los deseos personales; factor beta, que representa un punto de interés consciente; factor gamma que recoge la idea del interés por algo; factor delta, que tiene una naturaleza fisiológica y factor épsilon que califica el conflicto inconsciente.
-Componentes de la motivación humana. Cattell distingue dos tipos de motivación humana: los ergios y los sentimientos. El ergio es una tendencia reactiva innata, cuyos comportamientos se encuentran orientados y cesan al alcanzar la meta final y los sentimientos son productos culturales con una gran dosis de aprendizaje y podrían definirse como pautas de actuación de las personas, instituciones u objetos sociales.
EL MODELO BIOLÓGICO-FACTORIAL DE H.J. EYSENCK
El trabajo de Eysenck (1959), se basa en utilizar varios niveles para el estudio de la personalidad, con las siguientes características: todos nacemos con un tipo particular de cerebro (nivel 1), que da lugar a diferencias en el funcionamiento psicológico (nivel 2), que predispone a la persona a manifestar diferencias en los procesos psicológicos (nivel 3), que conduce a que la persona posea un tipo particular de personalidad (nivel 4), que la hace propensa a todo un conjunto de fenómenos especiales en cuanto a comportamiento social y enfermedad mental (nivel 5) (Pelechano 1996).
Fundamenta sus estudios en otros anteriores realizados por eminentes psiquiatras como los holandeses Heyman y Wiersman (1909) que al igual que él utilizan métodos cuantitativos y tests psicológicos para fundamentar sus estudios.
El trabajo desarrollado por Eysenck, llamado “análisis factorial”, consiste en analizar los factores que componen la personalidad del ser humano, para posteriormente comprobar sus distintas relaciones. Para desarrollar su teoría utiliza el “análisis criterial”, muy parecido al sistema experimental tradicional, consistente en establecer una hipótesis y demostrarla. El análisis criterial comienza con la propuesta de un factor o dimensión por parte del investigador a partir de las teorías previas (Pelechano, 1996). De esta manera, los estudios realizados por Eysenk muestran dos grandes factores reveladores de la personalidad: el neuroticismo y la extroversión-introversión. El primero de ellos estaría caracterizado por una personalidad poco organizada, dependiente o con poca vitalidad entre otras características. La extroversión, unida al neuroticismo, daría lugar, por su parte, a sujetos con disfunciones sexuales y manifestaciones histéricas; por el contrario, si al neuroticismo se une la introversión estaríamos ante un sujeto con manifestaciones obsesivas, ansiedad y tristeza-depresión.
Eysenck estudia estos dos factores por separado, llegando a las siguientes observaciones:
Factor extroversión – introversión
Para explicar este fenómeno utiliza dos teorías: la primera de ellas es la “Teoría de la inhibición”, con base biológica; expone que las diferencias personales se deben a las propiedades de las estructuras físicas implicadas en la formación de conexiones entre los estímulos. La diferencia de personalidad entre los seres humanos estaría determinada por la velocidad en la que se produce o disipa la excitación y la inhibición.
Años más tarde abandonaría esta teoría para exponer otra también con base biológica, la “Teoría de la activación cortical”, por la cual, el cerebro controlaría la actividad de excitación, también denominado arousal, reduciendo o activando esta excitación. Esta activación estaría determinada por factores biológicos, aunque en menor medida el medio ambiente y la herencia genética influyen en el desarrollo de la personalidad.
A su vez, los sistemas neurológico y hormonal actúan de un modo complejo influyendo en la personalidad. Así, estudios más recientes (Eysenck, 1990) sugieren relaciones entre influencias bioquímicas y personalidad como los niveles de la hormona testosterona y la conducta sexual. Otros autores como Zuckerman (1994) también han estudiado la relación entre determinadas encimas con la excitación-inhibición y la búsqueda de sensaciones.
Dentro del estudio pormenorizado de cada uno de los factores fundamentales que intervienen en la creación de la personalidad, Eysenck (1970) busca las diferencias entre el extrovertido y el introvertido, encontrando diferentes posibilidades de condicionamiento clásico y así, las diferencias en este aspecto le permiten explicar diferencias en la socialización de los individuos opuestos, sensibilidad a la estimulación por lo que vemos como el introvertido será más sensible debido al funcionamiento de su activación cortical; de memoria en este sentido Howarth y Eysenck (1968) indican que el extrovertido tendría mejor recuerdo a corto plazo y peor memoria a largo plazo que el introvertido.
Dentro de su hipótesis de la personalidad y el condicionamiento, Eysenck propone que el extrovertido tiene mayor grado de conducta antisocial, mantiene más relaciones sexuales y tienen menor preocupación social que los introvertidos. De la Banda y Pelechano (1996), intentaron corroborar estas predicciones logrando un éxito nulo en España.
Neuroticismo
El neuroticismo es considerado por Eysenck y Eysenck (1976) como una dimensión de personalidad independiente con bases genéticas y que influye en determinados aspectos de la conducta. Este término no se refiere necesariamente a una conducta anormal sino que representa una dimensión que refleja la emocionalidad del individuo.
Las bases neurofisiológicas del neuroticismo se relacionan con el sistema límbico, que incluye estructuras como el hipotálamo o el hipocampo. Este sistema produce una activación neurovegetativa, pero los resultados de los experimentos de Eysenck evidencian que sólo en condiciones experimentales estresantes que desembocan en emociones fuertes será cuando las diferencias en activación neurovegetativa desempeñan un papel importante.
Psicoticismo
Eysenck y Eysenck (1976), consideran el psicoticismo como un factor general que predispondría a las personas a las psicosis en diversos grados, heredado como un carácter poligénico.
A su vez, la impulsividad y la agresividad también han sido exploradas en grupos de individuos caracterizados por un alto grado de conducta antisocial. Este interés por la conducta antisocial ha llevado a establecer unos puntos de vista en una teoría sobre la conducta delictiva y ofreciendo una teoría biológica de la delincuencia, según la cual, la conducta antisocial es en gran parte producto de los aspectos genéticos del organismo relacionados con el nivel de andrógenos presentes en el individuo, y aunque estos aspectos biológicos no sean suficientes para explicar la conducta antisocial, desde este punto de vista ayudaría a comprenderla.
A partir de sus estudios sobre el neuroticismo y la extroversión, su investigación parte de dos puntos (Bermúdez, 1999):
§ Las diferencias individuales se pueden describir en base a estas dos dimensiones principales.
Eysenck (1959) elabora una serie de cuestionarios basados en las escalas R y C de Guildford, dando lugar al Maudsey Personality Inventory, (MPI), que evalúa las escalas anteriormente mencionadas de neuroticismo y extroversión. El análisis de todos estos datos muestra que tanto en hombres como en mujeres existen estos dos factores claramente definidos, que a su vez son independientes entre sí.
Un segundo estudio por White, Eysenck y Soueif (1969) estudian diferentes factores de personalidad y llegan a la conclusión de que la extroversión y el neuroticismo eran los factores más relevantes de la personalidad humana.
Las críticas al trabajo de Eysenck se basan en el punto en el que este autor afirma que el neuroticismo y la extroversión son factores independientes (Carrigan, 1960). Aún así, y tras otras ampliaciones del estudio, Eysenck concluye en tres puntos fundamentales:
§ Independencia entre el neuroticismo y la extroversión.
§ La extroversión está formada por dos subfactores; la sociabilidad y la impulsividad.