BASES CONCEPTUALES
MODERNIZACIÓN E INDIVIDUALIZACIÓN
La modernización produce cambios en los estilos de vida, que afectan el carácter social, la organización familiar y la construcción de las identidades individuales. Un factor clave para comprender los procesos de modernización en la sociedad actual es el fenómeno de la individualización, que se experimenta con mayor o menor intensidad en los distintos países, a medida que se integran a la economía global. Las instituciones claves de la sociedad moderna actual, entre las que se ubica en
9 Este autor rescata esta definición de la anomia propuesta por William Lambarde a fines del siglo XVI. Véase: Darendorf, Ralf.
63 primer lugar el sistema educativo, están diseñadas de modo tal que inducen a la individualización de los seres humanos, obligándolos a desarrollar su propia biografía y su vida individual. Este fenómeno se da también al interior de la familia.
Es importante distinguir entre individualización, que es un fenómeno social, e individuación -en el sentido psicológico del término-, que describe el proceso por el cual nos volvemos individuos autónomos. No se trata de fenómenos idénticos. Individualización no es igual a emancipación. No significa llevar una existencia libre de cualquier atadura social y, por lo mismo, tampoco se puede equiparar a autonomía. La individualización, por el contrario, expresa una tendencia -cada vez más creciente en la sociedad actual- a la “institucionalización y estandarización de las situaciones de vida”. Vivimos -según Ulrich Beck- en una “sociedad individualizada «de los no autónomos»”. Los individuos puestos en libertad de los lazos de clase y de las asignaciones estamentales de género -de acuerdo con este autor- “se vuelven dependientes del mercado laboral y, por tanto, dependientes de la educación, dependientes del consumo, dependientes de las regulaciones y abastecimientos sociales, de los planes del tráfico, de las ofertas del consumo, de las posibilidades y modas en el asesoramiento médico, psicológico y pedagógico. Todo esto remite a la particular estructura de control de las ‘situaciones individuales dependientes de instituciones’, que también se vuelven receptivas a configuraciones y orientaciones políticas (implícitas)”10. La individualización, entendida
en estos términos, supone un “proceso de socialización históricamente contradictorio”: por un lado, se promueve la individualidad; y, por el otro, ésta sólo es posible en el marco de instituciones que la posibiliten, la sostengan y la hagan viable.
La individualización, de acuerdo con este enfoque, es una “característica estructural de una sociedad altamente diferenciada” que, lejos de poner en peligro su integración, “más bien la hace posible”11.
El “individualismo institucionalizado”, en términos positivos, quiere decir que:
“Las instituciones cardinales de la sociedad moderna -los derechos civiles, políticos y sociales básicos, pero también el empleo remunerado y la formación y movilidad que éste conlleva- están orientadas al individuo y no al grupo. En la medida en que los derechos básicos se internalizan y todo el mundo quiere -o debe- estar económicamente activo para poder ganarse el sustento, la espiral de la individualización destruye los fundamentos existentes de la coexistencia social. Así -por dar una simple definición- «individualización» significa «disembedding without reembedding» [«desincrustar sin reincrustar»]”12.
Este proceso se incrementa a medida que avanza la desintegración de las formas de vida tradicionales, expresada en la creciente fragilización de las categorías de clase y status social, los roles de género, la familia, el vecindario, etc. Esto implica también el colapso de las “biografías normales”, esto es, de los marcos de referencia y modelos o roles sancionados por el Estado y promovidos por la institución educativa. La “biografía normal”, en el contexto de la individualización, se convierte en “biografía electiva”, en “biografía reflexiva”, en biografía “hágalo usted mismo”, que son, por otro lado, “biografías de riesgo”, en la medida en que están permanentemente amenazadas por el fracaso, derivado de una elección equivocada de la carrera o de una mala situación ocupacional, combinada y agravada por la desgracia experimentada en la vida privada, ya sea como consecuencia de una crisis familiar, un enfermedad, una hipoteca o deudas contraídas que no se pueden pagar, etc.
10 Beck, Ulrich. “La sociedad del riesgo. Hacia una nueva modernidad”. Edit. Paidós. Barcelona - Buenos Aires – México, 1998,
p. 98.
11 Beck, Ulrich & Beck-Gernsheim, Elizabeth. „La Individualización. El individualismo institucionalizado y sus consecuencias
sociales y políticas“. Ediciones Piados Ibérica. Barcelona - España, 2003 (e. o., en ingles: 2,002), pp. 29 - 30.
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“La individualización -nos dice Beck- es una condición social no alcanzable por libre decisión de los individuos”13. Los individuos no son tanto impelidos o coaccionados, pero si invitados
permanentemente a constituirse en individuos, esto es, a planificarse, entenderse, concebirse y actuar como si fueran individuos y, en caso de fracasar, asumir la responsabilidad de su fracaso, por no haber sabido elegir lo que querían para sí mismos. En ese sentido, se experimenta como:
“Una compulsión, aunque paradójica, a crear y modelar no sólo la propia biografía, sino también los lazos y redes que la rodean, y hacerlo entre preferencias cambiantes y en los sucesivas fases de la vida mientras nos vamos adaptando de manera interminable a las condiciones del mercado laboral, al sistema educativo, al Estado de Bienestar, etcétera”14.
Las instituciones modernas, en el contexto actual, obligan de hecho a la propia auto organización y autotematización de las biografías individuales. Los procesos de individualización, que tienen lugar en el marco de una sociedad altamente diferenciada, exigen a las personas una activa contribución en la configuración de sus propias biografías individuales:
“A medida que se amplía la gama de opciones y que aumenta la necesidad de decidir entre ellas se hace mayor la necesidad de acciones realizadas individualmente, de ajustes, coordinación, integración. Para no fracasar, los individuos deben ser capaces de planificar a largo plazo, de adaptarse al cambio, de organizarse, improvisar, fijarse metas, reconocer los obstáculos, aceptar las derrotas e intentar nuevas salidas. Necesitan iniciativa, tenacidad, flexibilidad y paciencia ante los fracasos”15.
En este contexto, las oportunidades, los peligros, las “incertidumbres biográficas”, que antes se codificaban y procesaban colectivamente en la familia, clase o grupo de pertenencia, deben ahora percibirse, procesarse, interpretarse y decidirse a nivel individual. “El fracaso -dice Beck- corre parejo con las formas de autorresponsabilidad. Mientras que la enfermedad, la drogodependencia, el desempleo y otras desviaciones de la norma solían considerarse golpes del destino, hoy se pone el acento en la culpa y la responsabilidad individuales”16. Para bien o para mal, el individuo se
convierte entonces, en el marco de la individualización, en la “unidad de reproducción de lo social” en su propio mundo vital. Surge así una “cultura de la libertad”, que acompaña permanentemente la búsqueda de la propia individualización, aun cuando ésta muchas veces acabe en el fracaso.