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CAPÍTULO I: PROPAGANDA Y MOVIMIENTOS SOCIALES

1.2 MOVIMIENTOS SOCIALES

1.2.5 Movimientos Sociales

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Gamson, William, Talking Politics. New York, NY: Cambridge University Press, 1992, p. 67.

Citado por López Leyva, Miguel Armando, La encrucijada entre la protesta social y la

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a) Uno de los elementos primordiales que define a un movimiento social es

su carácter colectivo y conjunto. Xavier Godás (2003), por ejemplo, afirma que se compone “por un conjunto de actores políticos”; mientras que María Lidia Piotti (2003) sostiene que “concentra grandes sectores

de la población con realidades heterogéneas”92, “es acción social en

movimiento”93

; por su parte, McCarhy y Zald (2003) además hablan de lo que implica esa colectividad; no sólo se observan concentraciones multitudinarias, sino son sus ideas, opiniones, creencias y posiciones políticas.

“El elemento decisivo para reconocer un movimiento social no estriba en el reto específico, ni tampoco en las estrategias y tácticas que emplea, sino en la capacidad de acción duradera, colectiva y abierta, que hace posible

un diálogo continuado entre el movimiento y las autoridades”94

Se constituyen como actores políticos, por su capacidad de construir alianzas con otras organizaciones, con partidos; de negociar con los centros de decisión política; y de constituirse por redes o como personas independientes a las organizaciones. Además estos actores pueden ser activistas doblemente militantes, lo que revela su empeño por participar en la vida pública.

Así, los movimientos están conformados “tanto (por) organizaciones

creadas por el movimiento como grupos informales”95

, tomando en cuenta que son “desarrollados por grupos que no pertenecen a las élites y que cuestionan

intereses establecidos”.96

b) Otro punto trascendental en los movimientos es su naturaleza política, no sólo los actores son políticos, sino que el propio movimiento lo es; porque no sólo es un espacio organizativo politizado y de encuentro humano, sino que, también, abre espacios de acción política; promueve la discusión pública prevista o no en la agenda política; y “sirve para sacar a colación temas de trascendencia pública que afectan al modo de estructurar el orden social, desde cuestiones que nos interpelan sobre

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Varios Autores, Expresiones colectivas y práctica política, Espacio Editorial, Buenos Aires, 2003, p. 75

93

Ibídem p. 80 94

Markoff, John, Olas de la democracia, movimientos sociales y cambio político, Tecnos,

Madrid 1996, p. 48 95

Javaloy, Federico, Comportamiento colectivo y movimientos sociales, Prentice Hall, Madrid

2001, p. 34 96

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cómo nos relacionamos, hasta otras que nos hacen reflexionar sobre

cómo gobernamos, producimos, o incluso qué ideales deben constituirse

en el norte de valor de nuestra conducta social”. 97

Por ello mucho estudiosos del tema apelan a que son acciones no institucionales, porque abren nuevos espacios de comunicación y colocan en la agenda política, temas que el gobierno prefiere mantener al margen de la discusión pública, por su carácter reivindicativo y crítico de la situación actual.

c) Un movimiento social requiere de un perfil organizativo; quiere decir que apela a un mínimo de planeación. Federico Javaloy incluso afirma que un movimiento es un grupo relativamente organizado y por tanto duradero, pues actúa con cierta continuidad para promover un cambio, siendo así, su “dinámica de movilización constituye… una evaluación

crítica del sistema, la proyección de un escenario” 98

y análisis de medios y recursos, proporcionándole un amplio perfil temporal; no así con las acciones colectivas, pues son transitorias.

Un movimiento social es una acción concertada que se plantea problemas de tácticas y estrategias, involucra un proyecto alternativo en el plano de la

orientación del movimiento histórico de la sociedad99; y crea órganos más o

menos estables de coordinación y dirección. Tilly hasta llega a compararlo con

una campaña política.100

En conclusión los movimientos sociales no son sólo reacciones espontáneas e irracionales a tensiones inducidas. La organización le otorga cohesión al movimiento, que promueven lazos de solidaridad.

d) Todo movimiento persigue un objetivo, sin embargo no todos los teóricos coninciden con el tipo de objetivos que puede anhelar. Smelser, afirma que un movimiento no sirve para comandar o participar en las decisiones políticas. Es Xavier Godás (2003), quien analiza un poco más sobre esta cuestión:¿un movimiento puede o no aspirar al poder? Según este autor

97 Ibidem, p. 12 98 Op. Cit. p. 16 99

Muro, Víctor G y Canto Chac Manuel, El estudio de los movimientos sociales: teoría y

método, Universidad Autónoma Metropolitana y el Colegio de Michoacán, 1991, p. 42 100

Charles Tilly (1985) Models and Realities of Popular Collective Action, en Social Research 4,

vol. 52, pp. 717-747. Citado por Godàs i Pérez, Xavier, Política del disenso, Icaria, Barcelona,

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un verdadero movimiento social, no aspira a conquistar “cuotas

regulares de intervención política institucional, tampoco tomar el control de los centros políticamente decisorios; ni sumergirse en competencias

electorales; sino incidir en el proceso político desde afuera”,101

en comparación con los partidos políticos, que sí lo hacen.

Por ello, Godás identifica los movimientos con los partidos políticos, los cuales también son agentes de movilización y expresan sus demandas políticas. En muchas ocasiones son los partidos extraparlamentarios los que subsisten dentro de los movimientos sociales.

Desde el enfoque sociológico el movimiento social es una conducta colectiva, como forma de participación, menos formal que la partidaria y se caracteriza porque su objetivo directo no es la toma del poder, además de que posee una estructura más flexible. A ello ya se hizo referencia en la primera parte cuando se hablaba de una forma de acceder al poder, de forma institucional o anti-institucional.

Aunque esta postura formula que los movimientos sociales no aspiran al poder veremos otras que cuestionan esta afirmación.

e) Ya se mencionó la esencia colectiva de un movimiento, la cual va muy ligada con la legitimidad social que éste posea. La suma de personas y organizaciones la promueven. De este factor, depende el crecimiento del movimiento, pues puede conminar a que la gente identifique sus problemas en él, demostrando que sus demandas sí existen y por tanto son legítimas; y que la vía institucional resulta ineficiente para resolver dichas problemáticos o conflictos.

Con el fin de conseguir legitimidad, los movimientos reinventan nuevos discursos que interpreten las necesidades (de la sociedad) y lo transmita a la gente de la mejor forma. De este modo un movimiento social adquiere una de las características más mencionadas por los estudiosos del tema: es antiinstitucional, rebasa y transgrede los límites de las normas establecidas por el sistema.

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f) Un movimiento se define por su demanda reivindicativa, o sea, cuestiona

los límites establecidos, según Alicia Soldevila, Godás, Muro, y Hugo Esteve, quien además argumenta que la búsqueda de reivindicaciones generales y la definición de adversarios y su apuesta conflictual, conlleva al encuentro de la unidad nacional y la integración social.

Esta cuestión reivindicativa nace de la relación entre poderosos y oprimidos por lo cual el movimiento hace posible un diálogo continuo entre éste y las autoridades; une a los miembros del movimiento, pues comparten objetivos y utopías. María Lilia Piotti dice que se vive un sentimiento de solidaridad de unión y de poder de cambio;

“En la medida en que un interés específico influya en la comunidad, se irán constituyendo los movimientos sociales y adquiriendo legitimidad (…). Los movimientos sociales encuentran su razón de ser en la disputa por el control de las normas y de los roles que, como es

evidente, genera antagonismo”. 102

g) Los movimientos sociales parten de una crítica a su entorno actual, por

lo tanto aspiran a alcanzar un cambio.

Godás considera que los movimientos sociales no sólo buscan el cambio de las estructuras sociales, sino también pueden oponerse a él. Desde el enfoque del interaccionismo simbólico, Herbet Blumer percibe a los movimientos como agentes de cambio social y creatividad cultural.

También John D. McCarthy y Mayer N. Zald apuntan que los movimientos tienen preferencia por cambiar algunos elementos de la estructura social o la distribución de recompensas dentro de una sociedad.

María Lidia Piotti en un tono más retórico, dice que tienen alas, es decir apela a la transformación, para lo cual es necesario evitar la fragmentación y la división, así, también tiene raíces, en donde se gesta el conflicto principal.

De igual forma Javaloy coincide en que juegan un importante papel en el proceso de renovación y transformación, desplazando elementos hegemónicos. Puede enfrentarse a políticas concretas de las autoridades;

102 Esteve Díaz, Hugo, Los movimientos sociales urbanos: un reto para la modernización,

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relaciones entre diversas autoridades y la forma de elegir a los poderosos.

En resumen, dice Víctor Muro, buscan un cambio sustancial del sistema social.

No todo acto reivindicativo es un movimiento social, así lo reflexiona Esteve, no toda manifestación disfuncional o cualquier reacción de protesta social” es un movimiento social. Sí puede serlo, sólo cuando todas esas manifestaciones de protestas son parte de una misma lucha.

Una postura que cuestiona la esencia de cambio de los movimientos sociales es la de la teoría estructural funcionalista de Smelser: no son agente de cambio, sino reacciones al cambio, en busca del orden perdido; es decir, los considera reacciones de las fallas estructurales, consecuencia del proceso de cambio.

En síntesis un movimiento social es una forma de comportamiento colectivo emergente y anti-institucional, es decir, opuesto al orden institucional, que desafía el orden establecido, promoviendo o resistiéndose al cambio en función de una dimensión político-ideológica. Es una acción intencionada, propositiva, proactiva, planeada y duradera.

En cambio una acción colectiva se diferencia porque se limita a situarse fuera del orden de las instituciones (con excepción de los motines y las revueltas); es extrainstitucional, o sea ajeno al orden institucional, espontánea y al igual que la movilización social es transitoria, porque no tiene objetivos a largo plazo relativamente no organizada, menos propositiva. Pueden ser presa (partidos omnibus) de intereses políticos, estatales o de oposición.

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