Facultad de Comunicación y Lenguaje
FICHA TÉCNICA DEL TRABAJO
III. PRODUCCIONES TÉCNICAS O MULTIMEDIALES
6. Cuando ese Otro es la mujer
“No se nace mujer, se llega a serlo” Simone de Beauvoir
Cuando se habla del Otro y las diferencias que existen entre él y nosotros hay una diferencia que, según Irigaray, aparece como universal: la sexual o sexuada. Pero más allá de los contrastes evidentes, los biológicos, es realmente importante descubrir aquellos un poco más ocultos, que pertenecen al campo de los roles y actitudes: los de género.
Al hablar de sexo se alude a la base biológica de las diferencias entre hombres y mujeres: las hormonales, genitales y fenotípicas. El género, contrario al sexo, es una construcción sociocultural. Éste es considerado por las expertas en el tema Marysa Navarro y Catharine Stimpson139 como la arquitectura económica, social, familiar y psicológica de la feminidad y la masculinidad. Para el catedrático mexicano Eramis Bueno y la economista cubana Gloria Valle, es “un sistema de prácticas, símbolos, representaciones, normas y valores que las sociedades construyen en torno a la diferencia biológica entre hombres y mujeres. Este sistema organiza las relaciones entre lo femenino y lo masculino y lo hace por lo general de manera jerárquica y desigual”140. Así pues, determina lo que es conveniente, adecuado y posible para cada sexo, al igual que su participación en los distintos ámbitos sociales: el entorno familiar, el gobierno, la economía y las instituciones. Sin embargo, estas normas no siempre están explícitamente expresadas y son los hombres y mujeres de cada sociedad los que recrean continuamente esos significados y les dan validez dentro de su cultura, mediados por instituciones económicas, sociales, políticas y religiosas.
En palabras de la socióloga Eva Espinar, el género consiste en “la interpretación cultural del sexo, es decir, el conjunto de expectativas sociales depositadas sobre los roles a desempeñar por hombres y mujeres: lo que se espera de ambos”141. La construcción sociocultural sobre una base biológica se denomina sistema sexo-género.
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Navarro M. y Stimpson C. (comps.), (1998), ¿Qué son los estudios de mujeres?, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica de Argentina.
140
Bueno E. y Valle G. (2005), “Los estudios de género en el contexto de las relaciones entre población y
desarrollo”, [en línea], disponible en: http://sociales.reduaz.mx/art_ant/estudios_de_genero.pdf, recuperado: 27 de agosto de 2011.
141
Espinar, E., (2003), “Violencia de género y procesos de empobrecimiento”, [en línea], disponible en:
http://www.lluisvives.com/servlet/SirveObras/02588405333504473232268/011683_3.pdf, recuperado: 27 de agosto de 2011.
Cuando se habla de un sistema de géneros se hace referencia a “un conjunto de principios estructurados coordinadamente que la sociedad elabora para legitimar y reproducir las prácticas, representaciones, normas y valores que las sociedades construyen a partir de la diferencia sexual anatomo-fisiológica”142. Dicho sistema es uno de poder en torno a ciertas capacidades del cuerpo humano y, por lo general, son los varones los que ejercen control sobre la reproducción, la sexualidad y la capacidad de trabajo de las mujeres. Estudiar sistemas de género, según Navarro y Stimpson, significa entender que ellos no representan la asignación funcional de roles sociales biológicamente prescritos, sino los medios de conceptualización cultural y de organización social.
Ser hombre o mujer sería un proceso de aprendizaje surgido “de patrones socialmente establecidos, y fortalecidos a través de normas, pero también a través de coerción. Los roles de género se modifican en el tiempo reflejando cambios en las estructuras de poder y en la normativa de los sistemas sociales”143. Según la socióloga Cynthia Fuchs Epstein:
A partir de la investigación actual, las diferencias biológicas entre hombres y mujeres tienen poca o ninguna relevancia para su conducta y sus capacidades, fuera de los roles sexuales y reproductivos (…) Un creciente cuerpo de conocimientos indica que, en igualdad de condiciones, hombres y mujeres revelan igual competencia, talento, ambición y deseo en actividades que van desde competir en carreras hasta hacer investigación científica. El que las condiciones varíen tan regular y decisivamente para hombres y mujeres tiene más que ver con las divisiones de poder en la sociedad que con diferencias innatas de sexo144.
El sistema sexo-género no se limita a relacionar cada sexo con diferentes características y roles, sino que convierte la diferencia en desigualdad. “No se produce una simple diferenciación de géneros, sino también una jerarquización de éstos y de sus distintos componentes; quedando las mujeres y los roles, funciones y caracteres a ellas asociados inferiorizados”145. Carmen de la Cruz, consultora internacional en temas de género y de desarrollo, concuerda con esa posición al decir que este sistema “históricamente ha generado una situación de discriminación y marginación de las mujeres en los aspectos económicos, políticos, sociales y culturales, así como en los ámbitos público y privado, estableciendo muy clara y
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Bueno E. y Valle G. (2005), “Los estudios de género en el contexto de las relaciones entre población y
desarrollo”, [en línea], disponible en: http://sociales.reduaz.mx/art_ant/estudios_de_genero.pdf, recuperado: 27 de agosto de 2011.
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Ibíd.
144
Navarro M. y Stimpson C. (comps.), (1998), ¿Qué son los estudios de mujeres?, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica de Argentina. P. 148 – 149.
145
Espinar, E., (2003), “Violencia de género y procesos de empobrecimiento”, [en línea], disponible en:
http://www.lluisvives.com/servlet/SirveObras/02588405333504473232268/011683_3.pdf, recuperado: 27 de agosto de 2011.
diferenciadamente la intervención de los hombres en la esfera productiva y de las mujeres en la reproductiva”146.
Los estudios de mujeres, también conocidos como estudios de género, surgen para encontrar alternativas a esas inequidades que se generan dentro de los contextos socioculturales.
En el centro de los estudios de género está el reconocimiento de que en todas las sociedades existe una marcada diferencia en cuanto al rol que desempeñan hombres y mujeres en los diferentes ámbitos de la vida social, política y económica, así como en cuanto a las oportunidades de educación, trabajo, desarrollo profesional y finalmente en cuanto al acceso a los recursos económicos y a la toma de decisiones. Una situación similar se presenta en cuanto a la apropiación de los beneficios derivados del desarrollo económico y social, determinantes de calidades de vida igualmente desiguales147.
Para Navarro y Stimpson, el discurso de los estudios de mujeres comienza en oposición, pues antes de generar sus propias ideas, primero tiene que negar las teorías dominantes. No obstante, las autoras reconocen que aprender sobre mujeres implica también aprender sobre los hombres. Es por eso que los estudios de género se convierten en una manera de comprender a la mujer, no como un aspecto aislado de la sociedad, sino como parte integral de ella.
Los orígenes de los estudios de género están ligados al movimiento feminista, en especial a su resurgir en los años 60 y 70 del S.XX. Pero, como explican Navarro y Stimpson, el feminismo no es sólo un movimiento que buscar entender y explicar las desigualdades entre hombres y mujeres y que quiere asegurar a éstas la equidad de derechos, sino que es también un proceso de lucha consciente que dé poder tanto a las mujeres como a los hombres para actualizar una visión humanista de la comunidad.
Vale la pena hacerse las mismas preguntas que la filosofa estadounidense Judith Butler: “¿Comparten las mujeres algún elemento que sea anterior a su opresión, o bien las mujeres comparten un vínculo únicamente como resultado de su opresión? ¿Existe una especificidad en las culturas de las mujeres que
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De la Cruz, C., (1998), “Guía metodológica para integrar la perspectiva de género en proyectos y programas de desarrollo”, [en línea], disponible en: http://www.emakunde.euskadi.net/u72-
publicac/es/contenidos/informacion/pub_guias/es_emakunde/adjuntos/guia_genero_es.pdf, recuperado: 27 de agosto de 2011.
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Bueno E. y Valle G. (2005), “Los estudios de género en el contexto de las relaciones entre población y
desarrollo”, [en línea], disponible en: http://sociales.reduaz.mx/art_ant/estudios_de_genero.pdf, recuperado: 27 de agosto de 2011.
no dependa de su subordinación por parte de las culturas masculinas hegemónicas?”148 Butler concluye que insistir en una coherencia y unidad en la categoría de “mujer” niega la multitud de elementos culturales, sociales y políticos en que se construye el concepto dentro de contextos específicos.
Retomando los pensamientos de Simone de Beauvoir, existencialista francesa, podemos afirmar que “una mujer no nace sino que se hace”. “Esta autora defendía que aquellas características de las mujeres que podríamos considerar como femeninas no son fruto de la naturaleza, sino que son aprendidas a través de un complejo proceso individual y social”149.
Todo esto hace parte de un proceso en el que entran a jugar factores como lo público y lo privado, o doméstico, la esfera productiva, la reproductiva y, últimamente, la presión que las religiones están ejerciendo en las sociedades y en las mujeres que viven en ellas. Lo importante es reconocer que las necesidades de las mujeres deben dejar de ser “analizadas aisladamente para ser parte integrante de un análisis de las relaciones de género en los hogares, en la comunidad y en las instituciones”150.
148
Butler, J. (2007), El género en disputa. El feminismo y la subversión de la identidad, Barcelona, Paidós Ibérica. P. 50.
149
Espinar, E., (2003), “Violencia de género y procesos de empobrecimiento”, [en línea], disponible en:
http://www.lluisvives.com/servlet/SirveObras/02588405333504473232268/011683_3.pdf, recuperado: 27 de agosto de 2011.
150
De la Cruz, C., (1998), “Guía metodológica para integrar la perspectiva de género en proyectos y programas de desarrollo”, [en línea], disponible en: http://www.emakunde.euskadi.net/u72-
publicac/es/contenidos/informacion/pub_guias/es_emakunde/adjuntos/guia_genero_es.pdf, recuperado: 27 de agosto de 2011.