El estudio de LAPOP 2014 en Bolivia
Mapa 1: Municipios seleccionados para la muestra
Dentro de cada municipio se seleccionaron barrios o zonas aleatoriamente tomando en cuenta la proporción de personas que viven en áreas urbanas o rurales. Los manzanos sorteados dentro de los barrios o zonas fueron tratados como conglomerados, con 6 entrevistas realizadas en cada uno. Los hogares fueron seleccionados por medio de sorteo sistemático, mientras que las personas entrevista- das en los hogares fueron seleccionadas por medio de un sistema de cuotas de sexo y edad que garan- tiza la correcta distribución de la muestra.
Cultura política de la democracia en Bolivia, 2014
5 Sobre el estudio de la cultura política en Bolivia, son imprescindibles los trabajos de Mansilla (Mansilla 2009) y de Jorge Lazarte (Lazarte 2000). Los estudios anteriores de esta serie, dirigidos por Mitchell Seligson, son también referencias importantes (Moreno, et al. 2010 ; Moreno, et al. 2008 ; Seligson, et al. 2006 ; Seligson, Moreno y Schwarz 2005 ; Seligson 1999 ; Seligson 2001 ; Seligson 2003).
6. El estudio de la cultura política: alcances y limitaciones
La primera pregunta que vale la pena hacerse antes de discutir los resultados de un estudio como este es ¿para qué sirven las encuestas? La respuesta a esta pregunta depende, por supuesto, del tipo de encuesta y sus alcances.
Las encuestas de opinión permiten aproximarse a un objeto de estudio que es difícil de aprehender por medio de otros instrumentos de investigación: La cultura política. El estudio de la cultura política se basa en la tradición iniciada por la obra pionera de Almond y Verba “La cultura cívica” (Almond y Verba 1970 (1963)), que analiza de manera comparativa las actitudes de ciudadanos de Estados Unidos, Alemania, Italia, México y el Reino Unido. Esta obra sienta las bases de los estudios futuros sobre la cultura política al definirla como el elemento que conecta las actitudes de los individuos con el sistema político.
El desarrollo de la teoría estadística y la expansión de las posibilidades de análisis computacional de volúmenes de información cada vez mayores resultaron en la difusión y popularización de estudios de opinión por vía de encuestas. Los estudios sobre cultura política despegaron en este contexto de expansión tecnológica y de desarrollo de instrumentos estadísticos y analíticos, que también dieron lugar a la emergencia de los estudios sobre personalidad desde la psicología social. Las encuestas fueron una fuente de información cada vez más importante para la academia durante la segunda mitad del siglo XX.5
Este desarrollo propició también la emergencia de un uso más aplicado y comercial de las encuestas. Las empresas interesadas en masificar la venta de sus productos, además de los políticos interesados en llegar a los electores, se dieron cuenta rápidamente del valor de las encuestas para conocer lo que la gente prefiere, y para entender las condiciones en las que estas preferencias pueden ser alteradas. Las encuestas se convirtieron en el instrumento preferido del marketing comercial y político.
La información generada por encuestas ha mostrado su valía en los dos ámbitos, en el comercial y en el académico. Y al ser un instrumento similar, cuestionarios administrados a distintos sujetos selec- cionados según algún criterio definido y esperando extraer información de una población mayor mediante la inferencia estadística, a menudo se olvida que se trata de dos tipos de encuestas diferen- tes.
Una encuesta de cultura política como esta tiene la desventaja de requerir mayor tiempo y dinero para ser levantada. Una muestra con representatividad nacional y que además represente a todas las unida- des subnacionales inmediatas, no es fácil de realizar, particularmente si se emplea un cuestionario complejo que toma más de tres cuartos de hora de duración. El uso de un instrumento “pesado” como éste sólo tiene sentido cuando se busca identificar rasgos que no se modifican de un día para el otro como producto de la influencia de los procesos sociales y de la influencia de los medios, sino que permanecen más o menos estables y cambian en períodos de tiempo más largos. Estos son los valo- res, creencias y actitudes ciudadanas que conforman la cultura política de una colectividad.
Una encuesta o sondeo de opinión sobre preferencias ciudadanas, por su parte, es un instrumento mucho más ágil y práctico a la hora de medir preferencias y actitudes de las personas en torno a temas cotidianos. Sus costos, tiempos y preparación previa son menores, lo que la hacen ideal para estudiar
6 La confianza en las instituciones políticas se discute con amplitud en el capítulo 2 de este informe.
fenómenos dinámicos y fluctuantes. Su utilidad es grande a la hora de captar las impresiones de las personas en torno a sus hábitos de consumo o sus preferencias políticas e ideológicas, pero es menor cuando se trata de registrar rasgos como la identidad o la personalidad de los ciudadanos.
Ambos tipos de encuestas nos dicen algo sobre la sociedad y sobre la “opinión pública”, pero difícil- mente dicen lo mismo. No es que un tipo de encuesta sea mejor que otro, sino que tienen usos y alcances distintos. La pregunta inicial sobre la utilidad de las encuestas encuentra de esta manera una respuesta bastante evidente: Depende de qué encuestas estamos hablando. Preguntemos entonces, de manera más específica, ¿para qué sirve esta encuesta?
Por un lado, la encuesta de Ciudadanía y LAPOP de 2014 en Bolivia sirve para observar la relación de los ciudadanos con las instituciones estatales. Hace unos años, en 2006, Vivian Schwarz se preguntaba cuáles eran los motivos para que la confianza en las instituciones políticas sea tan baja en Bolivia cuando se comparaba con otros países de América Latina.6 Esta constatación resultaba para-
dójica porque Bolivia era precisamente el país en el cual las reformas institucionales de la década anterior habían sido mayores y más profundas, además de resultar casi permanentes. Pese a los cam- bios institucionales, la confianza que los bolivianos otorgaban a sus instituciones era particularmente baja.
Menos de una década después, los promedios de confianza de los bolivianos en sus instituciones políticas son sustancialmente más altos y el orgullo de los bolivianos sobre su sistema político puede compararse con países con instituciones más consolidadas. La transformación que vivió el país con la Constitución de 2009 tiene, sin duda, un papel importante en este cambio en la relación entre ciudadanos y Estado. Pero en muchos casos la tendencia al incremento ya se registra desde bastante antes. Luego de registrar los valores más bajos el año 2000, la relación entre ciudadanos y Estado empieza a mostrar signos de mejoría sostenida en los estudios posteriores.
Pero los datos de la encuesta nos muestran también una imagen preocupante de las instituciones que conforman el sistema de justicia, incluyendo a la Policía Nacional. Los ciudadanos desconfían de la manera en la que estas instituciones actualmente funcionan, y evalúan de manera negativa su desem- peño a la hora de garantizar el cumplimiento de los derechos ciudadanos que la Constitución les encomienda.
La encuesta también es útil para discutir temas nuevos y relevantes para una democracia en constante flujo como la boliviana. La tercera sección de este informe propone discutir un tema central para la democracia boliviana en tiempos del Estado Plurinacional: la democracia intercultural. Cuáles son las instituciones que los ciudadanos valoran más para canalizar su participación y cómo las formas de organización tradicionales se combinan con las instituciones de la democracia representativa para generar un marco institucional nuevo es algo que tiene un lugar central en el debate boliviano contemporáneo.
Estos breves ejemplos nos muestran la riqueza que se puede extraer de las encuestas de opinión pública del tipo que Ciudadanía viene realizando en sociedad con el consorcio LAPOP. Estas encuestas son llamadas “de opinión pública” porque en alguna medida son la voz de la población
Cultura política de la democracia en Bolivia, 2014
representada en ellas, del ciudadano promedio que incluso los medios, las redes sociales, los movi- mientos o las organizaciones no han tomado en cuenta y que ha sido elegido, con la misma probabili- dad que cualquier otro ciudadano, independientemente de su profesión, su sexo, edad o lugar de residencia.
Estas encuestas son una oportunidad para que el ciudadano promedio y cotidiano exprese sus opinio- nes, declare sus ideas, creencias y valores, explique sus percepciones y muestre sus expectativas. Son una oportunidad para conocer a la mayoría, al ciudadano de a pie, no al “informante clave”, sino al ciudadano promedio. Este informe pretende ayudar a visibilizar los puntos de vista del boliviano promedio y ponerlos en la mesa de discusión; de esta manera se busca contribuir a una democracia más receptiva de las demandas, las preocupaciones y los intereses de los ciudadanos.