Desde 2003, los problemas de corrupción con la Policía Nacional y dentro de ella han sido más visibilizados, junto con otros problemas institucionales como la falta de recursos para cumplir con sus obligaciones e incluso enfrentamientos con el gobierno que tomaron forma de protestas, huelgas por mejoras salariales y amotinamientos por mejores condiciones de trabajo. Sin embargo, la percep-
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POLE2N. En general, usted está muy satisfecho(a), satisfecho(a), insatisfecho(a) o muy insatisfe- cho(a) con el desempeño de la policía en su barrio o comunidad?
ción que la población tiene de esta institución no es muy satisfactoria y no ha mejorado notoriamente en el mismo periodo, porque la confianza que los ciudadanos tienen en la policía es una de las más bajas de entre todas las instituciones públicas por causas íntimamente relacionadas con los dos temas que ocupan este capítulo: el desempeño de la institución y las experiencias de corrupción.
Gráfico 4.22. Satisfacción con el desempeño de la policía.
La evaluación que los bolivianos hacen del desempeño de la policía es en general negativo y contun- dente: 71,2% de los entrevistados están insatisfechos o muy insatisfechos con el desempeño de esta institución, medido a través de la siguiente pregunta:
En muchos casos, la insatisfacción se debe a que no existe presencia policial en muchos barrios, sobre todo en las regiones metropolitanas del país o en poblaciones de áreas rurales y en áreas rurales dispersas.
A esta evaluación negativa se le añade el hecho de que la experiencia de corrupción en el trato con oficiales de la policía nacional es muy elevada y, desde 2010, va en aumento. El Gráfico 4.23 mues- tra las tasas de victimización por corrupción reportadas por los bolivianos entre 1998 y 2014 de manera comparativa entre oficiales de la policía y empleados públicos que pidieron un soborno.
Muy satisfecho Satisfecho Insatisfecho Muy insatisfecho
Satisfacción con el desempeño de la policía Fuente: ¹ Barómetro de las Américas por LAPOP
Capítulo 4: Desempeño de las instituciones gubernamentales y experiencias de corrupción
Gráfico 4.23. Experiencia de corrupción con la policía y empleados públicos. Perspectiva temporal.
En 1998 el grado de victimización por corrupción en la policía y entre los empleados públicos era muy similar y estaba por encima del 25% de la población. En los 16 años que han transcurrido desde entonces la situación ha cambiado notoriamente. Hasta 2006, la tendencia en ambos casos mostraba esfuerzos por reducir las tasas de corrupción entre los empleados públicos, aunque el éxito es más notorio en el caso de los empleados públicos y solamente tenue en la policía.
A partir de 2010 ocurre un cambio importante: mientras que la victimización por corrupción entre los empleados públicos continúa su tendencia de reducción llegando en 2014 a registrar el nivel más bajo hasta el momento, en el caso de la policía la tendencia se revierte y la incidencia de corrupción vuelve a incrementarse con una propensión clara a seguir aumentando entre 2010 y 2014.
Así, es claro que los esfuerzos de varias gestiones de gobierno, con políticas y normativas específicas para combatir la corrupción en las instituciones públicas han dado fruto y han sido exitosas, pero en la institución policial han fracasado.
Promedio Año
Empleado público pidió un soborno Agente de la policía le pidió un soborno
Gráfico 4.24. Experiencia de corrupción con la policía, según departamento.
Este fracaso es más notorio en los departamentos de Tarija, Santa Cruz y Cochabamba, donde las tasas de victimización por corrupción policial son las más altas del país. De forma coincidente, son estos mismos tres departamentos donde las tasas de victimización por corrupción en el conjunto de todas las instituciones públicas incluidas en la encuesta son las más altas del país.
En años recientes se discute mucho en el país el problema de la debilidad del sistema judicial, su ineficiencia y el desamparo que esta situación conlleva para la sociedad. La situación de la policía no es diferente. Bien visto, puede que sea uno de los ingredientes silenciosos de la debilidad del sistema judicial que no está siendo ni discutido ni tratado con la debida seriedad.
La policía es la institución que encarna la autoridad del Estado. La policía garantiza la protección de las personas, mantiene el orden, garantiza los derechos de los individuos, hace cumplir la ley. Esta es su función. Sin embargo, en este momento, el 71% de los bolivianos evalúa como insatisfactorio el desempeño de esta institución, más del 20% es víctima de corrupción de esta institución y cada vez menos bolivianos la consideran una institución confiable.
Conclusión
Las instituciones son el canal por el cual los ciudadanos se relacionan directamente con el Estado en sus diferentes niveles y son la representación del Estado ante los ciudadanos. Ninguna institución pública es independiente del Estado: representan sus valores y principios guía, aplica sus estrategias e implementa sus políticas. Por ello, la teoría institucionalista sostiene que al evaluar el desempeño de las instituciones, los ciudadanos están haciendo una declaración sobre cómo perciben y califican al Estado, al sistema político, a las autoridades y a las políticas públicas. Al mismo tiempo, esta
Capítulo 4: Desempeño de las instituciones gubernamentales y experiencias de corrupción
134 (27,8,28,1) (23,1,27,8) (15,7,23,1) (13,5,15,7) (11,2,13,5)
evaluación –por su carácter subjetivo- también está expresando el nivel de satisfacción de los ciuda- danos con el funcionamiento general del sistema político y, en democracia, su satisfacción con el funcionamiento de la democracia, como forma de gobierno.
Esta teoría asume que todos los ciudadanos tienen expectativas en relación con cómo debería funcio- nar la democracia, qué valores deberían guíar sus políticas, que principios deberían guiar a sus funcionarios y representantes, que políticas deberían tener prioridad. Estas expectativas están deter- minadas por la subjetividad de cada ciudadano, pero está regida por una serie de principios y creen- cias comunes que convierten a los ciudadanos individuales en una colectividad.
La importancia de prestar atención a estas evaluaciones y al grado de satisfacción ciudadana con el desempeño institucional radica en que éstos se traducen en actitudes y comportamientos concretos en la acción política y social de los individuos e influye sobre: cómo votan, cómo participan en el espa- cio público, cómo se relacionan con los demás, cómo obedecen las leyes y a las autoridades, cómo apoyan al sistema o cómo se oponen a él.
Los resultados de los datos analizados en este capítulo están focalizados enteramente en la evalua- ción que los bolivianos hacen del desempeño institucional de la democracia boliviana en este momento y en los factores que determinan su predisposición a evaluar a las instituciones y al Estado de manera benévola o crítica. Los hallazgos sugieren que existe un estado de complacencia con el desempeño general del gobierno central en diferentes áreas importantes de la acción estatal, sobre todo aquellas que se refieren a condiciones que afectan la vida cotidiana de las personas.
Las excepciones a este patrón se concentran principalmente en las áreas que ponen en riesgo la segu- ridad y la sensación de bienestar de los ciudadanos: la criminalidad y la seguridad ciudadana, la corrupción, el narcotráfico son áreas donde las evaluaciones expresan grados de satisfacción bajos y decrecientes en relación con años anteriores y que además, identifican dos eslabones débiles en el desempeño institucional: la policía y el sistema judicial, precisamente las instituciones encargadas de mantener el orden, garantizar la seguridad y administrar justicia.
De manera general, las opiniones y percepciones difieren en función de características sociodemo- gráficas de la población: las diferencias generacionales muestran que los jóvenes tienen una visión más optimista que sus mayores sobre el desempeño institucional; los habitantes de ciudades peque- ñas y áreas rurales también evalúan más positivamente el desempeño institucional del gobierno frente a los habitantes de ciudades medianas, grandes y de las áreas metropolitanas del país, aunque también son los que se sienten más seguros en sus comunidades y la corrupción tiene menor inciden- cia en sus entornos inmediatos. Asímismo, con el incremento del nivel educativo de las personas parecen incrementarse sus expectativas. Las personas con mayores niveles de educación evalúan más críticamente el desempeño institucional que las personas con nivel educativo intermedio o básico.