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Navegando en nuestro mar de posibilidades.

Mi idea al preparar este libro, ha ido surgiendo con forme he ido escribiendo. Como veis, yo también me he dejado llevar por el amor y por lo que mi espíritu me iba indicando en cada momento que me ponía a trabajar, y es algo que he ido aprendiendo con forme me iba adentrando más y más en el poder del espíritu, por eso, cuando empiezas a cooperar con él, sucede todo de manera sencilla y fácil, y como no , por supuesto las señales se hacen evidentes a los ojos de la razón y de la emoción, señales inevitables que se dirigen a formar la temática , en este caso, de este libro. Sinceramente, os puedo decir que me entraba la risa y a la vez una alegría interior inmensa, de ver como las cosas no son nunca al azar sino que obedecen a un plan, porque las conversaciones que durante el proceso del libro se iban aconteciendo y que espontáneamente surgían a mi alrededor, eran exclusivamente indicio de que todo marchaba justamente por el trayecto adecuado, por todo esto sé, que exclusivamente estaban siendo guiadas desde algún lugar para este propósito, y todo ello pasaba en mi hogar, en compañía de los amigos, e inclusive en el programa de radio que retomamos, por cierto titulado “El mundo de las trece lunas”, todo ello con una sincronicidad tremendamente sorprendente , ya que como os acabo de decir cada una de las de las palabras, de las sugerencias que indirectamente

escuchaba, forman parte del diseño de este libro. Evidentemente sorprendente.

Desde luego, no es mi intención dar un manual marcando los cambios paulatinos que se producen al activarse el cuerpo de luz, ya que todo obedece a muchos condicionantes personales, sociales etc…, o como al rol arquetípico que en este momento estés viviendo, o a la herencia recibida de tu cordón umbilical conectado con el universo. Pero sí, como dije, hay ciertos cambios que se hacen evidentes en este tiempo, que yo los he sufrido y que puede que tú empieces a notar en tí, y uno de ellos es este : Nuestros hábitos alimenticios cambian considerablemente, de repente no tenemos la necesidad de ingerir tanta comida, y te vuelves más sensible a ciertos alimentos que antes digerías con total normalidad, poco a poco vas preocupándote más por mantener una alimentación sana y equilibrada, y sobre todo empiezas a proyectar en cada alimento una condición, y es la de aplicarle y reconocer el amor para el que ha sido creado, y a la par que te alimenta a tí o a tu familia, pueda en ese reconocimiento que tu le das, alimentar de alguna manera cada boca y cada necesidad que se padece en el mundo…, y cuando hablo de alimentos, me refiero a los que sacian el alma y el cuerpo. Esto os puede parecer poético, romántico, utópico o algo así, pero no debemos olvidar que nos movemos por lo que sentimos, y si lo que sentimos crea una realidad de amor, no dudemos que esa proyección dará sus frutos.

Este componente vivo, el agua, es la base de la existencia, y la escasez en esta época de este elemento, es el gran indicador sobre como está la salud del planeta y la salud humana. En efecto, como bien sabéis el agua es un conductor de emociones, necesitamos del agua para la vida, ella es un depurador de impurezas, y precisamos de su ayuda más que

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nunca en este momento, beber mucha agua o sumergirse en ella es mucho más importante de lo que imagináis. Daros cuenta que nuestro cuerpo esta sintonizado con el elemento agua; somos un setenta por ciento agua, y el agua nos ayudará a armonizar todos los campos vibratorios del cuerpo, ya que en su pureza es transmisora y portadora de proporciones geométricas sagradas de luz.

Hablando del agua, respecto a lo que cada uno sentimos, en cada persona se manifiesta de forma diferente, pero lo que es incuestionable, es que la emoción irrumpirá en cada momento de nuestra vida, de manera más destacada que nunca. Cierto es que en ocasiones sentimos mucha presión, como si las emociones estuvieran congestionadas y se alojaran en nuestro chakra del corazón (situado en el pecho), y esto nos hace sentirnos angustiados y hasta enfadados, estas presiones muchas veces por desgracia, son el detonante de la depresión, esa enfermedad del alma cada vez más presente dentro de la sociedad actual.

Durante todo este transcurrir, cada uno de los centros energéticos de nuestro cuerpo, van a sentir la gran oleada del poder de renovación, y la descompensación de unos con otros mientras dura este acople es lógica y evidente, ya que en ciertos momentos o épocas no estamos lo suficientemente anclados a la Tierra, añorando una vida más fácil o más agradable, quizá porque se haya estado depurando un problema emocional de gran importancia, o incluso perteneciente o arrastrado desde otra existencia y nos estemos acoplando a ese nuevo estado de liberación; el estado natural que debemos conservar, o sea, el estado del ser armónico con toda su experiencia adquirida. Cuando esto ocurre pueden aparecer mareos frecuentes y el corazón puede agitarse, pareciendo que se nos va a salir del pecho.

Hay que tener en cuenta que mientras atravesamos por lo que el ego quiere decirnos (y este viene con muchos disfraces diferentes), tendremos episodios en los que una tremenda energía y vitalidad irrumpirán en nosotros, y no debemos permitir que esto nos desequilibre, como también hay períodos de intensa fatiga que normalmente suelen aparecer cuando hemos pasado por un gran cambio a todos los niveles, y aquí sí que te recomiendo particularmente que te dejes llevar por lo que tu cuerpo te pida, y si te reclama descansar por lo fatigado que estás, te sugiero que busques el tiempo necesario para poder recuperarte, porque el cansancio que tienes, aunque no se trata de un estado físico de debilidad, sí que notas que se filtra en tu cuerpo, en tu envoltura, de alguna manera. El agotamiento que padeces es totalmente a un nivel mucho más profundo, ¿quizás del alma?, ¿quizás de la mente?, o ¿posiblemente del espíritu?... Tu ser, es el que te indicará de donde proviene esa fatiga si le dejas que te hable y te abres a tu intuición, recuerda que ella es la única conexión y la más directa con tu ser divino…, pero si deseas estar mas seguro respecto a tu salud, comprobándolo con pruebas médicas, hazlo, seguro que te sorprenderás…, (aunque siempre es aconsejable ver si se padece alguna patología que nos afecte al cuerpo físico)

Por supuesto, del mismo modo todos tus sentidos físicos; el olfato, el gusto, el tacto, la vista, el oído, se ajustarán poderosamente a la nueva vibración.

Respecto al sentido físico de la visión, este cambia espectacularmente en las personas con más sensibilidad, llegando a percibir de manera clara contornos fehacientes en el aire, en las plantas, en los minerales, en los seres vivos, que se definen claramente, remarcándose con formas de colores muy

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sutiles donde existe una información que determina un estado. Te hablo de las percepciones áureas.

El olfato detecta olores que antes no acusábamos y que por supuesto nos trasmiten también una información codificada en las partículas del aire. Con el tacto descubrimos revelaciones muy importantes, de eso saben mucho los invidentes, pero aquí hay una sorpresa añadida, con el desarrollo este sentido, sabremos de inmediato toda la información que contienen las plantas, los minerales, las piedras, porque no habrá nada oculto que interrumpa la simbiosis entre información recibida e información transmitida. El oído será el canal más sorprendente, y tal vez el más confuso, porque puede parecernos que nos estamos introduciendo en un estado imaginativo o equívoco, al escuchar sonidos que hasta el momento no habíamos oído con anterioridad, llegando a hacernos creer que podemos estar desarrollando alguna enfermedad auditiva o mental. Te recomiendo que no te obsesiones con esto y que lo observes con mucha templanza.

Con el tacto, podremos llegar a descubrir el potencial que tenemos utilizando técnicas de sanación donde nuestras manos se convertirán en canales de energía pránica para la sanación propia y de otras personas y animales. ¿Recuerdas que alguien hace dos mil años nos dijo a la humanidad?”Lo que yo hago es

insignificante con lo podéis llegar a hacer vosotros”.

Todas las habilidades psíquicas que podemos llegar a aprender a utilizar, la sanación por medio de imposición de manos, la clarividencia, la clariaudencia, la telepatía, la sincronicidad , las presencias invisibles, las sensibilidad, la creatividad, la intuición etc…, todo esto pertenece a una parte de nosotros que se encuentra en el hemisferio derecho del cerebro y todo ello formará parte de nuestro devenir, y nos

podemos sentir mejor con todas estas sensaciones si desde nuestros adentros reconocemos que todo forma parte de nosotros como lo forma el corazón, el hígado, los pulmones…, pero para que aflore en nosotros una total percepción de estas habilidades que poseemos todos, hay que acallar la parte más racional, que habita en el hemisferio izquierdo de nuestro cerebro, aunque no debemos de olvidar que en el equilibrio de ambos encontraremos nuestro centro.

Siguiendo con todo este mar de posibilidades se encuentra una modificación muy corriente, tal vez se acerque más a una necesidad, la de liberarse de patrones restrictivos que hemos tenido que acatar en nuestra vida para poder encontrarnos con nosotros mismos. La impaciencia ante la exigencia de cambiar todo lo que nos desagrada es incluso estresante, porque las elevadas ansias de retomar la vida con su auténtico sabor son totalmente esenciales, y dentro de nosotros tenemos la sensación de que algo inmediato puede suceder, tenemos la clara percepción de que el tiempo se acelera, verdaderamente nos sentimos diferentes, con un sentimiento de renovación , que ha dejado tras de sí un ser viejo para convertirse en un ser más lumínico y con una perspectiva de la vida mucho más auténtica que hasta ese momento lo había sido. De repente necesitamos hablar de nuestra verdad, de la que ahora estamos viviendo, y sentirnos con la valentía de decir “no” a muchas situaciones y personas que con anterioridad hubiésemos dicho que “si”. La honradez, la claridad y la sinceridad son indispensables en cada uno de los instantes de la vida.

Otro asunto importante son las señales que van a aparecer en tu entorno, cosas que antes no tenían ningún significado en tu vida, son el signo de que en los símbolos y en las causalidades está todo el plan de la sincronía (la sincronicidad, sin-cronos, sin-tiempo), en el que nos movemos para la

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evolución de la materia. Todo tiene un porqué, aunque pienso, ¿se trata de espiritualizar la materia, o de materializar el espíritu?

No olvidemos que estamos atravesando uno de los momentos más críticos en el planeta Tierra, y nosotros vamos con él conjuntamente de la mano en todos los procesos de la elevación vibracional, es por eso que notas dentro de tí la sensación de estar en una olla a presión y otras tantas veces sientes que no perteneces al lugar donde estás. Es posible que sientas un gran tirón por viajar hacia algún lugar del planeta para recoger información ancestral, seguramente necesitas buscar la identidad de tus orígenes dentro de los “patrones de luz” que hay impresos en los restos de las civilizaciones antiguas, como Egipto, América Central, India, etc…, para poder reencontrarte con la esencia de lo que en esos lugares fraguó la humanidad , y así entender quienes eran ellos entonces y quien eres tú en estos momentos, para no olvidar tu procedencia estelar.