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Neutralizar el efecto laberinto

2. Desarrollo del modelo

2.2. Principios o postulados

2.2.1. Principios o postulados universales del

2.2.1.1. Neutralizar el efecto laberinto

¿Cuál es el significado de “orientación” en el contexto de la accesibilidad, un ámbito de investigación y de diseño que debería aportar las soluciones más adecuadas para que el funcionamiento humano sea autónomo, confortable y armónico? Es una aptitud que permite mantener constante la localización del propio cuerpo en permanente interacción con los elementos humanos y materiales que lo rodean. Permite el desenvolvimiento espacial, la movilidad y como resultado, la comunicación y la realización de actividades en el espacio. Ya se ha visto que para la CIF (Clasificación Internacional del Funcionamiento, de la Discapacidad y de la Salud) las funciones mentales de la orientación están relacionadas con el conocimiento y establecen “la relación en que nos situamos con respecto a nosotros mismos, a otras personas, al tiempo y a lo que nos rodea”.

La orientación y la estructuración espacial son los pilares que hacen posible la movilidad, son facultades que las personas poseen para organizar el espacio, crear modelos mentales y a través de otras, como la memoria, recordarlos. Por eso las personas con menos habilidades para la orientación tienen más dificultades para desplazarse, movilizarse, incluso comunicarse.

La capacidad humana de orientación, cuando no está alterada, permite superar dificultades a través de la posibilidad de reconocer e identificar referencias en el espacio, del conocimiento del camino y de las direcciones que haya que tomar desde un origen a un destino. Si la persona tiene menos habilidades espaciales, puede desarrollar otras gracias a su capacidad de adaptación. Pero para eso se requieren soluciones que sean orientadoras, accesibles y facilitadoras. Cuando se sospecha que una persona padece una alteración de la memoria espacial, se la puede someter al test del laberinto visual. Puede suceder que durante ese experimento (en situación de aislamiento) cometa algunos errores, sin embargo una vez en el exterior, en un recorrido real, tenga menos problemas al existir una serie de referencias que lo orientan y conducen al 47 Este texto corresponde a un artículo escrito para http://acceplan.wordpress.

com, y publicado también en el blog personal de Berta Brusilovsky. Es una síntesis importante de muchos conceptos que se continúan enunciando más adelante.

conectar con su parte más capaz: carteles luminosos, fachadas de edificios, vegetación, señales de tráfico.

¿Qué sucede con un espacio que no se puede reproducir

mentalmente por su complejidad o porque la mayor habilidad del usuario no es la espacial? ¿O porque debido a un accidente, esta condición estuviera mermada? ¿Cómo va a poder desenvolverse de forma autónoma? Habrá que recurrir a fórmulas de apoyo humano o señales, para sustituir la falta de claridad y de accesibilidad. Ese espacio que presenta barreras para la orientación, el

reconocimiento y la movilidad, se define como laberíntico incluso cuando sean tan bello como la compleja y extensa ciudad de Buenos Aires.

Un laberinto, tal como se conoce en la mitología griega, es resultado del ingenio, espacio perfecto para el escondite y para guardar secretos y misterios. Pero lo lúdico de sus características espaciales que es uno de sus atractivos, se opone a la experiencia de su recorrido: es una forma urbanística o arquitectónica que conduce a la confusión. La experiencia del laberinto es compleja, exige superar la sensación de desorientación o pérdida (“emociones desconcertantes” según Silvia López Rodríguez en su tesis sobre La Deriva). No saber cómo y hacia dónde ir puede resultar para unas personas muy atractivo -porque se trata de un juego y un descubrimiento, sabiendo con seguridad que van a salir- y para otras (cualidades intelectuales o cognitivas diversas, mayores, o simplemente aquellas que se estresan con facilidad) es un estado de confusión o desconcierto, consecuencia de lo que se denomina “el efecto laberinto”.

Romper el “efecto laberinto”

El diseño accesible debería fundamentar sus actuaciones en la rotura del “efecto laberinto” (como experiencia espacial cuya complejidad es innecesaria). Diseñar laberintos urbanos y arquitectónicos sin que su lectura pueda hacerse desde que se accede hasta que se sale, es resultado del diseño de grandes espacios y grandes arquitecturas. Pero no todo es monopolio de lo grande y lo amplio. Se pueden diseñar laberintos en pequeño, debido a la falta de criterio para la facilitación, del desconocimiento de cómo funcionan las personas o de no reconocer que no se sabe cómo llegar a un diseño ausente de dificultades. La rotura del efecto laberinto es un principio que debería aplicarse a lo grande y a lo pequeño, urbanismo y arquitectura, espacios urbanos y rurales. Para eso están las diferentes escalas del diseño que desde la mayor a la menor, y utilizando estrategias para facilitar la orientación, rompan barreras espaciales, no solo físicas, también mentales. La ruptura del efecto laberinto se resuelve delimitando zonas funcionales, centralizando espacios clave, facilitando los

desplazamientos con elementos de diseño que actúen de apoyo o guía, teniendo en cuenta umbrales, límites o secuencias en grandes longitudes. Y resolviendo uno de los grandes problemas de los laberintos: las encrucijadas, que si no pueden ser evitadas deben resolverse con diseños que expresen claras llamadas de atención para direccionar o colocando pictogramas con significado dentro del contexto.

Figura 18. Rotura del efecto laberinto.

Laberinto (orientar)

Estructuración

Edificios accesibles, orientadores que ofrecen seguridad y

comodidad son muchos. Pero sobre todo, aquellos que contienen elementos que los destacan por encima del conjunto de las

arquitecturas accesibles: algunas guarderías infantiles son un ejemplo para reproducir conceptualmente. Pero no solo porque sean edificios pensados para el colectivo infantil, es mucho más que eso. Es porque los criterios de partida han tenido en cuenta que el diseño del edificio debe transmitir conocimientos, ser orientador y como resultado accesible y confortable (imagen 14).

Imagen 14. Aula accesible de usos múltiples de la guardería Las Nanas, Alcorcón. Un ejemplo internacional, con una semántica absolutamente irrefutable, es la Biblioteca de Kansas (imagen15) ya que desde su exterior es una llamada a la comprensión: la fachada del aparcamiento está representada con los lomos de los libros que están en las estanterías interiores.

Imagen 15. Biblioteca de Kansas City. Fachada del aparcamiento con forma de libros./ Licencia Shutterstock.

Por un lado se pueden plantear dudas acerca del conjunto como solución arquitectónica. Pero por otro, son elemento orientadores que brindan seguridad a los usuarios y lectores que buscan entrar en el edificio.

¿Se pueden dar indicaciones al proyectista, al diseñador, al arquitecto acerca de las condiciones que debe cumplir su trabajo para ser accesible? ¿Se deben dar indicaciones cuando un espacio no reúne condiciones de accesibilidad teniendo en cuenta las habilidades y el desempeño de las personas con capacidades diferentes? Probablemente haya quienes digan que una obra es resultado de la capacidad, del conocimiento técnico o del genio de su creador. Otros dirán que es más importante la comodidad y la seguridad. Pero aquellos que tengan que moverse en el exterior o en el interior de ese espacio sabrán que desde que entran hasta que salen puede ocurrirles cualquier “aventura”. Si están preparado ¡adelante!. Si no lo están ¡atención! Porque habrá que ir a rescatarlos.