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1. PROBLEMÁTICA DE LA INVESTIGACIÓN

2.2 L A L ITERATURA I NFANTIL PARA LOS N IÑOS DE P REESCOLAR

2.2.3 Los niños, los libros y las bibliotecas

La biblioteca es para el niño un lugar privilegiado para hacer realidad esos mundos posibles, en ese cosmos pequeño y grande a la vez a través del cual establece una relación entre el cuento y la persona que lo narra, está allí, intrínseco, da a conocer su pensamiento, le está transmitiendo un mensaje. Existe en este lugar una gran fluidez de la palabra que es cercana a él, que se vuelve íntima, es la palabra de los encuentros diversos. Pero ¿Por qué les gusta a los niños leer? O ¿Por qué les gusta que se les lea? Como lo expresa el Ministerio de Cultura (2014):

El acto de leer como ese acontecimiento creativo que permite el ingreso a los mundos imaginarios, que construye un espacio propio donde la información, la magia, la fantasía, los hechos de palabras, la curiosidad por la interacción con personajes y situaciones del mundo de la ficción amplían el universo de la pura vida, de lo cotidiano, haciendo crecer el espacio psíquico” (pág. 13).

En cada lectura que realiza el niño encuentra un poder especial que recibe de lo que lee, las bibliotecas le imprimen un sello propio y particular, es el espacio o lugar del relato, de la

fantasía, del arrullo, de la melodía y de la canción, a la vez, es el bibliotecario que como mediador que acerca y enamora a ese ser pequeño-grande a la literatura propiciando

posibilidades cercanas, construye relaciones íntimas y sentidas en la experiencia de la lectura y la poética conduciendo directamente a la familia, a sus padres como esa luz que lo guiarán en el camino del lenguaje literario. Desde el vientre materno, el niño ya empieza a recibir esas vibraciones sonoras de los arrullos reales e imaginarios manifiestos en las caricias, en la expresión de la palabra que se va haciendo vida y práctica permanente en la existencia de ese nuevo ser que se gesta y que inicia la construcción de su lengua a través de la percepción auditiva que recibe de su madre, en ese juego de escucha y discriminación dando inicio a su pensamiento.

Un recurso importante que se pone al servicio de los niños y las niñas son las bibliotecas públicas, es allí donde se pone en práctica de forma significativa la oralidad que siembra raíz en ellos, hay una presencia de la palabra que toma un lugar muy importante ya que son atraídos para contar historias como cimientos que construyen la palabra viva que al narrar y contar oralmente, se establecen vínculos afectivos y cercanos que de alguna manera los toca en su interior con esa palabra que nutre, fortalece, que es bella y grandiosa siendo en este sentido la lengua el medio comunicativo por excelencia que le permite fundamentar y habitar en ese lenguaje en el transcurso de su vida.

Los niños necesitan de las narraciones y más aún cuando el contar se realiza por parte del adulto de una manera creativa, llamativa, dinámica, expresiva, es decir, el narrar debe contener ese ingrediente primordial, el amor, el gusto por pretender lograr ese encuentro extraordinario entre el libro y el niño ya que éste es para compartirlo, para divulgarlo, analizarlo, explorarlo. En el acto de leer de forma compartida, el adulto revive el brío o arrojo de su infancia, es decir,

vuelve a ser niño pues se encuentra en su nivel, saborea ese momento de leer el libro, de compartirlo, es una experiencia tan maravillosa que disfruta tanto el que lee como el que

escucha. Por otra parte, la figura del bibliotecario se manifiesta con gran fuerza ya que ayuda al niño en la orientación y escogencia de su libro que desea, es el libro que debe contener un determinado tipo de palabra particular de ese encuentro que poco a poco va creando lazos o vínculos afectivos por medio del libro, que enseña al adulto cómo llegar a los niños y

enamorarlos de ese universo de la narración literaria presente en la elección de las palabras, el ritmo , los colores de los sonidos en donde el niño de preescolar busca ser reconocido en esos encuentros repetitivos en los cuales comparte con sus pares, las personas y fundamentalmente con el libro.

Cada niño descubre cosas distintas en esa curiosidad por la palabra, por la imagen que le está transmitiendo algo, esa palabra que escucha le permite no estar solo, sino, estar junto a alguien, es a través de ésta que va adquiriendo cultura en su mundo curioso. De la misma manera, es en la biblioteca el espacio en donde encuentra temas variados, aquí comparte experiencias, se relaciona como un ser social, resuelve sus dudas, descubre nuevas cosas,

disfruta, aprende. Del mismo modo, al niño le gusta mucho hacer preguntas en donde la persona mayor debe responder a esa necesidad de tener siempre una respuesta asertiva para el niño que no se conforma con cualquier respuesta, al contrario, debe existir una gran reciprocidad de la palabra.

La lectura en voz alta es para el niño de su agrado y disfrute, es a través de ella que comparte esas historias que encuentra en la biblioteca en esa oralidad en la que vive la fluidez de la palabra, para que ella sea conducida hacia los libros con el ingrediente fundamental de la afectividad en ese entusiasmo por la lectura como punto de encuentro entre la escuela y la

biblioteca que se fusionan en un mismo propósito, alimentar el acercamiento y gusto poético, estético en la lectura literaria. Del mismo modo, en la biblioteca se dispone de espacios propicios y adaptados a los niños con ambientes artísticos e imaginarios llamativos que los trasladan a escenarios maravillosos, en donde viven y disfrutan de su infancia en el camino de la

socialización, del aprendizaje, en el logro de objetivos comunes que los prepara para afrontar una sociedad diversa y compleja.

Los libros infantiles llevan impreso mundos reales, de fantasía, de humor y los niños realizan una apropiación de ellos en la exploración especialmente de lo desconocido. En los primeros años de vida todos responden afectiva y estéticamente a la palabra y a la narración de historias como lo manifiesta teresa Colomer (2005) pero a medida que van creciendo se va perdiendo el gusto por leer, ¿será que la escuela tiene que ver en ello? El sistema educativo tiene el compromiso de animar y motivar al niño hacia la lectura no solamente en la escuela, sino vinculando a la familia para que con su intervención se generen hábitos lectores y el

acompañamiento permanente a partir de la primera infancia.

Según algunos estudios significativos (Colomer, 2005), se declara que “la lectura de cuentos a los niños incide en aspectos tales como el desarrollo del vocabulario, la comprensión de conceptos, el conocimiento de cómo funciona el lenguaje escrito y la motivación para querer leer” (Ana Teberosky, 2003, pág. 142).Con lo anterior se puede determinar que los cuentos tienen un grandes ventajas en la enseñanza de los niños más pequeños ya que la palabra es conducida por el camino de la imaginación convirtiéndose en un lector con la presencia,

experiencia y contacto permanente con el libro, ya que sin éste valioso recurso literario no estará presente la lectura en los años venideros.

2.2.4 La familia y la escuela como mediadores y promotores de la literatura

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