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No hago otra cosa que pensar en ti

In document Manual Antorchas (página 62-65)

NO HAGO OTRA COSA QUE PENSAR EN TI

Objetivos:

1. Ayudar a los miembros del grupo a comprender que "pensar siempre en la misma persona" es una parte normal del proceso de madurez y crecimiento.

2. Ayudarles a poder dar gracias a Dios por haber creado ese amor "romántico" que sienten.

Apoyo bíblico

1a Corintios 13:4-8.

El Sexo opuesto.

En una serie de televisión muy popular hace ya unos años, uno de los protagonistas se lamentaba: "Al mismo tiempo que comenzaron a gustarme las chicas, Dios decidió cambiar mi voz y poner granos en mi cara". Es irónico que en este momento de su vida, cuando los preadolescentes son más sensibles a las diferencias físicas, tengan que experimentar tantos y tan tremendos cambios físicos.

Este es el momento en el que los preadolescentes tienen su propia "audiencia imaginaria", cuando tienen el sentimiento de que todo el mundo tiene puesta su atención en ellos. Así que, cuando una chica entra en un lugar lleno de compañeros de su misma edad, instintivamente cubre su cara con una de sus manos probablemente para intentar ocultar aquél grano en su frente. Ella está convencida de que todo el mundo en la habitación está fijándose en ese grano.

Los preadolescentes están comenzando esa etapa de la vida llamada pubertad, con todos sus cambios físicos y reajustes emocionales. Además también están experimentando un tiempo de gran agitación en sus relaciones. Todas sus relaciones clave están siendo "re- evaluadas" (familia, amigos, adultos, entre otros). Los dos cambios más obvios en este sentido son el distanciamiento de los padres y el repentino e intenso interés en miembros del sexo opuesto. Este es el tiempo de "pensar todo el tiempo en esa persona" que ha entrado en su vida y al que podemos llamar "amor romántico o platónico”.

En esta sesión vas a ayudar a los miembros de tu grupo a empezar a comprender ese nuevo afecto que sienten ahora por el sexo opuesto y la manera en la que a menudo se experimenta: una especie de atracción inevitable. Mientras diriges esta sesión se consciente de la delicada naturaleza de este tema para los chicos y chicas de estas edades.

1 Para Empezar

Di: Hoy vamos a hablar de esa etapa de la vida a la que todos nosotros llegamos cuando empezamos a pensar sin parar en personas del sexo opuesto. Ese tiempo en el que a los chicos les gustan las chicas y a las chicas los chicos. Vamos ahora a hacer un ejercicio de asociación de palabras para ver si esas células del cerebro empiezan a echar humo. Voy a decir diferentes palabras al azar (puedes decirles la misma palabra a varios chicos) y tú sólo tienes que decir la primera cosa que se te ocurra, así podremos ver cómo funciona tu mente.

Di a las chicas: Chico. Di a los chicos: Chica.

Di a cada uno: Beso, luna de miel, amor, pasión, cariño, amistad, romance… Cuando termines esta asociación de palabras, pregunta:

Chicas, ¿qué parece que ocupa más la mente de los chicos? Chicos, ¿qué parece que ocupa más la mente de las chicas? ¿Qué nos demuestran estas respuestas?

Pide varios voluntarios que estén dispuestos a participar en algunas divertidas escenificaciones. Pide a algunos chicos que se comporten como chicas y viceversa en las situaciones que se describen a continuación. Asigna los papeles de manera silenciosa si es posible. Anima a los actores a que sean exagerados y cómicos cuando enfaticen palabras y acciones propias del sexo opuesto. Situaciones en que los chicos puedan actuar como chicas podrían ser las siguientes:

- Elegir la ropa que quieren comprar en una tienda de modas yendo varias chicas juntas.

- Arreglándose para salir al cine o a alguna fiesta (peinarse, pintarse las uñas, entre otros)

Reparte papel y lápices entre los miembros del grupo. Pide que cada uno de ellos escriba "la pregunta más urgente" que quiere hacer al panel de expertos sobre las personas del sexo opuesto.

Aquí tienes algunas preguntas para orientar:

Para las chicas:

- ¿Por qué las chicas se esfuerzan mas que los chicos para parecer más atractivas? - ¿Por qué les gusta más a las chicas ir de compras que a los chicos?

- ¿Por qué las chicas son más sensibles que los chicos? Interacción

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Para los chicos:

- ¿Por qué piensan los chicos que deben parecer duros y fríos?

- ¿Por qué los chicos suelen pedir a las amigas de las chicas que les gustan que se lo digan?

- ¿Por qué los chicos siempre son tan descuidados en su forma de vestir? - ¿Por qué los chicos dicen piropos a las chicas y ellas a ellos no?

Recoge los papeles y mantén por separado las preguntas de los chicos y de las chicas. Pide a los expertos del panel (cuatro jóvenes, dos chicos y dos chicas) que salgan hacia adelante y se pongan sentados en fila frente al grupo. Preséntalos y comienza el diálogo haciendo a los dos chicos expertos las preguntas que han escrito las chicas. Trata de no criticar ni las preguntas ni las respuestas de cada uno de los expertos.

Pregunta: ¿Cómo te sientes al haber descubierto algunas cosas que no sabías de las chicas/chicos?

¿Te sientes confusa/o?

Bueno, a todo esto tenemos que acostumbrarnos. Dios nos ha hecho a los chicos y chicas diferentes para que así seamos más interesantes los unos para los otros.

Una Historia Romántica

Pide a los miembros del grupo que formen equipos pequeños mixtos (chicas y chicos) y trabajen juntos para "Una historia romántica". Que cada equipo designe un "escriba" o "secretario" encargado de escribir la historia, y un "lector" que se encargue de presentarla.

Coloca diferentes objetos en un lugar donde todo el mundo pueda verlos (una pieza de fruta, un coche de juguete, dinero, maquillaje, medicina para los granos o espinillas, un cepillo de dientes, y cualquier otra clase de objeto que creas que puede ser útil para hacer una gran historia). Si no tienes estos objetos, dibújalos en la pizarra o haz una lista con sus nombres.

Cuando todos los equipos hayan terminado sus historias románticas, pide que las lean. Cuando todas hayan sido leídas, felicita a los equipos por su trabajo.

Cierra la sesión en oración, pidiéndole a Dios que ayude a los miembros del grupo en sus incipientes relaciones "amorosas" y que les muestre cómo crecer y madurar para poder tener relaciones.

In document Manual Antorchas (página 62-65)