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Tú y tus deudas

In document Manual Antorchas (página 100-104)

TÚ Y TUS DEUDAS

(Y no en dinero!)

Objetivos

• Analizar lo que es el perdón.

• Aprender a recibir y a extender el perdón.

INTRODUCCIÓN

INTRODUCCIÓN

Se preparó para el campamento con una lista bien pensada. Tres franelas, dos pantalones, una chaqueta, linterna, plato, vaso, cubiertos, cosméticos, zapatillas, bolsa de dormir y una toalla. Susy pensó en algunas cosas más y metió todo en el bolso negro que su hermano le había prestado para el fin de semana largo. Todo el grupo iba a pasar tres días juntos en la casa de campo de los Pinelli. Habían esperado este campamento por semanas. Cuando escucharon que los Pinelli habían ofrecido su casa al grupo y que tenía una piscina y una pequeña cancha de fútbol, todos se anotaron para ir.

Susy también se enganchó en seguida. Quiso despejarse un poco de los estudios y del trabajo, y le interesó el tema que iba a tratar el predicador "La libertad del alma". Así que confeccionó su lista de qué llevar y preparó su bolso.

Entretanto, en su mente estaba preparando otra lista. "Espero que Lucas no vaya”. La última vez que salimos me hizo una broma pesada y me hizo pasar una vergüenza impresionante. Si va Luciano, no le voy a hablar, porque siempre me dice una tontería. Tampoco me voy a quedar en el mismo cuarto con Eli. Después de lo que dijo, nunca más puedo confiar en ella. Y a Marga no la soporto. “Nunca me quiso."

A las nueve de la mañana subieron todos al autobús. Todos fueron. Lucas también. Susy se quedó lejos de él, recordando la broma que le hizo. Saludó a todos, pero no le contestó a Luciano cuando le preguntó si su hermano vendría. Fingió como si no lo hubiera escuchado y siguió saludando a los demás. Les pidió a Ana y a Flor que fueran sus compañeras de cuarto.

Quería tener todo arreglado antes de que Eli viniera a pedirle que estuvieran juntas. Marga llegó última. Apenas saludó a Susy.

Hacía calor y después del almuerzo se dividieron en tres grupos para jugar. Susy estaba aliviada por no tener que estar en el grupo con Marga. A las cinco tuvieron el primer estudio de "La libertad del alma". A Susy le encantó la lección de que una alma en libertad era la persona que vivía en la paz y la alegría que venían de Dios.

Durante la cena, Luciano comenzó con sus chistes de siempre. Susy quería que todos vieran su expresión de molestia. Cuando Lucas comenzó a bromear, se fue a conversar con otros.

El domingo todos se levantaron contentos. Susy estaba especialmente contenta, porque Eli se quedó en otro cuarto. El estudio estuvo hermoso. Explicó el orador que el alma libre es la persona que sabe amar y ser amada. Él hizo que todos se juntaran en grupitos para compartir palabras de ánimo. A Susy le gustó la actividad y pensó que Eli y Marga no deberían tener almas en libertad, por todo lo que le habían hecho a ella. A la tarde mezclaron los grupos para realizar dramatizaciones. Susy no participó. Dijo que no se sentía bien. Se sentía mal, porque tendría que actuar con Eli.

El domingo por la noche el orador concluyó su tema diciendo que la llave que libra el alma es el perdón. Dijo que el alma tiene que ser librada por el perdón de Dios. Después de la reunión. Lucas se acercó a Susy con la expresión más seria que ella había visto en él; Le pidió que lo perdonara por las bromas pesadas. Ella no sabía qué decir, pero encontró las palabras: "Está bien Lucas, te perdono". Pensó: "Qué bien que Lucas pueda ahora sentirse libre". Desde el otro lado del salón vio a Luciano que todavía estaba sentado. Cuando Susy le preguntó si podrían ser amigos, él no tardó en responder que sí, que por supuesto.

Susy pensó: "Otro librado”. Ahora, si me pide perdón Eli, la voy a librar, aunque todavía tengo motivo para “estar muy enojada". Todos empezaron a cantar, menos Susy. Cantaron con más y más ganas. Ella miraba a Lucas y a Luciano cantar con mucha alegría. Vio a Eli y a Marga juntas, también cantando con todas sus fuerzas. No tenía ganas de cantar, pero quería tener las ganas. Se acercó a Eli y a Marga. Las abrazó fuertemente, con ganas, con perdón. Otra alma librada, la de Susy.

Ejercicios

• En la historia, ¿quién era la persona que realmente necesitaba ser libre en su alma? ¿Cómo era esa persona antes de ser "libre"? ¿Qué indicaba en su conducta que no tenía libertad en su alma?

• A veces contamos "las deudas" que otros tienen con nosotros. Por algo que nos hicieron los tenemos "en deuda" con nosotros. Nos deben por lo que hicieron y queremos que "paguen" (Ejemplo: Alguien quebró tu confianza en él y ahora le haces "pagar" no hablándole nunca.) ¿Quiénes tienen "una deuda" contigo?

• ¿Cómo te ha afectado el hecho de que los tienes a ellos "en deuda" contigo? (Ejemplo: No puedes estar con ellos, no tienes paz, entre otras.)

• En la historia, ¿qué "libró" a Susy?

• ¿Qué te impide perdonar a tus "deudores?" (Ejemplo: Mi voluntad, es decir, no quiero, el dolor que todavía siento, entre otras.)

• ¿Hay personas que has ofendido con las cuales debes restaurar la relación? ¿Qué puedes hacer para repararla? ¿Cómo lo vas a hacer?

Reflexión

El tema del perdón es difícil, porque toca a los sentimientos más profundos y está muy relacionado con nuestras heridas. Tenemos la mala costumbre de decir que el perdón es olvidar, mientras que no podemos borrar el recuerdo de nuestra mente. O pensamos que si perdonamos implica que somos personas tontas o débiles.

Perdonar es, simplemente, cancelar la deuda que otro tiene con nosotros. El perdón no es algo merecido o ganado. Es algo ofrecido y extendido. El perdón dice: "No me debes más". El perdón no dice: "No me importa cómo me trates", sino que dice: “Te doy más

oportunidades, pero espero lo mejor para nuestra relación, y lo mejor es que nos tratemos bien".

El perdón reconoce que al final estamos todos en la misma situación de necesitar ser perdonados. El perdón perfecto viene de Dios. Por nuestras falencias y por nuestros pecados, merecemos la muerte; sin embargo, Jesús pagó nuestra deuda en la cruz y Dios quiere perdonamos y cancelar nuestra deuda enorme. Después de haber recibido ese perdón tan tremendo, ¿cómo no vamos a extender ese mismo perdón a los demás? Y si extendemos ese perdón a los demás, veremos que somos nosotros quienes sentimos la libertad del alma.

Practicar

Piensa en tu vida ante Dios y lo que Él espera de ti. Cada vez que nos equivocamos en cuanto a lo que Dios espera, tenemos una deuda con Él. Anota en dónde te estás equivocando específicamente ante Dios ("tus deudas...")

¿Dónde estoy errando ante Dios? 1.

2. 3. 4.

Saldo: Una gran deuda

Conversa mucho con Dios sobre el tema del perdón. Pídele perdón por no haberlo amado y obedecido como Él espera, especificando en dónde has fallado. Lee 1° Juan 1:9 en voz alta y agradece a Dios porque Jesús murió por ti y dale gracias por su perdón. Con letras grandes, escribe encima de tu lista la palabra "Pagado".

Escribe los nombres de las personas que tienes "con deuda". Anota, si te parece, que te deben mucho, poco, entre otras.

En deuda conmigo: La deuda:

1. 2. 3. 4. 5. 6.

Dile a Dios que quieres poder perdonar a esas personas. Pídele la fuerza para hacerlo. Pídele que puedas experimentar de tal manera el perdón en tu propia vida que puedas extender ese mismo perdón a ellos. Reflexiona sobre tu gran deuda pagada por Cristo y dile a Dios que estás cancelando las deudas que otros tienen contigo. Dile en voz alta que perdonas a cada uno por nombre. Escribe con letras grandes encima de "la deuda" de cada persona la palabra "Pagado".

Ora mucho por las personas que nombraste. Pregúntale a Dios qué decirles. Contáctate con ellos en una actitud de paz, abierto a una nueva relación con él o con ella.

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