2.3. Sacralización y/o desacralización de la naturaleza
2.3.1. Época prehispánica y la noción de lo sagrado
2.3.1.1. Normas para el control del acceso, uso y manejo de los recursos monte-agua
Báez-Jorge (2010), cita a Miguel A. Bartolomé, en su trabajo con el pluralismo religioso en
Oaxaca, y dice “… Lo sagrado es el ámbito del orden por excelencia, un ‘reservorio’ al que recurren buscando su restauración cuando las crisis sociales o individuales lo requieren...Las cosmogonías locales relatan la instauración de un orden de la naturaleza y de la sociedad...,
perpetúan la legitimidad del orden…” En éste sentido, lo secular no sería lo opuesto, un desorden, sino un estado de incertidumbre en el que las reglas de acción no son demasiado
claras…”63 y a continuación refuerza con la idea de Evans-Pritchard (1976) para quién tambiénla religión es la que organiza lo sagrado y lo profano. Siguiendo a Durkheim en Las
63 Tomado textual de la conferencia de Félix Báez-Jorge: “Conceptos fundamentales en torno a la religión y lo sagrado”, Enero 27 del 2010. Instituto de Investigaciones Históricas. Universidad Autónoma de México, México, D.F.
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formas elementales de la vida religiosa (1991) la normatividad tiene fundamentos morales y por
su parte la moral tiene sus raíces en lo sacro.
En la historia de los chichimecas de Xolotl (quien funda un área que incluye al Texcoco actual), relatada por Coronel (2005), interpretando el códice Xolotl, aclara que en el siglo XVI chichimeca era sinónimo de bárbaro; sin embargo, aunque en el mismo códice se puede ver que vestían con pieles, andaban descalzos, usaban arco y flecha, vivían en cuevas y se alimentaban de la caza-recolección, esto no los excluía de una organización social bien definida (a manera de clanes unilaterales, con familias compuestas o nucleares monógamas) y creencias religiosas establecidas íntimamente relacionadas con la naturaleza (culto al sol como padre y la tierra como madre –ambos creadores del sustento alimenticio para su supervivencia).
Xolotl cercó un gran bosque (cerco del que aún se observan sus ruinas, comunicación personal
del mismo autor), para el control del acceso a los recursos naturales y animales de caza, “…cercó un gran bosque en la sierra de Texcoco, en donde entró cantidad de venados, conejos
y liebres”, como criadero para su reproducción y posteiromente Nopaltzin estableció algunas leyes al respecto:
La primera (...), que ninguno fuese osado a poner fuego en los campos y montañas si no fuese con su licencia y en caso necesario, so pena de muerte. La segunda, nadie fuese osado a tomar ninguna caza que hubiese caído en redes ajenas, so pena de perder el arco y la flecha que tuviese, y que en ningún tiempo pudiera cazar sin su licencia. La tercera, que ninguna persona tomase la caza que otro le hubiese tirado, aunque la hallase muerta en el campo. La cuarta, que por cuando estaban puestos y dedicados los cazadores de particulares amojonados, ninguna persona quitase los tales mojones,
pena de muerte… “ (Coronel , 2005:53, citando a Ixtlixóchitl).
Navarrete Linares (2011:324) explica que estas normas evidencian como fue una sustitución gradual de las prácticas agrícolas chichimecas por las toltecas pues
“
estas leyes parecen concebidas para atacar directamente diversos aspectos clave de la forma de vida chichimeca. En primer lugar, la prohibición de hacer incendios parece haber estado dirigida a impedir la práctica de la agricultura de roza y quema y así limitar la autonomía alimentaria y la libertad de movimiento de los chichimecas. En el mismo sentido parecen ir las leyes que restringían la libertad de caza, pues privaban a estos grupos de una fuente clave de alimentos”.En general, la actividad legisladora fue un atributo de los toltecas que se convirtió en una práctica constante de los tlatoque tetzcocanos (Navarrete Linares, 2011).
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Martínez (1972), rememora las ordenanzas de Netzahualcoyotl y normas con respecto al uso del bosque. Con respecto a las ordenanzas se extraen aquí las que tienen que ver con el tema que se está tratando:
“…3ª La tercera, que si entre dos hubiese diferencias sobre tierras, aunque fuesen principales, si entrambos a dos sembrasen a porfía, que el uno y el otro, después haber nacido el maíz, si lo arrancase, fuese traído a la vergüenza alrededor del tianguis con el maíz que arrancó colgado del
pescuezo…4ª la cuarta, que si alguna persona, aunque fuese principal, tomase de su autoridad alguna tierra, como fuese grande y el dueño se fuese a quejar, averiguándose ser así, que lo
ahorcasen por ello….8ª La octava, que si alguna persona mudase las mojoneras que hubiese en
las tierras de los particulares, muriese por ello…20ª Que si alguna persona vendía dos veces
alguna tierra, el primer comprador quedase con ella, y el segundo perdiese lo que dio por ella, y el
vendedor fuese castigado…” (Martínez,1972:245-247).
Y citando a Alva-Ixtlilxóchitl (1977;II:230), con respecto al uso del bosque, dice que
Netzahualcoyotl se hizo famoso debido a que “…alargó los montes, porque de antes tenía puestos los límites señalados hasta donde podían ir a traer maderas para sus edificios y leña para su gasto ordinario, y tenía puesta pena de la vida al que se excedía de los límites”. En una
ocasión que encontró a un niño en éstos límites, recogiendo palitos para llevar a su casa, el mismo Netzahualcoyotl presenció la penuria del chico y “…mandó que se quitasen los términos señalados y que todos entrasen a los montes y se aprovechasen de las maderas y leñas que en
ellos había, con tal que no cortasen ningún árbol que estuviese en pie, pena de muerte…”(Alva-
Ixtlilxóchitl,1977;II:231).
Para la época de Moctezuma II, éste había prohibido el desmonte de ciertas áreas del imperio mexica pero para el siglo XV y XVI grandes extensiones de tierra habían sido desmontadas para abastecer de madera para construcción y combustible (Parra, 1981) y otros productos del monte a las ciudades de Texcoco y México (Palerm-Viqueira et al., 1986).
En el libro de López-Austin (1985) La educación de los antiguos nahuas se ve como estaba muy normatizada y era profundamente religiosa. Martínez (1972), habla de que en las escuelas texcocanas (tlacateos y telpoccalli) no existía una escisión entre la formación religiosa y los conocimientos (naturalistas) en torno a la astronomía, ciencias, artes o artesanías, poesía, canto e historia.
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Anzures (1990) analiza la relación con el culto a las deidades del agua y de los mantenimientos, mes por mes, en el apretado calendario de festividades mexica, la presencia directa o velada de
Tláloc (“con sus inseparables tlaloque”) en casi todas las festividades prehispánicas, como un
mito de regulación ecológica en las culturas mesoamericanas, que aún pervive. “...Tláloc, dios de la lluvia, señor de lo criado y señor de la vida, reside en uno de los pisos del inframundo. Su tierra es como la nuestra, pero sin sequias, con frescura y verdor perennes; ahí están los manantiales de la vida con abundancia perpetua de todo nutrimento. Es el paraíso, tal
como lo imaginaron los pintores de Tepantitla, en Teotihuacan...” (Anzures, 1990:121). Los
tlaloque “...guardianes de la naturaleza y sancionadores de quienes trasgreden sus leyes, no utilizándola para su sustento, sino abusando de ella y destruyéndola con miras a su propio lucro... se encargan también de desencadenar los rayos, truenos y tempestades, y de volcar
sobre la tierra cantaros del cielo...” (Anzures,1990:122).
La desacralización y/o sacralización de la naturaleza presentó cambios en la época colonial, como se verá enseguida.