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NORMAS PRÁCTICAS ADICIONALES PARA LA CONFECCIÓN DE LA DIETA ISOPROTEICA

In document Adelgazar Sin Matarse - Jaime Brugos (página 134-141)

Empiece hoy, cada día que pasa «no regresa jamás».

En el capítulo 5 dimos las bases para elaborar la dieta iso- proteica de manera individualizada, según la tipología y nece- sidades de cada persona. Ahora vamos a indicar al lector, paso a paso, la forma de analizar su estado físico actual y averiguar su tipología para que pueda calcular, con la mayor precisión posible, la cantidad de proteína y grasa que su cuer- po necesita en cada toma de alimentos y los márgenes den- tro de los cuales puede incluir carbohidratos en su alimen- tación.

Para el análisis de su estado físico actual, utilizaremos el cuestionario de requerimientos nutricionales que encontra- rá al final del libro. Para que pueda cumplimentarlo lo más detalladamente posible iremos comentando cada uno de los puntos por separado, ya que este cuestionario será el pun- to de partida para la elaboración de la dieta.

Aunque crea que se conoce bien, es conveniente que se desnude para tomarse las medidas delante de un espejo y se observe con detenimiento. Si no sabe su estatura, puede

tomarla bien erguido, marcando con una regla paralela al suelo y por encima de la cabeza. El perímetro de hombros debe tomarse también erguido, con la espalda recta y los codos pegados al cuerpo. El del pecho, por debajo de las axi- las y con el pecho totalmente expandido. El de las caderas, por la parte más ancha del glúteo. El del muslo, horizontal y a la altura de la ingle. El de la cintura, ligeramente contraí- da pero sin apretar la cinta métrica.

Estas medidas, junto con el peso corporal, constituyen una referencia muy importante que nos permitirá ir com- probando y comparando los resultados cada mes. Es impres- cindible que anotemos la fecha cada vez que nos tomemos las medidas y el peso (no existe nada más motivante y gra- tificante que comprobar los resultados).

¿Cuánto tiempo hace que mantiene el mismo peso? Indique aproximadamente las variaciones que haya teni- do en los últimos 4 o 5 años. ¿Desea bajar o subir de peso? Indique aproximadamente cuántos kilos. ¿Ha seguido algún tratamiento dietético? Descríbalo lo más detallada- mente posible, con los resultados que obtuvo. ¿Sufre de estreñimiento? Muchas personas piensan que no porque evacúan su intestino diariamente, aunque este acto requie- ra grandes esfuerzos, pero esto también debe ser consi- derado como estreñimiento ya que, al final, se acaba teniendo hemorroides.

Si padece alguna enfermedad crónica o sigue algún tra- tamiento médico debe consultarlo con su médico, aunque la dieta isoproteica no entrañe ningún peligro en sí, ya que se trata de una alimentación mucho más sana, completa y nutritiva que cualquier otra.

¿En qué fecha se hizo el último análisis de sangre? Si fue hace más de un año, debe hacerse otro. Un análisis de san-

gre anual y revisado por un médico permite detectar a tiem- po muchas anomalías que, abandonadas, podrían traer gra- ves consecuencias.

Indique, lo más detalladamente posible, todo lo que come y bebe al día, incluyendo postres, pan o acompañantes y bebidas. Siempre deberá referirse a comidas término medio y tipo de alimentación más frecuente.

A la hora de analizar el cuestionario, éste se divide en tres partes:

1) Una primera destinada a determinar la tipología y el esta- do actual de la persona. Para simplificar su calificación cuando la realice usted mismo le bastará con utilizar las tres categorías básicas que comentamos en el capítulo 5 (categoría A, B y C) y en función de esa calificación deter- minar los gramos de proteínas y grasas que necesita tomar en cada comida.

Si pertenece usted a la categoría A o se considera afecta- do por la megarexia habrá indicado en el cuestionario que tiene sobrepeso, que desea adelgazar más de 10 kilos, que tiene zonas con mayor acumulación de grasa, cosa que por otro lado se corroboraría con las medidas, que tie- ne celulitis (no imprescindiblemente) y que padece de estreñimiento o es propenso a padecerlo.

Multiplicando su peso corporal por 1,5 sabrá los gra- mos de proteína que necesita tomar al día y multiplicán- dolo por 0,75, los de grasa. Deberá dividir estas canti- dades por el número de comidas diarias (6, o preferible- mente 7) y sabrá, aproximadamente, la cantidad de pro- teínas y grasas que deberá tomar en cada comida.

Si pertenece usted a la categoría B, puede deberse a dos circunstancias:

• Tendrá usted sobrepeso y constitución fuerte, con gra- sa dura, con poca o ninguna celulitis y poco o ningún problema de estreñimiento, o

• no tendrá sobrepeso ni mucha acumulación de grasa pero ésta es blanda, con propensión a la celulitis y pre- disposición al estreñimiento.

En estas dos circunstancias multiplicará su peso corpo- ral en kilos por 2 para obtener el número de gramos de proteínas diarias y por 1 para el de grasas. Cifras que dividirá por el número de comidas que realice al día.

Si por el contrario pertenece a la categoría C, habrá contestado que tiene muy poca grasa, nada de celulitis o muy poca, sin problemas de estreñimiento y que, en gene- ral, desea aumentar de peso y de músculo. Multiplicará su peso por 2,5 para los gramos de proteínas diarias y por 1,25 para los de grasa. Y dividirá ambos números por el total de comidas diarias.

2) La segunda parte nos sirve para conocer sus costumbres alimenticias y adaptar, dentro de lo posible, la dieta iso- proteica a esas costumbres, al tiempo que detectamos las deficiencias y los excesos nutricionales que será necesa- rio corregir.

En líneas generales, si usted padece de megarexia o pertenece a la categoría A, necesitará reducir drásticamen- te el enorme exceso de carbohidratos que contiene su ali- mentación y aumentar su ingestión de proteínas, y posi- blemente de grasas, hasta llevarlas a los niveles recomen- dados para su peso. De ser posible, realizará 7 tomas de alimentos al día para evitar las dilataciones del estómago y lograr que vuelva a su tamaño ideal. Pondrá especial atención en la ingestión de fibra, ayudándose con suple-

mentos, para corregir o evitar el estreñimiento y manten- drá muy elevado el consumo de agua, al tiempo que evi- ta otros líquidos que puedan contener azúcar o alcohol. Si está en la categoría B también necesitará reducir sus- tancialmente el exceso de carbohidratos y vigilar meti- culosamente la ingestión de grasas, pues si pertenece al primer grupo de esta categoría las estará tomando en suficiente cantidad o puede que hasta en exceso, pero si pertenece al segundo grupo es seguro que su ingestión es muy deficitaria. En ambos casos precisará incremen- tar y repartir adecuadamente la toma de proteínas.

Y si pertenece a la categoría C deberá vigilar el núme- ro de comidas e incrementar el consumo de proteínas y grasas, teniendo en cuenta las mayores necesidades pro- teicas y energéticas que su elevado metabolismo requiere. En todas las categorías debemos incluir una suplemen- tación de vitaminas y minerales acorde con el peso cor- poral y la proporción de tejidos nobles.

3) La última parte del cuestionario nos indica el incremen- to de gasto calórico que producen nuestras actividades y que nos podría permitir ser menos estrictos con la inges- tión de los carbohidratos.

Si usted pertenece a las categorías A y B sería muy con- veniente que procurara aumentar la actividad física para potenciar su tono muscular y su metabolismo siguiendo las pautas indicadas en el capítulo 12. E incluso si pertenece a la categoría C es muy posible que siguiendo esas mismas indicaciones pueda mejorar sustancialmente sus resultados actuales.

Es muy importante valorar las horas de descanso noctur- no, tanto por si fueran insuficientes (para compensar el des-

gaste de las actividades físicas o mentales que desarrollamos) como por si fueran excesivas para una vida sedentaria.

Conviene recordar que la noche es el único momento en el que nuestro cuerpo no va a recibir alimentos en 7, 8 o 9 horas y que el proceso de regeneración muscular de todas las células que componen nuestro organismo no se detiene durante ese período.

Recientemente, se ha empezado a recomendar a los depor- tistas de alto nivel que intercalen una toma de proteínas y grasas en mitad de su descanso nocturno. Está demostrado que mejora su rendimiento y aumenta su tono muscular, ya que evita el proceso catabólico que se produce al parali- zarse la circulación de aminoácidos en sangre. Evidentemen- te, esto sólo es válido para aquellos que no tienen ninguna dificultad para volver a quedarse dormidos, como debe suce- der si se lleva una buena alimentación y se realiza una acti- vidad física mediana o alta.

En resumen, una vez definidas las líneas maestras de nues- tros requerimientos nutricionales, procederemos a confec- cionar por escrito el horario de comidas y su composición, teniendo en cuenta las circunstancias personales de activi- dad, horarios y lugar donde se vayan a realizar las tomas de alimentos.

En todos los casos en los que deseemos obtener rápidos resultados será conveniente suplementar la ingestión protei- ca mediante la toma de extractos naturales de proteínas de alta concentración, como el Vitality 95 %, que, sobre todo en los casos de megarexia o en los de personas de las cate- gorías A y B, debe constituir la base de 3 o 4 tomas diarias de alimentos.

En casos extremos puede hacerse necesaria la utiliza- ción de cápsulas de aminoácidos esenciales puros o amino-

ácidos ramificados para estimular la síntesis proteica celu- lar, la producción natural de la hormona del crecimiento y la mejora del tono muscular, así como la utilización de otros suplementos que ayuden a la movilización de grasas que lleven muchos años acumuladas.

Los cambios en las costumbres alimenticias pueden exi- gir modificaciones de la composición enzimática de nuestro aparato digestivo, que en algún caso puede dar lugar a reac- ciones que, aunque inofensivas, pueden resultar molestas, como meteorismo, diarrea o estreñimiento, dolores esto- macales, etc. Será conveniente entonces realizar los cambios de manera suave y progresiva. En casos extremos será nece- sario ayudarse con alguno de los preparados enzimáticos que se encuentran en el mercado.

Tengamos en cuenta que cada persona es un mundo, es única e irrepetible, tiene distinta genética, distintas costum- bres alimenticias, distinta actividad física, distinto peso, dis- tinta composición corporal, duerme distintas horas, etc. Dada la diversidad de factores que determinan el gasto calórico de cada persona durante las 24 horas del día y las pequeñas variaciones inevitables en la dosificación de los alimentos, es probable que usted no acierte a la primera en la compo- sición exacta de su dieta, ya que no dispone como nosotros de parámetros estadísticos comparativos, de medios infor- máticos especializados o de equipo técnico, pero siguiendo las normas básicas indicadas en el capítulo 5 y en este últi- mo, es fácil llegar a una aproximación razonable. Con los resultados que usted mismo observe en los primeros 30 días, en los que ya se deben apreciar cambios importantes, podrá realizar una primera corrección, si fuera necesaria, de las cantidades de alimentos en cada toma y posteriormente ir modificando la dieta en función de resultados y objetivos.

Tenga siempre presente que la primera regeneración com- pleta de su tejido muscular y de gran parte de sus órganos internos tarda unos 6 meses en producirse.

Si transcurridos dos meses de aplicación de la dieta iso- proteica los resultados le indican que su organismo no ha reaccionado como esperaba, será conveniente que revise cui- dadosamente todas las modificaciones que ha introducido en sus costumbres alimenticias, pues es muy posible que algo se le haya pasado por alto y puede que incluso necesite el asesoramiento de un experto. Estamos tan acostumbrados a comer y beber cosas que parecen inofensivas y que son gra- vemente perjudiciales que no es de extrañar que se puedan tomar, sin darnos cuenta, gran cantidad de calorías vacías. Para consultas visite www.adelgazarsinmatarse.com o comuníquese directamente conmigo en: [email protected]

C O N C L U S I Ó N

Éste es el momento ideal para dar un giro total a su vida.

Parafraseando la célebre sentencia que dice «a partir de los 40 años cada uno es responsable de su cara», y gracias a los espectaculares resultados que se están obteniendo hoy día con la utilización de la dieta isoproteica, podemos afir- mar rotundamente que «a partir de los 20 años cada uno es responsable de su propio cuerpo».

Mientras somos niños dependemos de nuestros padres, de sus costumbres, gustos, forma de ser y de alimentarse, por lo que nuestro cuerpo, al llegar a la mayoría de edad, suele ser parecido al suyo y el resultado de las costumbres alimenticias que nos han inculcado, generalmente con la mejor intención del mundo, aunque con frecuencia con resul- tados desastrosos.

Pero a partir del momento en que alcanzamos la mayo- ría de edad, empezamos o, al menos, deberíamos de empe- zar a ser responsables de nuestra persona. Nuestro futuro nos pertenece, ya que hemos tenido la suerte de vivir en una época en la que los avances científicos nos permiten apren-

der a cuidar nuestro cuerpo como no tuvieron oportunidad de hacerlo nuestros padres y antepasados.

Hay mucha gente que es muy guapa o tiene muy buena genética y presume de estar en muy buena forma sin hacer nada por cuidarse y comiendo de todo, esto les suele durar lo mismo que la juventud, es decir, casi nada. Tiene poco mérito quien presume de ser guapo, de tener buena genéti- ca o de haber nacido en determinado lugar, pues ésos no son méritos suyos, en todo caso serán méritos de sus padres o de la casualidad. Muchas veces, quien presume de dónde ha nacido o de cómo le hicieron sus padres es porque no tiene ningún mérito propio del que presumir.

También hay mucha gente que culpa a sus padres o a la sociedad por ser feo o por estar hecho una pena, sincera- mente, creo que el que así piensa está engañándose a sí mis- mo y dejando de asumir su propia responsabilidad. No es que sea difícil cuidar la alimentación y hacer ejercicio, es que es más fácil no hacer nada.

No existe ninguna razón sensata que nos obligue a con- formarnos con un cuerpo en peor forma física de la que nos gustaría tener. Cuando se es joven no se suele dar mucha importancia al cuidado del cuerpo porque nos parece que falta mucho para que dejemos de ser jóvenes y podamos sufrir achaques o enfermedades. Pero la realidad es que los años pasan mucho más deprisa de lo que nos parece y cuan- do tengamos 40, 50 o 60 años cada vez irá siendo más cier- to que tendremos el cuerpo que nos merezcamos. Solamen- te la desidia, la apatía o la ignorancia serán las que nos con- duzcan a una muerte prematura y a una vida cargada de enfermedades y padecimientos, con un cuerpo blando y amor- fo producido por la mala alimentación y con la atrofia de músculos y órganos que provoca el sedentarismo. De nos-

otros depende nuestro cuerpo y nuestra salud, la decisión es nuestra.

Como en todas las circunstancias de la vida, para los gus- tos se hacen los colores y siempre habrá personas que pre- fieran seguir estando gordas o malnutridas antes que tener que esforzarse en cuidar su alimentación o hacer ejercicio.

Pero si tú, querido amigo o amiga, has decidido disfru- tar más plenamente de la vida, cuidando tu cuerpo y tu salud, desde hoy mismo ¡no permitas que nadie te desanime!

Encontrarás gente que te diga que no merece la pena el esfuerzo, que ¿para qué vas a mejorar?, que todo el mundo engorda y se atrofia con la edad, que lo único importante es el cerebro, que muchos hombres famosos han sido gordos o enfermizos, incluso encontrarás gente muy cercana a ti a quien le dará rabia o envidia que tú mejores y él no.

Observa con detenimiento a los que así te hablen y refle- xiona sobre cómo son y cómo cuidan su cuerpo, ¿a ti te gus- taría ser como ellos? Si es así, olvídate de la dieta isoproteica y de los consejos de este libro, si te conformas con un cuerpo normal y una vida normal no necesitarás cuidarte demasiado. Si por el contrario lo que tú deseas es tener «un cuerpo 10» y una «salud 10» es evidente que necesitas seguir «una dieta 10», y esa dieta está en tus manos. Si quieres rectifi- car, antes de que sea demasiado tarde, corrigiendo el dete- rioro que a tu organismo le puedan haber causado años de una nutrición inadecuada, ésta es tu oportunidad, sigue el ejemplo de los miles de personas que han adoptado ya la die- ta isoproteica y han experimentado un cambio tan impor- tante en sus vidas que han asimilado sus principios nutri- cionales para el resto de su existencia.

Cuanto más difícil sea tu caso más me gustaría poder ayudarte, toda mi experiencia estará a tu disposición y mi

mayor satisfacción será haber podido contribuir a tu salud y felicidad, porque «la verdadera calidad de vida empieza por cuidar tu propio cuerpo».

Toma hoy mismo la decisión de empezar a cuidarlo y podrás disfrutar de la maravillosa filosofía que impregnó el pensamiento de Arthur Schopenhauer cuando dijo: «Enve- jeced conmigo, lo mejor está por llegar».

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