Las fiestas en la Bauhaus fueron algo consustancial a la Escuela. Se celebraba la Navidad, el Carnaval, el Solsticio de Verano con la “Fiesta de los Farolillos” y la llegada del otoño con la “Fiesta de las Cometas”
48 Ibídem (8) Apuntes del 9 de diciembre de 1921 para discusión en el Consejo de Maestros, p.67.
49 Existen recientemente nuevas investigaciones en las que se elogia la transferencia de innovaciones producidas por las estudiantes de la Bauhaus desde lo bidimensional- tejidos y papel pintado a lo tridimensional-arquitectura. Como ejemplo, en la revista
Bauhaus. Dessau, nº 4 de diciembre 2012, p. 83-92, Anja Guttenberger compara las
creaciones de Elsa Thiemann para estampado de papeles pintados con las fachadas de los edificios de Herzog & de Meuron.
Fig 1.2.70/71.- Marianne Brandt
escribía el 12 de febrero de 1981 a petición de Isabelle Anskombe “… En Weimar, donde vivía como pin- tora, entré en la Bauhaus después de ver una exposición donde se exhibían los trabajos. Estuve como era normal en el curso preparatorio de Moholy-Nagy y entré siguiendo su consejo en el taller de metales,
sin olvidar los cumpleaños de Walter Gropius el 18 de mayo. En el manifiesto fundacional, dentro de Los Principios de la Bauhaus, su último párrafo ya anunciaba la50 “instauración de relaciones amistosas
entre maestros y estudiantes, fuera del trabajo: teatro, conferencias, poesía, música, bailes de disfraces. Creación en estas reuniones de un ceremonial festivo.”
Son innumerables las cartas y testimonios además de fotos de estudiantes que reflejan dichos momentos de júbilo. Las fiestas requerían una preparación minuciosa: tarjetas de invitación, elaboración de trajes y adornos, incluso, una banda musical propia: la bauhaus-kapelle, dicha orquesta tenía distintos componentes según pasaban los años. Al menos sabemos que Jura Fulda (banjo y cantante solista) actuó como invitada especial.
Todas estas fiestas creaban un sentimiento de comunidad donde “La Bauhaus aprendía a reírse de sí misma y personas que estaban enemistadas comenzaban a trabajar juntas sin considerarse insoportables”51
La “Fiesta de las Cometas” del otoño de 1922 fue comentada por Marie-Luise von Banceis del diario Berliner Tageblatt “…El sol apenas se ha atrevido a asomarse. Y ahora las cometas están todas en el cielo (…) Y además, cosas que no se ven cada día: hombrecillos- cometas, divertidos y burlescos (…) ¡Extraños individuos, éstos llamados bauhasianos (bauhäusler) de la escuela Weimar! A la gente de aquí le son familiares ya que nadie se vuelve para mirar a estos estudiantes singulares. Pero para los extraños todavía son un objeto de curiosidad, y si un grupo de ellos, por ejemplo, fuera a la gran ciudad, todavía produciría asombro en las calles. Llevan abrigos vivaces, coloreados como jilgueros, los hombrecillos llevan las cabelleras sueltas, las mujercitas llevan a veces los cabellos cortos, visten trajes fantásticos, que caen libremente, estilizados, sin época, escogidos, concebidos, compuestos de una manera caprichosa y extraña, con una inventiva más o menos feliz. En los cabellos llevan cintas, broches, van descalzos o con sandalias, vestidos escotados, mangas cortas, cabeza descubierta. A través de los tenues vestidos de lino de más de un joven artista se adivina algo como una tímida pobreza…”52
La periodista ha captado un cierto aire de tristeza entre los vivaces colores de las vestimentas, la tristeza que le provoca esa pobreza que subyace en el ambiente y que los estudiantes nunca trataron de ocultar. Según comenta Mercedes Valdivieso, “Gropius se vio incluso obligado a buscar ropa para los estudiantes. Muchos de los hombres llevaban todavía, a falta de otras prendas, su uniforme de soldado, que las estudiantes convirtieron en ropa de paisano tiñéndolo y cortándole el cuello. El célebre “traje Bauhaus” (Bauhaustracht), los blusones rusos que vestían los hombres, no eran otra cosa que uniformes rusos adquiridos a bajo precio del botín de guerra y teñidos
50 Manifiesto Bauhaus. Abril 1919. Archivo Bauhaus Berlín. Traducido al español en capítulo 1.3 Planes de Estudio.
51 Diario de Ise Gropius, archivo Bauhaus Berlín, p.119, traducido dentro del artículo de Mercedes Valdivieso “Arte y vida: una nueva unidad” p.58, del catálogo La Bauhaus
de fiesta, editado por Bauhaus archiv y Fundación La Caixa, Barcelona 2005.
Fig 1.2.72.- Rudolf Lutz. 1919
“Nuestro Juego, nuestra fiesta, nuestro trabajo”, dentro del curso de Itten.
Fig 1.2.73.- Julia Feininger, muñe-
cos realizados en 1925.
Fig 1.2.74.- Fiesta de los Farolillos
del 21 de junio de 1922. Tarjeta de Lyonel Feininger El edificio de van de Velde con sus amplios ventana- les es el soporte del que penden multitud de estrellas con su luna, preludio del verano.
Fig 1.2.72
en diferentes colores” 53
Otra característica que sorprende a la cronista es el trueque que realizan hombres y mujeres respecto a sus peinados: ellos eligen las melenas sueltas, ellas el cabello corto. Este cambio de papeles externos puede sugerirnos una forma de hermanamiento, una forma de intentar ponerse en la piel del otro, una comunidad solidaria: “Construcción, amistad, el socorro del amor tras un odio mortificante y una persecución desalmada54. ¡Adelante hombres, hermanos, venid
a construir de nuevo nuestra convivencia, a crear nuevas y más nobles formas de vida, en el espíritu de una confianza mutua, de un amparo recíproco: cooperación en el trabajo, trabajo cooperativo (…)”55
Lothar Schreyer recordaba sobre esta época: “Nosotros ironizábamos acerca de todo, empezando por nosotros mismos, por eso nos sentíamos libres para mostrar nuestro respeto natural por la vida y el ser humano. Los años de la Bauhaus de Weimar fueron un periodo de apasionada purificación que unieron nuestros montoncitos dispersos en una sola unidad.”56 Este cambio de papeles
femenino-masculino se producía de forma lúdica en las fiestas que se desarrollaban en el castillo de Ilm, donde Oskar Schlemmer había montado un decorado permanente de figuras masculinas y femeninas sin cabeza. Lo habitual era que los cuerpos femeninos tuviesen una cabeza de hombre y viceversa.
Las actuaciones culturales, incluidas dentro del manifiesto fundacional, también fueron importantes: conferencias y veladas musicales eran convenientemente anunciadas con sus respectivos programas. El folleto inaugural de dichas veladas, el 14 de abril de 1920, con la poetisa Else Lasker-Schüler, lo realizó la alumna Friedl Dicker. La invitación para el XII encuentro de la Bauhaus, con un recital de lieder de Emmy Heim, también fue realizado por ella.
Pero lo que realmente gustaba sobremanera al alumnado eran los bailes. Andor Weininger nos explica como el baile era una de las actividades favoritas: “Cuando todos habían trabajado duro y surgían depresiones y tensiones, algunos de nosotros, los observadores meteorológicos -los sismógrafos-, proponíamos que era hora de montar un baile. (…) Los bailes eran como un barómetro. Con el tiempo los bailes fueron cada vez más importantes en la Bauhaus. Nos unían. Trabajábamos muy aislados los unos de los otros. A estos bailes acudían todos: maestros, estudiantes y también invitados”57
Los invitados no solo eran personalidades del pueblo de Weimar, incluso la prensa berlinesa daba cuenta de tales acontecimientos. El periodista alemán Kole Kokk describía el 18 de febrero de 1924 el baile realizado en el pequeño castillo de Ilm, en la parte alta de Weimar. Compara la sencillez de estas fiestas en contraposición a las celebradas en Berlín entre otros por la academia Reimann, una escuela de características similares a la Bauhaus, pero de aires mundanos,
53 Valdivieso, Mercedes: “Arte y vida: una nueva unidad” p.56, del catálogo La
Bauhaus de fiesta, editado por Bauhaus archiv y Fundación La Caixa, Barcelona 2005.
54 se refiere a la guerra sufrida por todos ellos.
55 Schrammen, E: de la revista estudiantil Austausch, mayo 1919. Ibídem (51) p. 54. 56 Fiedler, Jeannine y Feierabend, Peter: Fiedler, Jeannine y Feierabend, Peter: Bauhaus. Könemann, Barcelona 2000, p.174 57 Ibídem (51) p. 62.
Fig 1.2.75.- Invitación para la pri-
mera velada de la Bauhaus el 14- 4-1920 realizada por Friedl Dicker.
Fig 1.2.76.- Invitación para la XII ve-
lada de la Bauhaus. Recital de lie- der de Emma Heim. Friedl Dicker. Fran Singer se enamoró de la can- tante Emma Heim y se casaron. Al poco tiempo nació su hijo Bibi. Esta relación supuso un duro golpe para Friedl.
Fig 1.2.77.- Estudiantes de la Bau-
haus de Weimar en torno a 1921- 1923. Se distingue en el centro de la fotografía a Gunta Stölzl con el pelo recogido y un pañuelo estam- pado.
Fig 1.2.78.- Escenario de la obra
de teatro de Oscar Schelemmer “Meta o la pantomima de las esce- nas”.1924
Fig 1.2.79.- 24 de noviembre de
1924. Fiesta con los estudiantes de la Bauhaus en el castillo de Weimar Ilmschösschen. Parece que utilizan los mismos carteles de la obra de Schelemmer.
Fig 1.2.75 Fig 1.2.76
cosmopolita y enteramente privada regentada por el matrimonio Reimann (la alumna Ilse Fehling provenía de allí entre otros):
“… En esta sala del trono del mal gusto presuntuoso58 domina
más el placer de arte y juventud que en todas las salas estilísticamente decoradas del Zoo, de los Reimann, de los Secesionistas y de la Sociedad Artística Estatal. Todo es primitivo, no existe el menor refinamiento, pero tampoco existe aquella altivez que tanto nos molesta en nuestros bailes de máscaras (…) Los miembros de la Bauhaus se ocupan de todo. En primer lugar está la orquesta. Los cinco jóvenes que la componen no me preocupan. Si no tienen suerte con la pintura, podrán dedicarse a hacer giras. Es la mejor orquesta de jazz que he oído desencadenarse (…) un baile sigue a otro casi sin interrupción. Y cuando por fin hay una pausa, una graciosa muchacha, con sus piernas desnudas colgando del escenario, toca con entusiasmante virtuosismo el acordeón. Pero estas piernas desnudas no nos han de hacer creer que el eslogan de las salas de baile de la buena burguesía berlinesa: “poco arriba y nada abajo”, haya sido recogido y reinterpretado con artística libertad por los miembros de la Bauhaus. Al contrario: a los ojos de un berlinés todo resulta sorprendentemente decoroso. Mi inclinación por la estadística me ha hecho registrar en conjunto solamente dos hombros de mujer desnudos. (…)
La comunidad de la Bauhaus (…) forma una pequeña isla cerrada en el mar de la pequeña burguesía de Weimar. Cuatro años de trabajo serio no han sido suficientes para hacer que los miembros de la Bauhaus se habituaran a Weimar y Weimar a los miembros de la Bauhaus (…) Medio divertido y medio avergonzado uno oye la narración que hace Kandinsky, con calma y con humor, sobre los intentos hechos por una magnánima dama de la antigua nobleza para procurar un acercamiento entre la juventud estudiosa de Weimar y los alumnos de la Bauhaus. Invitó a unos y a otros a su casa, pero la juventud estudiantil evitó cuidadosamente todo contacto con los alumnos de la Bauhaus, y éstos fueron demasiado orgullosos para no reaccionar ante este desprecio con un alejamiento todavía mayor.”59
La primera conclusión es que las alumnas de la Bauhaus no eran unas mujeres provocativas como las imaginaban muchos ciudadanos conservadores de Weimar. Sus cuerpos semidesnudos provocaban a “ojos de un berlinés” curtido en la noche, un sentimiento de inocencia e ingenuidad, “sorprendentemente decoroso”.
El segundo punto a tener en consideración es la anécdota de Kandinsky sobre el intento de acercamiento entre dos juventudes bien distintas. La refinada estudiantil de Weimar y los “bauhasianos” en casa probablemente de la condesa Dürckheim. Gropius no exigía el título de bachiller superior para entrar en la Escuela y eran célebres sus vestimentas un tanto exiguas. Por tanto no es de extrañar que ambos grupos permaneciesen como el agua y el aceite. Pero una cosa es segura, este grupo de bauhasianos, orgullosos y con un claro sentimiento identitario, nunca se dieron pena de si mismos. Ellas y ellos tenían el firme convencimiento de estar cumpliendo un cometido y que el futuro eran ellos: “Time is on my side, yes, it is…”, como cantarían posteriormente los Rolling Stones.
58 Se refiere a un salón del castillo
59 Ibídem (8) Diario ”8 Uhr Abendblatt” Berlín, 18 de febrero de 1924, Kole Kokk, p.107.
Fig 1.2.80.- Despacho de Gropius
expuesto en la exposición de 1923. La Alfombra es de Gertrud Arndt y el tapiz de Else Mögelin.
Fig 1.2.81.- Fotografía tomada del
despacho de Walter Gropius en el año 2009.
Fig 1.2.82.- Marcel Breuer, mobilia-
rio infantil y Benita Otte alfombra. Fotografia utilizada en blanco y negro para ilustrar un folleto de la
Fig 1.2.81 Fig 1.2.80
Fig 1.2.82 Fig 1.2.83