Entrar en la Bauhaus no era tarea sencilla. Inicialmente se mantuvo el ratio en torno a 150 alumnos, pero paulatinamente se fue reduciendo este número y en los dos últimos años en Weimar (1923- 1924) tan solo un centenar de alumnos podían cursar simultáneamente los estudios. Los rechazos para continuar en el taller por no superar el Vorlehre eran frecuentes, pero acceder al curso preliminar ya era un logro. A modo de ejemplo se exhibe el formulario15 fechado el 18
de abril de 1921 aceptando el ingreso de Luise Molzahn, hermana del pintor Johannes Molzahn. Posteriormente no aprobó el curso preliminar y tras seis meses en la Escuela se produjo el abandono obligado.
En un impreso editado por la Bauhaus con motivo de la primera exposición de los trabajos del alumnado en abril-mayo de 1922 se explicaba a los visitantes la filosofía del centro: “Un curso de estudio que es nuevo e insólito (…) Todo alumno es admitido por un semestre a simple título de prueba. Durante este periodo de prueba, sólo toma parte en la enseñanza preliminar. (…) Quien, al final del semestre de prueba, haya demostrado un dominio tal sobre materia y forma que pueda ser iniciado en trabajo formal y especializado en una sola materia, será admitido con carácter experimental en el taller correspondiente; por ejemplo, el que esté dotado para trabajos en madera es admitido en la carpintería, el que esté dotado para trabajos
14 Whitford, Frank: La Bauhaus. Ediciones Destino, Madrid 1991, p. 80. 15 Ibídem (14) p. 70. Formulario de la entrevista a Luise Molzahn. (figura 1.2.18)
Fig 1.2.18.- La alumna Luise Mol-
zan aprueba la entrevista para el curso preliminar, firman Gropius, Itten, Muche, Schelemmer y Fei- ninger. Posteriormente no pudo continuar en los talleres al consi-
Fig 1.2.18 Fig 1.2.19
en tela pasa a la sección de tejidos. Pasado este segundo semestre de prueba, el alumno es admitido definitivamente en el taller en calidad de aprendiz y, después de un curso de 3 años, puede presentarse al examen de operario (…). En los talleres no se trabaja nada a base de dibujos procedentes de fuera, ni siquiera de maestros de la Bauhaus, sino que todo aprendiz ha de hacer por sí mismo tanto el trabajo de proyectación como el de ejecución material”.16
En dicho texto todo parece sencillo… pero previamente ya se había originado un problema a causa de los rechazados que desencadenó un cisma.
Lyonel Feininger en una carta a su mujer Julia el 27 de junio de 1919 le cuenta como: “Hay muchos rechazados que están indignados y una pequeña camarilla quiere dirigir una petición al Ministerio para que destituyan inmediatamente a Gropius (…). Gropius se presentó en una asamblea y contestó a todos, hombres y mujeres, que mantenían guardado su malestar. (…) Esa gente es en pequeño lo que Alemania es en grande, dispuesta a perder la cabeza (…). Lo que los estudiantes le reprochan a Gropius, y no sin cierta razón, es su afirmación de que él siempre toma partido “por el arte mas extremista”, arte que es un signo de los tiempos”17
Los peores resultados eran los de los trabajos de la sección de Thedy, profesor que ya estaba en la anterior escuela. Dicho profesor, junto con el doctor Emil Herfurth, perteneciente al Comité
de Ciudadanos y miembros del partido Deustche Volkspartei, elevaron
sus quejas y consiguieron que el Ministerio abriera una investigación dentro de la Escuela.
El 1 de mayo de 1920, el funcionariado del Ministerio de Educación emitió un dictamen tras meses de investigación cuyas conclusiones fueron:
“Con fecha 30 de diciembre de 1919, un grupo de personas pertenecientes especialmente a la categoría de los artistas dirigió al Ministerio de Estado una petición relativa a la Bauhaus Estatal de Weimar. En esta petición se dirigían graves acusaciones a la dirección y a los estudiantes del referido instituto (…)
Que [el director] favorecía de modo unilateral a elementos extranjeros, en perjuicio de los alumnos que pertenecían a la raza alemana. (…) Que tales elementos extranjeros se habían impuesto de manera desconsiderada en la Bauhaus y pretendían dominarla con sus ideas. Además, que se había distribuido a todos los alumnos un opúsculo espartaquista…
…Por lo que se refiere a la afirmación de que elementos de otras razas, y en especial judíos, se han impuesto indebidamente, intentando conducir a la Bauhaus de acuerdo con sus propias ideas y dominarla, resulta ya sorprendente que dos veteranos estudiantes, Linzen y Schrammen, declaren decididamente que nunca se han dado cuenta de nada…Pero resultaría también extraño que 17 judíos- todos los demás estudiantes son de raza aria- pudieran tiranizar a otros 200 estudiantes…
16 Ibídem (8) p. 70.
17 Ibídem (8). p.45-46. Utilizada también la versión inglesa del libro editada por el MIT (Massachussets Institute of Technology) 1976, p.35.
Fig 1.2.21.- Exposición de la Bau-
haus en 1923 donde se muestras los trabajos del curso preliminar en las aulas del edificio de Weimar.
Fig 1.2.22.- Margit Téry-Adler
1920, curso de Itten.
En la fotografía se aprecia la obra de Téry-Adler en el extremo dere- cho, junto a la puerta.
Fig 1.2.23.- Anni Wottiz. 1919, cur-
so de Itten.
Como se puede apreciar en las imágenes, los trabajos de estas mujeres eran realmente dinámicos y radicales. Ellas si pasaron la prue- ba inicial. Tal y como le escribía L. Feininger a su mujer Julia: “`[Gro- pius] siempre toma partido por “el arte más extremista”, arte que es un signo de los tiempos”.
Fig 1.2.22 Fig 1.2.21
En cuanto a los estudiantes que eran promovidos a primer plano, siempre se repiten los mismos nombres.
La encuesta ha revelado que los alumnos y alumnas en cuestión son sujetos particularmente dotados, con gran vivacidad intelectual e interés por el arte, la ciencia, la literatura y en especial por la filosofía. Una chica 18 dentro de este grupo de estudiantes, cuyo nombre
aparece repetidamente entre los aludidos, tiene una personalidad particularmente madura, seria, y cuyo carácter generoso y altruista todos reconocen sin reservas…
…No se puede negar que muchos estudiantes de uno y otro sexo dejan mucho que desear en su comportamiento y modo de vestir. La razón principal de esta situación se ha de ver en la miseria dominante. Precisamente los mejores y más dotados son a menudo también los más pobres.
…La moral de los jóvenes, según se confirma por distintos informes, es excelente. Mantienen buenas relaciones mutuas, se comportan en sentido comunitario, se ayudan recíprocamente y sin egoísmos. No han sido descubiertos abusos, en especial en lo referente a las relaciones entre ambos sexos. La dirección no toleraría una cosa semejante si llegara a tener conocimiento de ello…”19
¿Quién era la estudiante “cuyo nombre aparece repetidamente entre los aludidos, particularmente madura, seria y cuyo carácter generoso y altruista todos reconocen sin reservas”?
A juzgar por las fechas y por su brillante historial la persona aludida sería Friedl Dicker. Además de mujer, judía.