- El Gaumont se llama ‘Espacio INCAA Kiló- metro 0’ y porque tomamos como referencia el hito del kilómetro Cero que está la plaza del Congreso, justo enfrente de la sala. A partir de ahí los “espacios”. Por ejemplo tene- mos uno en Rosario, el viejo cine ‘El Cairo’ es el Espacio INCAA Kilómetro 300. El cine
Ameghino en Bolívar lo hacemos junto con
Tinelli quien compra el vejo cine y nosotros le ponemos el proyector y la pantalla. Tine- lli pone ciento setenta mil pesos para alfom- bra, butacas.. Se iba a convertir en una bai- lanta. Estamos haciendo esto en varios luga-
res: Río Cuarto, San Salvador de Jujuy, Catamarca. Nos llegaron pedidos de Chaco, Tucumán, Santiago del Estero, Mendoza...
- Estamos así en distintos lugares. La idea es que discutimos con el privado a ver qué es lo que le falta y en pos de lo que le falta hacemos un acuerdo de partes. Si lo que falta es por ejemplo, proyector y pantalla, lo ponemos no- sotros; si falta proyector, pantalla y audio, el audio lo ponen ellos, si no lo ponemos nosotros y nos quedamos con un porcentaje de la venta de entra- das de lo que va en el año. Tampoco es que somos un saco sin fondo, en- tonces vamos a un acuerdo y nosotros nos quedamos con una parte y a cambio ponemos cartelería INCAA, los espacios de bar, los espacios de libre- ría, merchandising de cine. Es muy interesante, tazas, remeras con logos. Es un criterio... Queremos armar los viejos catálogos de película donde la gen- te entra al cine y cuando se va se lleva a su casa una ficha técnica o un material de lo que vio. Todo este criterio lo pone Mar-
keting. Esto es lo que estamos haciendo
con respecto a marketing en grandes li- neas, lo que estamos haciendo con respec- to a los lanzamientos.
Cuando esta gestión asume en el Instituto, el otro problema que había era pago del derecho de antena.
- ¿Cuándo salía la película por televisión?
- Claro, y cuando la película tenía que nacer al mundo. Digamos que era un tema que no estaba demasiado contemplado, había mucho apoyo en la pro- ducción de la película en cuanto a créditos, subsidios, mucho hincapié en la etapa de producción y cuando la película estaba terminada era como ‘que dios te ayude’. Más que nada buscar el apoyo a la exhibición, distribución del producto terminado, un acompañamiento. Lo que se hizo más que darle la suma fija a la película cuando estaba terminada, esa suma se le cambió por un pack de servicios de acompañamiento en lanzamiento y difusión. Cuando hay una película argentina por estrenarse el productor y el director de la película se sientan y arman con la gente de Marketing una estrategia puntual y espécifica para cada película buscándole su potencial target, en qué sala se puede estrenar, en qué medios, de acuerdo a las características de la película y del público al que está dirigida en que medios hay que ha- cerle prensa. Se le hace el acompañamiento de prensa, se construye la pau- ta, se hace todo un acompañamiento de gráfica en la calle, en subTV- que es un tema que está pegando mucho-.
La idea es acompañar a cada film y darle una oportunidad de que la gente lo conozca antes de que se estrene o en su primera semana. El tema con las películas nacionales es que como no cuentan con la mega estructura holly- wodense para el lanzamiento, muchas veces se van construyendo en el ima- ginario del público de boca en boca, pero como muchas veces el tema de la cuota en pantalla –el tiempo de exhibición– y el bordereaux no les permite esperar a esas películas. Y quizás se estrena una película argentina que con el boca en boca como es un buen producto la primera semana puede andar mal, la segunda puede andar regular y la tercera la película es una pegada, porque la gente se la va recomendando pero el tema es que muchas veces los exhibidores no esperan y a la semana te la bajan. Entonces necesitaban un acompañamiento adicional y pensar muy bien el target, porque como no se puede hacer un mega lanzamiento masivo, es un trabajo profesional y ar- tesanal. Que aparte sirve para el posicionamiento del cine argentino, más allá de esa película en particular, y de generar un conciencia de acercamien- to al cine argentino cuando a veces hay un poco de prejuicio.
- ¿Cuántas películas quedaron en manos de los directores, que fracasaron porque faltó difusión y además porque el mismo realizador no ponía la cabeza en que hay un público que las va a ver? Además, los créditos no
se recuperaban nunca o los directores mismos se fundían, el tipo que hi- poteca la casa para filmar que queda arruinado y no tiene porqué ser así. Gran parte de los créditos iban a pérdida, ¿hay recupero ahora?
- Si. La idea es no desechar ningún tipo de cine. Por un lado necesitás ese cine ‘chiquito’, de autor, experimental, chiquito en cuanto a la cantidad de gente –no es una apreciación cualitativa– porque esa película nunca te va a meter cien mil espectadores y también se encuentra el cine industrial, el cine que va llevar un gran público que es el que te permite sostener al otro cine.
- Y ahí ¿cómo es el vinculo del Instituto, con lo que hace por ejemplo, Adrián Suar? ¿También está presente el INCAA?
- Sí, pero muchas veces estas producciones que tienen un soporte económico, empresarial y de logística tan grande, no requieren la ayuda de la estrategia de marketing para el lanzamiento, ellos ya tienen su lanzamiento armado. Recuperan pronto los préstamos que se les puedan hacer, generan entradas para el cine cuyo diez por ciento va a venir al instituto para el fomento del cine de ellos o de cualquier otro. Si ‘Apasionados’ te mete dos millones dos- cientos mil espectadores como, creo, que metió en el 2002, no vuelve a ‘Apa-
sionados’, no vuelve a Pol-ka –la productora de Adrián Suar–: vuelve a la
industria. Entonces es absolutamente necesario que coexistan todas estas.. Hay productos comerciales buenos, dignos, hay productos comerciales ma- los como hay cine de autor bueno y cine de autor horripilante realmente, en Argentina y en todas partes del mundo. La diferencia con Estados Unidos es que con la cantidad de producción que tienen seguramente el 95% anual del cine que se produce allí es pésimo pero el 5% bueno es tan grande porque la producción total es tan grande que termina siendo aplastante. Hay quienes viven diciendo que el cine yanqui es bueno. MENTIRA!! Lo que pasa es que sobre el total que tienen, logran mucha más visibilidad y a eso le sumás el dinero de que disponen para marketing, lanzamientos, seguimiento.