Aspecto 5: Conservación de la identidad y formas de vida raizales
3. ANÁLISIS CRÍTICO DEL MARCO LEGAL ENVUELTO EN LOS ASPECTOS FUNDAMENTALES DE LAS RELACIONES CAMPESINAS CON EL AGUA
4.3 NUEVOS ENFOQUES ALREDEDOR DE LA CONFIGURACIÓN Y NATURALEZA DEL AGUA
Teniendo en cuenta que esta es la fase de educación de la IAP, los enfoques que sirvieron de apoyo para establecer la línea de base en torno a las afectaciones de la autonomía y vitalidad en las relaciones del campesino con el agua, fueron el fenómeno de Globalocentrismo, el análisis de construcción de escasez de agua a partir de la implantación de industrias extractivas, la perspectiva de Ciclos Hidrosociales y el enfoque de Agencia Socionatural Campesina. Se consideró importante en primera instancia estudiar la conceptualización del fenómeno del Globalocentrismo, ya que examina críticamente la perturbación de las dinámicas territoriales tradicionales ante el establecimiento y la imposición de la globalización. En relación con lo anterior, se estudió el análisis conceptual sobre la construcción de escasez de agua a partir de la implantación de proyectos transnacionales, en el marco de los proyectos de modernización rural. También se trajo a colación la perspectiva de Ciclos Hidrosociales explicada en el primer capítulo, ya que provee herramientas cognoscitivas claves para entender esas maneras en que se dan las relaciones socionaturales y también para establecer algunas pautas de base que permitan caracterizar la manera en que dichas relaciones pierden su poder y enlace. Finalmente, se expone el enfoque de Agencia Socionatural Campesina que aborda esta investigación, para referirse al fenómeno de resistencia campesina, presente en una parte del campesinado del colectivo de estudio, que se ha motivado sobre una especie de escepticismo comunitario a la modernización para intentar otras posibles formas de vida que
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valoren el territorio en su conjunto y no desde la destructiva perspectiva económica global.
4.3.1 Globalocentrismo e Hidrocracias. Para analizar los mecanismos legislativos de desposesión de los derechos campesinos y ambientales que se configuran actualmente en las ruralidades campesinas de los ríos Tuluá y Morales, Escobar (2001) explica un fenómeno que denomina Globalocentrismo, haciendo referencia al predominio y privilegio del espacio sobre el lugar, del capitalismo sobre formas no capitalistas, y de las culturas y naturalezas globales sobre las locales, en las políticas de desarrollo rural. El efecto de la anulación de la posición del lugar, se traduce en la anulación de todo lo que el lugar alberga, esto es, la cultura, las economías locales y su conformación física y poblacional. Según Slater (1998) este fenómeno implica además, la marginación de la producción intelectual que se desarrolla en las “periferias” del mundo. Luego, como lo explican Zimmerer y Basset (2003), este Globalocentrismo opera mediante la implantación del modelo de modernización que parte de las creencias del empirismo científico renacentista y de la era romántica, donde se le otorga a la naturaleza un género femenino y a la humanidad un género masculino, considerando que el deber de la naturaleza es servirle a la humanidad (Arrojo, 2010). Así, la operación jerárquica de la dinámica modernista para el desarrollo, parte de los mandatos e intereses de los países del norte global, donde predominan ambientes industriales y urbanos; hacia los países del sur global, donde se encuentran especialmente los recursos que requiere la industria.
En cuanto a los mecanismos de desposesión territorial a través del ejercicio del control global sobre el agua, Wester (2008) hace referencia al concepto de Hidrocracias, definidas como las burocracias hidráulicas que se apoderan de los ríos para llevar a cabo “la misión hidráulica”. Dicha misión, hace alusión al manejo del agua para los fines de la modernización rural mediante acciones tecnológicas que buscan sacarle el máximo provecho al agua. Estas hidrocracias están fundamentadas en alianzas políticas, financieras y científicas que combinan un discurso de legitimación, con la autoridad, el dinero y con un conocimiento especializado que está validado por la ciencia positivista (Roa y Duarte, 2012). Así mismo, están direccionadas hacia la privatización de los derechos públicos del agua, lo que es posible gracias al fácil traslado desde el poder centralizado del Estado, o a través de su despojo, en caso de estar materializados en la gestión
comunitaria (Shiva, 2004 y Boelens et al. 2010).
El cuestionamiento de las formas en que el Estado ejerce un poder autoritario sobre los territorios, bajo constituciones y marcos legales y políticos basados en la democracia, ha sido examinado por pensadores como Foucault (1991). Este autor identificó un modo genérico de gobierno donde, según su expresión, “se conducen los sujetos conducidos”, lo que denominó como Gubernamentalidad. De este modo, conceptualizó el Biopoder como esa forma de gobierno de las sociedades
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modernas que impone la soberanía sobre un conjunto de personas, a la vez que legitima su autoridad justificando su gobernanza a través de programas de promoción de la salud, desarrollo y protección social (Fletcher, 2010).
En el estudio del Biopoder ejercido a través de la gobernanza ambiental enmarcada en el neoliberalismo, Fletcher (2010) denota diferentes tipos de tendencias políticas ambientalistas que denota como “Ambientalidades”. Estas,
van desde el modelo proteccionista de “conservación de la fortaleza” hasta el
enfoque contrapuesto de “conservación participativa de base comunitaria”. De esta forma y correspondiente con el marco posestructuralista de Gubernamentalidad que plantea Foucault (1977; 1991), el autor clasifica cuatro tipos Ambientalidades así: la disciplinar o liberal, la neoliberal, la de la soberanía y la de la verdad. Las dos primeras se enfocan como prácticas de Biopoder en la conservación ambiental, entendiendo el Biopoder en este caso, como el ejercicio del poder justificado en la nutrición y el sostenimiento de la vida. La diferencia entre la Ambientalidad disciplinar y la neoliberal radica en que la primera se enfoca hacia la aprobación o desaprobación moral del comportamiento de los individuos y hacia la disminución del uso de los recursos, y la segunda opera a través de incentivos al compromiso con la conservación ambiental, pasando a ser entonces un objetivo de crecimiento económico. La Ambientalidad de la soberanía representa el enfoque de conservación que figura fortalezas en forma de “áreas protegidas”, bajo la estrategia de cercos y multas, y la Ambientalidad de la verdad se refiere a las prácticas de conservación argumentadas en una verdad manifiesta desde cosmogonías que plantean una interconexión de la esencia humana con la naturaleza. Por último, el autor plantea que los análisis críticos de los ecologistas políticos hacia estas formas de gobernanza de la conservación ambiental, podrían constituir una Ambientalidad naciente, denominada “de la liberación o post- conservación”, con temas como propiedad común y justicia social y ambiental (Fletcher, 2010).
4.3.2 Análisis conceptual sobre la construcción de escasez de agua. Machado (2010) explica cómo la escasez de agua ha sido construida desde el cambio entre la visión del agua como elemento sagrado hacia el paradigma del agua como recurso científico. Al igual que en el análisis de la naturaleza social y política abordada dentro del concepto de Ciclos Hidrosociales, esta conceptualización de escasez del agua se percibe examinando las actuales formas de poder inmersas en el manejo y la distribución de los usos sociales del agua, inventados para la constitución de la sociedad.
La perspectiva del agua como recurso es fundamental para la implantación del Capitalismo y su orden moderno, la cual está basada en la expansión industrial. En este marco, el agua se concibe como un insumo clave para los procesos productivos, por lo que su uso intensivo se convierte en un factor fundamental para la construcción de riqueza. No obstante, los efectos simultáneos de esta
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construcción de riqueza se traducen en la construcción de la escasez de agua para los usos de la subsistencia humana y para las dinámicas ambientales del agua. Dentro de ello, por una parte se analiza la escasez del agua como consecuencia de la disminución de la disponibilidad del agua debido a la modificación y contaminación de los ecosistemas territoriales. De acuerdo con lo sustentado en capítulos anteriores, estos efectos se ocasionan por la ilimitada expansión industrial que trae consigo la extracción a gran escala de “recursos naturales”. Aquí cabe señalar que mientras que la connotación del agua sagrada regulaba las prácticas humanas de depredación y contaminación, la visión del agua científica actualmente ha impulsado desenfrenadamente la producción y consumo de mercancías. En este sentido, el acceso al agua y su disponibilidad se vuelven simplemente una cuestión de implantación de obras de inversión de ingeniería hidráulica, las cuales actúan como medio de expansión para la producción industrial y el comercio. Así las cosas, la intervención “ingenieril” de las geografías trazadas por los flujos y circuitos del agua, ha desencadenado riesgos que resultan de la degradación y destrucción de estos lugares. Por otra parte, la construcción de escasez de agua surge de las desigualdades generadas en las redes sociales de circulación y distribución del agua. La modalidad de asignación social del “recurso hídrico” en el estilo de vida moderno se hace a través del mercado y su distribución se realiza de acuerdo con la capacidad de pago en dinero. Igualmente, la importancia de un uso del agua se determina según su posicionamiento en el mercado, bajo criterios de rentabilidad y no de prioridad
social (Ibíd. Machado, 2010, p 69-70).
Uno de los sectores que más ha marcado desigualdades hídricas en el mundo global ha sido la implantación de la minería transnacional. Este sector consume y contamina grandes cantidades de agua y es controlado por pocas empresas en el mundo. El poder económico de estas empresas les permite ejercer el control sobre el mercado del agua, lo que involucra la imposición de políticas globales sobre el agua, el ambiente y la sociedad. De esta manera, la alta rentabilidad que produce la minería para el interés de pocos deja a numerosas poblaciones locales desplazadas, en estado de vulnerabilidad extrema, enfermedad, pobreza y en vía de extinción. Esta rentabilidad está asociada a los bajos costos de explotación de recursos naturales permitidos legalmente, lo que trae consigo la esterilización de los territorios. En América Latina, el predominio del paradigma del agua científica se viene promoviendo en los últimos veinte (20) años mediante la imposición de políticas de “uso racional del recurso hídrico”. Esto, justificado en argumentos de escasez del agua y manejado mediante la asignación de la máxima rentabilidad posible, lo que le concede la prioridad en el acceso a la minería transnacional. Así mismo, el imaginario de tales agendas políticas gubernamentales considera que las visiones originarias del agua como elemento sagrado y vital son “irracionales”. No obstante, las comunidades locales que resisten a la minería transnacional identifican que lo “irracional” es combatir una supuesta escasez del agua permitiendo su real exacerbación, donde además destruyen montañas y se sacrifican fuentes de agua para la extracción de metales sin mayor valor de uso,
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como es el caso del oro (Ibíd. Machado, 2010, p. 66-86). De acuerdo con lo
anterior, el autor considera que: “el discurso de la ´escasez` encubre… el asalto mundial privatista sobre las fuentes de agua, tratándose, por tanto, de una
‘escasez’ políticamente producida y económicamente conveniente “ (Ibíd.
Machado, 2010, p. 64).
Vélez (2012) analizó la generación o, en sus términos, “construcción de la escasez
de agua” en la cuenca alta del Río Cauca69 ubicada en los Andes colombianos,
mediante el estudio de la interconexión entre el desarrollo económico, el poder político y el cambio ambiental. Así como en la investigación que aborda esta tesis, la autora facilitó una IAP empleando una perspectiva geo-histórica de la ecología política para examinar cómo la expansión capitalista basada en proyectos de base
hidráulica ha despojado los derechos de la comunidades locales
afrodescendientes que han permanecido en el territorio bajo sus formas de vida ancestral desde los tiempos de la liberación de la esclavitud. El estudio identificó que tal crecimiento capitalista se ha dinamizado geográficamente a partir de dos proyectos pilares del desarrollo rural en el norte del departamento del Cauca y en el departamento del Valle del Cauca, bajo los intereses de un pequeño grupo de familias que tradicionalmente han ejercido el control económico y político de la región. Estos son, el proyecto multipropósito de regulación del río Cauca y el distrito de riego de Agua Blanca. La configuración de estos lugares desde la década de 1950 ha avanzado en contracorriente al agua regional de la cuenca del río Cauca, obedeciendo a un violento modelo de acumulación de capital a través de la apropiación y el despojo de las tierras y aguas de las comunidades locales negras e indígenas que han habitado ancestralmente estos lugares. Dicho fenómeno es visto por la autora como una forma particular de “racismo ambiental”, que consiste en la pérdida progresiva del territorio de estas comunidades ancestrales mediante la privatización y expropiación de los bienes de uso ambiental, lo que ha sido posible mediante los arreglos históricos entre las élites nacionales y multinacionales, donde el Estado juega un papel fundamental. En la operación de este modelo de marginación y despojo a las comunidades locales, se han empleado no solo estrategias políticas sino también mecanismos de violencia verbal, sexual y armada ejercida por funcionarios de la Fuerza Pública estatal, grupos paramilitares y desde las mismas empresas privadas (ICESI, 2011, De los
Ríos, 2014; Sañudo et al. 2014).
La configuración del paisaje del capital en el alto río Cauca inició con la implantación de la agroindustria de la caña mediante grandes haciendas sobre las llanuras de la zona plana. Así, la población ancestral fue desplazada hacia las montañas. En la década de 1980, se implantó el represamiento de La Salvajina sobre la alta montaña del río Cauca (municipio de Suárez), enmarcado en el proyecto multipropósito de regulación del río Cauca (Vélez, 2012). Nuevamente,
69 Como se explicó en el primer capítulo, el contexto de esta IAP tiene lugar en la cuenca media de
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las comunidades locales fueron forzadas a migrar no solo por expropiación de sus tierras, sino también por la desconexión regional de los medios de transporte y por el aislamiento y la obstrucción de fuentes de trabajo como la pesca, la minería, la agricultura y la balsería. Según el relato de las comunidades, la CVC como autoridad ambiental y ejecutora del proyecto Salvajina hizo varias promesas y ofreció garantías a las comunidades desplazadas y en 1986 se firmó un acta de compromiso que no ha sido cumplido después de casi 30 años. Entre las promesas están, la reubicación de las familias en lugares más favorables, la electrificación de la región, el impulso del turismo, infraestructura vial y la generación de empleo continuo, entre otras (De los Ríos, 2014).
Hoy en día, se observa que los paisajes del alto Suárez han sido entregados a grandes negocios del capital como la ganadería, el cultivo de coníferas y la
minería a gran escala. Las familias que todavía “perviven70” en el territorio lo han
logrado gracias a que todavía pueden ejercer la minería ancestral. Ellos no la consideran una actividad económica sino más bien una dinámica cultural, en cuanto recoge la sabiduría de sus antepasados y se ejerce de manera familiar, colectiva, hasta que se logran los fines de subsistencia familiar. Así mismo, se pueden observar diferentes tipos de tecnificación en este tipo de minería, sin embargo, no se permite la tecnificación mediante maquinaria de extracción a gran escala. La lógica ancestral de esta minería indica que si se extrae todo el mineral en corto tiempo, la comunidad solo podrá permanecer en el territorio hasta ese momento. Esta minería se hace en las riberas de los ríos. En este sentido, el río Ovejas es considerado por las comunidades de alto Suárez como su papá y su mamá. Desde comienzos del siglo XXI y hasta ahora, la minería comunitaria está librando una competencia por completo desigual contra empresas mineras transnacionales. El proceso ha cobrado la vida de muchos líderes y lideresas comunitarias y ha generado un nuevo proceso de desplazamiento forzado a través de mecanismos legales e ilegales. Por ejemplo, actualmente la intervención y desviación del río Ovejas es el objetivo del plan de manejo ambiental de la
EPSA71. Así mismo, las mineras familiares fueron obligadas a legalizarse para
acceder a las titulaciones, pero cuando solicitaron los títulos se encontraron con que sus tierras ya estaban tituladas para la extracción minera de las grandes
empresas transnacionales (ICESI, 2011, De los Ríos, 2014; Sañudo et al. 2014).
Para hacerle frente a la situación y defender la soberanía ancestral, las comunidades se han organizado de acuerdo con los lineamientos constitucionales para el ejercicio de los derechos integrales de los grupos étnicos y sus reglamentos legales asociados. En este sentido, se ha creado una comisión interétnica para fortalecer el proceso de resistencia y reivindicación que están llevando a cabo los colectivos afrodescendientes, campesinos e indígenas; no solo
70 Expresión local que se refiere a que permanecen resistiendo en el territorio.
71Empresa privada del sector eléctrico que presta los servicios públicos a la mayor parte del pis y
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a nivel del municipio de Suárez sino en todo el norte del departamento del Cauca. Empero, a pesar de todo el esfuerzo y los sacrificios de estas comunidades, el grupo de familias élite que controlan el poder siguen evadiendo la responsabilidad sobre los daños sociales y ambientales que han generado, jugando estrategias de creación y disolución de empresas comerciales según les convenga. Así mismo, siguen desplazando a las comunidades locales y siguen manipulando el cumplimiento de los compromisos constitucionales como lo es el de la consulta previa, libre e informada (ICESI, 2011; Vélez, 2012, p. 445).
4.3.3 Agencia Socionatural Campesina. En el contexto ideológico de esta investigación, la Agencia Socionatural Campesina se refiere al reconocimiento del rol autónomo que ha desempeñado el campesinado en la defensa y preservación de sus interacciones socionaturales tradicionales dentro de sus territorios de vida. El estudio de este reconocimiento se sitúa en el campesinado como sujeto de acción. Este término se abordó siguiendo la conceptualización de Agencia Campesina que aborda Singh (2002), en la perspectiva de los estudios subalternos para profundizar el papel de la insurgencia campesina en la India colonial como realizador consciente de su propia rebelión. En este marco, se cuestionan las perspectivas reduccionistas de la historiografía convencional para abordar la transformación social relacionada con los movimientos campesinos. Así, se identifican algunas formas en que las diversas corrientes epistemológicas basadas en la ideología de las élites evaden la profundización de los fenómenos económicos, sociales y políticos inmersos en los movimientos de insurgencia
campesina72. Luego, lo que busca la perspectiva de la agencia campesina en los
estudios subalternos es representar la voz del subalterno, que en este caso corresponde a la voz del campesinado que actúa en contracorriente a las élites poderosas. Esto, para entender sus posiciones ideológicas y razonamientos en la materialización de sus acciones.
4.4 LA IAP EN EL ESTUDIO DE CICLOS HIDROSOCIALES DE LOS RÍOS