Comentario XLI.
Los ocho primeros versos de este epigrama se entienden sin dificultad. Sobre los versos 7 y 8 se echa de ver que ellos están concebidos en el mismo espíritu que el epigrama XX, en el cual se hace una semblanza del sabio taoísta en contraste con la ceguera y la vanidad del mundo. “Si el hombre vulgar no se riera a carcajadas”, vale decir, si hay algo que el hombre vulgar considera digno de atención, eso, ciertamente no es el Tao verdadero, dice Lao Tse. Lo cual tiene relación con los primeros versos del primer epigrama en los que se hace una distinción entre el Tao eterno y los taos contingentes que pueden ser explicados o enseñados a modo de doctrinas claramente formuladas. Aunque por lo peyorativo del epigrama XLI se entiende que Lao Tse alude a sabios de ínfima categoría, como los que abundaban en esa época decadente y cuyo distintivo más característico era la importancia que daban a la racionalización. Carentes de verdadera sabiduría, la enseñanza de un Tao inefable que más que una doctrina es una actitud fundamental en la vida y una experiencia trascendente personal e insubstituible, motivaba en ellos la burla, paradojal expresión destinada a ocultar la secreta certeza que todo hombre inferior tiene de serlo.
La cita de diferentes sentencias que comienza en el verso 9 se relaciona también con el ya mencionado epigrama XX en el cual se contrasta la deformidad del mundo con la verdad, en abstracto en este epigrama, y encamada en un hombre en el epigrama XX.
Si bien el texto es bastante claro, valdría la pena detallar en qué actitudes del sabio taoísta se echa de ver que el verdadero camino y la verdadera virtud son o parecen ser lo que aquí se dice.
Que el verdadero camino (Tao) parezca obscuro siendo la luz misma, se entiende justamente por la clara formulación racional que caracteriza a las doctrinas o taos contingentes, ante las cuales, la enseñanza del Tao eterno parece incomprensible. Que el camino del verdadero progreso espiritual parezca retrógrado, se entiende en relación al materialismo de las épocas decadentes que propone un progreso por la vía del bienestar y el éxito, volumen de negocios, aumento del poder, perfeccionamiento tecnológico. Que el camino llano del Tao parezca irregular, es decir, que suba y baje, se explica en relación a la permanente ondulación de las fuerzas espirituales que avanzan y retroceden según su propia ley como también por el influjo de las pasiones y malos hábitos acumulados en el pasado. No obstante, lo llano de
ese camino verdadero se entiende en relación al propósito inquebrantable de continuar por él a cualquier precio.
El vacío de la suprema virtud mencionado en el verso 13 se refiere a la actitud receptiva del sabio taoísta frente a la irradiación espiritual procedente de lo alto. Es lo que en cristiano se llama la muerte a sí mismo, el vaciamiento del yo, etc.
La apariencia de suciedad que presenta para el mundo la suprema pureza está referida a una especial característica del sabio taoísta cual es la de no rechazar a ningún hombre (“A los malos ¿por qué habría que rechazar los?”). En este sentido la relación de Jesús con gente enferma, miserable y hasta de mala vida, sería el mejor ejemplo que podría hallarse para ilustrar este pasaje... En tanto que la apología de lo correcto e intachable con el conse cuente desprecio y rechazo de lo imperfecto, es lo propio del sabio de inferior categoría, modo de proceder propio del fariseísmo.
La apariencia de incapacidad de la verdadera virtud se explica por las mismas razones que Lao Tse se tacha a sí mismo de incapaz y torpe en el epigrama XX frente a un mundo organizado según la escala de valores de los más capaces. De hecho los grandes santos que han surgido en épocas decadentes, han dado la impresión de ser todos inútiles en relación al negocio de la vida en que los demás hombres aparecían comprometidos y empeñados. En este sentido la imagen de Jesús en el contexto del mundo en que vivió, sirve también para ilustrar este pasaje, como asimismo la de Juan el Bautista y el Buda.
En el verso 16 el calificativo de “oculto” alude a lo que los hombres mundanos no advierten ni comprenden.
En lo que se refiere a la aparente deshonestidad de la rectitud verdadera, se entiende, por lo independiente que aparece el verdadero sabio de todo lo que los hombres mundanos estiman como lo correcto y deseable. En este sentido Jesús páralos judíos de su tiempo tenía actitudes criticables en lo que se refiere, por ejemplo, al patriotismo, pues no se rebelaba contra la obligación de pagar impuesto a los romanos. Curó al servidor del centurión y rechazó la resistencia armada en que algunos cifraban su esperanza de liberación, amarrando las manos de una posible rebelión con la célebre sentencia dada a Pedro (un ex revolucionario) “Quien se sirve de la espada morirá al filo de la espada” (“Quien a hierro mata, a hierro muere”). Por ésta y otras razones su proceder debió ser mirado con desconfianza por los judíos.
Los versos 18,19,20, y 21 son imágenes metafóricas de la trascenden cia del Tao. Un cuadrado sin ángulo es un modo de sugerir un área de
extensión inconmensurable, lo mismo una imagen carente de contomos.La música más sublime (la flauta del monje en meditación) es extremadamente suave y de forma simplísima. Las grandes cualidades humanas (Te, la Virtud del Tao) tardan en madurar y manifestarse, como una gran obra de arte tarda en ser terminada. Si consideramos el simbolismo del vaso en el verso 19 como una alusión al Imperio, ese más grande vaso que tarda en modelarse puede referirse a la esperanza de un restablecimiento escatológico de la armonía original del mundo. Todo lo cual alude metafóricamente a lo secreto, alejado, diferente, excepcional e inasible del misterio del Tao.
En los versos finales se afirma que, no obstante lo secreto e inefable del Tao, él es la fuente de la verdadera eficacia que sostiene y realiza todo lo existente.