SOCIEDAD CUBANA DE SALUD PÚBLICA*
EL OBSTETRA EMINENTE
El doctor Álvarez Lajonchere que ganó brillantemente sus ejercicios de concurso-oposición para médico residente en el Hospital Universitario General Calixto García, se mantuvo esos seis años en el pabellón" Doctor Enrique Núñez", de dicha unidad, donde radicaba la cátedra de Obstetricia con su clínica de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Habana y uno de los servicios clínicos de la cátedra de Ginecología con su clínica.
Este pabellón, que había sido al construirse en 1920 sede del Hospital de Maternidad e Infancia Doctor Enrique Núñez, fue incorporado revolucionariamente en 1923 a la cátedra de Obstetricia con su clínica por el doctor Eusebio Hernández Pérez, gloria de la obstetricia continental y General de Brigada del Ejército Libertador de Cuba.4 En él se va a formar científica y docentemente el doctor Álvarez Lajonchere.
Cuando arribó a ella como alumno interno, la cátedra de Obstetricia era la única de la Facultad de Medicina que siendo doble tenía una sola asignatura y todos sus servicios -que eran: salón de partos, salón de cirugía, salón de legrados, 2 salas de gestantes, 4 salas de puerperio, servicio de radiología, cuerpo de guardia, consultas externas, salón de clases y Escuela de Comadronas- estaban en el pabellón Doctor Enrique Núñez, donde también radicaba el Departamento de Prematuros y Recién Nacidos Patológicos, perteneciente a la cátedra de Patología y Clínica Infantiles y las dos salas de ginecología que constituían el segundo servicio clínico de la cátedra de Ginecología con su clínica.
Los dos profesores titulares de las cátedras de Obstetricia lo eran los doctores Sergio García Marrúz (padre) y José M. Ramírez Olivella y los dos auxiliares los doctores Julio Ortiz Pérez y Francisco Vilalta Gandarrilla, todos obstetras eminentes que habían sido alumnos preferidos del profesor
Hernández Pérez. De todos ellos recibirá el doctor Álvarez Lajonchere conocimientos imprescindibles, pero principalmente del doctor Julio Ortiz Pérez, su verdadero maestro, uno de los más completos obstetras cubanos de esos tiempos, formado en los servicios de obstetricia y cirugía del Hospital General Calixto García junto a su padre el doctor Julio Ortiz Coffigny, laborioso y cultísimo tocólogo y su primo el doctor Julio Ortiz Cano, uno de los cirujanos de mayor habilidad quirúrgica de su época.
Con el doctor Ortiz Pérez realizará las primeras esterilizaciones puerperales efectuadas en Cuba e igualmente asistirá como su ayudante a la primera cesárea televisada en el país. También junto a su maestro ingresará a la cátedra de Obstetricia con su clínica No. 15, como profesor adscripto, por acuerdo del claustro de la Facultad de Medicina de 3 de noviembre de 1950 y a propuesta de la Comisión Permanente de Adscripción.5
En la sesión de 1950 de la Escuela de Verano de la Universidad de La Habana toma un curso sobre Clínica Radiológica y en 1953 viaja a París, Francia, donde recibe un adiestramiento en la preparación psicoprofiláctica para el parto y a su regreso a La Habana publica un extenso artículo en la popular revista Bohemia con el título "La supresión del dolor en el parto normal", 6 de septiembre de 1953, en el que expone los fundamentos teóricos y aspectos prácticos de la psicoprofilaxis en el parto, para conocimiento de profesionales de la medicina y público en general. Esta fecha marca el inicio de tales estudios en nuestro país.
Otros aportes suyos a la práctica obstétrica en Cuba lo constituyen: la introducción de forceps de Luikart-Simpson (1947) en sustitución del viejo modelo de principios de siglo del profesor Pinard; su demostración radiológica de las ventajas del después llamado "parto vertical", cuyos resultados publicados en los artículos "Modificaciones de la presentación fetal a los cambios de posición materna" e "Influencia de los cambios posturales en el encajamiento y descenso de la cabeza fetal", ambos de 1952, constituyen de los primeros publicados en este siglo sobre las ventajas de las posiciones para el parto con el tronco de la parturienta erecto, según había sido costumbre en todos los pueblos primitivos; la modificación de las espátulas de Thierry (1955), diseño compartido con el doctor Juan A. Rodríguez-Feo López; una valva suprapúbica para la operación cesárea (1956), consistente en un diseño anatómico para separar vejiga y peritoneo, la cual puede articularse a un separador de Balfour y por último su estudio sobre la posibilidad de inducir el parto y también el aborto, por separación de las membranas ovulares de su inserción uterina, leído en la Primera Reunión de Obstetras y Ginecólogos Cubanos, La Habana, 1955, con el título "Informe sobre una técnica original por coriodiéresis". En un criterio similar al de esta técnica se fundamenta la de Y. Manabe, del Japón, para inducir abortos del segundo trimestre de la gestación, utilizándose solución de Rivanol para separar las membranas ovulares, técnica esta última introducida también en Cuba por el profesor Álvarez Lajonchere desde 1970, la que se mantiene en uso en la actualidad.
De 1948 a 1959 laboró como obstetra del Sanatorio Antituberculoso La Esperanza y también conoció la experiencia de trabajo en una institución mutualista como la Maternidad Privada del Vedado. Por estos años publica numerosos artículos científicos en importantes revistas especializadas del país como: Revista Cubana de Obstetricia y Ginecología, Archivos del Hospital Universitario, Revista Medicina Latina, Boletín del Sanatorio La Esperanza y otras. No son pocos, también, los congresos nacionales y extranjeros en los que participa con interesantes ponencias.6
Entre sus principales trabajos publicados entonces se encuentran: "Consideraciones sobre un caso de hidramnios" (1947); "Esquema de discusión de algunos problemas obstétricos de la tuberculosis" (1950); "Las anestesias subaracnoideas mínimas en la operatoria obstétrica de la vía vaginal" (1950); "Sickle-cells anemia complicando embarazo" (1950); "Sobre un caso de ascitis y embarazo" (1950); "Aborto uterino: conducta a seguir" (1950), también publicado en folleto; El riesgo quirúrgico en la tisiocirugía
de la embarazada (1952); Sistema nervioso y gestosis (1952) y Consideraciones sobre una estadística de alumbramiento artificial manual
(1952).
Al iniciarse en 1959 nuestro actual período histórico de Revolución Socialista era el doctor Álvarez Lajonchere, sin lugar a dudas, una de las figuras más importantes de la obstetricia cubana y ocupaba entre otros los cargos de: médico asociado a la cátedra de Obstetricia con su clínica, miembro titular de la Sociedad Cubana de Obstetricia y Ginecología, miembro correspondiente de la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia con sede en Suiza, tocólogo del Sanatorio La Esperanza y la Maternidad Privada del Vedado, con una numerosa clientela en su consultorio de calle 23 No. 805 en el Vedado, La Habana.7