• No se han encontrado resultados

PROFESORES Y OTRO PERSONAL DOCENTE DE LA CÁTEDRA

In document EN LOS DOMINIOS DE ESCULAPIO (página 81-96)

NERVIOSAS Y MENTALES DE LA UNIVERSIDAD DE LA HABANA (1906 1961)

PROFESORES Y OTRO PERSONAL DOCENTE DE LA CÁTEDRA

Como ya se dejó dicho la cátedra Patología y Clínica de las Enfermedades Nerviosas y Mentales fue creada por Ley de 12 de julio de 1906 y comprendía dos plazas de profesores, titular y auxiliar. Sacada a concurso-oposición la primera, la obtuvo limpia y brillantemente el doctor José Antonio Valdés Anciano, quien fue nombrado por Decreto del Gobernador Provisional de Cuba de 10 de diciembre de 1906 y tomó posesión dos días más tarde. En el concurso previo a los ejercicios de oposición presentó una bibliografía sobre enfermedades nerviosas y mentales con 14 000 referencias, lo que dice mucho de su saber acerca de la especialidad en aquella época.5

Fig 8. Dr. José A. Valdés Anciano (1867-1923). Primer profesor de la Cátedra de Patología y Clínica de las Enfermedades Nerviosas y Mentales de la Universidad de La Habana.

El doctor Valdés Anciano nació en Matanzas el 31 de marzo de 1867. Sus estudios médicos los cursó en la Universidad de La Habana, donde se graduó de licenciado en medicina y cirugía el 17 de septiembre de 1888 con nota de sobresaliente en los ejercicios del grado, pero su título se le extendió con bastante retraso el 13 de enero de 1892. Años más tarde realizó los ejercicios para el grado de doctor en medicina y se le extendió el título el 5 de octubre de 1904.6

Ejerció inicialmente la profesión en su ciudad natal donde fue médico y director del Hospital Civil Santa Isabel y San Nicolás, fue profesor de su Escuela de Enfermeras, al fundarse ésta en octubre de 1900 y es en ella donde comienza a desarrollar sus grandes cualidades docentes. Ocupó además, los cargos de médico y director del Asilo-Hospital de Niños de Matanzas, primero de Cuba, fundado el 9 de mayo de 1899 por el médico y patriota doctor Alfredo Carnot D´Lisle.7

Durante la primera intervención militar de los Estados Unidos perteneció al Ejército Norteamericano con el grado de primer teniente, fue Jefe de la Sanidad de Matanzas y en 1901 se le nombró miembro del Instituto sobre Fiebre Amarilla del Marine Hospital Service. Su prestigio científico ganado en plena juventud le hizo ser miembro correspondiente de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana el 13 de junio de 1897 y elevado a miembro de número en 1905.8

Para buscar mayores horizontes a sus posibilidades científicas se traslada a la capital de la República en 1904 y ese mismo año es nombrado médico de visitas de los dos hospitales más importantes de Cuba, el Nuestra Señora de las Mercedes y el Número Uno. En el propio 1904 su vasto saber le permite dictar un curso no oficial de Enfermedades Nerviosas y Mentales para médicos y alumnos de medicina que va a ser un verdadero precursor de la cátedra.5

El año en que ganó las oposiciones, 1906, fue honrado con dos importantes nombramientos científicos: miembro correspondiente de la Sociedad Neurológica de Filadelfia y miembro honorario de la Sociedad de Medicina Mental de Bélgica. Su cultura abarcaba todas las ramas de la medicina y su afán de lecturas y amor por los libros lo convirtió en un verdadero bibliófilo que llegó a poseer una de las mejores bibliotecas del país, con algo más de 32 000 volúmenes, algunos en ediciones rarísimas y la más numerosa en neurología.

Su bibliografía es verdaderamente sorprendente. En un viaje de estudio a la capital francesa, en 1896, presenta en la Sociedad Médica de los Hospitales de París los tres primeros casos conocidos de enfisema generalizado de carácter familiar. Un año después publica en la revista Presse Medicale, de París, el caso más joven hasta entonces conocido de acromegalia en su artículo “Acromegalia en un negro de catorce años” y sobre esta misma enfermedad da a la imprenta también un caso único en el que coexistían la acromegalia y el trofoedema crónico bilateral (1906). Su estudio “Un caso de bronquitis pseudo-membranosa, estafilococcica, sin bacilos de Loeffler,

tratado con éxito por el suero de Roux”, presentado en la Sociedad Médica de los Hospitales de París, en 1897, hizo que el profesor Gaillard, dos años después, en su artículo “La seroterapia paradójica” lo considerara el primer médico en el mundo que había aplicado con éxito el suero antidiftérico a otra enfermedad que no fuera la difteria.

Sus prioridades médicas en Cuba son numerosas, entre ellas se cuentan: la osteítis deformante o Enfermedad de Paget (1903), adiposis dolorosa o Enfermedad de Darcum (1904), distrofia muscular de forma pseudo- hipertrófica (1895), paramioclonus múltiple o Enfermedad de Friedreich (1904) y una nueva teoría sobre la estrechez mitral funcional (1912) en colaboración, esta última, con el doctor Filomeno Rodríguez Acosta, notable cardiólogo matancero.

Aunque su bibliografía sobre neurología es numerosa y de gran calidad, no publicó ningún texto para la cátedra y sólo un artículo de metodología docente, “La neuropatología y su enseñanza”, aparecido en la Revista Médica Cubana en 1909.

Un médico y profesor tan eminente como el doctor Pedro A. Castillo Martínez lo incluía entre los maestros que más lo impresionaron en sus días universitarios, junto a Enrique Saladrigas Lunar, Luis Ortega Bolaños, Federico Grande Rossi y Angel A. Aballí Arellano y le llamaba “Valdés Anciano, el enciclopesista”.9 El doctor Mario Dihigo Llanos, médico, pedagogo y escritor notable nos ha dejado un curioso recuerdo del doctor Valdés Anciano como profesor, en su libro de memorias Recuerdos de una

larga Vida.

“A las siete y media de la mañana comenzaban las clases de Enfermedades Nerviosas y Mentales. El profesor titular era el doctor José A. Valdés Anciano y el auxiliar el doctor Armando de Córdova. Ambos explicaban la asignatura alternativamente.

El doctor Valdés Anciano, padre de un compañero de nuestro curso a quien llamaba cariñosamente mi hijito, llegaba a clase con aspecto cansado y demostrando su rostro un profundo hastío. Algunos días los dedicaba al estudio del glosario y otros, explicaba con su fácil palabra e inmenso dominio de la asignatura.

Aparte de su especialidad -finalizaba el doctor Dihigo-, el doctor Valdés Anciano era uno de los profesores más cultos en Medicina General y con frecuencia, acudíamos a él cuando teníamos dificultades en el diagnóstico de algún enfermo que ocupara una de nuestras camas en la sala de medicina interna”.10

Llegó a ser miembro de la Sociedad Clínica de Medicina Mental de París (1909), miembro asociado extranjero de la Sociedad Médico-Psicológica de París (1910), miembro de la Gran Sociedad de Medicina de los Hospitales

de París y miembro titular muy destacado de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana.

Falleció en la capital de la República, en pleno apogeo científico, faltándole apenas diez días para cumplir 56 años de edad, el 21 de marzo de 1923.

Para cubrir la plaza de profesor auxiliar fue nombrado por Decreto del Gobernador Provisional de Cuba de 14 de enero de 1907 el doctor Francisco Cabrera Benítez, médico nada destacado, pero hijo del doctor Francisco Cabrera Saavedra, el más eminente clínico de su época en Cuba. Tomó posesión el 26 de enero siguiente.

Dos meses más tarde se sacaba a ejercicios de concurso-oposición y concurrían a los mismos, el que la ocupaba interinamente, doctor Cabrera Benítez, el doctor Armando de Córdova de Quesada y otro médico cuyo nombre no he logrado saber. Sobre dichos ejercicios ha dejado el doctor Benigno Souza Rodríguez, eminente cirujano cubano, un interesante testimonio que dice mucho de las oposiciones en aquellos tiempos.

“Yo era aficionado al estudio de las enfermedades mentales y nerviosas, por imitación, nacida por el trato que tuve con el doctor González Echeverría, gran autoridad en esas materias. Y me empecé a preparar al objeto de concurrir a las oposiciones de esa cátedra. A Córdova (por ser muy amigos) ni por la mente le pasó tomar puesto entre mis contrincantes (...) Supe muy precozmente lo que eran muchas oposiciones; había visto negarle su voto, en dos de ellas, a los que en aquél momento eran indiscutibles primeros valores en las materias de esa oposiciones (los casos de Fortún y Presno) y por tanto, digámoslo sin tapujos, la oposición se hacía cuando se nombraba el Tribunal.

Yo también, como todos me moví, pero sólo conseguí uno de los cinco miembros designados; como abomino el esfuerzo inútil [...] acordé retirarme, con muy pocos días de antelación a la fecha de esa prueba. Córdova, ante ese mutis, se dispuso a concurrir a ella.

Con sobra de justificación confiábamos todos en su excelente preparación general sobre cualquier disciplina médica, se presentó y obtuvo el primer lugar en un Tribunal expresamente confeccionado para darle su voto, no a él, sino a otro bien forrado adversario, pero éste ¡oh! Desgracia para él y suerte para Córdova, al explicar su lección, atacado de súbita inhibición, no se sabe porqué, repentino mutismo cortó su palabra y obstinado se mantuvo en silencio durante los veinte últimos minutos que debía llenar explicando su lección, y no quedó otro remedio sino anularle el ejercicio. Córdova conquistó los sufragios y [la admiración] de la concurrencia, muy nutrida por cierto, formada por médicos y estudiantes con su magistral disertación sobre las Neuronas, tema que le tocó en suerte.

Descartado un tercer opositor, quien quedó a gran distancia de Córdova, preciso fue votar por éste y helo aquí Auxiliar de la cátedra de Enfermedades Mentales y Nerviosas”.11

Fue nombrado en el cargo por Decreto No. 350 del Gobernador Provisional de Cuba de 1 de abril de 1907.

El doctor Córdova de Quesada nació en La Habana el 31 de marzo de 1880 en el seno de una familia de médicos, de patriotas y de hombres de gran cultura. Era nieto del doctor Julián de Córdova y Angueira, hijo del doctor Federico de Córdova Bravo, sobrino paterno del doctor Julián de Córdova Bravo, sobrino materno del doctor Gregorio de Quesada Aróstegui, su tío materno, el doctor Gonzalo de Quesada Aróstegui fue el digno discípulo predilecto de José Martí y sus dos hermanos Federico y Alberto, magistrados de la Audiencia de La Habana y el primero, además, uno de nuestros más cultos historiadores, académico y por muchos años Secretario de la Academia de la Historia de Cuba.

Se graduó de doctor en medicina en la Universidad de La Habana y se le extendió el título el 20 de agosto de 1902.12 Desde muy joven comenzó en la docencia universitaria como alumno ayudante del laboratorio de la cátedra de Histología Normal y Anatomía e Histología Patológicas, nombrado por Decreto Rectoral de 28 de agosto de 1900. Se mantuvo en ella por oposiciones anuales hasta su graduación en que continuó como ayudante graduado o facultativo, también por oposición, hasta el 7 de abril de 1904 en que renunció para ser nombrado médico interno del Hospital Número Uno.13

En este hospital, en el que laboraba desde el 3 de enero de 1903 como médico agregado, es que va a consolidar su gran formación como clínico y neurólogo. Fue responsable del Laboratorio General y como ya se expuso, del 7 de abril de 1904 al 30 de junio de 1906, estuvo hecho cargo de los enfermos del sistema nervioso de dicho establecimiento.

Asombra verdaderamente su extensa y diversa cultura médica. Antes de las oposiciones para la cátedra de Patología y Clínica de las Enfermedades Nerviosas y Mentales concurrió a otras dos oposiciones a cátedra. Del 15 al 24 de marzo de 1905 aprobó los ejercicios de oposición para la plaza de profesor auxiliar de la cátedra Histología Normal y Anatomía e Histología Patológicas, pero quedó en segundo lugar, el primero lo obtuvo el doctor José Enrique Casuso y Oltra, Alumno Eminente de la Facultad de Medicina, ayudante graduado de la cátedra, sobrino del doctor Gabriel Casuso Roque, una de las personalidades médicas más poderosas en la Universidad de La Habana e hijo del doctor Martín Casuso Roque, médico, patriota e influyente político y del 7 al 8 de noviembre de 1906 tomó parte en las oposiciones al cargo de profesor auxiliar de la cátedra Patología y Clínica de las Enfermedades de la Infancia en las que entre cinco aspirantes quedó brillantemente en segundo lugar superado únicamente por el doctor Angel A. Aballí Arellano, ya desde entonces la más prometedora figura de la pediatría cubana.

En posesión de su cátedra auxiliar, viajó por los Estados Unidos, Francia, Bélgica y Alemania donde visitó los mejores manicomios del mundo y en sus universidades pudo estudiar los métodos más modernos para la enseñanza de las enfermedades nerviosas y mentales.

Por enfermedad y muerte del doctor Valdés Anciano, fue nombrado interinamente para sustituirlo el 19 de marzo de 1923 y algo muy raro en la época, a pesar de ser el único profesor auxiliar de la cátedra, volvió a realizar oposiciones y fue nombrado profesor titular en propiedad por Decreto Presidencial de 26 de septiembre de ese año y tomó posesión, previo juramento, el 3 de octubre siguiente.

Resulta interesante la breve comparación que hace de estos dos profesores el doctor Mario Dihigo Llanos, principalmente por haber sido un notable médico y pedagogo, que fue discípulo de ambos en el curso 1916-1917.

“Contrastando físicamente con el doctor Valdés Anciano, el doctor Córdova era un tipo grueso y bonachón cuya fisionomía habitual casi marcaba una sonrisa.

Con frecuencia llegaba tarde y, a veces, no llegaba. Salía siempre perdedor cuando se le comparaba con el doctor Valdés Anciano”.14

La bibliografía del doctor Córdova de Quesada demuestra su sólida formación médica general. Su primer artículo “Estafilococcia”, es de 1903 y apareció en el Boletín Clínico del Hospital Número Uno. Fue el primero que presentó en Cuba un caso de megacolon congénito o Enfermedad de Hirschsprung (1908). Su artículo “Mediastinitis aguda”, fue reproducido por el American Medicine de Filadelfia en 1903 cuando era un recién graduado. Otros trabajos suyos importantes de los primeros años son: “Neurofibromatosis. Enfermedad de von Recklinghausen” (1905), “Neoplasma del pulmón” (1906) y “Linfomatosis simétrica generalizada” (1906).

Su bibliografía sobre la materia de la cátedra rápidamente pasó de lo neurológico a lo psiquiátrico: “Poliencefalitis superior subaguda” (1908), “Los trastornos psíquicos ligados a las alteraciones de las glándulas de secreción interna” (1909), “Diagnóstico entre demencia precoz y la locura maníaco-depresiva” (1910), “Contagio de la locura. Locura a dos o en colaboración” (1910), “¿Los establecimientos dedicados a la asistencia de los enajenados deben radicar dentro o fuera de las zonas urbanas?” (1913), “Astenia total generalizada de naturaleza psíquica” (1915), “Estado actual y reforma que es indispensable introducir en la asistencia de los alienados de Cuba” (1920). Su folleto El delito del loco. Errores en su apreciación y

reformas que es necesaria introducir en las actuaciones periciales, La

Habana, 1911, fue considerado de notable valor por el sabio bibliógrafo cubano Carlos M. Trelles Govín.15 En 1928 dió a la imprenta Patología y

conferencias, tomadas en clases por los alumnos A. Navarro y R. González, que constituye el primer libro de texto producido en la cátedra y en los últimos años de su vida publicó su libro La Locura en Cuba, La Habana, 1940, verdadera joya de la bibliografía psiquiátrica e histórico médica cubana, en 271 páginas.

Fue académico de número de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana desde 1923, miembro de la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana, miembro de la Junta Nacional de Sanidad y Beneficencia, Jefe del Departamento de Enajenados y Enfermedades Nerviosas de la Casa de Salud de la Asociación de Dependientes del Comercio de La Habana y director propietario del Sanatorio de Enfermedades Nerviosas y Mentales Doctor Córdova en Marianao.16

Por acuerdo del Consejo Universitario de 4 de mayo de 1945 fue nombrado Profesor Orientador e Investigador de su cátedra, aunque siguió cobrando como profesor titular hasta su fallecimiento, ocurrido en La Habana el 26 de octubre de 1946, a los 66 años de edad.

Al ser elevado el doctor Córdova de Quesada a la categoría de profesor de investigaciones y seguir cobrando como titular, por Decreto Rectoral de la misma fecha fue nombrado el doctor José Ramón Valdés-Anciano Mac Donald como profesor auxiliar en funciones de titular y al fallecer el doctor Córdova ascendió a profesor titular, en propiedad, por derecho de ascenso. El doctor Valdés-Anciano Mac Donald era hijo del doctor Valdés Anciano, fundador de la cátedra y como su padre matancero, pues nació en la Atenas de Cuba el 18 de julio de 1895. Dotado de gran inteligencia, bajo las orientaciones de su padre y con una de las mejores bibliotecas particulares de Cuba en su hogar, no le fue difícil realizar brillantes estudios universitarios y rápida carrera docente. En la Facultad de Medicina habanera obtuvo en 32 asignaturas, 24 sobresalientes, 6 premios ordinarios, sobresaliente en los ejercicios de grado y se le extendió el título de doctor en medicina el 28 de junio de 1917.17

Por su expediente fue alumno interno del Hospital Nuestra Señora de las Mercedes y al terminar sus estudios fue nombrado, por oposición, ayudante graduado del Departamento de Rayos X y Finsen del propio hospital en 1917, cargo que mantuvo por oposición en 1918. Al crearse la plaza de ayudante graduado en la cátedra Patología y Clínica de las Enfermedades Nerviosas y Mentales en 1919 fue nombrado en ella, por oposición y por similares ejercicios anuales se mantuvo en el cargo hasta 1923.

Al fallecer el doctor Valdés Anciano y ascender a titular el doctor Córdova, el Consejo Universitario en sesión de 25 de abril de 1923 y a propuesta de la Facultad de Medicina lo nombró profesor auxiliar interino. Poco después realizó los correspondientes ejercicios de concurso-oposición y fue nombrado profesor auxiliar en propiedad.18

Sin las cualidades científicas y docentes de su padre dejó escasa bibliografía, pero publicó un libro de texto para la cátedra, Semiología Clínica

Desempeñó poco tiempo su cargo de profesor titular, pues aquejado de enfermedad crónica lo renunció para acogerse a retiro y le fue aceptada la renuncia el 1 de febrero de 1950 cuando no había cumplido los 55 años de edad.

Al renunciar el doctor Valdés-Anciano Mac Donald, por Decreto Rectoral de 23 de febrero de 1950 fue nombrado profesor titular por derecho de ascenso, con fecha retroactiva de 1 de febrero anterior, el doctor Rodolfo Julio Guiral y González, hasta esos momentos profesor auxiliar en propiedad. El doctor Guiral González, como los dos anteriores profesores titulares, era hijo de médico, pues su padre fue el notable oftalmólogo doctor Rodolfo Guiral Viondi y esto va a ser de gran importancia en su desarrollo profesional. Nació en La Habana, el 14 de marzo de 1900 y realizó con brillantez los estudios de medicina en los que acumuló 24 sobresalientes, igual nota en los ejercicios de grado y se le extendió el título el 20 de julio de 1922.19Junto a su padre practicó la oftalmología desde estudiante y también durante esa época y años después, la clínica médica al lado de dos de las más eminentes figuras de esa rama de la medicina en Cuba, los profesores Enrique Saladrigas Lunar y Pedro Castillo Martínez. Pero desde que cursó la asignatura de Patología y Clínica de las Enfermedades Nerviosas y Mentales comprendió que era esa especialidad su verdadera vocación y así logró que el 17 marzo de 1924 fuera nombrado, por oposición, ayudante graduado de la cátedra y se mantuvo en el cargo por sucesivas oposiciones en 1925, 1927 y 1929, hasta la clausura de la Universidad de La Habana en diciembre de 1930, por la dictadura del general Gerardo Machado.20

Con la intención de consolidar su especialidad viajó en 1926 a los Estados Unidos donde trabajó junto al eminente neurólogo irlandés, nacionalizado

In document EN LOS DOMINIOS DE ESCULAPIO (página 81-96)

Documento similar