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VI.5. INTERPRETACIÓN DEL SITIO

VI.5.2. Ocupación humana del sitio y explotación de los recursos

En la U-III de La Susana 1 se dispone de un fechado por radiocarbono que ubica las ocupaciones humanas en el Holoceno medio inicial. (ca. 7400 años 14C AP, 8206

años cal. AP). En lo que refiere a las U-II y U-I no se realizaron dataciones que permitan estimar su cronología, por lo que solo puede considerarse, de forma especulativa, que los materiales arqueológicos depositados en esta unidad fueron producto de ocupaciones humanas posteriores al conjunto de la U-III. La amplia variabilidad artefactual registrada en ambas unidades y en superficie, así como los patrones de aprovechamiento de los recursos faunísticos sugieren que durante las ocupaciones humanas se realizaron actividades múltiples vinculadas con la obtención, procesamiento y consumo de presas animales, posiblemente vegetales y la utilización de pigmentos minerales.

La información geológica señala que el área Oeste se caracterizó durante el lapso comprendido entre 8500-3500 años cal. AP por poseer, principalmente, un clima árido y pulsos húmedos irregulares (Kruck et al. 2011). La estructura taxonómica determinada para La Susana 1 (Tablas VI.2 y V.3, Figura VI.6) sugiere un ambiente predominantemente árido con componentes de neto abolengo central y patagónico (e.g.,

Lama guanicoe, Zaedyus pichiy, Microcavia australis, Graomys griseoflavus, etc.). En el ensamble de microroedores, un elemento significativo en términos paleoclimáticos es

Graomys griseoflavus, ya que actualmente el mismo se vincula preferentemente con localidades de la Provincia Fitogeográfica del Espinal, caracterizadas por una combinación de bajas temperaturas invernales, condiciones de aridez y con una estación seca mayor o igual a 140 días (Bilenca 1993). En este marco, las características geomorfológicas e hidrológicas del Sistema Lagunar Hinojo-Las Tunas permiten

164 establecer que la microrregión debió ser un foco de atracción para los cazadores- recolectores debido a la presencia de grandes lagunas permanentes, en un paisaje pampeano con menor cantidad de fuentes de agua para el consumo humano y para las presas animales. En la actualidad, el sector en el que se ubica La Susana 1 se trata de un ambiente léntico semipermanente fuertemente dependiente del régimen pluvial para la presencia del agua, que lo posiciona en una jerarquía destacada en la geografía hidrológica del área ya que poseería agua con menor nivel de salinidad que los cuerpos lagunares principales del sistema.

No obstante, la distribución estratigráfica de los materiales arqueológicos muestra un patrón piramidal con una mayor densidad, tamaño y diversidad en la parte inferior de la secuencia sedimentaria (U-III) con relación a la suprayacente (U-II/I) (Figura VI.5). En esta última se registró una menor cantidad de especímenes arqueofaunísticos de animales grandes. Este patrón piramidal sugiere que a través del tiempo se produjeron cambios en la recurrencia de las ocupaciones humanas en el sitio, las cuales se tradujeron en ocupaciones más esporádicas y efímeras en las UE-II/I. Sin embargo, existió continuidad en los tipos de artefactos líticos utilizados (e.g., raederas y filos retocados). Probablemente, en el marco de las condiciones paleoclimáticas áridas y cálidas del Máximo Térmico del Holoceno medio, las fuentes de agua semipermanentes en este sector del paisaje debieron ser cada vez menos predecibles y, por ende, las ocupaciones humanas debieron readaptarse al nuevo escenario ambiental. Cabe destacar la aparición de Tolypeutes matacus al comienzo de la U-II, un taxón reconocido en otros sitios pampeanos del Holoceno medio (Alfar, ca. 5700 años AP, Bonomo y León 2010; Cabeza de Buey 2, ca. 6800 y 4150 años AP, Scheifler y Messineo 2017) e interpretado en base a sus requerimientos ecológicos como indicador del incremento de las condiciones áridas y cálidas (Soilbenzon y León 2017). Este elemento taxonómico sugiere que el marco paleclimático típicamente árido del Holoceno medio se profundizo aún más en algún momento de este lapso temporal, lo que probablemente genero una menor disponibilidad de fuentes de agua en el paisaje.

En este contexto, resultan significativas las discusiones realizadas sobre el rol de las fuentes de agua en las estrategias de adaptación de los cazadores-recolectores que habitan los ambientes desérticos del sur de África y oeste de Australia (Yellen 1977; Binford 1980; Ambrose y Lorenz 1990; Veth 1993, 2005). Las fuentes de agua

165 permanentes son ocupadas de manera reiterada, mientras que las semipermanentes y efímeras son utilizadas de manera oportunista en el marco de estrategias de alta movilidad residencial. Asimismo, se ha observado que en ambientes áridos los sectores geográficos que poseen disponibilidad hídrica pueden actuar como imán de los sistemas de asentamiento y generar estrategias foragers semejantes a una flor de margarita donde el centro es la base residencial y las partidas de caza y recolección se desplazan recorriendo circuitos de búsqueda parecidos a los petalos de la flor señalada (Binford 1980).

Con respecto a las estrategias en el uso de las rocas en el sitio, las mismas incluyeron principalmente dos materias primas, la ftanita y la ortocuarcita procedentes del sector noroccidental y central del Sistema Serrano de Tandilia. En menor medida, se explotaron riolita y metacuarcita provenientes de Ventania, chert silíceo cuyo origen podría ser el sector occidental de la provincia de La Pampa y basalto, materia prima cuya procedencia podría ser el sur de la costa atlántica bonaerense o el curso del río Colorado. En líneas generales, las rocas de La Susana 1 ingresaron en un estado avanzado de reducción, con la ausencia de corteza en más del 96% del material lítico, el predominio de tamaños muy pequeños en los desechos, núcleos agotados y alta frecuencia de fragmentos de instrumentos, entre otros. Es interesante destacar la presencia de puntas triangulares apedunculadas medianas en superficie similares a las registradas en otros sitios de la región pampeana (ver Capítulo IV) que muestra la amplia dispersión de un estilo morfológico en particular durante el Holoceno medio, lo cual podría sugerir rangos extensos en la circulación de la información socioambiental, lo que conforma una estrategia adecuada en el marco de recursos escasos e impredecibles (Ambrose y Lorenz 1990; Veth 2005).

El tamaño de las puntas recuperadas en superficie sugiere la implementación de sistemas técnicos compuestos por propulsor de dardos y/o lanzas arrojadizas (ver Valverde y Martucci 2004). La geomorfología que caracteriza al ambiente de dunas del Sistema Lagunar Hinojo-Las Tunas y en que se encuentra el sitio ofreció la posibilidad de utilizar técnicas de caza con un rol activo del paisaje en su programación, lo que ha sido observado etnográficamente e inferido para casos arqueológicos (Frison 1974, 1982; Kauffman 2009). Tanto las dunas longitudinales como las parabólicas -y compuestas- poseen depresiones y brazos que forman corredores de diferente longitud,

166 amplitud y profundidad, lo cual sumado a la presencia de ambientes lénticos permite imaginar la utilización de estrategias de caza altamente variables que incluyeron -en forma independiente o integrada- técnicas de desventaja, acecho, persecución, acarreo, concentración, acorralamiento, intercepción y matanza.

En lo que refiere a la amplitud de la dieta, en el conjunto procedente de la U-III la evidencia tafonómica permite proponer que al menos se explotaron siete taxones (guanaco, venado de las pampas, ñandú, zorro pampeano, dos especies de armadillos y un falcónido). En lo que refiere a las U-II/I la riqueza de tipos de presas aprovechadas disminuye, contabilizándose cuatro taxones (guanaco, venado de las pampas y dos especies de armadillos). Sin embargo, al considerar la explotación de aquellos taxones como los roedores (rata conejo, tuco-tuco y cuis común) y tinámidos (una especie), los cuales poseen evidencias alteración térmica antrópica, el número de especies consumidas asciende a 11 en la U-III y ocho en las U-II/I. Sin embargo, los roedores y tinámidos no fueron utilizados para el cálculo de índices de diversidad y abundancia, así como tampoco en la medida de contribución energética relativa, ya que se registró en los especímenes de ambas categorías taxonómicas modificaciones óseas vinculadas con la depredación natural (corrosión gástrica). Además, una parte de los tucos-tucos habrían ingresado al depósito por procesos eto-ecológicos. De este modo, no es posible estimar que número de especímenes fueron incorporados al sitio por aprovechamiento humano y cuantos por procesos naturales.

La aplicación del índice de Shannon-Wiener arrojo valores de 1,343 para la U- III y de 0,5905 para las UE-II/I, lo cual indica una mayor heterogeneidad para la unidad estratigráfica inferior. En el caso del índice de equitatividad ambos conjuntos muestran valores que se encuentran por encima de 0,5 lo que señala estrategias de subsistencia generalistas. Con respecto a los índices que informan sobre la importancia de los diferentes recursos faunísticos explotados, el de artiodáctilos arrojo valores de 0,26 para la U-III y de 0,2 para las U-II/I, y el de guanaco 0,18 y 0,16, respectivamente. Estos resultados señalan estrategias orientadas a la explotación de presas pequeñas a lo largo de toda la secuencia, aunque con mayor énfasis en las U-II/I. En este sentido, el índice de vertebrados pequeños muestra una importancia preponderante de estos recursos en la subsistencia, tanto en la U-III (0,72) como en las U-II/I (0,8).

167 Tabla VI.15. Medidas de riqueza y abundancia taxonómica en el sitio La Susana 1.

No obstante, al calcular el rendimiento de las especies explotadas en la U-III los dos individuos de guanaco se traducen en 118.800 kcal, el individuo de venado de las pampas en 28.743,75 kcal, el ñandú en 21.235 kcal, los tres huevos de ñandú en 2616,78 kcal, los tres armadillos en 5805 kcal y el falcónido en 717,2 kcal. En las U- II/I, el guanaco significa en términos energéticos 59.400 kcal, el venado 28.743,75 kcal, los cinco armadillos 9675 kcal y el huevo de ñandú 872,26 kcal. De este modo, puede observarse que en términos ideales -sin considerar decisiones vinculadas con el transporte de partes anatómicas- la mayor parte de las energías incorporadas de modo proporcional por los cazadores-recolectores que ocuparon La Susana 1 fueron aportadas por el guanaco y, en menor medida, por el venado de las pampas, el ñandú y los armadillos (Figura VI.25). Asimismo, en las unidades superiores la proporción del aporte del venado de las pampas y los armadillos aumenta de manera notable.

Figura VI.25. Contribución energética relativa de los recursos explotados en La Susana 1.

Medida* U-III U-II/I

Shannon-Wiener 1,343 0,5905

Equitatividad 0,6384 0,6016

Índice de artiodáctilos 0,26 0,2

Índice de guanaco 0,18 0,16

168 La utilización de los diferentes índices de utilidad económica permitieron determinar que el índice de médula no saturada permitiría evaluar la frecuencia de partes esqueletarias de guanaco de la U-III. Entre los diferentes factores que promueven la selección y procesamiento humano de unidades anatómicas con alto contenido de grasas insaturadas (e.g., fémur, tibia y metatarso) se destaca que las mismas retienen sus propiedades alimenticias aún en el caso de que las presas se encuentren en estado severo de desnutrición (Morin 2007; Rindel 2013). En diferentes especies de ungulados se ha observado fluctuaciones estacionales en su estado nutricional, debido a una baja disponibilidad de forraje durante el invierno y comienzos de la primavera en latitudes altas y en la estación seca en ambientes tropicales/templados (Rindel 2013). De este modo, en la región pampeana los elementos anatómicos con alto contenido de médula insaturada pudieron ser una fuente de recursos confiable durante las estaciones en que los guanacos se hallaban en peores condiciones nutricionales o en un contexto climático desfavorable para las poblaciones de artiodáctilos.

En síntesis, en La Susana 1 se registra la explotación de una gran diversidad de especies faunísticas aunque los artiodáctilos parecen haber sido las presas más importantes en términos nutricionales, principalmente el guanaco. Asimismo, la presencia de tecnología de molienda en la U-III sugiere la posible explotación de recursos vegetales. A lo largo de la historia de ocupación del sitio se registran variaciones en términos de un aumento en la importancia económica del venado de las pampas y los armadillos. Los primeros resultados de las investigaciones arqueológicas señalan que las ocupaciones humanas en La Susana 1 disminuyeron en su recurrencia a través del tiempo. Para finalizar, durante este periodo temporal la ocupación humana muestra un escenario ambiental cuya evolución exigió a los cazadores-recolectores poseer organizaciones sociales lo suficiente flexibles para desarrollar estrategias adaptativas que permitieran afrontar las transformaciones del entorno.

169 CAPÍTULO VII