AL SER
La libertad significa unidad del yo, unidad de su mi- sion, unidad del yo y de su mision. Esta triple uni· dad es, en realidad, una sola unidad: la unidad de la existencia propia 0 autentica. Pero no concierne solo
al yo. El yo no es libre (esto es, no es yo) sino en unidad con su mision; y su mision no {e concierne a
eI
solo, sino tambienal mundo
en el que debe reali· zarse. La constitucion de un yo libre para cumplir su mision, implica la' constitucion de una relaci6n entre el yo y el Mundo por la que el Mundo se pone ante el yo como orden de instrumentos y medios ade· cuados para la realizacion de la mision. La unidad del yo y de su misiondetermina la unidad del Mundo. Esta unidad es unoRien
en que se situan lascosas
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segun su disponibilidad y su utilizacion para la mi- sion humana. La unidad del yo que se retrae del des· parramiento de sus actitudes, determina la unidad del mundo, porque Beva a este a configurarse segun el orden de la disponibilidad efectiva de los medios y los instrumentos de la realizaci6n del yo. EI orden del Mundo es el proyecto de la disposicion y la utili- zacion de las cosas como instrumentos necesarios de una mision humana. Si el hombre no se constituye como unidad lihre para cumplir su misi6n, no se cons- tituye el mundo como unidad de determinaciones ob- jetivas: de instrumentos 0de cosas. Pero sin unidad no
seria el Mundo un mundo (Kosmos) : ni siquiera exis- tiria, no tendria el seT. La libertad, consolidando el
seT
del yo, consolida, pues, y por10
mismo, elser
del mundo. Sin la libertad, no solo se disipa el hombre en la incoherencia y la superficialidad de una existen· cia impropia y anonima, sino que tambien se despa. rrama ante el el mundo en un sucederse 0 un super-ponerse de cosas y hechos privados de consistencia real. La libertad llama al hombre a la unidad del yo, al mundo a la unidad de un orden necesario; y en este orden, y por la libertad misma, se inserta el hom- bre como elemento que participa de
eI
y10
domina a un tiempo. Participa de el en cuanto que el hom- bre mismo es un ente en el mundo, en cuanto que el hombre mismo se pone en la naturaleza como natu- raleza. Lo domina en cuanto que utiliza los ordenes y leyes del Mundo para sus fines y10
subordina a la realizacion de su mision. Habiendose enraizado en el Mundo y hecho de este una realidad consistente, .puede el hombre encontrar en el la via de la libertad. Reconociendose como naturaleza, puede realizarse como naturaleza, y obligar con ello a la naturaleza misma a revelarse:10
que acaece en el arte. Pero sea como orden necesario de cosas disponibles y utiliza- bles, sea como naturaleza participante en la existencia humana y que se revela a esta, el mundo solo encuen-13.
LA OPCION DE LA LlBERTAD COMO VENIR LA COEXISTENCIA AL SERLa identificacion del yo con su mision no encierra al y.~ en ~I aislamiento. EI yo no puede realizar su mi· 810n so~o pOT sf, y solo paTa St. Su mision 10 pone necesanamente en relacion con los otros determi- nando una solidaridad que puede ser conc~rdancia 0 discordia, colaboracion 0 lucha, pero que en todo ca~o, estli implicita en el definirse mismo del yo. La umdad en la que se constituye y se afi~ma el yo, es la constitucion de una individualidad finita mas alIa de I~ cual trasciende continuamente la exi;tencia. A medl?a q~~ ~I yo, indivi?ualizandose, se empefia en su propla mlSlon, se Ie apnetan en torno mas solidamen- te los OtTOS. Las relaciones extrinsecas con los otros (las l1a~adas Telaciones sociales) puede descuidarlas o ~educnl~~ .al minimo quien quiera 0 pueda perse- gun su mlSlon y t~abajar en la soledad, pero no por e!l.o se logra ?n ~lslamiento que signifi.que una esci- 810n de la sohdandad humana, esto es, una incapaci- dad de comprender a los otros y de ser comprendido por elIos, una imposibilidad de ayudarlos y. de ser ayudado, una imposibilidad de amarlos 0 de odiar- los, •una imposi~ilidad de toda mision 0 trabajo comun. En reahdad, toda mision 0 trabajo es co-
~un,
aun aquel que 8e cumple en la soledad mas ngurosa. La ayuda de 105 otros nos lIega de mil mod os, en la tradicion, en los lihros, en la misma me·108
ditacionp~rsonal; y a 105otros les lIega de mil modos el reflejo yel resultado de nueslra ohra. La solidari- dad es pro pia de toda existeneia humana, sobre todo de aquelIa que se realiza cn la forma autcntica, que se realiza en la libertad. Tener 0 darse una mision signi. fica reconocer en ios otTOS la posibilidad de tener 0 de darse una mision. Constituir y a£irmar la pro pia individualidad significa reconocer y respetar en los otros la misma cap acid ad de tener el valor de una individualidad. La convivencia humana es simple- mente choque, dispersion y distraccion para el hom- bre que no ha lIegado a la unidad del yo mediante la opcion de la libertad. Los otros quedan rebajados, en este caso, al nivel de simples instrumentos mas 0
menos utilizables para los menesteres del momento: no se les reconoce como socios de una mision comun. La lucha misma es en tal caso un puro choque de incomprensiones reciprocas, sin un motivo 0 una jus- tificacion profunda; es simple rivalidad trivial. La libertad, constituyendo al hombre en individualidad, funda su solidaridad con los otros, esto es, determina la posibilidad de una colaboracion 0 de un choque
en el plano de una labor comun, en conexion con una reciproca comprension fundamental. La convivencia se vuelve mediante la libertad coexistencia esto es conexion entre los hombres en el fundamen'to mism~ de la existencia. La libertad, como constitucion del yo y del ser del mundo, lleva al ser y funda la com· prension inter·humana. Una vez aun, el reconoci- miento de la posibilidad de la relacion con el ser es un consolidarse esta relacion, en cuanto que es el
veniT la coexistencia al seT. Tal es el tercer sentido
de la libertad existencial. tril Y consolida 8U ser por medio de la libertad. Solo
la unidad del yo y de su mision determina el orden del mundo; esto es, 8U verdadera constitucion. Una
vez aun, sc:.revela el reconocimiento de la posibilidad de la relaclOn con el ser como la consolidacion de esta relacion. A traves de este reconocimiento viene al seT La Tealidad del mundo. Tal es el segundo ~entido de la libertad existencia1.
14.
CONCLUSIONEl problema de la libertad tiene por horizonte la existencia. No concierne a ningun aspecto del horn·
bre con preferencia sobre otro. No respecta 801amen- te a su voluntad 0 a sus actos 0 a 8Uconducta, sino
a
10
que el hombre es verdaderamente en su humani- dad. Es una cuestion que gira en torno aI ser del hombre, en torno a su constitucion ultima; una cues- tion que sOlo puede comprenderse si se Ia reduce a Ia opcion fundamental mediante la cual se decide jus- to del ser del hombre, esto es, de la existencia. La libertad es el fundamento y la normatividad de la opcion existencial. Mediante ella decide el hombre de su propio destino de conformidad con10
que debe ser.La libertad es el movimiento con que Ia existencia retorna a so naturaleza originaria, reconoce tal natu- raleza y, reconociendola, la realiza verdaderamente. Y puesto que la existencia es la relacion con el ser, ese reconocimiento se vuelve hacia la posibilidad de esta relacion y es su fundacion
y
consolidacion. De tal modo encuentra la existencia, .por obra de la libertad, su interior positividad, su sustancia. Queda sustraida a la disipacion, a la apariencia y a la ~nsignificancia. EI yo, habiendose constituido en unidad, se enraiza en mundo que es orden y realidad, en el centro de una solidaridad coexistencial efectiva. Con esto la relacioncon el ser, constitutiva de la existencia, se realiza en su autenticidad. Se vuelve una relacion tal que verdaderamente en ella el ser se pone en la ens- tencia: el yo, el mundo, la coexistencia, vienen al ser, determinandose como porvenir hist6rico de la existencia. La libertad funda la historicida<l de la existencia. En esta historicidad no es el ser in- manente, porque se constituye incesantemente en su trascendencia; sin embargo, la relacion con el no es elusiva, aparente 0 inconsistente, sino autentica y ver.dadera.
La libertad es opcion. Es conquista y posesion, pero no eliminacion del riesgo. No es un acto puntual, sino la continuidad de una decision que se renueva
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incesan~ ente en el corso favor.able 0 desfavorable
de I:~~tecimientos. Ser libre significa mantener- se fiel a si~ismo no traicionando la propia mision y salvando Iaseri~ad y la consistencia del. ~undo y la solidaridad· inter-humana. La compreOSlOn de la lihertad es, asi, la inteligencia misma que tiene el hombre de si y de su mis~o~ en eI Mundo. S?lo ~uan~o se identifica con una mlSlon que