l
Es posihle esta negacion del tiempo?l
Y es necesa· ria para la inteligencia de la historia?Para el antihistoricismo es el tiempo, como domi- nio de
10
individual,10
contingente,10
arbitrario, una apariencia de que debe librarse el hombre para alcan·116
zar el ser y su orden eterno. EI antihistoricismo se presenta asi francamente como una negacion del hom- hre, 0 IQ que es
10
mismo, como una realizacion delhombre en una razon impersonal y abstracta que no tiene historia. Pero no es distinto el resultado del historicismo. La historia es para este el orden de las categorias fundamentales, la· unidad inquehr~nta- hie de la razon absoluta. Este orden y esta umdad no tienen otro modo de ser que el de una permanen- cia inmutahle. No los califica ni siquiera el progreso.
l
En que sentido se puede seguir diciendo que ese orden y esa unidad son historia?l
En que sentido es historia la unidad permanente e inmutahle de la ra· zon? l Y de donde nacen el progreso y el enriqueci- miento que se continua afirmando como propios de la historia? 5i el progreso y enriquecimiento solo afectan a nuestro concepto de la razon y de sus cate- gorias fundamentaIes, esto es, solo afectan al homhre,l de que modo puede encontrarse en el homhre un
elemento que no se reduzca a la unidad y a los orde- nes ahsolutos de la razon? EI individuo,
10
contingen- te,10
arhitrario, solo pueden considerarse como tales en una consideracion historica insuficiente. Perol
como puede tener lugar una consideracion historica insuficiente en la historia que es la unidad, y de una pieza, de la razon ahsoluta? Pongase a cuenta del homhre y de su limitacion todo10
que de no perfec- tamente racional se puede descuhrir a primera vista en la historia, y tamhien10
que no es simple aparien. cia accidental 0 arbitraria, sino, en cierto sentido, sus·tancia de la historia como el progreso. EI homhre debe, con todo, enco~trar lugar en la historia, si esta es la realidad y nada hay fuera de ella. Y dehe en· contrar lugar en ella en su limitacion, en la posihili. dad d!.' quedar enredado en la apariencia y el error 0
de perfecionar y enriquecer sus conceptos. Esta posi. bilidad debe pertenecer a la historia, debe calificarla. La investigacion historica que busca, mas alia de las
apariencias mudables y contingentes, el orden eterno de la razon, debe formar parte ella misma de la his- toria. Y si forma parte de esta, la califica y revela un aspecto de ella que no es el de la unidl;ld inmutable de la razon. La unieJad que se revela en las determina- ciones singulares y se actUa en elIas, no es la uni- dad de una razon absoluta que en cuanto tal se pon- dria. como negacion de ellas. Lo eterno no puede ac- tuabzarse como negacion de
10
eterno;10
universal no puede determinarse como negacion de10
universal· la necesidad dialectica no puede realizarse en10
ac: cidental, en la apariencia y el error. EI historicismo como racionalismo absoluto, llega a la negacion, n~ solo del tiempo, sino de la historia misma como des- envolvimiento y progreso y de la investigacion his- tor.ica. Esta implica la exigencia de emancipar10
uDlversal y
10
eterno de10
particular y10
contingente; mas no habria esta exigencia si solo fuesen historia10
universal y
10
eterno.La negacion del tiempo hace imposible la investi- gacion historica. EI historicismo ha afirmado la uni- dad de.! tiempo y ~e
10
eterno en la historia; pero ha entend~~o ~sta uDlda~ como negacion del tiempo y reducclOn IDtegra de este a la eternidad de la razon. De este modo, no5010
el tiempo, sino la historia mis- ma se ha volatilizado en sus manos. Y con el tiempo· y con la historia se ha volatilizado en sus manos el hombre: el hombre en su limitacion constitutiva el hombre que puede caer en la apariencia 0 el er;or,pero que siente la exigencia de conectarse con la verdad y
10
eterno y de buscarlos y realizarlos en su investigacion. EI hombre que trata de entender la historia y de realizarse en ella, justo el hombre en su historicidad, ha quedado excluido de la historia por obra del historicismo.5. LAs
FUENTES HIST6RICAS COMO POSIBILIDAD DE REEVOCACI6NLa inteligencia de la historia no puede, pues, obtener- se sino a traves de la consideracion del tiempo. Y eate debe considerarse en su temporalidad, en cuanto es posibilidad de
10
individual, de10
accidental, de10
contingente. Solo en la temporalidad puede fundarse la investigacion historica. El problema de esta inves- tigacion es el de entender y reconstruir la realidad historica en su orden universal, aislandola y librandola del complejo de los elementos inesenciales e insigni£i- cantes. Pero no podria nacer ninl;un problema histo- rico, ni habria el problema de la investigacion his· torica, si la historia no tuviera sus raices en la tern· poralidad y no se moviese desde la temporalidad bacia el orden de un mundo historico. EI problema de Ia construccion de un mundo historico solo puede nacer sobre el fundamento de la temporalidad; y solo sobre este fundamento puede nacer todo problema historico particular. No puede, pues, negarse 0excluirse la tern-
poralidad, sin que queden negados 0 excluidos el pro-
blema de la historia y los problemas de la historia. Que el tiempo es el fundamento de toda recons- truccion historiogr8£ica, resulta evidente por el hecho de que toda reconstruccion historiogr8.fica se funda sobre documentos, monumentos y testimonios. El valor de las fuenles historicas, y, en general, del ma· terial que utiliza la historiografia, deriva del hecho de que solo en virtud de el es la historia reevocable. Esas fuentes y ese material constituyen la posibiIidad, Ia unica posibiIidad, de la reevocacion historica. Lo que quiere decir que esta reevocacion es una posibiIi- dad brindada al hombre por su constitucion temporal y que el determinarse el hombre como historicidad no es una determinacion necesaria de su espiritu, sino solo una posibilidad que puede perderse. La reevocabi- lidad del pasado no es la conservacion necesaria del
pasado en el orden progresivo de un proeeso continuo. La investigaeion historiea trata de arranear al tiempo y a su obra de destrueeion y dispersion
10
que en el hay de eseneiaI, para reconstruirlo en su integridad. Mas justo asi se injerta en el tiempo que Ia condieiona y Ia estimula. '5i la historicidad eonsistiese en el or- den inmutable de unas eategorias fundamentales, no habria posibiIidad de dispersion, ni habria Ia exigen- cia de Ia reevoeacion. Todo10
esencial, mas bien toda Ia realidad, selia un presente eterno no susceptible de dispersion ni reevoeacion, por no sujeto alas vici- siludes del tiempo. Por el eontrario, Ia investigncion historiea se remonta fatigosa y Iaboriosamente de Ias fuentes al orden historieo; y su exito no esta garanti- zado de antemano, siJK) que puede fallar y con fre- euencia falla de hecho. La temporalidad esta siempre presente para eondicionar Ia investigaeion historiea; para promover y al mismo tiempo limitar Ia recons- truecion del orden historieo.6. PASADO Y PORVENIR EN LA INVESTIGACION