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MODO ORACIONAL

4. Semántica y pragmática de la interrogación

4.1. Semántica de la interrogación

4.1.1. El operador interrogativo "Q"

Los análisis realizativos ya no se ocupan de la noción de verdad para explicar el significado, sino que incluyen el significado no proposicional, es decir, el acto de habla que se lleva a cabo al formular una oración. Klima (1962) postula la existencia de un morfema interrogativo llamado "WH" que induce a la transformación de una oración declarativa en una interrogativa. Algunos autores como Áqvist (1965; 1975), Katz/ Postal (1964:79 ss.) han defendido la existencia de un operador interrogativo en la estructura profunda para las oraciones interrogativas directas denominado "Q". Este operador caracteriza el modo oracional y se puede interpretar como una petición para obtener una respuesta. Lakoff (1971:24 ss.), uno de los representantes más relevantes de la gramática generativo-transformacional, propone la realización de "Q" en la estructura superficial mediante un verbo performativo del cual depende la oración interrogativa indirecta. Esta fórmula performativa quedaría reducida, pues, a expresiones del tipo "te pregunto si..." en el caso de las interrogativas totales, y "te pregunto qué/quién/cómo...etc." en el de las interrogativas parciales. En el caso de las oraciones interrogativas parciales, la palabra interrogativa abre un hueco en la proposición, con lo que el hablante pide a su interlocutor que complete la estructura. Mediante este operador "Q", el significado de estas estructuras

se identifica con su ilocución.

Searle (1969) considera, por otra parte, la existencia de un indicador (representado mediante el signo de interrogación'?', que simboliza el rol ilocutivo de las preguntas, que junto al indicador proposicional quedaría formalizado del siguiente modo:

para las oraciones interrogativas totales: ? (p)

para las oraciones interrogativas parciales: ? (... x ...)

donde ’p' representa el indicador proposicional y 'x' la variante abierta por la palabra interrogativa. Cabe destacar que Searle no considera en su análisis otros tipos de preguntas.

La actitud erotética, una de cuyas posibilidades lingüísticas de expresión se halla en las oraciones interrogativas, encuentra su materialización a través de "Q" como operador caracterizando una oración como una proposición abierta. El modo interrogativo junto al declarativo y al imperativo están presente?en todas las lenguas del mundo (cf. Moreno Cabrera 1997:189 ss.), de manera que como universal, el operador "Q" debe tener una manera de expresión lingüística en todas las lenguas del mundo, que en la estructura superficial se realiza como un morfema "Q". Este morfema "Q" se concretiza de múltiples maneras en diferentes lenguas. Veamos algunas de ellas.

En algunas lenguas se manifiesta en forma de lexema que marca la oración como pregunta en el caso de las interrogativas totales; por ejemplo, en estonio, que pertenece a la familia fino-ugria, el morfema "Q" se materializa en forma de un lexema, 'kas', que encabeza las oraciones interrogativas totales:

(1) Kas salahedtana poodi? ? tú vas hoy a la tienda ¿vas hoy a la tienda?

(Erelt 1993:173)!

Al estar marcada la oración interrogativa por el lexema 'kas' en estonio, la entonación al final es descendente, puesto que la concurrencia de ambas marcas resultaría redundante, de modo que la entonación ascendente se carga de otros matices pragmáticos.

En otras lenguas que también disponen de este medio para señalizar el modo erotético, la palabra interrogativa puede aparecer en otras posiciones oracionales. Éste es el caso de la partícula modal interrogativa ma en chino mandarín2:

(2) zhonglguo2 ren2kou3 duol ma

China población mucho ?

¿Es la población de China numerosa? (Li/Thomson 1984:54)

Como en el caso de la oración interrogativa en estonio, (2) tiene la misma estructura que una oración declarativa a la que se añade una partícula interrogativa para convertirla en una pregunta. Este es uno de los diferentes mecanismos del que dispone el mandarín para formar preguntas. A diferencia de otras lenguas, estos mecanismos se excluyen mutuamente. Resulta curioso que en mandarín, las oraciones interrogativas disyuntivas del tipo " A-no-A" se han gramaticalizado de modo que es la versión neutra o no marcada de las oraciones interrogativas totales:

(3) tal zai4 bu zai4 jial él/ella está no está casa ¿Está el/ella en casa?

(Li/Thomson 1984:53)

En finés, el morfema "Q" se realiza en la forma de un sufijo enclítico -ko/-kd (cuya alternancia está sujeta a las leyes de la armonía vocal), que aparece junto a la palabra

del autor del presente trabajo.

2Debido a problemas de falta de signos adecuados correspondientes al pinyin, el sistema de transcripción oficial del chino mandarín, hemos optado por escribir los tonos en cifra detrás de la sílaba/palabra correspondiente.

focalizada, encabezando la oración:

(4) Ruotsissako Kalle on? en Suecia-? Kalle está ¿Está Kalle en Suecia? (Karlsson 1982:86)

En el caso del alemán, este morfema "Q" no se halla en las oraciones interrogativas totales, que queda marcada sintácticamente por la presencia del verbo conjugado en el primer lugar sintáctico de la oración, pero sí existe un lexema 'o b \ que introduce interrogativas indirectas, y del mismo modo, en español, el conector si introduce también interrogativas indirectas.

El morfema "Q" no es patrimonio exclusivo de las oraciones interrogativas totales, sino que aparece también en las interrogativas parciales, en las que la palabra interrogativa abre un hueco en la proposición que el interlocutor debe cerrar con su respuesta. En lenguas como el alemán y el español, muchas de estas palabras interrogativas también pueden aparecer como palabras exclamativas, por lo que también se ha de considerar otros criterios para diferenciar ambos modos oracionales. En ambas lenguas, la palabra interrogativa ha de aparecer al principio de oración; esta posición es más estricta si cabe en lenguas como el estonio, ya que tanto en español como en alemán la palabra interrogativa puede aparecer en otras posiciones sintácticas (en las preguntas eco).

Las oraciones interrogativas totales en español carecen de realización léxica del morfema "Q" en las formas que hemos visto, y tampoco es necesaria la aparición del verbo conjugado al principio de la oración, como medio sintáctico de marcar el modo interrogativo. Entonces es cuando la entonación adquiere un papel preponderante, y sólo un tonema ascendente al final de la oración señala el carácter interrogativo.

La existencia de este morfema "Q" no está exenta de polémica. Autores como Langacker (1974) observan que el morfema "Q", si bien puede ser válido para las interrogativas directas como especificador de la fuerza ilocutiva, no lo es para las

indirectas3, por lo cual no explican las transformaciones que éstas pueden sufrir.

Para Escandell Vidal (1988:160), el problema principal del análisis realizativo reside en el intento de lexicalizar la fuerza ilocutiva y convertirla así en un componente constitutivo de la propia estructura formal de la oración.