6. Enseñando desde la Neuroeducación
6.3. Otros Aspectos inuyentes en el Aprendizaje
Otros aspectos a tener en consideración y relacionados con el incremento de la capacidad de aprendizaje están relacionados con los hábitos y el contexto o ambiente.
Neuroeducación en Ciclos Formativos:
CAPÍTULO 6. ENSEÑANDO DESDE LA NEUROEDUCACIÓN Los hábitos de descanso son esenciales para un buen funcionamiento cognitivo, en la Sección 6.3.1 se explica la importancia del ritmo circadiano que, además, suele estar atrasado en los adolescentes. Por otro lado, en la Sección6.3.2 se amplía la información acerca del estrés, que como se ha mencionado anteriormente, reduce de forma notable la capacidad de aprendizaje siendo su mayor enemigo.
El ejercicio físico se sabe que inuye en el estado de la mente y su salud [104]. Provoca un incremento de la cantidad de oxígeno en sangre (necesario para aprender), mejora el estado de ánimo y evita el estrés e incluso aumenta la autoestima, por lo que inuye de forma positiva en la motivación. De hecho, el ejercicio físico promueve la liberación de endornas y otras substancias beneciosas para el bienestar (véase la Sección 5.3). Por ello, en [81] se aconseja introducir movimiento antes y después de realizar un aprendizaje.
En [83] se resalta el ejercicio mental. Mantener la actividad cerebral y evitar su deterioro puede pasar por llevar a cabo una actividad intelectual provocada por una estimulación adecuada que tenga en cuenta diferentes actividades (música, idiomas, juegos que estimulen la cognición, etc.), en diferentes entornos (viajes, culturas diversas), etc.
Otro hábito muy relacionado con la salud, incluyendo el estado cerebral es la alimen- tación. A través de la alimentación se obtienen los nutrientes necesarios por ejemplo para la síntesis de algunos de los neurotransmisores involucrados en el aprendizaje. Se amplía la información en el Apéndice A.
Los aromas y aceites esenciales de las plantas tienen efecto sobre aspectos de la cog- nición y el estado de ánimo [105]. En [105] se determinó que la menta promocionaba la memoria [106] y aumentaba la alerta mientras que la or de cananga perjudicaba la memo- ria alargando la velocidad de procesamiento y disminuía la alerta.
Por último, junto a otras nuevas transdisciplinas, ha nacido la neuroarquitectura que pretende explicar como el entorno físico afecta al cerebro (véase la Sección 6.3.3).
6.3.1. El ritmo circadiano y el Aprendizaje
Como se ha comentado anteriormente, es necesario el tiempo para que se graben y se asienten los aprendizajes. Este tiempo incluye el descanso y el sueño. De hecho, el descanso es necesario para que se asiente un aprendizaje y en el cambio de actividad respetando la curva de la atención y así evitando las interferencias de nuevas sinapsis [83].
En la biología, los ritmos circadianos son oscilaciones de las variables biológicas en in- tervalos regulares de tiempo. Los ritmos circadianos son cambios físicos, mentales y con- ductuales que siguen un ciclo diario normalmente, y que responden, principalmente, a la luz y la oscuridad en el ambiente de un organismo. El ritmo circadiano está determinado genéticamente y es inuenciado por los factores externos [107]. La melatonina es la hormona que regula el sueño, se segrega más al anochecer y tiene una respuesta opuesta a la luz. Esta hormona puede resetear el reloj biológico y se ha usado en diferentes patologías en las que hay una disrupción circadiana [107]. Es muy importante que durante el período escolar se respete el ciclo circadiano (vigilia-sueño) y el número de horas de sueño que depende de la edad [83].
Se sabe que el sueño es importante para el aprendizaje, durante el sueño se restaura el metabolismo del cerebro y sirve para la consolidación de la memoria [107]. Dormir es la mejor forma de consolidar un aprendizaje, ya que durante este tiempo no se perciben estímulos del mundo exterior que puedan interferir en ello. Además se regeneran neuronas y se mantienen las sinapsis ya existentes [83].
Se ha de tener en cuenta que el ser humano se adapta mejor a retrasar el sueño que a adelantar el despertarse. En la adolescencia se suelen observar alteraciones circadianas producto del rápido cambio de horarios de la escuela, el ocio nocturno, nes de semana o vacaciones. Los síntomas suelen ser fatiga, cansancio, dicultad para conciliar el sueño durante la noche y para despertarse por la mañana [107].
Durante la adolescencia se reduce la duración y profundidad del sueño, se desarrollan los patrones del sueño REM, aumenta la somnolencia diurna y se mueve el ritmo circadiano
CAPÍTULO 6. ENSEÑANDO DESDE LA NEUROEDUCACIÓN tendiendo a ser más nocturno.
Las prácticas educacionales exible sy el estilo de vida irregular está asociado con una reducción de la duración del suelo y con las peores capacidades atenciones y éstas últimas se consideran una de las causas del bajo rendimiento [107].
La hora de empezar en los institutos incluso es más pronto que en la escuela, la cual cosa produce que les cueste adaptarse y tengan privación del sueño. En consecuencia, los/as ado- lescentes están somnolientos por la mañana y van van ganando más alerta por la tarde [107]. Por tanto, existe una asincronía entre las clases y el tiempo que ellos/as preeren que inuye en su rendimiento. Existe una relación entre el rendimiento de las funciones cognitivas y el tiempo óptimo de las personas [107]. Por esta razón se aconseja que las materias para las que se necesita mayores capacidades tales como las matemáticas se den por la tarde [107]. Este argumento se contradice con que la mayoría de los neurotransmisores están disponibles en mayor cantidad durante la mañana, no así en la tarde [32]. Y, por tanto, la actividad cerebral tendrá mejores resultados durante este período del día aconsejando que se sitúen en la mañana aquellas actividades que requieran mayor atención [32]. Esto ofrece importantes implicaciones a la hora de diseñar las enseñanzas y sus tiempos.
Esta privación del sueño resulta en un cansancio, la cual diculta la motivación, la concentración para llevar a cabo tareas con un objetivo de larga duración y se relaciona con el estado de ánimo y el control emocional [107].
Esta situación se ve agravada cuando el/la estudiante trabaja además de estudiar, los cuales suelen tener más privación del sueño y tienen una tendencia a consumir más cafeína y alcohol [107].
En [108] se proclama que los horarios de las clases se deberían retrasar para ajustarse precisamente a los ritmos circadianos de los/as adolescentes lo que conllevará una mejora del aprendizaje y reducirá riesgos en su salud.
6.3.2. El Mayor Enemigo del Aprendizaje: el Estrés
El primer enemigo del cerebro es el estrés, concretamente el estrés crónico. Y sólo se le puede hacer frente con placer y motivación. La estimulación da respuesta a la curiosidad, pero la sobreestimulación satura y estresa, y se empieza a segregar cortisol [20].
En [21] se estima que el 8 % de los/as niños/as y el 20 % de los/as adolescentes tienen estrés crónico, entre los 9 y 24 años. El estrés crónico agudo genera alteraciones permanen- tes en las conexiones neuronales, especialmente en las amígdalas (las regiones del cerebro encargadas de generar las emociones), y provoca que cuando sean más mayores tengan di- cultades para gestionar las emociones negativas tendiendo más a reacciones agresivas, y tengan menor autoestima y autoconanza. [21].
En [92] se precisa que el aprendizaje se maximiza durante un estado de excitación moderado: si es muy bajo el grado genera desmotivación y si es demasiado, el/la estudiante no podrá ni sentarse quieto/a y atender. La base biológica radica en que un nivel moderado de excitación desencadena la plasticidad neural gracias al aumento de la producción de neurotransmisores y hormonas de crecimiento neural, mejora las conexiones neuronales y la reorganización cortical.
Sin embargo, el estrés en el entorno de aprendizaje, los recuerdos pasados negativos de experiencias de aprendizaje o los posibles problemas en la vida de un/a estudiante pueden inhibir la capacidad de aprendizaje. Por el contrario, el aprendizaje exitoso puede ser visto como una emergencia segura, un estado de alta atención pero sin la debilitante ansiedad. Por lo tanto, el apoyo, el estímulo y el entusiasmo de un/a profesor/a que equilibra un nivel apropiado de desafío promueve que el aprendizaje se mejore a través del aumento de la dopamina, la serotonina, la noradrenalina y la producción endógena de endornas [92].
El miedo es una emoción intrínseca al estrés y ansiedad que es muy fácil de aprender y muy difícil de olvidar. De hecho, el cerebro tiene una tendencia a recordar lo negativo y olvidar lo positivo [92]. En los/as estudiantes, el simple hecho de recordar fracasos anteriores o estar en la posición de ser evaluados/as pueden ser factores estresantes. Y, estos factores Neuroeducación en Ciclos Formativos:
CAPÍTULO 6. ENSEÑANDO DESDE LA NEUROEDUCACIÓN estresantes, tanto dentro como fuera del aula, inhiben las funciones neuroplásticas y, en consecuencia, la capacidad de aprendizaje.
El estrés es una respuesta siológica del organismo ante un estímulo amenazante que prepara para huir o luchar (eleva el ritmo cardíaco, dilata los bronquios, aumenta la presión arterial, disminuye la digestión, etc.) y procurar así la supervivencia. Ante un estímulo estresante o amenazante, el sistema límbico (sobre todo, la amígdala) se activa, el cual activa propiciando la producción y liberación de glucocorticoides (principalmente el cortisol (véase la Sección 5.3)). Estos glucocorticoides en sangre, en paralelo, actuarán sobre el hipotálamo y la hipósis a través de los receptores ubicados en el hipocampo en un ciclo de retroalimentación negativo [9].
Los incrementos transitorios de estas hormonas del estrés tienen una función protectora e incluso fundamental para la supervivencia y esto está dentro de la normalidad, es una respuesta a las amenazas del entorno. Sin embargo, cuando el nivel de estas hormonas es excesivo o se produce una prolongada exposición a las mismas, esta circunstancia puede acabar siendo muy perjudicial. De este modo, esta desregulación da lugar a un efecto crónico de desgaste en varios aparatos y sistemas, como el sistema nervioso central, el sistema inmune, el sistema endocrino y el aparato cardiovascular [9,73].
Más especícamente, el estrés crónico se asocia con una hiperactividad en la amígdala haciendo que el cerebro responda más fácilmente al estrés, que sea más vulnerable al estrés, dándose un círculo vicioso en el que a más estrés, mayor respuesta al estrés. Por otro lado, el estrés crónico puede conducir a la pérdida de neuronas y de conexiones neuronales en el hipocampo estructura especialmente relacionada con los procesos de aprendizaje y la memoria y en el córtex prefrontal, sede neurológica de las principales funciones ejecutivas (memoria de trabajo, planicación, control inhibitorio, exibilidad, etc.). Las consecuencias funcionales de estos cambios estructurales suponen más ansiedad y menos control. Todo ello supone un deterioro de la memoria y del control del estado de ánimo, de manera que el desarrollo del cerebro puede verse afectado, con consecuencias importantes a lo largo de la vida [9, 73].
Por lo tanto es importante una atención temprana de calidad, afectuosa y que responda a las necesidades reales del/de la estudiante como soporte para afrontar y superar los estresores y las situaciones negativas que le pueda presentar la vida, ayuda a la construcción de una personalidad más resiliente y asertiva, convirtiéndose esta atención en un factor protector para el desarrollo de enfermedades tanto físicas como mentales [9].
6.3.3. Neuroarquitectura
En [73] denen el espacio de aprendizaje como el tercer educador. El espacio inuencia en los sentimientos, pensamientos y el propio comportamiento.
La neuroarquitectura precisamente estudia como el diseño arquitectónico inuencia en el funcionamiento del cerebro [73] y ésta se puede aplicar a la educación.
Por tanto, existe el reto de construir y diseñar escuelas y/o universidades que fomenten los procesos de aprendizaje.
Algunos de los elementos que se pueden tener en cuenta, para promover características físicas y condiciones ambientales que promuevan el confort, son los siguientes [73]:
Luz natural
Temperatura y ventilación adecuada para optimizar el equilibrio homeostático del orga- nismo.
Reducir el exceso de estimulación sensorial para no reducir la atención y aumentar la distracción. Incluso, reducir tanto el sonido externo (aislando sonoramente el aula) como el propio ruido dentro del aula.
El color del espacio puede afectar de forma directa las emociones y comportamientos del alumnado. Los espacios con colores fríos (azul y verde) se relacionan con un mayor bienestar y los espacios con colores cálidos (rojo y naranja) con una mayor atención subjetiva.
CAPÍTULO 6. ENSEÑANDO DESDE LA NEUROEDUCACIÓN La contemplación de entornos naturales favorece la concentración ya que estar en un espacio natural requiere menos esfuerzo cognitivo.
Un espacio exible, transformable y vinculado con el proceso educativo permite el movi- miento del alumnado, facilita el juego y promueve la interacción social y la colaboración. Por tanto, que no haya un exceso de mobiliario, que sean modulares, versátiles y movibles para crear fácilmente nuevos espacios.