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MARCO TEÓRICO

2.3.2 Pérdidas de seres queridos

La reacción ante la muerte de un ser querido, como describe Fonnegra (2001), depende del papel que desempeña en la familia la persona que fallece, la manera en que murió, los valores y creencias, la red social de apoyo y el momento en que ocurre la pérdida.

 Muerte del cónyuge: es una de las pérdidas más grandes, conlleva un proceso de cicatrización lento y doloroso; si era una buena pareja es uno de los duelos más difíciles de elaborar ya que implica varias pérdidas juntas: la del amigo, amante, padre o madre, confidente, cómplice, compañero de cama, en la vejez, compañero de camino, proveedor, socio en la paternidad. Si la muerte es por enfermedad hay posibilidad de vivir el duelo anticipado, puede haber sentimientos contradictorios (desear la muerte ante el sufrimiento y sentir culpa por desearla); si la muerte es repentina el periodo de incredulidad es más prolongado, si hubo pleitos antes de la muerte, eso dificulta la elaboración del duelo.

 Muerte de los padres: se percibe de manera más natural, aunque depende del tipo de relación, papel que desempeñó en la vida del hijo, etapa del ciclo vital en que fallece, edad del hijo, periodo de advertencia previo a la muerte y recursos internos.

 Muerte de los hijos: los sentimientos son devastadores para los padres, un peligro es que los padres ignoren a los otros hijos, es uno de los duelos más difíciles y prolongados; entre el 60% y 70% de los matrimonios que pierden a un hijo se rompen. Si la muerte es por enfermedad, es posible vivir el duelo anticipado, si es por accidente se experimentan sentimientos de culpa.

 Muerte de los hermanos: confronta con la propia vulnerabilidad o envejecimiento. Hay que considerar factores como edad de los hermanos, cercanía en la relación y solución de las rivalidades.

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2.4 Tanatología

El término Tanatología (la ciencia de la muerte), fue creado en 1901 por el médico ruso Elías Metchnikoff, en ese momento fue considerada como una rama de la medicina forense que trataba de la muerte y lo relativo a cadáveres desde el marco médico-legal. El vocablo tanatos deriva del griego Thanatos, nombre que se le daba a la diosa de la muerte en la mitología griega, por otro lado, logos tiene varios significados, pero la mayoría de los filósofos griegos le daban el significado de sentido. Por lo anterior, etimológicamente se le define a la Tanatología como la ciencia encargada de encontrar sentido al proceso de muerte, dar razón a la esencia del fenómeno (Behar, 2004, en Bravo, 2006).

En términos del Random House College Dictionary (en Castro, 2007), la Tanatología es el estudio interdisciplinario del moribundo y de la muerte, especialmente de las medidas para disminuir el sufrimiento físico y psicológico de los enfermos terminales, así como la aprensión y sentimientos de culpa y pérdida de los familiares. Actualmente se emplea como una disciplina que se ocupa de todo tipo de pérdidas y duelos.

Elizabeth Kübler-Ross es considerada la fundadora de la Tanatología moderna, como comenta Bravo (2006), al haber descrito los fenómenos psicológicos que acompañan a los enfermos terminales en el proceso de muerte. El objetivo de la nueva Tanatología es promover y desarrollar de forma holística las potencialidades del ser humano para enfrentar exitosamente la difícil tarea de contrarrestar los efectos destructivos de la muerte, mediante el optimismo, sentido y creatividad. Kübler-Ross comenzó su trabajo en Tanatología a través de una investigación sobre la muerte con un equipo formado por cuatro seminaristas, se acercó a los pacientes sin previa revisión de la materia, quería observar y aprender directamente de ellos; ella platicaba con ellos y los seminaristas se ubicaban alrededor tomando notas. Su estudio estaba basado principalmente en: no tener ideas preconcebidas, estar con mente abierta, llegar a un darse cuenta

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personal, sensibilizarse ante las necesidades de los enfermos terminales y las personas que los rodearan, realzar la percepción para aprender.

La nueva Tanatología que surgió hace algunas décadas, se encarga de las personas, de dar atención a los pacientes terminales y sus familias. El tanatólogo es el profesional capacitado para ayudar en el proceso de duelo o cualquier tipo de pérdidas significativas, otra finalidad de dicho personal es procurar que al paciente o persona que sufra una pérdida se le trate con respeto, cariño, compasión y conserve su dignidad hasta el último momento.

2.5 Resiliencia

El término resiliencia se empleó originalmente en el campo de la física, donde se relaciona con la resistencia que tienen los metales al someterlos a altas presiones, recobrando su forma original; en osteología, se ha utilizado para expresar la capacidad de los huesos para reponerse después de una fractura. Posteriormente, fue adaptado a las ciencias sociales para describir a las personas que, a pesar de nacer y vivir en situaciones de alto riesgo, se desarrollan psicológicamente sanas y exitosas (Machuca, 2002 en Rodríguez, Fernández, Pérez y Noriega, 2011).

En términos de Rutter (1993 en Rodríguez, Fernández, Pérez y Noriega, 2011), resiliencia es un anglicismo que proviene del término resilienceo resiliency, cuyo significado es la resistencia de los cuerpos a los choques, con habilidad para recuperarse o ajustarse nuevamente.

Se ha definido como la capacidad personal de sobreponerse a las presiones y dificultades que otra persona no podría lograr (Trujillo, 2006); soportar retos perturbadores en la vida y recuperarse de la adversidad (Greff y Loubser, 2008); hacer frente a situaciones muy adversas, adaptándose y restaurando el equilibrio en la vida personal y evitando el efecto mortífero potencial del estrés (Canaval, González y Sánchez, 2007).

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De acuerdo con Raffo y Rammsy (2005), la adaptación exitosa implica una transformación de la persona después de la crisis, manifestada en un conjunto de cualidades.

También se ha definido como el conjunto de conductas, pensamientos y acciones que pueden ser aprendidas y desarrolladas por cualquier persona en su proceso de adaptación a la adversidad y que le permiten “rebotar” de experiencias difíciles (traumáticas, tragedias, amenazas, problemas familiares o de relaciones interpersonales, enfermedades crónicas o situaciones estresantes laborales y financieras) como si fuera una bola o un resorte (APA, 2004).