El apóstol Pablo tuvo que aclarar los fundamentos de su enseñanza sobre la Tora bajo la presión, por un lado, de la primera congre- gación cristiana de Jerusalén, y por otra parte, las sinagogas de la diáspora. Por tanto, especialmente en Romanos y Gálatas, desarrolla su perspectiva sobre el nuevo estado de la Ley en la situación “post mesiánica” después de la venida de Cristo. La fe en el Mesías definitivamente incluía otros puntos. Sin embargo, ahora era decisivo lo que la “nueva Tora” mesiánica significaba en la práctica, tanto para el judío como para el gentil.
La profecía en Génesis 49 respecto a la venida del Mesías como “gobernante de naciones” también se refiere a Él como “legis- lador”. La profecía continúa: “El cetro no se apartará de Judá, ni la vara de gobernante de entre sus pies, hasta que venga aquel a quien pertenece, y la obediencia de las naciones es de Él.” Aquí se usa el término “meh. oqeq” o literalmente “legislador”. Todas las fuentes rabínicas, como el Targum y el Midrash, ven aquí al Mesías.133
Rabí H. anin dice: “Israel no necesitará la Tora del Mesías Rey, porque en Isaías 11:10 está escrito: ‘En aquel día las naciones acudirán a la raíz de Isaí, no Israel.’” Y
en un comentario sobre el “legislador” continúa: “Si esto es
así, ¿por qué vendrá el Mesías Rey, y qué hará? Restaurará a Israel de su dispersión y les dará treinta mandamientos.”134 El
comentario hebreo llamado “El Don del Sacerdocio” da una interpretación de lo que esto significa desde la perspectiva de la Tora: “El Mesías Rey claramente iluminará para ellos la Tora y
los errores
133. Véase Santala, El Mesías en el Antiguo Testamento, págs. 48-57. 134. Midrash Bereshit Rabbah par. 98.
de los cuales ellos han sido culpables hasta ahora” . . . “Treinta mandamientos es una referencia a los reglamentos que obser- varán los pueblos de la tierra.”135
Según los rabinos, el Mesías realizará el llamado “tiqun ha-o. lam” es decir, “la corrección del mundo”. La teología moderna lo denomina “rehabilitación”. También es posible hacer “tiqunim” o “correcciones” y ajustes a la Tora. La lógica de Pablo se basa en el hecho de que el Mesías tiene precisamente tal autorización. Y toda la obra de Dios persigue este cumplimiento mesiánico y la nueva obediencia de la fe (Romanos 1:5 y 16:26).
El nuevo estado mesiánico de la Ley en el pensamiento de Pablo
se puede expresar en sus tres pasajes centrales: 1. Romanos 10:4 dice: “Porque Cristo es el fin de la Ley (en griego ‘telos’)
para justicia a todo aquel que cree.” Usando el mismo concep-
to, Pablo escribe en I Timoteo 1:5, “El propósito de nuestra
instrucción es el amor nacido de un corazón puro, de una buena conciencia y de una fe sincera.”
2. Gálatas 3:23-25 dice: “Y antes de venir la fe, estábamos
encerrados bajo la ley, confinados para la fe que había de ser revelada. De manera que la ley ha venido a ser nuestro ayo para conducirnos a Cristo, a fin de que seamos justificados por la fe. Pero ahora que ha venido la fe, ya no estamos bajo ayo.”
La palabra ‘ayo’ o ‘director’ (griego paidagogos) señala el hecho de que las muchas interpretaciones “pedagógicas” de la Tora poste- riormente pierden su importancia. Así como los bastones usados para apoyar las plantas o el andamiaje de un edificio se retiran posteriormente, también “la cerca de la Tora” es sólo temporal. En Jeremías 31:31-34 Dios promete a su pueblo que “en el nuevo pacto” pondrá su Ley dentro de ellos
y la escribirá en sus corazones”.
3. Pero esto ocurrirá sólo cuando haya amanecido la era mesiánica. Gálatas 4:1-5 dice que somos “como menores bajo
guardianes y tutores hasta la edad señalada por el padre”.
“Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo,
de mujer, nacido bajo la Ley, a fin de que redimiera a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción de hijos.”
Sin embargo, la relación de Pablo con la Ley siempre se basó en el hecho de que, según la Biblia, Dios es santo y exige santidad. Moisés recibió de cuando en cuando el mandamiento: “Sed san- tos porque yo, el Señor tu Dios, soy santo” (Levítico 11:44, 19:2,
20:26 etc.). Eran los fariseos quienes recalcaban esta santidad. Por esto Pablo escribió sus duras palabras: “La ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres . . . tribulación y angustia para toda alma humana que hace lo malo, del judío primeramente y también del griego” (Romanos 1:18; 2:9). “Así que la ley es santa, y el mandamiento
es santo, justo y bueno” (Romanos 7:12). Además, la Ley es
esencialmente “espiritual” (Romanos 7:14). “La ley es buena, si
uno la usa legítimamente” (I Timoteo 1:8). En esto Pablo no es
negativo en cuanto a la Ley. Funcionaba y sigue funcionando como pedagogo de Cristo.
El Talmud también ve la Tora como protectora del hombre. A.bodah Zarah dice con hermosura: “Los israelitas son felices cuando se ocupan de la Tora y hacen buenas obras; entonces su impulso maligno (‘yetzer ra.’) está bajo su control y no están sujetos a su impulso maligno.”136
Este pasaje da origen a una pregunta que revela la perspectiva
correcta de la interpretación paulina de la Tora. Cuando la
teología liberal sostiene que Pablo tenía una actitud anti-Ley o “antinómica”, y que restaba toda importancia a los Diez Mandamientos, la razón de esta perspectiva es una especie de “error de análisis”— la supuesta negatividad de Pablo no
aparece en relación con la Ley, sino más bien en su concepto pesimista del hombre.
Fue sólo porque los primeros cristianos o “minim” hacían hincapié en la naturaleza obligatoria de la Ley, que en el año 90
D.C. el gran Concilio de Jamnia tomó la decisión de que en la sinagoga los Diez Mandamientos ya no se habían de leer diariamente. Según el Talmud, esto era para que nadie pensara
equivocadamente, que Dios había dado únicamente estos Diez Mandamientos en Sinaí.
136. A. boda Zarah 5b y 19a.
Además, el movimiento encabezado por el falso mesías, Shabbetai Zvi, en el siglo XVII renunció a los Diez Manda- mientos y aceptó los preceptos rituales judíos. Esto fue seguido por un fatal deterioro moral. Él declaró: “Benditos vosotros quienes nos librais de las prohibiciones.” “El creyente debe descender a la “superficialidad” (heb. “qlipot”) y “abrir las puertas de la inmundicia”, pecando tanto que ya no molestara a nadie. Sus seguidores, los llamados “atzilim” o “nobles” o “super hombres”, estaban todos por encima de la moralidad.137
Pablo no tenía una actitud negativa hacia los mandamientos, ni tampoco contra la Tora. La Tora únicamente tenía una tarea
definida, la de “guardar” (Gálatas 3:23) y proteger a las personas bajo la Ley hasta que llegara la era mesiánica. En su período post-mesiánico, rige la Ley mesiánica, y el tiempo del “guardián” ha pasado. Esta verdad sobre la historia de la
salvación también aparece en la interpretación de la tradición de Elías, referente a la cual el Profesor Joseph Klausner dijo
que dos mil años de la Tora y dos mil años de “los días del Mesías” significa “naturalmente que en los días del Mesías la
Tora y los mandamientos pierden su importancia”.138
En hebreo la frase “la Ley y los mandamientos”, “Tora
umitsvot”, significa la enseñanza general de la ley y la
“halakhah” y legislación sagrada relacionada con ella en general, y no las llamadas “palabras del pacto”, o sea los Diez Mandamientos. Esta interpretación de la Tora no sería necesaria en la era mesiánica.