Coordinador del Área de Transporte de en Acción
A Antonio Estevan
Pocas cosas han cambiado tanto en las últimas décadas como nuestra capacidad de desplazar personas o mercancías, gracias a los medios i motorizados. Basta pensar que hasta hace poco más de un siglo la única manera de desplazarse horizontalmente o de acarrear cargas en el medio terrestre estaba supeditada al esfuerzo muscular de personas o animales. Esto cambió de forma drástica primero con la introducción del ferrocarril, luego con el automóvil y su generalización en la sociedad occidental, y por último con el avión.
La movilidad (concepto que se refiere al número de desplazamientos y a la distancia recorrida) goza de un gran prestigio en nuestra sociedad, hasta el punto que se considera un rasgo distintivo de la misma y toda una con- quista social. que todo son parabienes y felicitaciones por el imparable crecimiento de la movilidad motorizada, de m o d o que parece impensable un futuro en el que el binomio más rápido/más lejos no continúe su ritmo Pero pagamos un alto precio por esta gran movilidad, aunque a menudo no lo consideremos como contrapartida a las del aumento del trans- porte. Así, el transporte es el principal consumidor de petróleo; genera una
I Elena Díaz. "¿Transporte o cercanía?" En A-Libre Pensamiento,
III. ESCUCHAR LA VIDA: MENSAJES PARA UNA ALTERNATIVA NECESARIA POSIBLE
cuarta parte de las emisiones de en España, y es el sector donde están creciendo sin aparente control. Pero además,
de habitabilidad ciudades: mala calidad del air ruido, falta de espacio, etc. Sin olvidar los accidentes de tráfico, que a pesa de su notoria reducción, en 2 0 0 8 aún supusieron cerca de 3.000 fallecidos en las carreteras y ciudades del Estado. Por otro lado, las infraestructuras de transporte cuya construcción dedicamos una desmesurada cantidad de ocupan zonas fértiles y fragmentan nuestro territorio, haciendo que pierda biodiversidad y valor
¿Qué ganamos a cambio? velocidad y supuestamente tiempo; aunque si lo pensamos más detenidamente, las cosas no son tan claras. El transporte motorizado permite recorrer más distancia en menos tiempo, lo que ha supuesto la expansión de la urbanización a lugares cada vez más alejados de los centros urbanos y ha creado un tipo de poblamiento muy extendido sobre el territorio, conectado por carreteras y vías rápidas, por medio de las cuales se accede a urbanizaciones, centros comerciales, empresas, servicios, lugares de ocio, etc. Esta expansión de la urbanización ha aumentado las distancias que tenemos que recorrer cada día y el tiempo empleado en transportarnos. Así que vamos más rápido, pero tardamos más porque todo está más
No es de extrañar el continuo crecimiento del transporte si tenemos en cuenta la magnitud de las fuerzas que lo impulsan. Por un lado, está el transporte internacional de mercancías, que viene creciendo a un ritmo que durante la última década ha duplicado al aumento del mundial. Sin este transporte masivo de todo tipo de objetos y materias no sería posible la economía capitalista globalizada q u e prolifera en la práctica totalidad del planeta. Por otro lado, está la gran cantidad de viajes moto- rizados a los que nos obliga cada día nuestro modelo urbanístico disperso. Y también destaca el incremento de los viajes de turistas a larga distancia, que ya suponen unos 8 5 0 millones de desplazamientos internacionales cada año.
¿Movilidad
La creciente conciencia sobre los impactos del transporte ha puesto de moda las alusiones a una imprecisa movilidad sostenible. Muchas de las estra- tegias para disminuir la insostenibilidad del transporte se mencionan desde
MENOS TRANSPORTE: LOS DESAFÍOS DE LA PROXIMIDAD
hace tiempo y no de ser repetidas en todo tipo de libros verdes, libros blancos, estrategias de movilidad sostenible y demás documentos que se prodigan en todos los ámbitos, desde el internacional al local. Pero no se llevan a la práctica aquellas más relevantes, que no son otras que las que tienen que ver con una reducción del transporte. Sin olvidar que buena parte de los planes q u e nos han llevado a esta situación tan insostenible, como el utilizan la movilidad sostenible como coartada.
Entre las estrategias de aplicación de la movilidad sostenible, durante tiempo se ha intentado (en rigor han sido más declaraciones que intentos reales) desacoplar el crecimiento económico del aumento del transporte, algo condenado al fracaso si no cambia el modelo de
actual, en el que el crecimiento de la economía necesita del incremento continuo del transporte de mercancías y personas.
Por otro lado, buena parte de las esperanzas para la consecución de una movilidad sostenible se ponen en la tecnología, con el énfasis en las mejoras de eficiencia. Pero es difícil q u e así cambie drásticamente la situación de insostenibilidad del transporte. Es improbable, por ejemplo, q u e la apuesta por el coche eléctrico - m á s allá de alguna mejora en las emisiones contaminantes en c i u d a d - cambie muchas cosas a mejor, es decir, que reduzca nuestra movilidad, la dispersión urbanística o la necesidad de más y más infraestructuras y de materiales en la construc- ción de vehículos. Más bien será al contrario si hacemos caso de quienes vaticinan que pasaremos de los más de 8 0 0 millones de coches que hoy existen en el m u n d o a nada menos q u e 3.000 millones en 2 0 5 0 .
Lo mismo cabe decir de los independientemente
de su mayor o m e n o r eficacia en la reducción de emisiones de y de otros graves problemas ambientales y sociales, no propiciarán un cambio de modelo q u e reduzca significativamente la insostenibilidad del transporte.
En cuanto a la como camino hacia la movilidad sostenible, hay q u e ser conscientes de sus limitaciones en las condiciones actuales, donde unos mayores impuestos - a u n q u e su implantación sea deseable- no tendrían demasiada repercusión, por ejemplo, en buena parte del comercio internacional de mercancías, si bien podrían reducir el movimiento de pro- ductos de escaso valor añadido en relación a su masa. Si transportar una 3 Plan Estratégico de de Transporte 2005-2020, del Minis-
terio de Fomento. Para una crítica al PEIT ver: Segura, Paco. "El PEIT, echando gasolina al fuego". El Ecologista n° 43, primavera 2005.
III. ESCUCHAR LA VIDA: MENSAJES PARA UNA ALTERNATIVA NECESARIA Y POSIBLE
camisa desde China hasta Europa cuesta diez céntimos de euro, no que ni aunque se triplicara el precio del transporte las cosas cambien d forma
En definitiva, lo q u e necesitamos con urgencia es menos y transporte, no llamadas vacias a la movilidad sin
cambiar el El camino razonable va, pues, en la dirección de crear proximidad y reducir el transporte.