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Panorama general de la educación en ciencias sociales (el mundo y chile)

Escala de apreciación Texto argumentativo

4.3 Panorama general de la educación en ciencias sociales (el mundo y chile)

“La enseñanza de la historia y ciencias sociales debe tener como fin último preparar a los estudiantes para que construyan sus propios conocimientos, se ubiquen en su mundo y estén preparados para intervenir en él de manera democrática”(Páges, 2002)

Pero ¿Qué pasa en la realidad? Es posible presenciar en muchas salas de clases a docentes que hacen a los estudiantes memorizar los acontecimientos de la historia, sin llegar al proceso de aplicación, o sea, el saber hacer. Es importante que los docentes enseñen historia para que los estudiantes sean capaces de adquirir y construir conocimientos orientados al análisis y construcción del mundo en que viven.

En cuanto al eje de formación ciudadana se limita únicamente a la enseñanza de los diversos poderes del estado, a las obligaciones de los ciudadanos para con la patria, pero no se enfoca en temas importantes como la capacidad crítica social que deben desarrollar los estudiantes, la capacidad de poder analizar los diversos acontecimientos contingentes y menos desarrollar competencias necesarias para intervenir en la sociedad de manera consiente, activa y crítica.

69 Por otro lado la enseñanza de geografía, es más descontextualizada y carente de significancia para los estudiantes, ya que la mayoría de los docentes enseñan a los estudiantes a memorizar los diversos conceptos y tópicos relacionados con la geografía, como las distintas zonas climáticas, geográficas, etc. Dejando de lado la importancia de enseñarles a los estudiantes la relación existente entre las condiciones geográficas y el uso que le da el ser humano a dicho espacio, así como también la incidencia directa que tienen las diversas condiciones geográficas y naturales en el modo de vida de las personas.

La enseñanza de la historia, se limita a una enseñanza lineal y sin sentido, dejando de lado la enseñanza de la historia como aquella que se forma a partir de diversos acontecimientos que inciden en la historia del presente, tomando en consideración las diversas visiones sobre un mismo hecho. Para ello se hace fundamental que los profesores hagan ver a los estudiantes, que la historia no es única ni verdadera y es importante investigar por medio de diversas fuentes los hechos.

Cada una de estas decadencias en la enseñanza de la historia y ciencias sociales, repercute directamente en el fin que tiene, ya que a los estudiantes no se les enseña a construir su conocimiento, a observar, analizar, criticar y aplicar, tornándose difícil poder formar ciudadanos conscientes y activos de la sociedad, más aún si solo se queda en el conocimiento declarativo.

La enseñanza de la historia y ciencias sociales en chile se ha visto fuertemente debilitada, por un lado los docentes son mal pagados y por otro lado se han quitado horas pedagógicas, entonces ¿Cómo podemos enseñar a los estudiantes a ser críticos y reflexivos, si se tiene tan desvalorizada la enseñanza de la historia y ciencias sociales? .Es fundamental que los profesores de historia hagan valer lo importante que es la enseñanza de la historia y ciencias sociales para la construcción de una sociedad democrática y por otro lado para ayudar a formar personas capaces de participar en una sociedad basada en la democracia.

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4.3 Identificación y descripción del curso

El curso en el cual se realiza la intervención pedagógica corresponde al octavo básico B a cargo de la profesora María Isabel Ancamil. Este octavo básico está conformado por niños que están entre los 13 y 15 años de edad, con un total de 36 estudiantes. Del total del curso, al menos 5 han repetido un curso durante su etapa escolar.

El octavo B, según la descripción de los profesores que le realizan clases, se caracteriza por ser un buen curso, ya que son bastante tranquilos en comparación con el resto de los octavos que son más bien problemáticos. A pesar de que los estudiantes se encuentran en plena adolescencia, etapa en la cual los jóvenes se destacan por ser conflictivos, de caracteres cambiantes los estudiantes de este octavo tienen un carácter bastante pasivo y amigable.

El grupo curso se encuentra clasificado por distintos grupos de amistades con distintas características entre sí. Por un lado están los niños aplicados y que les gustan las artes musicales, son aproximadamente 8 estudiantes. Están también los niños que son considerados más desordenados constituidos por hombres, a pesar de que son los “más desordenados” durante el desarrollo de las clases no interfieren de manera negativa en ella, pero no siempre trabajan en las actividades y se dedican a conversar entre ellos. Por otro lado están los jóvenes neutros conformado tanto por damas y varones, corresponden al promedio medio del curso, también se encuentra el grupo conformado por solo damas en el que se encuentran niñas aplicadas y no tanto. En definitiva, se podría decir que el curso está conformado por los típicos grupos característicos.

La distribución de los puestos, a diferencia del resto de los cursos es en parejas. Fue una medida tomada por la profesora jefa, a modo de incentivo para que los estudiantes se comportaran bien en todas las clases. Esta medida en general funciona bastante bien ya que no conversan en desmedida a pesar de que se sientan con quienes ellos quieran.

La sala cuenta con dos tipos de pizarra, una a tiza y la otra blanca, con un data y equipo de audio. La sala no es letrada, solo posee un diario mural donde se publican las noticias semanales.

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4.7 Marco específico del diseño pedagógico

Uno de los primeros objetivos que debe tener la enseñanza de la Historia y Ciencias Sociales es lograr que los estudiantes sean capaces de ubicar temporalmente los distintos acontecimientos históricos, distinguiendo conceptos trascendentales como antecedentes, causas, consecuencias, cambios y continuidad. En segundo lugar deben ser consientes que en el estudio y análisis del pasado, existen diversos puntos de vista de un mismo hecho histórico, del mismo modo deben tener presente que dichos puntos de vista están influenciados por la procedencia de la fuente histórica, es decir que pueden existir varias interpretaciones de un mismo acontecimiento que dependerán del origen de la fuente. Por otro lado deben ser capaces de acudir a diversas fuentes históricas para recopilar la información necesaria para reconstruir y comprender un acontecimiento del pasado. Para así finalmente ser capaces de transmitir la información.

Ahora bien en la secuencia de clases se toma en consideración dos conceptos principales: el pensamiento histórico y la utilización de fuentes históricas.

4.7.1 Pensamiento histórico

“La disciplina de las ciencias sociales busca estudiar las sociedades humanas en el tiempo y en el espacio” (Curriculum en Linea, 2015) utilizando un método de análisis e interpretación basado en la evidencia. Para lograr en los estudiantes, esta comprensión de la sociedad del pasado y del presente, es necesario construir en ellos lo que se denomina Pensamiento Histórico.

El Pensamiento histórico busca “dotar al estudiante de una serie de instrumentos de análisis, de comprensión o de interpretación, que le permitan abordar el estudio de la historia con autonomía y construir su propia interpretación del pasado, pudiendo así, contextualizar o juzgar los hechos históricos, consciente de la distancia que los separa del presente” (Santisteban, 2010, pág. 35) . El aprendizaje de la historia debe estar basado en la comprensión de la narración histórica, en la capacidad de interrelacionar los personajes que participan de un momento histórico determinado, ubicándolos en hechos y un espacio determinado, asociándolos a diversos cambios sociales. En definitiva, el pensamiento histórico, produce en los estudiantes el pensamiento crítico y reflexivo, respecto al análisis e interpretación de la historia, ayudándolos a posicionarse frente al mundo.

72 Que el estudiante “piense históricamente requiere, en primer lugar, desplazarse mentalmente en el tiempo y tener conciencia de la temporalidad, para ir construyendo una conciencia histórica que relacione pasado con presente y se dirija al futuro. Requiere, en segundo término, capacidades para la representación histórica, que se manifiesta principalmente a través de la narración histórica y de la explicación causal e intencional. En tercer lugar, imaginación histórica, para contextualizar, desarrollar las capacidades de empatía y formar el pensamiento crítico-creativo a partir del análisis histórico. Y por último, la interpretación de las fuentes históricas y del conocimiento del proceso de construcción de la ciencia histórica.” (Santisteban, 2010, pág. 39)

La conciencia histórica es lo mismo que tener conciencia temporal, es decir, la capacidad para entender el pasado, relacionarlo con el presente para la construcción del futuro. Según Rüsen (2007) la conciencia histórica se logra gracias a una serie de procedimientos mentales básicos, como la percepción de otro tiempo como diferente, la interpretación de los cambios y continuidades, la orientación y la motivación para la acción en la práctica. Así se logrará que el estudio del pasado, este orientado a la acción política, la producción cultural, la vida cotidiana o bien a otras dimensiones relacionadas con las relaciones humanas. (Santisteban, 2010)

Ahora bien, entender el tiempo en sí es bastante complejo, y para Pagés la única forma de comprenderlo es de una manera amplia y transdisciplinar, (Pagés & Santisteban, 2010). Transdisciplinar porque el tiempo se encuentra presente en toda la vida del ser humano; sabemos que el tiempo transcurre porque vemos cambios en el cuerpo y en nuestro entorno, “el tiempo es historia, la nuestra y la de todas las personas, es pasado colectivo, es interrelación del pasado, presente y futuro.” (Pagés & Santisteban, 2010).

El estudio del tiempo, inicialmente se desarrollo de una forma lineal, esto porque desde occidente se impuso al resto del mundo, la idea de estudiar la historia de dicho continente de manera lineal y acumulativa, pero existen diversas críticas con respecto a esa manera de entender y estudiar el tiempo, es por esto que en la actualidad, la ciencia de la historia busca proponer un modelo conceptual del tiempo. Para ello es necesario tener en consideración diversas ideas acerca de la enseñanza del tiempo histórico, ellas son:

1. “La escuela debe superar la enseñanza de una historia de museo, que representa el tiempo histórico como una acumulación de datos y fechas.

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2.

El aprendizaje del tiempo histórico debe basarse en las relaciones entre pasado, presente y futuro, a nivel personal y social.

3.

La enseñanza de la historia ha de partir del tiempo presente y de los problemas del alumnado, para poder formar en valores democráticos (Evans, 1996; Audigier, 2003).

4.

Se deben cuestionar las categorías temporales que se presentan como categorías naturales, cuando son construcciones sociales.

5.

No sólo debemos enseñar una determinada periodización, sino que también debemos enseñar a periodizar (Ferro, 1991).

6.

La cronología debe enseñarse relacionada con una serie de conceptos temporales básicos, como el cambio, la duración, la sucesión, los ritmos temporales o las cualidades del tiempo histórico (Stow y Haydn, 2000).

7.

Los conceptos temporales actúan como organizadores cognitivos, tanto en los acontecimientos de la vida cotidiana como en el proceso de comprensión de la historia (Matozzi, 1988).

8.

El pensamiento temporal está formado por una red de relaciones conceptuales, donde se sitúan los hechos personales o históricos de manera más o menos estructurada (Matozzi, 2002).” (Pagés & Santisteban, 2010)

El pensamiento histórico, como se mencionó anteriormente se basa en entender los acontecimientos del pasado, relacionarlos con el presente para proyectar el futuro, y este último es la clave para hacer de la enseñanza de la historia una herramienta útil para los estudiantes, ya que por medio de las representaciones del futuro que pueden realizar, es posible que se transmita una imagen positiva de las posibilidades de decisiones sobre el fututo, considerando el futuro como una parte de nuestra temporalidad que está por determinar (Pagés & Santisteban, 2010), permitiendo así la posibilidad de que los estudiantes reflexionen acerca del futuro que desean y de cómo conseguirlo.

En la enseñanza de la historia y ciencias sociales, no basta el pensamiento histórico por si solo para comprenderla, ya que va necesariamente de la mano con la representación de la historia. En la enseñanza, la representación de la historia más común y aceptada es la narración, ya que es la forma de contar los acontecimientos reales, en el cual se muestran las experiencias humanas y no solo acontecimientos abstractos. La forma más atractiva de hacer que el alumnado se sienta entusiasmado por escuchar acontecimientos históricos, es por medio de relatos relacionados con personajes históricos, o personas que participaron en algún tiempo y espacio determinado. Esto según Santisteban es

74 más atractivo para los estudiantes, ya que les permite utilizar sus conocimientos previos acerca del comportamiento humano, permitiéndoles posicionarse, empatizar o cuestionar el actuar de los distintos personajes que intervinieron en algún acontecimiento de la historia.

Si bien la narración es una manera de representar la historia, es necesario llenar aquellos vacios que deja el conocimiento que se tiene acerca de la historia, y la manera de lograrlo es por medio de la Imaginación histórica. Esta “no se refiere a los sentimientos de fantasía de la gente sobre el pasado (la pura imaginación), sino a una disposición clave para dar sentido a las acciones y evidencias históricas. El uso de la imaginación histórica no pretende ofrecer una imagen completa o perfecta del pasado, si no dotar de sentido a los acontecimientos históricos, a través de la empatía y contextualización” (Santisteban, 2010, pág. 46)

La imaginación histórica debe estar interrelacionada con el pensamiento creativo, es decir un pensamiento que lleve a la imaginación a varias posibilidades (pensamiento divergente), para así lograr la empatía, o sea la capacidad de imaginar y tratar de comprender las acciones o actitudes de los actores del pasado. Del mismo modo es importante la contextualización de la historia, es decir ser capaz de situar los hechos de acuerdo a un tiempo y lugar determinado, con el fin de comprender el por qué del actuar de las personas de acuerdo al contexto en que se encontraban, imaginando distintos escenarios o hechos posibles, con el fin de crear el pensamiento crítico.

De la misma manera que “es necesario comprender el contexto histórico, los hechos y las actitudes en el pasado, el juicio moral forma parte de las competencias del pensamiento histórico” (Santisteban, 2010, pág. 47), esto porque nuestros juicios están relacionados con las ideas y representaciones sociales, con los prejuicios y el imaginario colectivo.

4.7.2 Fuentes históricas

Ahora bien ¿qué es una fuente? “Un vestigio, un testimonio humano, cultural o material, individual o colectivo, una huella del pasado en el presente que nos permite reconstruir el pasado histórico y nos ayuda a entender un aspecto de nuestro presente. Se considera fuentes a los restos del pasado porque otorgan información, sin embargo, ésta no nos llega de una manera espontánea y directa, para obtenerla es necesario saber interrogar las fuentes. En este proceso de interpretación de información entran en juego las dos tipologías básicas de

75 fuentes, que es la primera clasificación que se debe tener presente y se divide en: fuentes primarias y fuentes secundarias”. (Tribó, 2005)

Las fuentes primarias son las producidas en el mismo periodo de la época estudiada y pueden ser muy diversas, es decir imágenes, documentos escritos,etc.

Las fuentes secundarias son las creadas por la por la comunidad científica con el objetivo de contextualizar correctamente e interpretar las fuentes primarias (Tribó, 2005). Es decir las fuentes secundarias no provienen de la misma época del periodo que se estudia, por el contrario son creados posteriormente por un grupo de personas con el fin de dar sentido a las fuentes primarias y profundizar su estudio y facilitar el entendimiento de un periodo determinado.