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Papel de las hormonas y enzimas esteroideas en la determinación sexual por

1.2. Antecedentes

1.2.7. Papel de las hormonas y enzimas esteroideas en la determinación sexual por

la subunidad 26S proteosómica. La proteína L13 está involucrada en la regulación de la traducción, mientras que una expresión anormal del gen PSMC3 está asociada con infertilidad en ratones macho (revisado por Rhen & Shroeder, 2010). Otro gen que codifica para una proteína de unión al RNA inducible por frío (CIRBP, por sus siglas en inglés), también fue identificado por su patrón de expresión diferencial en el cual presentó un nivel de expresión significativamente mayor a temperatura feminizante. Los autores discuten que este hallazgo es significativo porque la expresión de CIRBP es influenciada por la temperatura también en otras especies y porque se sabe también que la proteína CIRBP regula la expresión de otros genes al reprimir su traducción. En mamíferos, CIRBP físicamente interactúa con una proteína de unión al RNA ligada al cromosoma X (RBMX) que tiene un alelo ligado al cromosoma Y (RBMY) que es crucial para el desarrollo de los espermatozoides; por lo tanto, es probable que CIRBP regula la expresión o actividad de otros genes involucrados en la determinación sexual en C. serpentina (Rhen & Shroeder, 2010).

1.2.7. Papel de las hormonas y enzimas esteroideas en la determinación sexual por temperatura

Además de la temperatura, diferentes factores endógenos (genes, hormonas, enzimas) juegan un papel primordial en la determinación de sexo.

En estudios realizados en organismos que presentan TSD tanto de diferenciación sexual como de reversión sexual, se ha visto que el estradiol y otras hormonas esteroides juegan un papel central. Por ejemplo, se han evaluado las concentraciones de esteroides en gónadas en desarrollo de L. olivacea y se encontró que la cantidad de testosterona (andrógeno aromatizable) es más alta en embriones incubados a TPH que en los embriones incubados a TPM (Salame-Méndez, 1992). Por otro lado, tambien se ha visto que al tratar embriones de reptiles con testosterona se puede inducir el desarrollo ovárico incluso a TPM, mientras que al tratarlos con andrógenos no aromatizables, se produce un efecto masculinizante (Johnston et al., 1995), apoyando así la hipótesis de que el desarrollo ovárico inducido por testosterona es el resultado de la aromatización de esta hormona a estadiol. La enzima citocromo p450 aromatasa (CYP19) cataliza la síntesis de estrógenos a partir de andrógenos (Pieau, 1996) y se ha comprobado que la expresión y la actividad de esta enzima varía con la temperatura, mostrando un incremento exponencial en las gónadas de hembras y niveles de expresión / actividad más altos en el ovario que en el testículo, esto tanto en tortugas marinas como en tortugas de agua dulce (Desvages & Pieau, 1992; Desvages et al., 1993; Jeyasuria & Place, 1997; Pieau & Dorizzi, 2004). En estudios más recientes también se encontraron claras diferencias en los niveles de expresión de esta enzima en gónadas aisladas de T. scripta (Ramsey et al., 2007) y C. serpentina (Rhen et al., 2007). Consistente con esto, estudios previos han mostrado que en T. scripta, la administración de una sola dosis de β-estradiol en el E17 es suficiente para inducir la reversión sexual de macho a hembra (Crews et al., 1991), así como la regresión de los cordones medulares (Wibbels et al., 1993). Aun a pesar de que el mecanismo por el cual los estrógenos pueden llevar a la gónada bipotencial hacia la ruta feminizante no ha sido del todo entendido, en un estudio reciente realizado en T. scripta se probó que la exposición de embriones incubados a TPM a estrógenos exógenos, reprime la expresión de Sox9, previniendo la diferenciación testicular; sin embargo, este efecto únicamente se vio en la gónada bipotencial, ya que el tratamiento con estrógenos aplicado a embriones en PDS, no afectó los niveles de expresión de Sox9 (Barske & Capel, 2010). Estos resultados concuerdan con una acción antagonista de los estrógenos y Sox9 en ratón, donde se ha visto que mutaciones en el gen de aromatasa o en los receptores de estrógeno α y β (ERα y ERβ) promueve la

expresión de Sox9. Además, se han encontrado sitios de unión de los ER en el promotor de SOX9 de humano (revisado por Barske & Capel, 2010). Si bien se necesitan más estudios para demostrar la inhibición directa de Sox9 por medio de estrógenos en la tortuga, estos resultados indican que es posible que el papel que desempeña esta hormona como represor de Sox9 en el ovario de mamíferos se encuentre conservado en otros organismos no mamíferos.

Además del efecto feminizante de la actividad de aromatasa y por consiguiente de los estrógenos, se debe considerar el efecto masculinizante de los andrógenos no aromatizables, los cuales se pueden obtener por conversión de testosterona a dihidroxitestosterona (DHT), un andrógeno potente pero no aromatizable, por la acción de la enzima 5α-reductasa.

En este sentido se ha sugerido que a TPH se activa un factor termosensible, que a su vez regula el gen de aromatasa. Cuando el gen de aromatasa se activa durante el PST, la enzima cataliza la síntesis de estrógenos. Cuando los niveles de estrógeno son altos, se activa su receptor, el cual a su vez, regula los genes necesarios para diferenciar la gónada en ovario. A TPM, este factor termosensible reprime al gen de aromatasa, por lo tanto, a bajos niveles de estrógenos estos genes no son activados y la gónada se diferencia en testículo (Pieau, 1996).

Por otro lado se ha propuesto que a TPM se incrementa la actividad de la enzima 5-α- reductasa, que cataliza la conversión de testosterona a DHT, la cual, a diferencia de la testosterona, no es aromatizable. Al incrementar la DHT su correspondiente receptor también se eleva, favoreciendo así, la determinación testicular (Crews & Bergeron, 1994).