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Para indagar sobre las Prácticas del Vestir

In document Desvestir mis otras (página 36-39)

Debo hacer énfasis en la dificultad desde mi formación como diseñadora de modas y mi experiencia como diseñadora de vestuario, para traspasar los límites de las diferentes disciplinas y campos que ha abordado mi estudio.

El mismo carácter trans disciplinar que una vez me fue favorable para constituir un espacio único para el desarrollo de mi trabajo, es también ahora mi mayor obstáculo pues me ha obligado a consultar diversos campos académicos como filosofía, psicología, sociología, y varias historias, para sustentar y validar mi conocimiento y mi experiencia. Queda claro que, en dos años de maestría, no es posible mencionar ni citar todas las voces que han tratado de manera trasversal el tema del vestido y el cuerpo, ni mucho menos profundizar en ninguna de las disciplinas mencionadas. Me queda hablar desde lo que conozco, y esto es mi experiencia consciente de vestirme y vestir a otros tanto para la escena teatral como cotidiana.

Para indagar sobre la práctica del vestir cotidiano como factor significante en las relaciones interpersonales, se ha abordado el problema del cuerpo como concepto, se ha definido al sujeto como un ser que se enuncia a sí mismo mediante su atuendo y que este atuendo, así como la persona es producto de las condiciones culturales, económicas y políticas del contexto en el que desarrolla sus interacciones sociales

Estas definiciones y conceptos evidencian múltiples campos y perspectivas para abordar el estudio de las acciones del vestir: desde la historia del traje, la psicología y la sociología de la moda; la economía, el consumo y los mercados de moda; el vestido y la cultura de masas, ciencia, tecnología y las industrias de producción masiva, en paralelo con los oficios extintos de la moda en el vestir, observables desde los estudios culturales; y por supuesto el vestido y las artes en todos sus géneros desde lo escénico, la danza y lo performativo, hasta el cine y los nuevos formatos audiovisuales.

El tema del vestido es un campo naciente que apenas congrega sus primeros encuentros. Este es un estudio sobre la acción del vestir cotidiano, la materialización del “mí misma” como persona, y los modos de interacción estética y social que se dan mediante mi atuendo cotidiano. Se registran experiencias desde las interacciones en la práctica del vestir, y aporta una reflexión desde lo sensible, sobre la experiencia del vestido y la configuración de la persona.

La línea de investigación de los estudios artísticos propone el estudio de desplazamientos teóricos y prácticos que históricamente son consecuencia de la enseñanza del arte basada en los pilares del esquema hegemónico tradicional. En esta línea de investigación, la Maestría busca pensar, desde la academia, los vínculos sociales que se presentan actualmente entre las artes y culturas, teniendo en cuenta aquellas que se presentan extra académicamente y se evidencian socialmente en prácticas y reflexiones específicas. Se asume el estudio de dichos desplazamientos a través de un conjunto de núcleos articuladores, los cuales: por un lado, relacionan los vínculos o roturas sociales entre las prácticas artísticas y diversas manifestaciones culturales de la producción simbólica y, por otra parte, aborda el entramado de invisibilizaciones teóricas que soportan dichos encuentros o desencuentros.

Desde la estructura octádica de Katia Mandoki en Prosaica II (2006) y la definición del cuerpo de Arturo Rico Bovio en las Fronteras del Cuerpo (2002), se inicia una comprensión integrada de la acción intelectual como acción sensible y de la acción sensible como acción intelectual, con una clara intención de flexibilizar las nociones de

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investigación- creación bajo la perspectiva de las artes para la vida, perspectiva que ubica el estudio sobre las prácticas cotidianas del vestir y sus modos de interacción, en el núcleo de Los estudios de la sensibilidad los cuales promueven la investigación - creación sobre las dinámicas sociales de las sensibilidades, reconociendo que conforman la estructura perceptual en la configuración del tejido social, estético, epistémico, económico, psíquico, biológico y político de las interacciones humanas. El desarrollo de las sensibilidades modela socialmente construcciones identitarias, individuales y colectivas.

Por lo anterior, aunque las reflexiones consignadas en este estudio han sido dadas desde mis experiencias personales del vestir, considero que esta mirada puede ilustrar de manera muy aproximada, pequeños fragmentos culturales de los lugares y momentos de las experiencias vividas y narradas. Me propuse revisar la acción de vestirme y vestir a otros en el contexto urbano de Bogotá, desde mi percepción directa tanto del nombre que enuncio con cada atuendo, como de la sensación de las prendas sobre el cuerpo y de los relatos que producen o evocan estas acciones del vestir, y también de las interacciones de las estéticas desde y con el vestido. Por ser el vestir cotidiano una “práctica corporal en contexto”, esta investigación también se ubica en el núcleo de estudios críticos de la corporeidad dentro de la línea de estudios artísticos de la Maestría.

Desde el arte, los Estudios de la corporeidad revisan las implicaciones del modelo hegemónico de la estética occidental, en el uso y valoración de la dimensión corporal, reducida al concepto “cuerpo”, congelado desde la perspectiva de lo performativo en las representaciones del sujeto. La revisión crítica de la corporeidad para la interpretación del arte y las culturas, se constituye en propuesta social, implementando una revisión crítica de las interacciones humanas que soportan las culturas de la violencia y la destrucción del cuerpo en Colombia. Estos estudios valoran la acción sensible y la producción simbólica, encarnada en las personas que las hacen, que a su vez permanecen inmersas en condiciones sociales y culturales de contexto, de lugar, de tiempo. Estos estudios provocan la revisión de la corporeidad como “el lugar primero por excelencia donde ocurre la cultura así ́ como el lugar a través del cual la personalidad humana ejerce los intercambios sociales de la sensibilidad, del pensamiento, de la acción”. Nuestra línea asume la indagación, el derecho de comprender las interacciones en las practicas del vestir, a través de la creación y la reflexión.

Vestirse es una práctica cultural que permite o que limita las interacciones sociales. Es una acción intima que realizamos casi sin pensar, para interactuar públicamente y cuyos parámetros tenemos instalados en un inconsciente colectivo que tácitamente nos indica qué ponernos según el espacio o la ocasión. Pensar el vestido cotidiano fuera de lo normal- normalizado, puede meternos en problemas, por lo que vestirse es una acción social que está condicionada por lo económico y que se puede y se debe pensar políticamente. Entonces el vestido como elemento subjetivador, abarca mucho más que el cuerpo que lo soporta.

El estudio de las prácticas cotidianas del vestir, es una investigación de enfoque cualitativo que demanda una observación profunda desde los estudios de la sensibilidad, y los estudios sobre las prácticas culturales y de la corporeidad. En este estudio se observa y se experimenta el vestido que materializa la imagen de la persona y sus relaciones con el entorno, y se define con una perspectiva intercultural, transdisciplinar y relacional – performativa contenida en laInvestigación basada en las Artes.

Yo realice una estructura mixta de investigación, con recursos auto-etnográficos como notas y diario de campo, fotografías, memorias, recuerdos y diarios; junto con recursos de etnografía performativa como lo fueron mis intervenciones de espacios cotidianos mediante acciones performativas desde el vestido, que considero son críticas de mis representaciones como mujer. Lo anterior constituye el componente experiencial característico de los estudios basados en artes. Aquí se recogen, registran y narran experiencias desde la práctica del vestir, para reflexionar desde lo sensible, sobre la experiencia personal del vestido, orientados a visibilizar elementos de las prácticas del vestir en la construcción de sí mismo.

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A partir de la relación que hace Joanne Entwistle entre el cuerpo y la moda que define a la persona como un “ser vestido” y por otro lado, la evidencia de que la indumentaria representa condiciones culturales, económicas y políticas concretas, como lo hace ver el tratamiento que le da Goffman al atuendo como preparación de la imagen del sujeto para sus relaciones con el entorno, se constituye entonces un componente reflexivo y teórico fundamental para definir el carácter multidisciplinar del estudio de las prácticas cotidianas y lo transversal de los conceptos y los campos que involucran el tema del vestido.

El componente creativo de este estudio se dará en la utilización de representaciones estéticas condensadas en una serie de atuendos construidos para diferentes acciones preformativas, que produzcan nuevas referencias. A partir del registro de mi propia experiencia y ya que toda acción de vestirse constituye un performance en sí, yo me expongo para saberme otra y para saber cómo me percibe el otro, en palabras de Amílcar Borges de Barros: mi cuerpo como eje epistémico, mi cuerpo como un campo de ocurrencia de sistemas cognitivos.

Mi ruta, el performance para expresarme en la imagen de mí cuerpo y al reconocerme como “otras” reflexionar sobre las prácticas cotidianas de vestirme en Bogotá, en la experimentación de otras subjetividades, a través del vestido, me permito transitar por diversas versiones de mí misma y experimentar las diferentes respuestas de mi entorno.

Mediante la acción de vestirme he iniciado la identificación de nuevos procesos cognitivos y sensibles que pueden ser definidos en acciones performativas, y he experimentado directamente las respuestas sociales a la presencia de una corporeidad “transgresora” o “invisible”. En este proceso, el instrumento de investigación es mi cuerpo vestido constituido en una imagen performativa, como parte de una propuesta metodológica para la indagación y con una intención critica de las representaciones sociales.

El performance es el campo para examinar los conflictos que atraviesan el cuerpo, es un espacio estratégico para relatar eventos no traducibles en palabras. Los movimientos y la experiencia sensorial del cuerpo, organizan significados que trascienden el lenguaje hablado, constituye saberes, produce conocimiento. Todas las experiencias se viven en el cuerpo, en el individual y en el colectivo; las acciones, las practicas corporales son entonces acciones sociales. La percepción reciproca de las acciones realizadas con el cuerpo, que casi siempre va vestido, son performance. El performance, se vuelve entonces el recurso obligado para el estudio de las prácticas del vestir, como una forma de vinculación material entre los sujetos socioculturales, para explorar desde la acción misma, las acciones e interacciones desde el atuendo cotidiano.

Para este estudio ha sido necesario constituir un marco metodológico particular, para interpretar y valorar mis prácticas del vestir: Uno desde consideraciones propias del campo del pensar y hacer la ropa, y de materializar personajes escénicos desde el vestido, en donde se consideran factores culturales como el tiempo y origen de los personajes, factores sociales como el estatus y el poder, y factores personales como el oficio y el carácter de las personas, todos de carácter contextual. Y dos, desde la práctica del vestirme “yo”, que me lleva a observar mis percepciones, sensaciones y mis interrelaciones sensibles.

Surgen entonces un par de opciones para la valoración e interpretación de la información recolectada: el modelo octádico de Katya Mandoki (2006), para la observación y el análisis de la experiencia sensible, y la metáfora teatral de Goffman (1959) entre la tras escena y la escena teatral, y lo privado y lo público de la vida cotidiana, que pueden conformar el espacio para establecer, por ejemplo, el paralelo entre persona y personaje, y analizar desde el traje algunas tensiones determinadas por las dinámicas sociales.

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A partir del modelo derivado de la metáfora teatral propuesta por Goffman, voy a mirar mi experiencia para saber cómo se dan las interacciones conmigo misma y con los demás desde mi atuendo. Las motivaciones y los condicionamientos al vestirme en la intimidad de mi “camerino”, y su interrelación con “escenas” cotidianas de mi vida. Se trata de detectar las diversas intenciones y propósitos para abordar, para enfrentar, para evadir o para integrarse en entornos y situaciones, en relaciones e interacciones.

Mandoki me proporciona el modelo para hacer conciencia de cómo me siento yo en mi ropa y de cómo percibo que los demás me sienten. Aquí se trata de evidenciar lo no dicho, lo no pensado públicamente, los deseos, las angustias, las certezas e inseguridades, el miedo, la tristeza y otros estados; el peso de las telas sobre el cuerpo, el ajuste, la sensación de las texturas, el microclima personal, el reflejo del color y el brillo de las telas, constituyen una narración no escrita que supera las tensiones de lo racional corporal.

Esta es una indagación de la selección de las prendas para resguardarse, camuflarse y protegerse, o para provocar, para ofrecerse, para entregarse en una diseminación performativa desde el vestir, en un manifiesto mediante siluetas, texturas y colores que también en las notas que registran los diálogos emocionales de las relaciones inter- sensibles en las acciones performativas, darán cuenta de la situación o experiencia indagada, de su afectación reciproca y de sus alcances de intervención y critica.

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