IV ORACIONES DIVERSAS 1 Acto de fe
R.- Para que alcancemos las promesas de Jesús.
Día primero: Hombre de fe
La fe de José es admirable, está en la línea de aquellos a los que Jesús aplaudía. Está a la misma altura de la fe de Abrahán, el Padre de todos los creyentes, el que creyó a pesar de todo, el que creyó cuando todo se hundía, el que creyó contra toda esperanza.
Así fue la fe de José. Una fe que es confianza y generosidad; una fe que le hace vivir pendiente de la palabra de Dios y por ello al servicio atento y delicado de Jesús y de María.
144 Preces
Pidamos a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, el cual quiso ser también llamado "el hijo de José":
V.- Por todos los pastores y educadores, para que su testimonio sea una auténtica proclamación de la verdad del Evangelio. Roguemos por intercesión de San José.
R.- Te lo pedimos Señor.
V.- Por los gobernantes, responsables de la institución familiar, y de la convivencia de todos los pueblos. Roguemos al Señor por intercesión de San José.
R.- Te lo pedimos Señor.
V.- Por el aumento de vocaciones sacerdotales y religiosas, para que los llamados al servicio del Señor le respondan con generosidad y se dejen guiar por El. Roguemos al Señor por intercesión de San José. R.- Te lo pedimos Señor.
V.- Por todos los padres de familia, para que el Señor les bendiga y les ayude en su difícil tarea educativa. Roguemos al Señor por intercesión de San José. R.- Te lo pedimos Señor.
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V.- Por todos los religiosos, para que aprendamos de San José su dedicación incondicional a los planes de Dios y el amor expresado en servicio a Jesús y María. Roguemos al Señor por intercesión de San José. R.- Te lo pedimos Señor.
Oración final para todos los días
San José, Maestro de vida interior, trabajador empeñado en tu tarea, servidor fiel de Dios. Tú, que colaboraste en los planes de la Salvación, que eres hombre de corazón atento; concede a nuestra Congregación: un espíritu renovado por la cercanía de Dios, un corazón como el tuyo, atento a su palabra. Que a través de nosotras pueda Cristo llegar a otras almas y transformarlas en apóstoles.
Que tu protección, con la de tu Santa Esposa, se deje sentir sobre la Iglesia, a través de nuestra familia Religiosa. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Día segundo: Protector de María y Jesús
José, está puesto por Dios para proteger al niño y a la madre. No tiene grandes recursos materiales, pero tiene un amor que todo lo puede, tiene unos brazos fuertes, tiene un trabajo duro hecho con amor. José, es como un Sacramento de la Divina Providencia, como un verdadero ángel de la guarda. Dios le ha encargado la misión de ser la mano protectora de su Hijo.
146 Día tercero: Hombre humilde
La humildad, es uno de los mayores encantos de San José. Pudo decir muy bien junto a María: "El Señor mira la pequeñez de sus siervos".
José es de los que pasan por la vida sin hacerse notar, sin molestar a nadie, sin aplastar. Y porque se vació de sí mismo, construye su personalidad pensando y viviendo para los demás. El será siempre el padre de Jesús y el esposo de María.
Día cuarto: Patrono de la Iglesia
Todo el cariño y desvelo que entregó a Cristo, se los dedicará a toda la Iglesia, que es el Jesús viviente, el Cristo continuado. El que cuidó sabiamente a María, cuidará asimismo a todos los que somos hijos de Ella. José, nuestro patrono y protector, tú que eres experto en la custodia de los débiles, protege a tu Iglesia que camina en medio de muchas dificultades.
Día quinto: Hombre de vida interior
José, está siempre más dispuesto a escuchar que a hablar. Está siempre atento a las palabras, a los signos, a las personas. Su misión es cuidar la Palabra y guardarla en su corazón.
En el silencio de Nazaret, el artesano de Dios, nos dejó el hermoso ejemplo de saber vivir en un segundo lugar, y por esto, asimilar con disponibilidad la Palabra y vivir sólo para ella.
147 Día sexto: La pobreza de su alma
La humildad es como la pobreza del alma, cuando uno se despoja, no ya de sus bienes sino de sí mismo, cuando no considera como propios sus talentos y los pone al servicio de los demás, cuando reconoce los valores de los otros y se alegra como si fuesen propios, entonces, se siente la verdadera pobreza y el auténtico despojo del corazón, para llenarse únicamente de Dios. El pobre, siente en su vida la plenitud de Dios.
Día séptimo: Varón justo
La Iglesia ensalza la dignidad de San José, aplicándole las frases que la Sagrada Escritura dedica al hijo de Jacob: "¿Podremos por ventura, encontrar un hombre como este, lleno del Espíritu de Dios...? Tú, serás quien gobierne mi casa y todo mi pueblo te obedecerá".
Señor, tú que ensalzaste a San José por ser hombre justo y honrado ante tus ojos, concédenos ser consecuentes con la fe que como regalo hemos recibido y que sepamos transmitirla a cuántos nos tienes encomendados.
Día octavo: Creyó en la Providencia
"Levántate, toma al Niño y a su Madre y huye a Egipto, y estate allí hasta que yo te avise, porque Herodes buscará al Niño para quitarle la vida".
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Las dificultades no disminuyeron su amor, su paz, su confianza plena en el Padre. Escuchó y asumió la voluntad de Dios providente como única regla de su vida.
Día noveno: Alegría de la fe
La alegría es patrimonio de los que confían en Dios, de los que saben verlo en todos los acontecimientos, porque la presencia de Dios, llena el corazón de la auténtica alegría.
El gozo llenó el corazón de San José cuando pudo conocer en su interior la maternidad de María, al recibir al Hijo de Dios hecho niño en el Portal de Belén, en la vida familiar y en el hogar de Nazaret. Todo esto como respuesta en su corazón a un peregrinar en la fe.
15. A Santa Carmen Sallés (6/12)
Oh Dios, que concediste a Santa Carmen Sallés la abundancia de tu gracia, un profundo amor a la Virgen Inmaculada, y el conocimiento de tu predilección por la infancia y la juventud, haz de cada uno de nosotros, un instrumento dócil a tus inspiraciones, para que, como ella, seamos testigos ante el mundo de las maravillas de tu amor.
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Ayúdanos a recorrer con María, Madre y Modelo, el camino de una plena fidelidad a Cristo y a su Iglesia, sirviendo con amor a nuestros hermanos.
Dígnate concedernos la gracia que por su intercesión te pedimos (...), por Jesucristo nuestro Señor. Amén.
Padrenuestro, Avemaría y gloria.
16. A Santo Domingo de Guzmán (8/8) Antífona
"Qué hermosos son sobre los montes los pies del mensajero que anuncia la paz, que trae la buena nueva, que pregona la victoria"
Preces
Poniendo como mediador de nuestra oración a Santo Domingo de Guzmán, te suplicamos, Señor:
V.- Por la Iglesia de Cristo, para que, atenta a los signos de los tiempos, realice siempre con amor la
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voluntad de Dios, buscando la salvación de todos los hombres. Roguemos al Señor.
R.- Te lo pedimos Señor.
V.- Para que sean consolados los que sufren, saciados los que tienen hambre y sed de justicia, de amor y de paz; y los que buscan el perdón de Dios obtengan su misericordia. Roguemos al Señor.
R.- Te lo pedimos Señor.
V.- Por los religiosos de vida activa, para que nos dediquemos con entusiasmo a la predicación y a la enseñanza de la fe, como sobreabundancia de la contemplación y el estudio. Roguemos al Señor. R.- Te lo pedimos Señor.
Oremos
Te pedimos Señor, que Santo Domingo de Guzmán, insigne predicador de tu palabra, y fervoroso hijo de María, ayude a tu Iglesia con sus enseñanzas y sus méritos, e interceda también con bondad por nosotros. Por nuestro Señor Jesucristo. Amén.
17. A San Agustín (28/8) Antífona
"Abre la boca en la asamblea, el Señor lo llena de Espíritu de inteligencia y sabiduría, lo viste de un traje de honor".
151 Preces
El Señor Jesús ha enviado su Espíritu al corazón de los hombres. A él nos dirigimos:
V.- Asiste a los predicadores y a los teólogos para que expongan fielmente la fe la Iglesia. Roguemos al Señor.