2.1. LOS CURSOS DE LOS FILÓSOFOS PREPLATÓNICOS (1872)
2.1.6. PARMÉNIDES Y SU PRECURSOR JENÓFANES
Nietzsche dice que Parménides es contemporáneo de Heráclito. Según Apolonio, la ἀκμή
(cumbre) de Parménides fue en la 58 Olimpiada, cuando tenía 64 años y nació probablemente alrededor de la 53 Olimpiada, fecha que también acepta Teofrasto. Las
fechas que propone Platón en sus diálogos- Parménides (127 a), Teeteto (183 e), Sofista
(217 c)- sobre el nacimiento de Parménides (519 o 520) deben ser descartadas, porque son anacrónicas por razones ideológicas del mismo Platón. Éste quiere hacer de Sócrates un
discípulo de Parménides, razón por la cual las fechas varían de las reales105.Según la fecha
que propone Apolodoro, Parménides no pudo haber nacido en Elea, pues fue fundada en la 61 Olimpiada. Apolodoro supone que Parménides viene de Mileto, donde fue discípulo de Anaximandro, y llega a Elea a los 30 años.
Jenófanes fue el precursor de Parménides y éste toma algunos conceptos para su teoría del ser. Jenófanes nació en Colofón y a la edad de 84 años se radicó en Elea, posiblemente después de años de ser desterrado de su patria. Nació posiblemente en la 40 Olimpiada y vivió hasta el tiempo de Ciro, quien muere en el 4 año de la 62 Olimpiada, y Darío, quien
104Cfr. La filosofía en la época trágica de los griegos. Pág. 224. Op. Cit. 105
[44]
llega al poder en esta misma fecha. Según el testimonio de Apolodoro, Jenófanes vivió cerca de los 96 años, tiempo de vida que coincide con lo que dice el mismo Jenófanes. Él
fue un poeta y rapsoda que aprendió mucho de sus viajes. Su última obra fue Πεπὶ θύζεωρ,
en la que combate las opiniones de Tales (ἀνηιδοξάζαι), Pitágoras y Epiménides. Jenófanes
es un fuerte crítico de la doctrina de la transmigración de las almas (Diógenes L. VIII, 26) y mucho más fuerte es su lucha contra Homero y Hesíodo.
Jenófanes es reconocido especialmente por su oposición a la superstición politeísta, razón por la que parece fue desterrado, ya que dice que los hombres se imaginaban a sus dioses semejantes a ellos. Por el contrario, él dice que hay εῖο ϑεὸο (único dios) que no tiene ninguna característica antropomórfica, no es un dios personal, y que está en el mismo plano que la naturaleza. Así también desaprueba el juramento olímpico, el entretenimiento con los mitos de los poetas etc. Jenófanes descubre la petrificación de moluscos en las montañas, mientras que sus teorías físicas se basan en algunos principios físicos de Tales. Dice
además que la tierra pasó de un estado líquido a uno sólido, pero volverá al primero106, que
la lluvia, las nubes, el viento son el resultado de los vapores que salen del mar a causa del calor solar; las estrellas, la luna, el sol, el arcoíris, los cometas, los relámpagos son vapores calientes que combustionan. Estos vapores desaparecen en la noche y aparecen en la mañana, siguiendo una trayectoria infinita, pero por una ilusión óptica parece una trayectoria circular. Nietzsche señala que la originalidad de Jenófanes es su noción de unidad del mundo y que al acercarse a Anaximandro, propone la limitación del aparato cognitivo como causa del error, y concluye que el hombre nunca puede acceder a la verdad y quede atrapado en la multiplicidad.
En el caso de Parménides, además de estar influenciado por el pitagórico Amnias (quien lo
lleva a la vida filosófica) 107, lo está antes por Anaximandro y Jenófanes, pues toma el
concepto de ηὸ ἄπειπον del primero y lo une con el concepto de εῖο ϑεὸο del segundo. En un
primer momento, Parménides continúa a Anaximandro pero luego se separa de éste, porque con el desarrollo de su doctrina pura del ser, considera que son un error las demás cosmovisiones. Sin embargo, comparte con Anaximandro la concepción de que todo lo que nace, debe perecer, a consecuencia del no ser. La diferencia en Parménides es que
considera que aquella dupla de la que habla Anaximandro108 son fuerzas eternas que se
disputan y cuyo impulso se denomina Ἀθξνδίηε (Afrodita), la divinidad que se manifiesta
106 Los cuerpos terrestres pasan también por este tránsito de la tierra al agua, incluido el ser humano quien
al hacer este paso, se hunde también el lugar donde habita.
107
Nietzsche resalta que la figura de Pitágoras influenció mucho a Elea desde los orígenes, razón por la cual Parménides adopta, aunque no su filosofía, si el modo de vida pitagórico que se transformaría en un βίοσ Παρμενίδειοσ (modo de vida parmenídeo). Cfr. Pág. 378. Op. Cit.
108
Anaximandro dice que en el mundo del devenir se produce por la “conjunción del sexual del ser y el no ser” gracias a la unión que hace de los elementos antagónicos (frío-calor, ligero-pesado, luz-oscuridad, masculino-femenino etc.) la diosa que está en medio del mundo. Cfr. Pág. 379. Op. Cit.
[45]
tanto en Πόιεκνο (guerra) como en ἔξνο (eros)109. Así, el devenir del mundo es el resultado
de esta relación de amor-repulsión de dos elementos, efectos del mismo δαίμων con el que
Parménides busca terminar con el dualismo aunque de manera mística; Nietzsche dice que
es “¡Una terrible abstracción!”110.
Para Parménides, el Todo está compuesto de múltiples esferas situadas una alrededor de las otras: la Tierra es el núcleo, la esfera compuesta es el cielo estrellado, el círculo de fuego, la
región sólida y la esfera intermedia es el δαίμων (demon). Este principio responde a la
interpretación de Estobeo, pero no a la de Krische y Zeller. Este principio es contrario al de Anaximandro para quien la Tierra está en el centro, el aire sobre ella y el círculo de fuego en esta última. Sobre el origen del hombre hay dos interpretaciones: que por naturaleza surge a partir del elemento cálido-sol (Diógenes L. IX, 22), y de lo cálido y lo frío-barro
(Steinhart, Encyclop. Gruber Ersch).
Parménides critica a los seguidores de Heráclito y los denomina como δίκπανοι (de dos
cabezas) porque dicen a la vez εἶμεν ηε καὶ οὐκ εἶμεν (somos y no somos): son εἰδόηεο
νὐδέλ (conocedores de nada). Por el contrario el verdadero camino es aquel que permite decir que “el ser es” y “el no ser no puede ser”. Las características del ser son el no devenir, es decir, el ser está en un presente eterno; no es engendrado, ya que no puede nacer de algo que no sea él mismo, como del “no ser”, porque éste “no es”; no perece, ya que el perecer es un “no ser”; es inmóvil, debido a que el ser ocupa el todo y no puede ir a otro espacio; es
indivisible, pues cualquier parte de ser “es”; es perfecto, no puede ser ηὸ ἄπειπον
(indeterminado), ya que esto señala una carencia y la carencia es un no ser. De todas estas características, Parménides deduce que el ser, la totalidad perfecta, es limitado, similar a una esfera que es igual por todos sus lados; el ser es ser en su totalidad y no por partes. Se puede ver aquí la influencia de Jenófanes en el pensamiento de Parménides, pues éste piensa en un solo ser así como aquel pensó en un único dios, aclarando, dice Nietzsche, que no refieren a lo mismo: en Jenófanes hay una unidad eterna de panteísmo y en Parménides,
la unidad de la realidad expresada de forma abstracta111.
Dado que lo único real es el ser, entonces el devenir, lo cambiante, es una ilusión que es originada por los sentidos, y por lo tanto “Para alcanzar la verdad, no se debería seguir al ojo estúpido, al oído resonante o a la lengua, sino que se debería agarrar con la fuerza del
109 Este es un primer momento en el pensamiento de Parménides, pues habla que hay dos principios que
actúan para generar el devenir: el ser y el no ser, pero se dijo que para el filósofo de Elea, solo el ser puede ser y el no ser no es. Esta dificultad la aclara Nietzsche posteriormente en la página 383, cuando dice que
“*…+ ahora había declarado la tabla entera de las categorías como una ilusión de los sentidos”.
110 Nietzsche se refiere a la gran capacidad que tuvo Parménides de abstraer. 111
Cfr. Pág. 382. Op. Cit. En esta misma página, Nietzsche dice que no se debe equiparar esta abstracción de Parménides con el procedimiento de la lógica que surge posteriormente, sino como producto del conocimiento intuitivo, “pues sobre esas cáscaras vacías no puede construirse ninguna verdadera filosofía, que más bien ha partido siempre de la contemplación de lo real”.
[46]
pensamiento al ιόγῳ”112
. La verdadera esencia de las cosas es aprehendida por el ιόγνο a través de los conceptos más generales, mientras que los sentidos aprehenden las determinaciones más concretas, que son simplemente un engaño. El devenir no puede ser pensado, por lo cual no puede ser. Nietzsche señala que posiblemente desde aquí se empieza a pensar en la escisión espíritu-materia, pues la capacidad de aprehender conceptos está en la primera, mientras que la sensibilidad causante del error está en la segunda. Nace la necesidad de cultivar el espíritu, porque con él se puede llegar a la verdad, y liberarse del cuerpo (Platón), fuente de ilusión.
No se debe confundir la filosofía de Parménides con la budista o el idealismo kantiano. En el caso de Buda, él busca convencer que el mundo es una ilusión, un sueño, por motivos éticos religiosos; en Kant, la “cosa en sí” y el fenómeno surgen a raíz de la crítica del conocimiento, pero no se puede pensar la primera como el ser y la segunda, como el no ser. Parménides no hubiera aceptado, dice Nietzsche, algo así como “cosa en sí”, porque es
semejante a ηὸ ἄπειπον (lo indeterminado), un no ser, mientras que lo que Parménides
considera válido para el ser (tiempo, espacio, substancia), son para Kant las condiciones necesarias para el fenómeno.
Finaliza Nietzsche con su afirmación de que Parménides no ha podido solucionar el problema del devenir. La razón es que por más que haya pensado que el devenir es el resultado de una ilusión de los sentidos, se puede preguntar de dónde viene la ilusión o los
sentidos. Esta dificultad impulsa a los posteriores filósofos naturales113 a resolver la
cuestión: Anaxágoras, Empédocles, los pitagóricos.
El que Parménides tenga en cuenta el problema que plantea Anaximandro sobre los dos mundos, según la interpretación nietzscheana, permite entender un poco mejor por qué la filosofía del elata es tan “terriblemente abstracta” como lo dice el propio Nietzsche. Es muy común en los libros de historia de la filosofía contraponer la figura de Parménides a la de Heráclito, pero parece que falta una explicación. Ésta tiene que ver con la pregunta de ¿cuál es la razón de que uno hable de devenir y el otro, que es más difícil de entender, hable de “ser”? Parménides habla de “ser”, porque tiene en cuenta aquel mundo que postuló Anaximandro que no puede cambiar y que es inmutable. Teniendo como referencia el mundo metafísico de Anaximandro, Parménides hace la radical afirmación, que no se había hecho hasta ahora, de que el devenir no es más que una apariencia producto de los sentidos
que engañan114.
112
Verso 55 de Parménides que Nietzsche cita en el texto. Ibídem.
113
Respecto de esto, Parménides es considerado por Aristóteles un ἀφυςικόσ (filósofo no naturalista), porque su punto de partida es el más vacío de contenido, el más infructuoso.
114
Esta afirmación se puede confrontar con lo que el historiador Nicolas Abbagnano dice en su Historia de la filosofía, Vol. 1: “La escuela jonia no había aceptado el devenir del mundo, que se manifiesta en el nacer, perecer y mudar de las cosas como un hecho último y definitivo, porque había procurado encontrar, más allá del devenir, la unidad y permanencia de la substancia. No había negado, sin embargo, la realidad del
[47]