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2.1. LOS CURSOS DE LOS FILÓSOFOS PREPLATÓNICOS (1872)

2.1.7. ZENÓN

Zenón procedió de Elea, de donde parece no salió mucho. Es hijo de Teleutágoras y según Apolodoro, fue adoptado por Parménides. Hay dificultades para señalar la fecha correcta de su nacimiento, así como no se tiene información de su vida y de su muerte, excepto que fue asesinado en una expedición contra un tirano (llamado Diomedón, Nearco u otro) que

oprimía Elea. Según Platón, Zenón escribió ηὸ ζύγγπαμμα (el libro)115 que estaba dividido

en distintos λόγοι (discursos) que contenían a su vez ὑποθέζειρ (hipótesis) para conducir ad

absurdum la hipótesis correspondiente de manera indirecta. Por esta razón es considerado como el primer escritor de diálogos (Diógenes L. III, 48), porque en el libro se pregunta y se responde, o por el contrario, como piensa Aristóteles, el inventor de la dialéctica. Habría introducido en la filosofía el arte del convencimiento a través de argumentos y contraargumentos, generando un tipo distinto de filosofía, ya no monológica como lo era antes de él.

Zenón toma el concepto de “ser” de Parménides y le agrega lo infinito: un par nobile

fratum (pareja noble de hermanos). Con esto busca rechazar la pluralidad de las cosas y su movimiento, partiendo, dice Nietzsche, de que el espacio y el tiempo son una realidad absoluta. Zenón tiene cuatro pruebas o argumentos para combatir la pluralidad de las cosas:

1. Si las cosas que son fueran plurales, entonces son iguales (todas participan del ser o

todas ellas son) y desiguales (son diferentes porque no son las mismas cosas) a la vez.116

2. Si el ser fuera múltiple, tendrá que ser a la vez infinitamente pequeño e

infinitamente grande. Que la multiplicidad sea infinitamente pequeña se debe a que todo lo múltiple se conforma de unidades que son indivisibles, es decir, que no tienen magnitud y que por lo tanto, no pueden crecer o decrecer cuando se añade o se quita algo. Estas unidades sin magnitud que conforman la multiplicidad son tan pequeñas que son nada. Pero si estas unidades son nada y la multiplicidad necesita tener magnitud para poder ser, las unidades deben ser infinitamente grandes para crear magnitud y generar la multiplicidad; la multiplicidad es infinitamente grande.

3. Lo múltiple debería ser limitado (es lo que es y no puede ser más o menos) e

ilimitado (para que se diferencien dos cosas debe haber una tercera y entre ésta debe haber otra hasta el infinito) a la vez.

4. Si todo está en el espacio, éste debe también estar en el espacio y esto se prologaría

así hasta el infinito. El ser no puede estar en el espacio, porque se haría del espacio un ser en el espacio, así hasta la infinidad.

devenir. Tal negación es de la escuela eleática, que reduce el devenir mismo a simple apariencia y afirma que la substancia es verdaderamente”. Cfr. Pág. 27. Op. Cit.

115

A excepción del libro ἔριδεσ (Disputas), Nietzsche señala que es una confusión de Suidas cuando le atribuye otros textos, ya que estos tal vez pertenecen a un discípulo de Crisipo, llamado también Zenón.

116 Este es un argumento de Platón que Nietzsche retoma para explicar lo que Zenón dice sobre la pluralidad

[48]

Para argumentar en contra del movimiento, Zenón presenta las siguientes razones:

1. Para que un cuerpo llegue a la meta, debe antes alcanzar la mitad del trayecto y

dentro de esta mitad, llegar a la mitad, así sucesivamente. Según esto, el cuerpo debe atravesar infinitos espacios para llegar a la meta, lo cual no tiene sentido,

porque nunca llegaría. Por lo tanto, el movimiento no existe.117

2. Todas las cosas que se mueven están en una posición de reposo en cada momento

de su trayectoria. Esto significaría que el movimiento surge a partir de la suma de momentos particulares de reposo, lo cual es contradictorio.

Los argumentos que da Zenón son refutables, dice Nietzsche, porque son abstracciones, conceptos que no tienen ninguna característica determinable. El mundo real no presenta el ser y el infinito de manera absoluta, sino la vida y su lucha, donde se genera una relatividad de representaciones. Así, solo se puede acceder a lo limitado que nos da lo empírico (Kant trata este asunto) y todo aquello que se considera absoluto e infinito (tiempo, espacio, ser) son “representaciones de naturaleza dogmática”. Nietzsche señala que las verdades de los

antiguos deben ser conocidas, pero no deben ser consideradas como aeternae veritates

(verdades eternas), dado que si se piensa así, se desemboca en contradicciones, como pasa también en las discusiones de la erística y de la dialéctica.

La crítica nietzscheana a Zenón se puede extender también como crítica a toda aquella visión filosófica que considera el devenir como una mera apariencia, sosteniendo, por el contrario, la creencia en un algo que permanece a todo estos cambios. A pesar de las tan radicales afirmaciones de Zenón respecto de la ilusión de todo movimiento, las críticas más fuertes que hace Nietzsche se concentrarán en la figura de Platón y no en la figura del eleata. Para hacer su juicio, vuelve aquí a tener fuerza la división de Nietzsche entre filósofos “puros” y “mixtos”. Independientemente de lo que hayan afirmado Zenón o Parménides, para Nietzsche, ellos (así como los demás filósofos preplatónicos) son la pléyade de filósofos de la que cualquier pueblo se sentiría avergonzado por ser aquellos

maravillosos118. Pero retomando lo dicho al principio de este párrafo, en El crepúsculo de

los ídolos se puede evidenciar cómo la postura nietzscheana afirma la realidad como esencialmente devenir y cómo los sentidos ratifican ésta verdad:

Mientras que el resto del pueblo de los filósofos rechazaba porque éstos mostraban pluralidad y cambio, él [Heráclito] rechazo su testimonio porque mostraba las cosas como si tuviesen duración y unidad. También Heráclito fue injusto con los sentidos. Estos no mienten ni del modo como creen los eleatas ni del modo como creía él-no mienten de ninguna manera. Lo que nosotros hacemos de su testimonio, eso es lo que introduce la

117

Nietzsche hace alusión también a la famosa historia de Zenón sobre Aquiles (el gran atleta) que nunca alcanzará a la tortuga que le lleva una cierta ventaja.

118

[49]

mentira, por ejemplo la mentira de la unidad, la mentira de la coseidad, de la substancia, de la duración…La “razón” es la causa de que nosotros falseemos el testimonio de los sentidos. Mostrando el devenir, el perecer, el cambio los sentidos no engañan […] (2002:52).