ANTECEDENTES DE LOS PARTIDOS POLÍTICOS.
2.5 Partidos políticos.
Para entender la naturaleza de los partidos políticos es necesario analizar la democracia, haciendo énfasis en los fundamentos legales que le sustentan. Al respecto Rafael De Pina precisa
“..La democracia es el sistema de gobierno caracterizado por la participación de la sociedad, considerada en la organización del poder público y en su ejercicio, esto se funda en la consideración elemental del sentido común, según la cual las cosas que interesan o afectan a todos deben tratarse y resolverse con el concurso de todos, por lo que se considera un régimen de partidos”.29
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DE PINA VARA, Rafael. Diccionario de Derecho. Trigésima primera edición. Porrúa. México 2006. Pág. 220.
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En una democracia plena, el pueblo debe participar en todos los aspectos, es derecho que otorga la Constitución mexicana en el artículo 35° relativo a votar y ser votado para cargos de elección popular; por consiguiente, los elegidos adquirieren deberes con los ciudadanos que los eligen, tal y como lo establece el artículo 36 subsecuente. Por otra parte, el artículo 49 de la Constitución establece que “El supremo Poder de la Federación se divide
para su ejercicio en Legislativo, Ejecutivo y Judicial”. El Poder Legislativo emite leyes secundarias de acuerdo con la Constitución y deposita su ejercicio e n un Congreso compuesto por Cámaras de Diputados y de Senadores, la primera representa al pueblo. La segunda, representa a los Estados que conforman la Federación, véase el artículo 49 y demás relativos de la Constitución Política de México.
El Poder Ejecutivo hace cumplir las leyes, su ejercicio se deposita en un Presidente de la República que es ayudado en sus funciones por los Secretarios de Estado.
El Poder Judicial de la Federación se deposita en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en los Tribunales Unitarios y Colegiados de Circuito así como los Juzgados de Distrito y los de materia Electoral. La Suprema Corte se compone de once Ministros y funciona mediante el pleno y dos salas. Dichos Ministros son propuestos por la Presidencia de la República, y deben ser ratificados por el Senado. El sufragio confiere al ciudadano la facultad para contribuir con su voto a la elección de las personas que deberán ocupar los cargos de elección popular los cuales deben regir el destino del Estado. El sufragio es a la vez un deber y un derecho de quien llena las condiciones estipuladas por la ley, ya que nadie puede ser impedido legítimamente para realizar o elegir a la persona que vaya a realizar dicha función ciudadana, de acuerdo con el dictamen de su conciencia y su sentido del bien común.
La naturaleza de los derechos del ciudadano, es por el hecho de tener deberes que cumplir, tiene el hombre el derecho de emplear todos los medios indispensables para dicho cumplimiento, lo cual significa que los derechos so n formas o aplicaciones particulares del derecho natural, y deben garantizar y defender el bienestar y la seguridad material. Cabe subrayar, la Constitució n
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Política Mexicana menciona que el pueblo, por voluntad propia, se debe constituir en una República representativa, democrática, federal, compuesta por Estados libres y soberanos en todo lo concerniente en su régimen interior, pero unidos por una Federación, véanse los artículos del 115 al 122 de la Constitución Mexicana.
En una República, el pueblo es dueño del poder soberano. Todo esto se da a través del sufragio, que es la expresión de su voluntad, pero para entender la naturaleza de la República, es necesario señalar que soberanía es la calidad del soberano atribuida al Estado como órgano supremo e independiente de la autoridad y de acuerdo con lo cual es reconocido como institución que dentro de la esfera de su competencia no tiene superior. El artículo 39 de la Constitución de nuestro país establece que la soberanía nacional reside esencial y originalmente en el pueblo, el cual lo ejerce por medio de los Poderes de la Unión. El voto debe tener como cualidades, que sea libre; el votante debe prescindir de toda imposición de partido y dar su voto por la persona que en su sentir es la adecuada; del mismo modo que sea secreto, sin previo conocimiento de otros.
Comentado el fundamento constitucional de los partidos políticos, pasaremos a su análisis considerando su calidad de ente jurídico, susceptible de derechos y obligaciones. Tenemos entonces que el leguaje corriente del término grupo se usa para designar a un conjunto de individuos que pose en una o varias características comunes, dependiendo de la conciencia que los integrantes tengan de ese rasgo compartido y de la importancia que le atribuyan; de aquí partimos para saber que entenderemos por grupos de presión en el presente trabajo.
Partimos de dicho concepto, porque así es considerado un partido político, pues sabemos que un grupo de presión es un conjunto de individuos con una organización que perfecciona su estructura y funcionalidad, y s u influencia va en busca de obtener un resultado o una decisión del Estado que les favorezca. Proponemos entonces de manera enunciativa nuestro concepto de partido político lo cual ponemos a su consideración: Es un conjunto de
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individuos organizados, cuyo fin inmediato es el acceso al poder para ser gobierno y orientar en el sentido de su ideología, las políticas de Estado. Esto lo convierte en un grupo de presión.
Los grupos con finalidades especificas, no políticas, por respetables que sean carecen de capacidad política legal y, sus finalidades no son confiables. Mientras los miembros no actúen dentro de algún partido y lleven a los mismos sus puntos de vista, sus inquietudes y soluciones a los problemas nacionales, aún cuando tengan éxito en sus gestiones, sólo operan como grupos que no fomentaran el establecimiento de un mejor Estado ni la adecuada evolució n política de México. Por lo anterior, si pretenden participar en las decisiones relativas a la integración del poder, y no cuentan con los medios para tal fin, que ayude a la formación de la estructura formal del Estado, se verán limitados a expresar opiniones y a ejercer el derecho de petición. Sirva el comentario para entender el contenido social de estos grupos solamente como antecedente de los partidos políticos, aunque sin ser materia de nuestro estudio, considerando que no cuentan con una estructura jurídica formal, no participan de la fuerza de trabajo de personas de manera irregular, ni son merecedores de fondos públicos relacionados con el quehacer electoral.
El término “partido” empezó a utilizarse formalmente a principios del Siglo XIX, al constituirse el Partido Liberal Mexicano en 1906 y, con la postulació n de Francisco I. Madero a la candidatura de Presidente de la República en el año 1910, por el Partido Nacional Anti reeleccionista, sustituyéndose gradualmente el término derogatorio de “facción”, al irse aceptando la idea de que un partido no es forzosamente una facción, ya que el término refiere a una minoría del mismo grupo que se opone a la opinión de la mayoría, pero que no perturba forzosamente el bien común. De hecho la transición de la facción al partido fue lenta y tortuosa, tanto en la esfera de las ideas como en la de los hechos. Citemos lo que dice al respecto el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, en el “Manual del participante”, del Centro de Capacitación Electoral:
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“… En 1908, el entonces presidente Porfirio Díaz concedió una entrevista al periodista estadounidense James Creelman, en la que declaró que el país estaba preparado para la democracia y que vería con buenos ojos la posible alternancia en el poder Ejecutivo, lo que se interpretó como el anuncio de un eventual retiro de Díaz. Esto provocó que comenzaran a surgir diversos partidos políticos con miras a la elección presidencial de 1910, entre ellos destaca el Partido Nacional Anti reeleccionista, encabezado por Francisco I. Madero.
Sin embargo, ni la Constitución de 1857, vigente en la época, ni las leyes secundarias, mencionaban a los partidos políticos. De tal manera que la elección presidencial de 1910 fue una contienda interpartidista desigual, marcada por un control estatal de facto sobre el proceso electoral, que culminó con la reelección de Díaz. Ante este resultado electoral el Partido Anti reeleccionista se dividió en varios grupos.
La posterior caída del régimen de Díaz originó elecciones en las que participaron varios de los nacientes partidos: Partido Popular Evolucionista; Partido Liberal Radical; Partido Católico Nacional: Partido Liberal Puro y, Partido Constitucional Progresista. De ellos, triunfó Francisco I. Madero, candidato presidencial del Partido Constitucional Progresista. Durante su mandato, el 19 de diciembre de 1911, se promulgó la Ley Electoral (LE) que por primera vez reguló a los partidos políticos, estableciendo los requisitos para su integración. Esta ley dio lugar al surgimiento de partidos locales y regionales, muchos de ellos de carácter caudillista que provocaron una amplia fragmentación política”. 30
La palabra “partido” se deriva también del latín, del verbo “partire”, que significa dividir. La palabra partido expresa básicamente la idea de “parte”, y cuando la palabra “parte” se convierte en “partido,” se está disponiendo de un término que responde a dos atracciones semánticas opuestas; la derivación de
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http://www.te.gob.mx/ccje/unidad_capacitacion/materiales_capacitacion.html. Consultada el 12 julio 2014.
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partire, dividir, y por la otra, la asociación con participar y, en consecuencia, con compartir. De hecho es esta asociación más fuerte que la primera derivación. El término “partido” también adoptó, el significado en el terreno de la política. Lo anterior reforzó la vinculación inicial de la palabra “partido” con la idea de “división y partición”. Al llegar a la acepción de “partido” en la actualidad, gramaticalmente tiene el siguiente significado:
“... es un conjunto de ciudadanos cuyo fin inmediato es el acceso al poder público y el ejercicio del mismo para establecer y defender un orden; que responda a las convicciones de los agrupados, que constituyan instrumentos de integración del gobierno y proporcionen certeza a los individuos que ocupan y desempeñan los puestos de dirección y de mando de acuerdo a su ideología”.31
Recopilando, partidos políticos como los conocemos en la actualidad, se dan con los regímenes de democracia constitucional, porque sólo con esto se asegura un mínimo de la libertad de expresión, de las ideas necesarias para s u existencia. Sus características son las siguientes: son organismos de conquista del poder; Influyen mediante elecciones en la formación de la voluntad estatal; son intermediarios entre las fuerzas sociales y las instituciones oficiales del gobierno; son un medio de comunicación entre los poderes sociales y el poder político organizado; en las democracias contemporáneas su función es intervenir en los procesos electorales y son objeto de múltiples clasificaciones, de las que nosotros tomaremos las más populares y que son parte del lenguaje cotidiano: partidos de derecha, centro o izquierda. Manuel Martínez Sospedra, los refiere así:
“… El partido es una criatura nacida a consecuencia de las elecciones con amplio cuerpo electoral, pero ni su finalidad esencial es hacer elecciones, ni la existencia de elecciones es condición necesaria para que se puedan formar partidos. Lo que define la diferencia específica del partido como fuerza política, es, en primer lugar, que se trata de una fuerza política organizada en formas de
31. DICCIONARIO DE LA LENGUA ESP AÑOLA. Vigésima segunda edición. Calpe España
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asociación y, en segundo lugar, el tener por objetivo, por fin de la asociación, la conquista y el ejercicio del poder …”31
Los partidos políticos son entes presentes en la vida jurídica de la sociedad; por su propia y especial naturaleza son centro de debate, considerando que la política es uno de los temas más controversiales a los que nos podamos referir, donde se rompen miles de facetas, desde el anális is objetivo de un argumento hasta el mismo gusto, preferencia o hasta tradición.
Los partidos políticos están intrínsecamente ligados a estos aspectos, porque, además de ser las máximas organizaciones representativas de nuestro derecho político electoral, también se han convertido en parte de nuestra vida al ser protagonistas en las decisiones de gobierno. Es necesario asumir a la política como parte de nuestra realidad, nos integramos a su dinámica de manera voluntaria o, lo haremos involuntariamente, como parte de una sociedad regida por las decisiones de gobierno impulsadas por la misma política.
En este capítulo hemos analizado a las familias y los clanes como antecedentes de los partidos políticos, desde considerar que todo ser humano es persona con derechos y obligaciones de índole jurídico. Entendimos, consecuentemente, el concepto de persona, que una vez asociada con otros conforman a los grupos de presión en la vida pública y en la intimidad de s u naturaleza, a la familia.
Hicimos alusión a la sociedad como una organización mayor a la familia, ya que esta es la base del Estado, que si está fundamentada en valores morales, éticos y respeto al derecho tenderá a ser fuerte y buscará siempre el bienestar general; contrariamente si no se plantean los valores fundamentales
32 MARTÍNEZ SOSPEDRA, Manuel. Introducción a los partidos políticos. Ariel. España. Año
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planteados, tenderá a ser débil y prevalecerá el mal común. Siendo importante lo anterior, porque la sociedad civil en el país no puede estar al margen a la política pues todo gira en torno a ella.
Del mismo modo aludimos a los grupos de clase; un grupo de individuos con características comunes, que irremediablemente se transforman en grupos de presión, donde unos buscan la conquista de las ventajas materiales para sí mismos y otros el beneficio común de manera desinteresada, buscando las causas sociales.
Los clubes populares fueron la parte más cercana de la evolución de todos los anteriores, donde las inquietudes ideológicas definidas les identifica n incidiendo en los cambios registrados por la historia, de los cuales nos referimos a los clubes anti-reeleccionistas impulsados por Francisco I. Madero en la primera década del siglo pasado, que tendrían como lema “la no reelección”, de donde surgiría el Partido Nacional Anti-reeleccionista que postularía al propio Madero a la candidatura a la Presidencia de la República.
También recorrimos el tema de la asociación del pensamiento, que en México sustenta el derecho fundamental a la libre asociación política, consistente en la facultad que tienen las personas para fundar o integrar libremente de manera voluntaria organizaciones políticas reconocidas por el Estado, capacitadas para operar el sistema democrático establecido.
Como parte final de este capítulo, analizamos a los partidos políticos como las maquinarias profesionales perfectamente orquestadas para hacer política que conforman ahora, con estructura e infraestructura, con personalidad jurídica, domicilio y patrimonio propio, como ente jurídico sujeto de derechos y obligaciones, que para su operatividad cotidiana requieren relacionarse con terceros en el marco del derecho del trabajo, de ahí que les correspondan responsabilidades patronales ineludibles pero cuestionables dado el ejercicio que realiza de ellas. Su existencia jurídica, económica y como eje de la democracia partidista actual, reiteramos, les requiere relacionarse con terceros con calidad patronal.
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Por lo anterior, se hacen sujetos de las disposiciones contenidas en la legislación laboral en todo lo conducente, sin que exista duda al respecto; el problema estriba en su proclividad a traspasar esa línea tan fina de lo legal co n lo ilegal cuando las lagunas jurídicas se lo permiten, nuestro trabajo será aportar algunas ideas y conclusiones que coadyuven a estructurar mejor ese ámbito de convivencia, buscando superar el abuso y aprovechamiento ventajoso del fuerte sobre el débil, hasta alcanzar un plano que sea socialmente digno. Por lo menos así debería de ser.
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