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2 LA SACRISTÍA CATEDRALICIA EN LA EDAD MODERNA.

2 6 PATRONOS, MECENAS E IMPULSORES.

En numerosas ocasiones fueron los obispos los principales impulsores para la construcción de nuevas sacristías en las catedrales de sus respectivas diócesis, contribuyendo decisivamente a su financiación o, incluso, asumiéndola por completo. Se tienen abundantes noticias de la promoción episcopal de este tipo de obras, de las que únicamente procedemos a citar algunos de los numerosos ejemplos, ya que se tratará de ellas más detenidamente en su lugar correspondiente. En la catedral de Pamplona, su sacristía mayor se levantó por iniciativa del obispo Ramírez de Fuenleal y, sobre todo, gracias a la munificencia del obispo y gran mecenas de las artes, Antonio Zapata.158 En la catedral de Barbastro fue fundamental la aportación del obispo Carlos Muñoz Serrano.159El obispo D. Matías Moratinos Santos colaboró en la edificación de la sacristía de la catedral de Segovia160, al igual que la intervención del obispo Fray Juan de Araoz pudo resultar decisiva para la continuación de la sacristía mayor en la sede de Guadix.161 También se debe la construcción de una sacristía para la catedral de Badajoz al que fue obispo de su diócesis, don Juan Marín del

156 GÓMEZ PIÑOL, Emilio, “Jacobo Florentino y la obra de talla de la Sacristía de la Catedral de Murcia” Anales de la Universidad de Murcia, Vol. XXIX, nº 1-2, Curso 1970- 1971, pág. 55 y ss.

157Las graves consecuencias que tuvo este incendio, llevaron al Cabildo de la catedral de Jaén a solicitar al Vaticano la aplicación de los beneficios de su iglesia para poder acometer su restauración. Véase Apéndice Documental nº 3.

158 Véanse los artículos de GARCIA GAINZA, María Concepción, “La sacristía mayor de la catedral de Pamplona: mecenas y artistas”, Principe de Viana, año LX, nº 217, 1999, pág. 383- 397. FERNANDEZ GRACIA, Ricardo, “La Sacristía de la catedral de Pamplona...” art. cit., pág. 349-382.

159 Véase el apartado correspondiente a la sacristía de la catedral de Barbastro.

160 CORTÓN DE LAS HERAS, Teresa, La construcción de la catedral de Segovia (1525- 1607). Segovia, 1990. Tomo I, pág. 693.

Rodezno,162 del mismo modo que la de la sede cordobesa se encuentra vinculada a la generosidad del Cardenal Salazar.163

Aparte de todos los ejemplos mencionados y algunos otros que quedan por mencionar, se debe de tener en cuenta que las aportaciones por parte de los obispos a la construcción de este tipo de espacios, no solo no se redujeron al ámbito de las catedrales, sino que se tienen noticias de su importante apoyo a la realización de sacristías en otros edificios religiosos, continuando así con el espíritu fomentado por el Concilio de Trento. Una muestra de ello la ofrece don Fray Martín de Córdoba, quien al poco tiempo de ser nombrado obispo de la diócesis de Córdoba, se hizo cargo de la construcción de la sacristía en el convento de San Pablo de aquella misma ciudad andaluza.164

Pero además es necesario considerar que los obispos no fueron los únicos promotores para la edificación de nuevas sacristías en las catedrales durante los siglos del barroco, dado que se conoce también la activa participación de destacados miembros de las corporaciones capitulares catedralicias, contribuyendo a su fomento de muy diversos modos. Además del ejemplo del canónigo fabriquero de la catedral de Santiago de Compostela, don José de Vega y Verdugo, quien propuso construir una sacristía de gran extensión para aquélla sede a mediados del siglo XVII,165 destaca la intervención de otros personajes, como la del Arcediano de Berbeciego, don Juan

162 CONDE, Prudencio, “Don Juan Marín de Rodezno”, Revista de Estudios Extremeños, nº 8, 1935, pág. 295-313; SOLÍS RODRÍGUEZ, Carmelo, “Obispos mecenas de la catedral de Badajoz (siglos XV-XVIII)”, Memoria Ecclesiae, nº 17, 2000, pág. 423-450

163NIETO CUMPLIDO, Manuel, La catedral de Córdoba, Op. cit., pág. 372 y ss.

Sobre este tema del mecenazgo en la catedral puede verse: TOVAR MARTÍN, V., “La catedral como experiencia monumental del Barroco hispánico: el valor de una arquitectura sobrepuesta” en ID., y MARTÍN GONZÁLEZ, Juan José, El arte del Barroco. I. Arquitectura y Escultura, Conceptos Fundamentales de la Historia del Arte Español, Madrid, Taurus, 1990, pág. 110-141, fundamentalmente pág. 112 y 113; IBÁÑEZ PÉREZ, Alberto C., “Patronos y mecenas del Patrimonio Cultural de la Iglesia”, Memoria Ecclesiae, nº XVII, Oviedo, 2000, pág. 345-375.

164 A.H.N., Sección Estado, Legajo 3019, “Visita de Ascensio de Morales a la catedral de Plasencia, Exp. 5. Cathalogo de los Señores Obispos que han occupado la Silla Pontificia de la ciudad de Placencia”,fol. 54.

165 ORTEGA ROMERO, María del Socorro Dolores, “A propósito del ornato de la capilla del Pilar de la catedral de Santiago: el viaje de Fernando de Casas a Portugal”, Actas del Primer Congreso Internacional do Barroco, Vol. II, Porto, Reitoria da Universidade do Porto y Governo Civil do Porto, 1991, pág. 166-194, especialmente pág. 168-170.

Miguel de Mortela y Ciganda, gran propulsor de la renovación que se produjo durante el siglo XVIII en la sacristía mayor de la catedral de Calahorra.166

El impulso constructivo de este tipo de ámbitos por parte de los cabildos catedralicios, tiene una gran importancia en otros territorios como el portugués. En cuanto a él se puede señalar que los periodos en los que se realizaron las grandes intervenciones en sus catedrales, se corresponden con aquéllos en los que las distintas sedes habían quedado vacantes. Es decir, que ante la ausencia de obispo, el Cabildo, podía reunir entonces el poder y los medios económicos necesarios para engrandecer su catedral. Esto ocurrió, por ejemplo, en la catedral de Oporto, en la que durante un largo periodo de veinticuatro años en el que la sede se encontraba sin obispo (entre 1717 y 1741), es cuando se construyó la “Casa del Cabildo”, donde se incluyó la sala capitular, se llevaron a cabo reformas importantes en la sacristía principal y se construyó otra de menores dimensiones junto a la capilla mayor, realizando además un patio porticado entre ambas sacristías.167